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Alberto_HM escribió:Siempre será así. Hoy día en España los cargos de máxima responsabilidad (Jefe de Estado Mayor de la Defensa, etc.) son cargos políticos, dados a personas de confianza. Muy lejos de ser una meritocracia.
En tiempos del Reich tenemos muchos casos así. Milch, que durante la Gran Guerra tuvo una actuación anodina y durante la Segunda fue una auténtica nulidad, llegó a Mariscal y ganó la Cruz de Caballero sin hacer nada en el plano militar. Eso sí, era el amigote de Göring. Cuando se destituyó a Fritsch como Comandante en Jefe del Ejército, Hitler quiso poner a alguien de probada fidelidad nazi pero militarmente bisoño como era Von Reichenau. Al final claudicó y tuvo que nombrar a Brauchitsch... para cargárselo tres años después. Un militar bastante mediocre como Ferdinand Schörner, que en septiembre de 1939 era un simple coronel, llegó a mariscal en 1945 por su nibelunga lealtad hitleriana. El meteórico ascenso de Rommel se debe también a causas más publicitarias que militares (y lo único que se logró fue poner patas arriba la cadena de mando italiana). De los SS ni hablemos. Que un lunático com Von dem Bach-Zelewski, un pederasta convicto como Oskar Dirlewanger o un torpedo de la pradera como Theodor Eicke recibiesen las mismas condecoraciones como Fedor von Bock, que comandó grupos de ejército en Polonia, Francia y Rusia, es de escándalo.
En contraste, durante la Primera Guerra Mundial era la eficiencia militar la que otorgaba el mando. Sin pudor alguno en un par de meses se quitaron de enmedio a vacas sagradas como Max von Prittwitz, Max von Hausen o el propio Helmuth von Moltke por su incompetencia, por más que fuese personas muy allegadas al Kaiser.