
Esta flota era una amenaza aun mayor, a raíz de que obtuviese mas bases avanzadas cuando la URSS se anexiono los Países Bálticos en 1940.
Hitler tenía fe en las capacidades de la Luftwaffe y la Kriegsmarine para ocuparse de los soviéticos. Sin embargo, menos de un mes antes del Barbarossatag, la correlación de fuerzas navales cambio drásticamente cuando la Royal Navy hundió el Bismarck en el Atlántico Norte.
El almirante Tributs tomo precauciones de inmediato, antes del 22 de junio, entre ellas el envió del acorazado Marat de Tallin a Kronstadt, donde había una formidable defensa antiaérea.
El grupo de ejércitos de Von Leeb empezó a avanzar por la costa báltica y tomo las bases soviéticas de Libau y Riga.
La situación naval cambio radicalmente a favor de los alemanes el 28 de agosto, cuando la 61º División de infantería conquisto Tallin, la ultima base de la flota Bandera Roja, con excepción de Kronstad. La evacuación soviética fue un desastre: los alemanes hundieron el 28% de los buques participantes y los soviéticos perdieron el 40% del personal embarcado.
Los avances alemanes por tierra acorralaron a la flota de Tributs, pero este seguía estando bien situado para influir en la batalla de Leningrado.
Kronstad estaba situada a menos de 15 Km. del continente y sus barcos podían hacer fuego de apoyo a las tropas soviéticas sin tener que abandonar sus muelles.
A mediados de septiembre, a Hitler le preocupaba que esos buques pudieran salir al Atlántico, pero los generales del ejercito se quejaban del demoledor fuego de sus cañones.
Hitler ordeno que se preparara una fuerza para aniquilar esa incordiante flota, centrada en el Tirpitz, pero la Luftwaffe se encargo finalmente del trabajo.

La misión fue encargada a la Stukageschwader 2 Immelmann. En Kronstad había 2 acorazados, 2 cruceros, 13 destructores y más de 200 unidades de otras clases, protegidas por mas de 600 cañones antiaéreos, el equivalente a 50 batallones.
Las granadas empezaron a estallar cuando los Stuka estaban todavía a 15 Km. del objetivo. Desde una altitud de 2700 metros, los bombarderos en picado se lanzaron sobre los buques con bombas especiales de 900 kilos. Los aviones iban ala con ala, tan cercanos uno tras otro que corrían riesgo de embestirse y bajaron a 80º sin usar los frenos de picado para pasar velozmente por la barrera antiaérea.
El teniente Hans Ulrich Rudel, les suena este caballero, a bordo del T6+AD, centro su vista en el Marat, soltó la bomba y tiro de la palanca. La fuerza G le dejo momentáneamente ciego, pero su radio y artillero le grito:”Esta explotando señor”.
La Immelmann volvió sobre Kronstad y daño de consideración los cruceros Kirov y Maxin Gorka, pero tuvo menos éxito con el acorazado Oktya-bruskaya Revolutsya.
Además Rudel y sus camaradas habían logrado una victoria incompleta, el averiado Marat se asentó en el somero fondo del puerto y pudo seguir usando sus cañones de popa contra las fuerzas alemanas que asediaban Leningrado.

Marat convertido en puesto artillero

Impactos recibidos


Cañones que martillearon a los alemanes en Leningrado.
Fuentes: Operacion Barbarroja: Hacia Leningrado. Osprey.
Fotos: http://www.histarmar.com
http://www.towns.ru

