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Moderador: Francis Currey
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SMS Derfflinger
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
¡Hola a todos!
Estimado SMS Derflinger:
En primer lugar quiero agradecerte el trabajo que te has tomado en trasladar a nuestro foro este tu estudio sobre el bloqueo y contrabloqueo de las potencias beligerantes en la Gran Guerra de 1914-18. Lo he seguido con interés, aunque hoy me he dado un atracón.
En segundo lugar quisiera comentar mis impresiones generales sobre este estudio.
Para empezar, habré de decirte que excede con mucho los límites que gobiernan normalmente la extensión de un artículo, y se asemeja más a una especie de disertación. Creo que podrías haber dejado al margen muchas de las extensas exposiciones periféricas que acompañan y alargan innecesariamente tu disertación, centrándote en el tema a tratar (el bloqueo naval británico [el francés no lo has tocado] y el contrabloqueo de los sumergibles alemanes). Las derivas (esto es, el contexto) siempre son necesarias, pero no para extenderse en ellas (porque entonces se corre el riesgo de que el lector pierda el correcto seguimiento del tema central de la disertación), sino para encuadrar someramente dentro del cuadro estratégico general el tema que se trata en particular. O simplemente señalarlas acompañadas de una llamada para citar la bibliografía para quien quiera profundizar en ellas. Por otra parte, esta sección de “Tribuna” ofrece la posibilidad de, una vez expuesto el artículo, profundizar en los asuntos que sólo se han comentado de pasada. Recapitulando, creo que la exposición que has hecho habría sido mucho más útil y acorde a esta sección del foro si hubieras metido la tijera en una buena parte de la misma para dejarla reducida a un artículo más o menos extenso.
La parte más interesante de tu exposición, a mi juicio, es la que se centra en las dificultades diplomáticas que determinaron las decisiones (en uno y otro sentido) que tuvieron que abordar y tomar las diferentes agencias institucionales (los ministerios de exteriores británico y alemán y sus respectivos almirantazgos, fundamentalmente) respecto del grado y alcance del bloqueo naval británico y del contrabloqueo alemán. En esto cabe resumir que ninguno de los dos bandos pudo liberarse de los problemas (repercusiones) que entrañaba un bloqueo naval total, o su contrapartida de una guerra submarina sin restricciones, con los países neutrales, especialmente Estados Unidos. Como suele suceder en todas las guerras, las cuestiones legales (el derecho internacional y los diferentes tratados afectos) quedan superadas (violadas) por las necesidades y objetivos imperiosos de la guerra. Si estas acciones de bloqueo y contrabloqueo no fueron a más hasta 1917, no fue por cuestiones legales ni morales sino por pura conveniencia y temor a las repercusiones que provocarían.
El bloqueo naval británico y francés fue un factor importante para socavar el esfuerzo de guerra alemán, pero no fue el factor determinante para la victoria de la Entente sobre las Potencias Centrales. Sobre todo si tenemos en cuenta que los efectos del bloqueo naval contra Alemania se agravaron sustancialmente por, me atrevería a decir, el desdén con que los líderes políticos y militares alemanes mostraron a la hora de corregir esos efectos de cara a la población alemana. Las advertencias de Rathenau ante este desdén cayeron en saco roto, y las consecuencias del bloqueo naval en la sociedad alemana se agravaron todavía más. Sobre esta cuestión remito a C. Paul Vicent, The Politics of Hunger. The Allied Blockade of Germany, 1915-1919 (1985), donde se trata especialmente la época en que el bloqueo aliado sí tuvo un efecto devastador sobre la sociedad alemana, esto es una vez acabada la guerra. Y ya que cito bibliografía, me ha extrañado en la bibliografía que has citado al final, SMS Derfflinger, no ver ningún monográfico sobre el bloqueo naval, por lo que me permito incluir dos libros que considero muy importantes. El primero es de Eric W. Osborne, Britain's Economic Blockade of Germany, 1914-1919 (Frank Cass, 2004), y el segundo de Lance E. Davis y Stanley L. Engerman, Naval Blockades in Peace and War. An Economic Histoy since 1750 (Cambridge University Press, 2006), cuyo capítulo 5 (International Law and Naval Blockades during Worl War I), pp. 159-238, es un magnífico resumen del tema, acompañado de unos cuadros estadísticos esclarecedores. Por cierto, el de la Tabla 5.3 (p. 169) muestra las pérdidas británicas de navíos mercantes entre agosto de 1914 y noviembre de 1918, mes a mes, año a año, pérdidas en tonelaje bruto de toda clase de barcos. El mes de mayores pérdidas es abril de 1917 con 526.447 toneladas, siendo igualmente 1917 el peor año con un total de 3.660.054 toneladas (1914: 252.378; 1915: 885.471; 1916: 1.231.867; y 1918: 1.632.228). El total de 1914-1918 fue de 7.661.998 toneladas. Pero hay otra tabla, la 5.7, que expone las pérdidas mercantes de los países aliados y neutrales, las cuales, incluyendo las pérdidas británicas ya citadas y que también se incluyen aquí, montan un total de 12.543.393 toneladas desde agosto de 1914 a noviembre de 1918. Me imagino que estos dos libros serían de gran interés para el autor de esta disertación.
Un punto que no se ha profundizado lo suficiente es el asunto del telegrama Zimmermann, que jugó un papel realmente determinante en el proceso conducente a la declaración de guerra de Estados Unidos. Para ello remito a Thomas Boghardt, The Zimmermann Telegram. Intelligence, Diplomacy, and America's Entry into World War I (Naval Institute Press, 2012).
Con estos comentarios generales sobre la exposición de SMS Derfflinger, que están muy lejos de pretender ser una crítica a un trabajo laborioso, profuso y encomiable, pongo fin a mi intervención agradeciendo una vez más a SMS Derffliger su valiosa aportación.
PD.: Deberías subsanar el gazapo cometido en tu gráfico sobre las huelgas. Como su título en inglés indica son numero de huelguistas (strikers) y horas perdidas, no número de huelgas (strikes). Le faltarían muchísimos días al año para acoger tal número de huelgas.
Saludos cordiales,
JL
Estimado SMS Derflinger:
En primer lugar quiero agradecerte el trabajo que te has tomado en trasladar a nuestro foro este tu estudio sobre el bloqueo y contrabloqueo de las potencias beligerantes en la Gran Guerra de 1914-18. Lo he seguido con interés, aunque hoy me he dado un atracón.
En segundo lugar quisiera comentar mis impresiones generales sobre este estudio.
Para empezar, habré de decirte que excede con mucho los límites que gobiernan normalmente la extensión de un artículo, y se asemeja más a una especie de disertación. Creo que podrías haber dejado al margen muchas de las extensas exposiciones periféricas que acompañan y alargan innecesariamente tu disertación, centrándote en el tema a tratar (el bloqueo naval británico [el francés no lo has tocado] y el contrabloqueo de los sumergibles alemanes). Las derivas (esto es, el contexto) siempre son necesarias, pero no para extenderse en ellas (porque entonces se corre el riesgo de que el lector pierda el correcto seguimiento del tema central de la disertación), sino para encuadrar someramente dentro del cuadro estratégico general el tema que se trata en particular. O simplemente señalarlas acompañadas de una llamada para citar la bibliografía para quien quiera profundizar en ellas. Por otra parte, esta sección de “Tribuna” ofrece la posibilidad de, una vez expuesto el artículo, profundizar en los asuntos que sólo se han comentado de pasada. Recapitulando, creo que la exposición que has hecho habría sido mucho más útil y acorde a esta sección del foro si hubieras metido la tijera en una buena parte de la misma para dejarla reducida a un artículo más o menos extenso.
La parte más interesante de tu exposición, a mi juicio, es la que se centra en las dificultades diplomáticas que determinaron las decisiones (en uno y otro sentido) que tuvieron que abordar y tomar las diferentes agencias institucionales (los ministerios de exteriores británico y alemán y sus respectivos almirantazgos, fundamentalmente) respecto del grado y alcance del bloqueo naval británico y del contrabloqueo alemán. En esto cabe resumir que ninguno de los dos bandos pudo liberarse de los problemas (repercusiones) que entrañaba un bloqueo naval total, o su contrapartida de una guerra submarina sin restricciones, con los países neutrales, especialmente Estados Unidos. Como suele suceder en todas las guerras, las cuestiones legales (el derecho internacional y los diferentes tratados afectos) quedan superadas (violadas) por las necesidades y objetivos imperiosos de la guerra. Si estas acciones de bloqueo y contrabloqueo no fueron a más hasta 1917, no fue por cuestiones legales ni morales sino por pura conveniencia y temor a las repercusiones que provocarían.
El bloqueo naval británico y francés fue un factor importante para socavar el esfuerzo de guerra alemán, pero no fue el factor determinante para la victoria de la Entente sobre las Potencias Centrales. Sobre todo si tenemos en cuenta que los efectos del bloqueo naval contra Alemania se agravaron sustancialmente por, me atrevería a decir, el desdén con que los líderes políticos y militares alemanes mostraron a la hora de corregir esos efectos de cara a la población alemana. Las advertencias de Rathenau ante este desdén cayeron en saco roto, y las consecuencias del bloqueo naval en la sociedad alemana se agravaron todavía más. Sobre esta cuestión remito a C. Paul Vicent, The Politics of Hunger. The Allied Blockade of Germany, 1915-1919 (1985), donde se trata especialmente la época en que el bloqueo aliado sí tuvo un efecto devastador sobre la sociedad alemana, esto es una vez acabada la guerra. Y ya que cito bibliografía, me ha extrañado en la bibliografía que has citado al final, SMS Derfflinger, no ver ningún monográfico sobre el bloqueo naval, por lo que me permito incluir dos libros que considero muy importantes. El primero es de Eric W. Osborne, Britain's Economic Blockade of Germany, 1914-1919 (Frank Cass, 2004), y el segundo de Lance E. Davis y Stanley L. Engerman, Naval Blockades in Peace and War. An Economic Histoy since 1750 (Cambridge University Press, 2006), cuyo capítulo 5 (International Law and Naval Blockades during Worl War I), pp. 159-238, es un magnífico resumen del tema, acompañado de unos cuadros estadísticos esclarecedores. Por cierto, el de la Tabla 5.3 (p. 169) muestra las pérdidas británicas de navíos mercantes entre agosto de 1914 y noviembre de 1918, mes a mes, año a año, pérdidas en tonelaje bruto de toda clase de barcos. El mes de mayores pérdidas es abril de 1917 con 526.447 toneladas, siendo igualmente 1917 el peor año con un total de 3.660.054 toneladas (1914: 252.378; 1915: 885.471; 1916: 1.231.867; y 1918: 1.632.228). El total de 1914-1918 fue de 7.661.998 toneladas. Pero hay otra tabla, la 5.7, que expone las pérdidas mercantes de los países aliados y neutrales, las cuales, incluyendo las pérdidas británicas ya citadas y que también se incluyen aquí, montan un total de 12.543.393 toneladas desde agosto de 1914 a noviembre de 1918. Me imagino que estos dos libros serían de gran interés para el autor de esta disertación.
Un punto que no se ha profundizado lo suficiente es el asunto del telegrama Zimmermann, que jugó un papel realmente determinante en el proceso conducente a la declaración de guerra de Estados Unidos. Para ello remito a Thomas Boghardt, The Zimmermann Telegram. Intelligence, Diplomacy, and America's Entry into World War I (Naval Institute Press, 2012).
Con estos comentarios generales sobre la exposición de SMS Derfflinger, que están muy lejos de pretender ser una crítica a un trabajo laborioso, profuso y encomiable, pongo fin a mi intervención agradeciendo una vez más a SMS Derffliger su valiosa aportación.
PD.: Deberías subsanar el gazapo cometido en tu gráfico sobre las huelgas. Como su título en inglés indica son numero de huelguistas (strikers) y horas perdidas, no número de huelgas (strikes). Le faltarían muchísimos días al año para acoger tal número de huelgas.
Saludos cordiales,
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)
Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
¡Hola a todos!
Se me olvidó comentar una nota que había tomado en referencia al plan de mayo de 1914 comentado por SMS Derfflinger de los 220 sumergibles necesarios para una campaña exitosa en la guerra contra los mercantes. Según leí, el estudio fue realizado por el Kapitänleutnant Ulrich-Eberhard Blum y resumido verbalmente a Tirpitz en mayo. La nota que hice se refiere a los paralelismos que hay entre decisiones de calado tomadas durante el II Reich y el III Reich, en este caso sobre los sumergibles. Recuerdo que Dönitz, en sus memorias (Diez Años y Veinte Días. Esfera de Los Libros, 2005, p. 59-60), señalaba la necesidad, según su criterio, de contar con un frente submarino de 300 unidades, de las cuales 100 estarían en todo tiempo en los astilleros para reparación y mantenimiento, otras 100 estarían en rumbo hacia la zona de operaciones, y las otras 100 estarían en la zona de operaciones actuando contra el enemigo. "Con este número creía yo que se lograrían éxitos decisivos en la guerra comercial que se riñese contra el adversario".
En ambas situaciones (bajo Guillermo II y bajo Hitler) las decisiones fueron concentrarse en la construcción de barcos capitales (aunque el Plan Z bajo Hitler contemplaba la construcción de 230 submarinos, si bien dicho plan se estimaba que estaría completo en 1948), descuidando la construcción de submarinos. Sólo que bajo Hitler ya se tenía la experiencia de los sumergibles alemanes y su guerra contra los mercantes durante 1914-18, experiencia de la cual, y como en tantas otras, parece que no se extrajeron las lecciones correctas.
La Kriegsmarine inició la guerra (1-9-1939) con 46 sumergibles, de los cuales "sólo 22 resultaban aptos para poder hacer incursiones en el Atlántico. Los demás submarinos eran unidades pequeñas de 250t y, a causa de su corto radio de acción, sólo podían utilizarse en la zona del Mar del Norte. Esto significaba, por tanto, que en realidad sólo podría haber de 5 a 7 submarinos operando en el Atlántico contra el enemigo. La dura realidad mostró más tarde que aún había que reducir este número al verdadero de 2 submarinos actuantes. (...) Hasta febrero de 1941 no podríamos contar con 22 submarinos en el frente" (Dönitz, 80-81).
En agosto de 1914 la Kaiserliche Marine contaba con 25 sumergibles capaces de operar en altamar, aunque de los cuales 15 tenían motores a gasolina y un alcance (de operaciones) limitado. (Andreas Michelsen, Der U-Bootskrieg, 1914-1918. Koechler, 1925, p. 2).
En ambas situaciones, 1914 y 1939, asombra la osadía de los dirigentes alemanes de pretender convertirse en una potencia mundial sin contar con algo semejante a una Royal Navy. Bajo Guillermo II, y bajo sus antecesores, Bismarck y sus jefes de EMG sabían con certeza que Alemania saldría perdedora en una guerra larga (y en dos frentes), mientras que Hitler, que parecía haber tomado nota de ello, rompió esa regla cuando atacó a la Unión Soviética en 1941.
El estudio de SMS Derfflinger me ha hecho recordar un montón de similitudes más.
Saludos cordiales
JL
Se me olvidó comentar una nota que había tomado en referencia al plan de mayo de 1914 comentado por SMS Derfflinger de los 220 sumergibles necesarios para una campaña exitosa en la guerra contra los mercantes. Según leí, el estudio fue realizado por el Kapitänleutnant Ulrich-Eberhard Blum y resumido verbalmente a Tirpitz en mayo. La nota que hice se refiere a los paralelismos que hay entre decisiones de calado tomadas durante el II Reich y el III Reich, en este caso sobre los sumergibles. Recuerdo que Dönitz, en sus memorias (Diez Años y Veinte Días. Esfera de Los Libros, 2005, p. 59-60), señalaba la necesidad, según su criterio, de contar con un frente submarino de 300 unidades, de las cuales 100 estarían en todo tiempo en los astilleros para reparación y mantenimiento, otras 100 estarían en rumbo hacia la zona de operaciones, y las otras 100 estarían en la zona de operaciones actuando contra el enemigo. "Con este número creía yo que se lograrían éxitos decisivos en la guerra comercial que se riñese contra el adversario".
En ambas situaciones (bajo Guillermo II y bajo Hitler) las decisiones fueron concentrarse en la construcción de barcos capitales (aunque el Plan Z bajo Hitler contemplaba la construcción de 230 submarinos, si bien dicho plan se estimaba que estaría completo en 1948), descuidando la construcción de submarinos. Sólo que bajo Hitler ya se tenía la experiencia de los sumergibles alemanes y su guerra contra los mercantes durante 1914-18, experiencia de la cual, y como en tantas otras, parece que no se extrajeron las lecciones correctas.
La Kriegsmarine inició la guerra (1-9-1939) con 46 sumergibles, de los cuales "sólo 22 resultaban aptos para poder hacer incursiones en el Atlántico. Los demás submarinos eran unidades pequeñas de 250t y, a causa de su corto radio de acción, sólo podían utilizarse en la zona del Mar del Norte. Esto significaba, por tanto, que en realidad sólo podría haber de 5 a 7 submarinos operando en el Atlántico contra el enemigo. La dura realidad mostró más tarde que aún había que reducir este número al verdadero de 2 submarinos actuantes. (...) Hasta febrero de 1941 no podríamos contar con 22 submarinos en el frente" (Dönitz, 80-81).
En agosto de 1914 la Kaiserliche Marine contaba con 25 sumergibles capaces de operar en altamar, aunque de los cuales 15 tenían motores a gasolina y un alcance (de operaciones) limitado. (Andreas Michelsen, Der U-Bootskrieg, 1914-1918. Koechler, 1925, p. 2).
En ambas situaciones, 1914 y 1939, asombra la osadía de los dirigentes alemanes de pretender convertirse en una potencia mundial sin contar con algo semejante a una Royal Navy. Bajo Guillermo II, y bajo sus antecesores, Bismarck y sus jefes de EMG sabían con certeza que Alemania saldría perdedora en una guerra larga (y en dos frentes), mientras que Hitler, que parecía haber tomado nota de ello, rompió esa regla cuando atacó a la Unión Soviética en 1941.
El estudio de SMS Derfflinger me ha hecho recordar un montón de similitudes más.
Saludos cordiales
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SMS Derfflinger
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
¡Hola a todos!
No escribí lo anterior por capricho. Si has seguido el desarrollo historiográfico sobre esta tema, verás que, sobre todo en el Reino Unido, el bloqueo naval sobre Alemania fue considerado el factor clave para la victoria final. Esta creencia es un mito desmontado en la historiografía actual. Hay hoy en día un consenso general entre los historiadores en cuanto a que “el bloqueo distante de Gran Bretaña fue un arma efectiva en el arsenal aliado, pero, a diferencia del bloqueo estadounidense del continente japonés en la IIGM o la bomba atómica, no fue un arma que por sí misma pudiera haber traído la guerra a un fin”.(“Britain’s distant blockade was an effective weapon in the Allied arsenal, but, unlike the American blockade of the Japanese mainland in World War II or the atomic bomb, it was not a weapon that by itself could have brought the war to an end” (Davis y Engerman, Op. Cit., p. 214).
El factor determinante para la victoria aliada fue, sin duda, la entrada en la guerra de Estados Unidos. Este hecho acabó por inclinar la balanza absolutamente del lado de la Entente. Con ello no estoy infravalorando los efectos del bloqueo naval aliado, pero sí intento despojarlos del mito que lo acompañan.
Yo no estoy entre quienes creen y defienden que la principal responsabilidad (o culpa como se denominó el la retorcida cláusula del Tratado de Paz de Versalles) del inicio de la IGM recaiga en Alemania. Cada país tuvo su parte de responsabilidad en el camino hacia la guerra, unos más que otros. Y Alemania no estuvo entre los que menos. Austria-Hungría, que contaba con el apoyo alemán, declaró la guerra a Serbia con la esperanza de hacer una guerra localizada y corta (una especie de tercera guerra de los Balcanes), pero Serbia contaba con una alianza militar de Rusia, que fue el país que primero movilizó a su ejército (y la movilización, no lo olvidemos, equivalía a la guerra). Esta movilización rusa provocó una reacción en cadena de movilizaciones, entre ellas la de Alemania. La primera operación militar ofensiva de la guerra corrió a cargo del ejército francés contra Alsacia y Lorena. Así que aquí hay para dar y repartir, pero no es tema de debate en este hilo.
Saludos cordiales
JL
Como ya escribí: “El bloqueo naval británico y francés fue un factor importante para socavar el esfuerzo de guerra alemán, pero no fue el factor determinante para la victoria de la Entente sobre las Potencias Centrales”.SMS Derfflinger escribió: El bloqueo sí resultó muy importante para la victoria final de los Aliados...
No escribí lo anterior por capricho. Si has seguido el desarrollo historiográfico sobre esta tema, verás que, sobre todo en el Reino Unido, el bloqueo naval sobre Alemania fue considerado el factor clave para la victoria final. Esta creencia es un mito desmontado en la historiografía actual. Hay hoy en día un consenso general entre los historiadores en cuanto a que “el bloqueo distante de Gran Bretaña fue un arma efectiva en el arsenal aliado, pero, a diferencia del bloqueo estadounidense del continente japonés en la IIGM o la bomba atómica, no fue un arma que por sí misma pudiera haber traído la guerra a un fin”.(“Britain’s distant blockade was an effective weapon in the Allied arsenal, but, unlike the American blockade of the Japanese mainland in World War II or the atomic bomb, it was not a weapon that by itself could have brought the war to an end” (Davis y Engerman, Op. Cit., p. 214).
El factor determinante para la victoria aliada fue, sin duda, la entrada en la guerra de Estados Unidos. Este hecho acabó por inclinar la balanza absolutamente del lado de la Entente. Con ello no estoy infravalorando los efectos del bloqueo naval aliado, pero sí intento despojarlos del mito que lo acompañan.
Bueno, el II Reich no tenía más de 43 años en 1914, y aunque se había convertido desde su unificación en 1871 en una de las principales potencias europeas, estaba lejos todavía de ser una potencia mundial comparable a Gran Bretaña. A ello aspiraba.SMS Derfflinger escribió: Respecto a que el Imperio alemán pretendiese convertirse en una potencia mundial en 1914, no puedo estar de acuerdo, porque ya era una de las principales potencias mundiales, amén de que no fue la principal culpable de que estallase el conflicto, culpa que en mi opinión recae principalmente en el Imperio habsburgo.
Yo no estoy entre quienes creen y defienden que la principal responsabilidad (o culpa como se denominó el la retorcida cláusula del Tratado de Paz de Versalles) del inicio de la IGM recaiga en Alemania. Cada país tuvo su parte de responsabilidad en el camino hacia la guerra, unos más que otros. Y Alemania no estuvo entre los que menos. Austria-Hungría, que contaba con el apoyo alemán, declaró la guerra a Serbia con la esperanza de hacer una guerra localizada y corta (una especie de tercera guerra de los Balcanes), pero Serbia contaba con una alianza militar de Rusia, que fue el país que primero movilizó a su ejército (y la movilización, no lo olvidemos, equivalía a la guerra). Esta movilización rusa provocó una reacción en cadena de movilizaciones, entre ellas la de Alemania. La primera operación militar ofensiva de la guerra corrió a cargo del ejército francés contra Alsacia y Lorena. Así que aquí hay para dar y repartir, pero no es tema de debate en este hilo.
Bueno, tampoco es éste un tema de debate en este hilo, pero merece al menos un comentario de mi parte ante tal aventurada afirmación. No sé en qué te basas para decir lo que has dicho. No hubo ningún plan de guerra alemán contra Francia (ya fuera comenzando con Moltke el Viejo, siguiendo por Waldersee, Schlieffen o Moltke el Joven), en un solo frente o en dos frentes, que no contara con la violación de la neutralidad belga. Y como no hubo jamás tal plan de guerra, ya me dirás en qué te basas para decir que todas las bazas jugaban a favor de Alemania para vencer en una guerra de dos frentes (lo de dos frentes resulta obvio porque en 1914, dado el estado de alianzas, era imposible una guerra generalizada en un solo frente). Los estudios y juegos de guerra del EMG alemán sobre una guerra contra Francia y Rusia (que tuvieron varias variantes, ofensivas y defensivas, con prioridad en el Este o con prioridad en el Oeste), incluyeron siempre en su variante ofensiva Oeste a Bélgica (y en algunos casos también a los Países Bajos). Por tanto no tiene mucho sentido decir o inferir que el plan de guerra alemán que finalmente se adoptó tenía todas las bazas de la victoria y decir al mismo tiempo que su error fue invadir Bélgica, cuando esta invasión formaba parte, y era pieza esencial, del plan. Sin la invasión de Bélgica, sólo cabía una estrategia defensiva.SMS Derfflinger escribió: Y en 1914 tenía todas las bazas para vencer una guerra en dos frentes, pero solo ante Francia y Rusia, el error fue ocupar Bélgica y con ello sumar Gran Bretaña a sus enemigos.
Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
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SMS Derfflinger
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
¡Hola a todos!
für einen Krieg gegen Frankreich de 1905-06) como que "siempre fue prioritario" es un mito porque nunca fue un plan de guerra (Kriegsplan), ni un juego de guerra (Kriegsspiel), ni un plan de despliegue (Aufmarschplan), ni siquiera un estudio operacional (Operationsstudie), sino como su nombre indica, un estudio o memorando (que son los dos términos para la traducción de Denkschrift). Este mito fue desmontado por Terence Zuber y aceptado en este punto (que no era un plan de guerra) por sus críticos. Pero para el caso que discutimos da igual, porque la violación de la neutralidad de Bélgica era parte esencial del estudio. Y además, este Denkschrift für einen Krieg gegen Frankreich de 1905-06 (que hasta la entrada de Zuber en la historia siempre se consideró como la idea operacional en la que se basó el plan de guerra alemán de agosto de 1914) era un estudio para una guerra en un solo frente contra Francia. En este estudio, Schlieffen no dejó ni una sola fuerza en el Este.
Por supuesto, claro que existían planes alternativos (incluso con Gran Bretaña como beligerante). Pero nosotros estamos hablando de lo que ocurrió, ¿no?, y según lo que ocurrió (el plan de guerra que finalmente adoptaron los alemanes) no tiene mucho sentido todo lo que has dicho sobre que los alemanes tenían todas las bazas a su favor para ganar la guerra, y que su error fue invadir Bélgica. ¿En qué quedamos? Ahora, si tú quieres especular con lo que habría pasado si los alemanes atacaran en el Este en vez de hacerlo en el Oeste, bien, eso es historia contrafactual.
En fin, corramos un tupido velo sobre esto.
Saludos cordiales
JL
Vamos a ver, SMS Derfflinger, parece que está claro en mi cita de arriba que me refería a un "plan de guerra alemán contra Francia", no contra Rusia. El plan de Schlieffen al que tú te refieres (el DenkschriftSMS Derfflinger escribió:Tampoco puedo estar de acuerdo, pese a que el Plan Schlieffen siempre fue el prioritario, existían planes alternativos para una ofensiva en el Este que solo fueron archivados en 1913.No hubo ningún plan de guerra alemán contra Francia (ya fuera comenzando con Moltke el Viejo, siguiendo por Waldersee, Schlieffen o Moltke el Joven), en un solo frente o en dos frentes, que no contara con la violación de la neutralidad belga.
für einen Krieg gegen Frankreich de 1905-06) como que "siempre fue prioritario" es un mito porque nunca fue un plan de guerra (Kriegsplan), ni un juego de guerra (Kriegsspiel), ni un plan de despliegue (Aufmarschplan), ni siquiera un estudio operacional (Operationsstudie), sino como su nombre indica, un estudio o memorando (que son los dos términos para la traducción de Denkschrift). Este mito fue desmontado por Terence Zuber y aceptado en este punto (que no era un plan de guerra) por sus críticos. Pero para el caso que discutimos da igual, porque la violación de la neutralidad de Bélgica era parte esencial del estudio. Y además, este Denkschrift für einen Krieg gegen Frankreich de 1905-06 (que hasta la entrada de Zuber en la historia siempre se consideró como la idea operacional en la que se basó el plan de guerra alemán de agosto de 1914) era un estudio para una guerra en un solo frente contra Francia. En este estudio, Schlieffen no dejó ni una sola fuerza en el Este.
Por supuesto, claro que existían planes alternativos (incluso con Gran Bretaña como beligerante). Pero nosotros estamos hablando de lo que ocurrió, ¿no?, y según lo que ocurrió (el plan de guerra que finalmente adoptaron los alemanes) no tiene mucho sentido todo lo que has dicho sobre que los alemanes tenían todas las bazas a su favor para ganar la guerra, y que su error fue invadir Bélgica. ¿En qué quedamos? Ahora, si tú quieres especular con lo que habría pasado si los alemanes atacaran en el Este en vez de hacerlo en el Oeste, bien, eso es historia contrafactual.
Ya, tras la guerra se dijeron muchas cosas. Groener, como el general Hermann von Kuhl y el teniente coronel Wolfgang Foerster (todos ellos oficiales de EMG), dijeron en 1920 que se habría conseguido una decisión en Francia en 1914 si el plan de Moltke el Joven se hubiera ajustado y ejecutado según el "plan" de Schlieffen (el famoso estudio de 1905), que no hablaba para nada de una ofensiva contra Rusia en primer lugar. Fueron precisamente estos tres oficiales los mayores responsables de la creación del mito del "Plan Schlieffen" (los tres participaron en la historia oficial del Reichsarchiv de los tres primeros volúmenes de la IGM, publicados en 1925). Como altos oficiales de EMG tenían que defenderse y defender a su EMG del fracaso de agosto de 1914, y qué mejor que echarle la culpa a un muerto (Moltke el Joven) y buscar a otro muerto (Schlieffen) para montar la coartada.SMS Derfflinger escribió: Tras la guerra, el General encargado de la movilización y los ferrocarriles, escribió un libro donde dejó claro que se podrían haber enviado cinco Ejércitos al Este y tres al Oeste, manteniéndose a la defensiva en la frontera francesa y avanzando a través de Polonia. De haberlo hecho, el Imperio alemán hubiese ganado la guerra.
En fin, corramos un tupido velo sobre esto.
Saludos cordiales
JL
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
Efectivamente, pero Schlieffen escribió su estudio en enero y febrero de 1906 (se antedató en diciembre de 1905 porque el 1 de enero de 1906 se retiró), teniendo como marco de referencia (en lo tocante a Rusia) la guerra ruso-japonesa de 1904-05, donde el ejército ruso salió muy mal parado, y la Revolución Rusa de 1905. Schlieffen consideró entonces (1906) que el ejército ruso no estaba en condiciones de lanzar una ofensiva contra Alemania, y, de lanzarla, bastaría con Austria-Hungría para hacerle frente. Es por eso que en ese famoso estudio, Schlieffen no destinó fuerza alguna al Este.SMS Derfflinger escribió:Pero si tú mismo dices más arriba que para el Imperio alemán estaba claro, desde que no renovó el acuerdo de Reaseguro, que en caso de guerra tendría que combatir en dos frentes, no podía existir un plan de guerra (que es lo que era Schlieffen, independientemente de cómo se quiera denominar) solo contra Francia, sin tener en cuenta la amenaza rusa.Vamos a ver, SMS Derfflinger, parece que está claro en mi cita de arriba que me refería a un "plan de guerra alemán contra Francia", no contra Rusia. El plan de Schlieffen al que tú te refieres
Yo me he leído el famoso Denkschrift de Schlieffen y otros muchos documentos gracias a las traducciones que se han hecho de los mismos. Estoy preparando un artículo para Tribuna que va a tratar sobre todo el debate que hubo desde 1999 hasta hoy con el plan Schlieffen, así como su historia desde 1920. Cuando lo termine, colocaré un enlace en este hilo, y allí tendrás cumplida cuenta de todo lo que he adelantado aquí.
Saludos cordiales
JL
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SMS Derfflinger
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
¡Saludos a tod@s !
He leído con mucho interés el largo artículo por parte de SMS Derfflinger. Me parece una exposición muy brillante aunque quizás un tanto alargada por las disgresiones sobre los principales personajes. No obstante he de decir que aunque eso alargue la exposición, explica por otra parte la absoluta falta de realismo estratégico del alto mando alemán, aunque eso es una opinión personal mía.
Posiblemente lo que pone de relieve el artículo es la falta de contacto con la realidad de los principales políticos y militares alemanes. El desprecio a las realidades políticas y estratégicas, el absoluto desprecio a cualquier solución que no pasara por la victoria militar total y por fin la absoluta irresponsabilidad ante la política realizada haciendo que otros asumieran las consecuencias de sus actos. Todos ellos parecen unos aprendices de brujo que después de haber sumido a su país y al mundo en la destrucción y caos absoluto se desentendieron de sus actos y "endilgaron el muerto" a los que no tenían nada que ver con sus decisiones.
He leído con mucho interés el largo artículo por parte de SMS Derfflinger. Me parece una exposición muy brillante aunque quizás un tanto alargada por las disgresiones sobre los principales personajes. No obstante he de decir que aunque eso alargue la exposición, explica por otra parte la absoluta falta de realismo estratégico del alto mando alemán, aunque eso es una opinión personal mía.
Posiblemente lo que pone de relieve el artículo es la falta de contacto con la realidad de los principales políticos y militares alemanes. El desprecio a las realidades políticas y estratégicas, el absoluto desprecio a cualquier solución que no pasara por la victoria militar total y por fin la absoluta irresponsabilidad ante la política realizada haciendo que otros asumieran las consecuencias de sus actos. Todos ellos parecen unos aprendices de brujo que después de haber sumido a su país y al mundo en la destrucción y caos absoluto se desentendieron de sus actos y "endilgaron el muerto" a los que no tenían nada que ver con sus decisiones.
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Re: Bloqueo y contrabloqueo, la partida decisiva.
Mi enhorabuena y reconocimiento por este extenso artículo.
Muchas gracias
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“La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”.
Erich Hartman
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