
Henry Faber es un frío y peligroso espía alemán. Tal vez, el mejor. Por eso le han confiado una misión clave en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial: averiguar por dónde intentarán desembarcar los aliados para invadir la Europa ocupada por los nazis. Tras una minuciosa labor, Faber descubre que Normandía es el destino elegido. Pero se encontrará con inesperadas dificultades para llevar la noticia al Alto Mando alemán.

Esta impactante novela nos lleva a las ardientes arenas del norte de África durante la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas alemanas, al mando del mariscal Rommel, se enfrentan a las tropas británicas. Al mismo tiempo, en El Cairo se desarrolla una intriga protagonizada por el servicio secreto británico y el espionaje alemán, en la que se verá implicado el joven oficial Sadat.

El Día D se acerca. Todavía no se sabe dónde ni cuándo, pero los alemanes están convencidos de que será pronto. Felicity Clariet, Flick, es una de la agentes más valiosas de la unidad encargada de las operaciones de sabo- taje que opera en el Norte de Francia. A Flick le consta que el éxito del desembarco aliado depende de que las líneas de comunicación con Berlín no funcionen. Y es en Sainte-Cécile, cerca de Reims, donde se encuentra el mayor centro de comunicaciones de la Fran- cia ocupada, alojado en un antiguo castillo del siglo XVII. En estos momentos ese siniestro castillo con- stituye el objetivo de mayor importancia estratégica.

En junio de 1941, el curso de la guerra es desfavorable a Gran Bretaña. De alguna manera los alemanes están anticipándose a las incursiones aéreas de los bombardeos británicos. Hermia Mount, una inteligente analista británica, empieza a sospechar de la existencia de una estación de radar secreta en la costa de Dinamarca. En Copenhague, el policía colaboracionista con los nazis Peter Flemming intenta descubrir la red de la resistencia danesa. Entretanto, Harald Olufsen, un joven estudiante danés, se ve involucrado poco a poco en la investigación de Hermia. Cuando finalmente descubre la verdad, en la isla danesa de Fano, ocupada por los alemanes, no tiene manera de hacer llegar la información a Gran Bretaña.

El 6 de junio de 1944, el Día D, miles de soldados aliados desembarcaron en Normandía. Al éxito de la operación contribuyó de forma crucial uno de los más hábiles espías dobles de la guerra: Juan Pujol. Garbo, como lo apodaban sus superiores, conocía la fecha y el lugar donde se iba a producir el desembarco. Los informes falsos que proporcionó a los alemanes sembraron la confusión, pero ¿cómo logró Garbo ganarse la confianza del Führer sin levantar las sospechas de los británicos? El periodista Javier Juárez reconstruye magistralmente la fascinante vida del agente doble que cambió el curso de la contienda.










