Mientras escribía mi anterior mensaje, he ido a consultar el libro para comprobar la fecha exacta en que se tomó la foto y no he podido evitar quedarme unos momentos examinándola (por cierto, a Stauffenberg no se le aprecia que porte un maletín en ese momento

) y preguntándome "¿qué estaba pasando por el interior de tu cabeza, Klaus von Stauffenberg, en pié a menos de metro y medio del ogro al que vas a intentar matar dentro de cinco días, sin ser consciente de que vas a morir en el intento sin cumplir tu misión(*)?".
Ahora, gracias a José Luis, conozco parte de la respuesta, algo así como: "no sabes de la que te has librado hoy, Adolfito". Parece ser que aquel día se efctuaba el segundo intento (el primero fue el 11 de julio) y se abortó la operación debido a que Himmler no estaba allí, y dado que éste era también objetivo de los conspiradores por su control sobre las SS y la seguridad del estado...
Comentando un poco más la fotografía, que se puede ver aquí:
http://www.wi.shuttle.de/wi/dilthey/beck/vi.html
(en el libro tiene mucha mejor definición, pero no tengo escaner para que la podais apreciar mejor) es interesante ver a un Hitler al que se le aprecia notablemente el deterioro físico (y tal vez mental, por la pose que tiene en la imagen, atrapado en mitad de un paso) junto a un Stauffenberg que parece el prototipo de oficial prusiano por su porte, apariencia y pulcritud en la imagen. Llama la atención el hecho de que de las cinco personas que se ven en primer plano, Stauffenberg es el único que no sonríe (el general Bodenschatz está de espaldas, pero si Hitler y los demás sonrien dirigiéndose a él, es de suponer que él también se muestra alegre) ni está relajado.
También resulta curioso ver a Hitler alegre, relajado y sonriente, como si los rusos no se hubieran pasado por la piedra de moler al grupo de ejércitos centro (a esas alturas ya llevábamos casi tres semanas de Operación Bagration) ni los aliados occidentales estuvieran correteando por toda Normandia, a punto de desatar la Operación Cobra de ruptura del frente, mientras martillaban con sus bombarderos Alemania día sí y día también. En cierta forma, la fotografía tiene cierto aire irreal: a pesar de los uniformes, de las redes de camuflaje y de los guardias armados, parece tomada en otro mundo en el que no ha estallado la guerra y en el que un grupo de gobernantes se han reunido para ver cómo arreglan el país para mejorar la vida de sus súbditos.
Pero estoy divagando y alejándome de la pregunta que originó este tema...
(*) A esas alturas del partido Stauffenberg ya había decidido que si era necesario morir para acabar con Hitler, él moriría. Al anochecer del 20 de julio, mientras era conducido ante el pelotón de fusilamiento, más que el hecho en sí de que estaba a punto de morir, lo que más debió quemarle la sangre fue que Hitler seguía vivo.