En mi caso concreto creo que no. Mi pareja ciertamente no comparte mi "extraña" afición. Además, no entra de momento entre mis planes el tener hijos y, aún en tal caso, no sería seguro que mis colecciones acaben siendo conservadas y ampliadas por mis descendientes.
No cabe duda que una colección es mucho más que cientos de euros invertidos. Al final acabas desarrollando una especie de sentimiento, llamémosle cariño, a todo ese esfuerzo e ilusión que has depositado en cada pedacito de historia que ha pasado por la puerta de casa.
Lo dicho: ¿Tendrán vuestras colecciones fieles continuadores? ¿os da igual lo que pase? ¿tenéis cariño por vuestras piezas? ¿Carpe Diem?




