Mensaje
por Byakkotai » Dom Nov 24, 2013 2:08 pm
Enhorabuena por la explicación y el estudio de este militar desconocido. Creo que estaría orgulloso de haber sido, su historia y persona, eje central de este subforo de coleccionismo durante los últimos días. Varios aspectos me gustaría comentar, más allá de lo que podamos pensar sobre el valor histórico y económico del lote.
1) La asombrosa labor de esos "medio-militares", hasta cierto punto denostados por los coleccionistas (que sólo coleccionan piezas de verdaderos "perros de la guerra" y "ratas de trinchera") que fueron los "Beamten". No me refiero a la intendencia, sino a aquéllos contables, oficinistas de primera línea, que se encargaron de tramitar pagas, pensiones y remuneraciones varias, a las familias de millones de soldados en el frente. Los que contaban complementos a la "soldada" y descontaban "elementos" en hospitales, altas, bajas y demás incidencias en cada regimiento. Verdaderos soldados con lápiz y goma, sin cuya fundamental labor la tranquilidad de la tropa para enfrentar el combate no habría sido completa.
2) El prematuro rostro envejecido de un tío de 35 años debe también llevarnos a la reflexión. En otro hilo comentaba lo de la "mirada de las 1000 yardas" o el "estres de combate" y siempre me viene a la memoria el depauperado rostro de von Paulus, una vez rendido el Kassel de Stalingrado...¿Qué decir de sus subordinados, sometidos a la penuria del hambre y el combate en primera línea?
No nos engañemos, las medallas no nacen en los impolutos talleres de Godet, Zimmermann, Aurich, FJS, Klein o demás,....las medallas nacen en el puto barro, entre la hez y el miedo.