Philip Kerr: ‘Violetas de marzo’, delitos en la Alemania nazi
La siguiente reseña fue publicada el 23 de septiembre de 2007, nos habla de una curiosa novela, me gustaría conocer la opinión de los que lo hayan leído
Berlín, 1936. Vísperas de las Olimpiadas que presidiría el Führer acompañado por toda su camada. Las S.S., las S.A., los Ángeles Negros, Goering, Goebbels, Himmler, la Kripo, Dachau, el estadio olímpico, Jessy Owens... un matrimonio, Grete y Paul Pfarr, aparece muerto en su propia cama, aparentemente víctima de un incendio pavoroso que ha arrasado los cimientos del domicilio conyugal. De la caja fuerte, igualmente calcinada, han desaparecido documentos importantes y un collar de diamantes valorado en setecientos cincuenta mil marcos del III Reich. Éste es el escenario, ésta es la propuesta literaria, tentadora a mi juicio, de Philip Kerr (Edimburgo, 1956) para sus lectores. Y es que la tentación no vive en el piso de arriba, sino aquí, en este ‘Violetas de marzo’, en sus páginas, en sus personajes, en su atrayente historia en suma.
Si con las aventuras del comisario De Lucca que reseñé meses atrás, contemplábamos los entresijos del régimen fascista de Mussolini, con el antiguo policía alemán, Bernard, Bernie, Gunther, ahora metido a detective privado, visitamos la Alemania nazi. Hitler acaba de asumir el poder. La sociedad alemana está cada vez más controlada por el estado. El poder político, a través de sus diversos órganos represivos y de depuración, las SS., las SA., los Ángeles Negros y otros organismos similares, despliega sus tentáculos entre la población. Su dominio de la situación comienza a ser absoluto, irrevocable, claustrofóbico. Cada ciudadano puede ser sospechoso o, al menos, susceptible de investigación. La menor duda acarrea detenciones sin ‘habeas corpus’ - ¿qué importaba eso entonces? -, interrogatorios sin reparos, torturas, crueles palizas y la muerte en muchos casos. No sólo son perseguidos los judíos, que son los que salen más malparados habitualmente en las razzias, también los homosexuales y los miembros del partido comunista sufren las consecuencias del terror nazi. En las tabernas, en las calles, en los teatros los ciudadanos son obligados por cuadrillas nacionalistas a cantar el himno alemán a cualquier hora del día y a lanzar vivas al Führer. En medio de toda esta maraña, la sociedad civil soporta la vida como puede y en su seno se cometen asesinatos, robos, asaltos y atracos. Bernie Gunther tiene que moverse entre estos bastidores para recuperar el collar de diamantes.
Gunther es un detective al más puro estilo americano, sin duda hijo de Chandler o Hammet, precisamente a este último lo cita Philip Kerr en uno de los pasajes del libro, un pequeño homenaje a una de sus fuentes de inspiración. Es un tipo duro, en algunos momentos quizá demasiado, Sam Spade o Philip Marlowe serían algo más comedidos, sin perder la ironía, en sus afirmaciones en instantes críticos. Ninguno de ellos dos, además, tuvo que enfrentarse a los poderosísimos e irrefrenables capitostes nazis, ya que sus investigaciones se desarollaron también en un mundo urbano, como las del protagonista de estas ‘Violetas de marzo’, pero dentro de un marco radicalmente distinto. Bernie Gunther se maneja bien en la Alemania que le ha tocado vivir. Su condición de ex-policía le franquea algunas puertas, las restantes se las abre su duro rostro y el dinero, con el que soborna sin ningún tipo de reparo. Las propinas son buenas llaves cuando los cerrajeros están de fin de semana, por muy complejas que resulten las cerraduras. También, como en las novelas de los escritores norteamericanos citados anteriormente, hay acción: disparos, muertes, cachiporras, traiciones, pactos de dudosa fiabilidad, millonarios corruptos. En eso Gunther no sale muy bien parado, ya que a lo largo de la novela su cuerpo y especialmente su rostro es maltratado por parte de algunos de los personajes que cruzan su investigación. Donde sí parece encontrar compensación el detective alemán es en el sexo, ya que su éxito entre la grey femenina es notorio.
Philip Kerr se muestra como un tipo hábil en el relato. Y suficientemente documentado: recrea muy bien el ambiente de la pre-guerra mundial. La estructura del texto no cruje y al final todo casa. Y encima se entiende. Cosa que no ocurre con todos los autores de novelas policiales, ya que algunos de ellos en ocasiones olvidan cabos sueltos de difícil comprensión. Aquí también se queda sin solución una historia colateral, pero no importa, porque el personaje afectado es un personaje-kleenex, es decir, de usar y tirar sin que, por el momento, sepamos nada más de él. Aunque tampoco hace falta porque ya ha cumplido su cometido y, probablemente, no conocer su final sea un aliciente más de estas ‘Violetas de marzo’.
Algunas de las frases de la novela pertenecen genuinamente al género policial y no tienen desperdicio. Vean esta: ".. y le empezaron a temblar los labios como si acabara de mascar cristales rotos". O esta otra: "Lo que dicen es cierto: siempre hay alguien que está peor que uno mismo. Es decir, a menos que se tenga la desgracia de ser judio".
‘Violetas de marzo’ es el primer título de la tetralogía titulada ‘Berlín noir’. Los siguientes títulos ‘Palido criminal’, ‘Réquiem alemán’ y ‘Unos por otros’, completan la serie, que tiene como protagonista al citado Bernard Gunther. Los tres primeros están ya en formato bolsillo, con buena letra y a precio asequible. El cuarto es de reciente publicación y únicamente se encuentra en edición cara, tapa dura y márgenes generosos. Como siempre aquí todo llega con retraso, ya que la primera entrega se escribió en 1989 y apareció en España en 2001. La serie promete y, si los tres libros siguientes confirman lo visto en el primero de ellos, su lectura me parece más que recomendable. Necesaria, diría yo, para los amantes del género negro. Necesaria, sin duda.
‘Violetas de marzo’
Philip Kerr
R.B.A. Libros, S.A., año 2007
Precio: 7’50 euros y 383 páginas.
Philip Kerr: Violetas de marzo
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- Francis Currey
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Philip Kerr: Violetas de marzo
Última edición por Francis Currey el Mar Sep 25, 2007 7:32 pm, editado 1 vez en total.
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kalsbad
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Debo disentir de la opinión de Francis Currey. Lo leí hace un año más o menos y el libro me gustó, pero sin más. La verdad, me pareció muy poquita cosa, excesivamente rutinario y previsible, y también me pareció excesivamente forzada la inclusión como personajes de Goering y Heydrich, pero es lo que se suele destilar en este tipo de libros, por lo que tampoco me quejaré demasiado. El único aliciente: el escenario, la Alemania nazi de preguerra, que en principio daba para mucho. Sin embargo, debo reconocer que no soy nada objetivo y que, la verdad, gran parte de mi desilusión proviene del hecho de que el protagonista me decepcionó ampliamente.
Me explicó: estamos en la Alemania nazi en 1936 y resulta que de todos los policias y detectives de Berlín, nos "toca" el (casi con toda seguridad) único que desprecia a los nazis de forma bastante abierta, tanto que incluso abandonó su puesto en la policia criminal por ello. Es decir, nos ha tocado el único "hombre justo" (con sus matices, por supuesto) de Sodoma. Lo que le hecho en cara a la novela (y por extensión, al autor) es esa falta de "valentía", el haber tenido la oportunidad de mostrarnos a un detective simpatizante del nacionalsocialismo y no haberlo hecho. Me parece una idea magnífica y atrayente: "tomad, ahí os dejo un personaje con el que teneis que simpatizar porque es el bueno y ayuda a la gente, pero a su vez es un nazi, tragad con eso si podeis".
Me explico más todavía: mi idea es que se le hubiera forzado al lector a meditar sobre ello, sobre el hecho de que el nazismo no representaba hacer el mal absoluto las 24 horas del día, y que la misma persona que se dedicaba a torturar judíos también podía arrestar an verdaderos asesinos, pagar sus impuestos y ayudar a las ancianas a cruzar la calle. Es decir, que se viera a alguien que la mayor parte del tiempo se porta como una persona decente hacer (u opinar) algo malvado. Como reflexión para el lector, el hecho de presentarle a alguien que le cae bien y que, de repente y sin previo aviso, se transforma en alguien muy desagradable, me hubiera parecido interesante.
Volviendo al libro, el título de "Violetas de marzo" hace referencia a un chiste/broma del tercer reich. Como ya sabemos, Hitler ascendió al poder en marzo de 1933, momento en el que se disparó las inscripciones de militantes en el NSDAP y la llegada de arribistas con la única intención de hacer carrera personal. En muchos casos esos recién llegados ascendían más rápido que aquellos que había estado en el partido durante los años de hierro, por lo que se les llamaba "violetas de marzo", pues habían "florecido" en ese mes. Como curiosidad, al principio del libro (no lo tengo, no puedo consultar las palabras exactas) se menciona un frase de una obra de teatro de la época que dice algo así como "si Hitler se hubiera unido al partido en marzo de 1933 habría llegado a Fuhrer mucho antes"
Para terminar, los libros de "Berlin noir" están ambientados en los siguientes años:
-"Violetas de marzo": 1936
-"Palido criminal": 1938
-"Réquiem alemán": 1947
-"Unos por otros": 1949.
No he leido ninguno de los demás, por lo que no puedo opinar.
Me explicó: estamos en la Alemania nazi en 1936 y resulta que de todos los policias y detectives de Berlín, nos "toca" el (casi con toda seguridad) único que desprecia a los nazis de forma bastante abierta, tanto que incluso abandonó su puesto en la policia criminal por ello. Es decir, nos ha tocado el único "hombre justo" (con sus matices, por supuesto) de Sodoma. Lo que le hecho en cara a la novela (y por extensión, al autor) es esa falta de "valentía", el haber tenido la oportunidad de mostrarnos a un detective simpatizante del nacionalsocialismo y no haberlo hecho. Me parece una idea magnífica y atrayente: "tomad, ahí os dejo un personaje con el que teneis que simpatizar porque es el bueno y ayuda a la gente, pero a su vez es un nazi, tragad con eso si podeis".
Me explico más todavía: mi idea es que se le hubiera forzado al lector a meditar sobre ello, sobre el hecho de que el nazismo no representaba hacer el mal absoluto las 24 horas del día, y que la misma persona que se dedicaba a torturar judíos también podía arrestar an verdaderos asesinos, pagar sus impuestos y ayudar a las ancianas a cruzar la calle. Es decir, que se viera a alguien que la mayor parte del tiempo se porta como una persona decente hacer (u opinar) algo malvado. Como reflexión para el lector, el hecho de presentarle a alguien que le cae bien y que, de repente y sin previo aviso, se transforma en alguien muy desagradable, me hubiera parecido interesante.
Volviendo al libro, el título de "Violetas de marzo" hace referencia a un chiste/broma del tercer reich. Como ya sabemos, Hitler ascendió al poder en marzo de 1933, momento en el que se disparó las inscripciones de militantes en el NSDAP y la llegada de arribistas con la única intención de hacer carrera personal. En muchos casos esos recién llegados ascendían más rápido que aquellos que había estado en el partido durante los años de hierro, por lo que se les llamaba "violetas de marzo", pues habían "florecido" en ese mes. Como curiosidad, al principio del libro (no lo tengo, no puedo consultar las palabras exactas) se menciona un frase de una obra de teatro de la época que dice algo así como "si Hitler se hubiera unido al partido en marzo de 1933 habría llegado a Fuhrer mucho antes"
Para terminar, los libros de "Berlin noir" están ambientados en los siguientes años:
-"Violetas de marzo": 1936
-"Palido criminal": 1938
-"Réquiem alemán": 1947
-"Unos por otros": 1949.
No he leido ninguno de los demás, por lo que no puedo opinar.
¡Hola a todos!
Me parece muy perspicaz la crítica de Kalsbad. En realidad, cuando escuchamos o leemos la palabra "nazi", inmediatamente nos viene a la cabeza el horror nazi que acabada la guerra comenzó a aflorar en toda su amplitud y profundidad. Pero en 1936, por situar la acción de la novela (que no he leído), esa percepción de la palabra "nazi" no existía. Efectivamente, había en Alemania mucha gente que no gustaba de los nazis, de sus métodos brutales; pero había mucha más que creía que, a pesar de todo, se podía vivir con los nazis. Esto por no hablar de los que eran nazis o simpatizantes de los nazis.
Y de entre estos últimos, ya fueran nazis por comodidad o conveniencia, o nazis por sincera convicción, se podía construir perfectamente (es decir, en consonancia con la realidad), la figura de un detective de la policía nazi defensor de la justicia y la verdad en la investigación y esclarecimiento de un crimen.
Quienes hayan leído el topic que abrí en su día sobre el juicio del Generaloberst von Fritsch sabrán de lo que hablo.
Saludos cordiales
José Luis
Me parece muy perspicaz la crítica de Kalsbad. En realidad, cuando escuchamos o leemos la palabra "nazi", inmediatamente nos viene a la cabeza el horror nazi que acabada la guerra comenzó a aflorar en toda su amplitud y profundidad. Pero en 1936, por situar la acción de la novela (que no he leído), esa percepción de la palabra "nazi" no existía. Efectivamente, había en Alemania mucha gente que no gustaba de los nazis, de sus métodos brutales; pero había mucha más que creía que, a pesar de todo, se podía vivir con los nazis. Esto por no hablar de los que eran nazis o simpatizantes de los nazis.
Y de entre estos últimos, ya fueran nazis por comodidad o conveniencia, o nazis por sincera convicción, se podía construir perfectamente (es decir, en consonancia con la realidad), la figura de un detective de la policía nazi defensor de la justicia y la verdad en la investigación y esclarecimiento de un crimen.
Quienes hayan leído el topic que abrí en su día sobre el juicio del Generaloberst von Fritsch sabrán de lo que hablo.
Saludos cordiales
José Luis
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)
6º LIBRO DE LA SERIE "BERLIN NOIR"
SEXTO LIBRO DE LA SERIE BERLIN NOIR DE P.KERR
Se amplia esta serie de gran exito de novela negra ambientada en la alemania nazi.
"Si los muertos no resucitan" premio internacional de novela negra
Ha salido la semana pasada, dejo un enlace
Se amplia esta serie de gran exito de novela negra ambientada en la alemania nazi.
"Si los muertos no resucitan" premio internacional de novela negra
Ha salido la semana pasada, dejo un enlace
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