Encontré esta información y quería compartirla con ustedes y hacer un planteamiento (al final):
La pretensión de los Aliados de ejecutar a la cúpula nazi
A medida que se aproximaba el final de la guerra, los Aliados pensaron en qué se iba a hacer con los altos jerarcas nazis. Ya se había tomado una determinación: castigar a todos aquellos responsables de cometer crímenes de guerra, especialmente a los altos funcionarios de los países del Eje, principalmente Alemania.
La Declaración de Moscú (octubre de 1943) afirmó que, en la ocasión de un armisticio, las personas consideradas responsables de crímenes de guerra serían enviadas al país en el cual los crímenes habían sido cometidos y allí serían juzgados según las leyes de la nación interesada. Los grandes criminales de guerra, cuyos crímenes no podrían ser asignados a ningún lugar geográfico, serían castigados por decisiones tomadas conjunto por los gobiernos Aliados.
Pero ¿cómo?
A mediados de 1944, existían dos alternativas posibles: la primera, era seguirles un juicio internacional; la segunda, una “solución política”. Esta “solución” generó controversias, puesto que muchos funcionarios de gobierno en Gran Bretaña y Estados Unidos intentaron favorecer tal medida.
Lo polémico de la medida, era que consistía en la ejecución sumaria de todos los jerarcas nazis.
Algunos expertos jurídicos en la materia, como el criminólogo Sheldon Glueck, basaban esta medida en la no muy grata experiencia que se tuvo en 1920, cuando los países de la Triple Entente aceptaron que algunos prisioneros de guerra alemanes fueran juzgados en la Corte Suprema de Leipzig, en ese entonces la más alta instancia judicial alemana, por considerar que el juicio de esos prisioneros en los países de la Entente era “física y moralmente imposible”. Doce acusados fueron acusados y sentenciados a cuatro años de prisión, de forma tan rápida que los países victoriosos no pudiesen reclamar nada.
Por insólito que parezca, personas tales como el primer ministro británico, Winston Churchill, y el Lord Canciller, Lord John Simon, apoyaban esta medida radical. Aun en abril de 1945, los británicos seguían sosteniendo la tesis de la “solución política”.

Lord Simon
En Estados Unidos, esta medida también tenía sus entusiastas: el Secretario de Estado, Cordell Hull, y el Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau, se contaban entre los que darían el sí a la solución. En cambio, el Secretario de Guerra, Henry Stimson, el Fiscal General (Secretario de Justicia), Francis Biddle, y el sucesor de Hull, Edward Stettinius (quien sustituyó a Hull en noviembre de 1944), estaban en contra, y defendieron a capa y espada el seguimiento de un juicio internacional.
Stimson, en sus memorias, incluso menciona que el mismo presidente Franklin Roosevelt aparentemente se habría expresado a favor de esta medida, cuando se reunió con Churchill en Québec (Canadá) en agosto de 1943, pero no se tomó una resolución en concreto al respecto.

Roosevelt y Churchill (con el primer ministro canadiense, Mackenzie King) en Québec, 1943
Con la muerte de Roosevelt (1945) y el ascenso de Harry S. Truman a la presidencia de los EE.UU., se impuso la teoría del juicio internacional entre los funcionarios estadounidenses, y éstos comenzaron a convencer a los ingleses de tal solución.
Los estadounidenses no tuvieron necesidad de convencer a los franceses y a los mismos soviéticos quienes, sorpresivamente, ya en octubre de 1942 se habían manifestado a favor del juicio a los alemanes en estos términos: “se debe constituir una corte internacional especial para juzgar a cualesquiera líderes de la Alemania fascista que en el curso de la guerra haya caído en las manos de los Estados que combaten contra la Alemania de Hitler”. Muy probablemente, con esta nota hayan hecho referencia directa al caso de Rudolf Hess, quien estaba bajo custodia inglesa después de su famoso e infortunado viaje a Inglaterra para negociar un acuerdo de paz.
Al final, representantes estadounidenses, franceses, ingleses y soviéticos se reunieron en Londres en junio de 1945, para firmar la Carta de Londres, la cual fijó los principios y procedimientos por los cuales se rigieron los juicios de Nüremberg.
Fuentes:
LEVIE, Howard. Terrorism in War. The Law of War Crimes. Oceana Publications, 1993.
http://www.elgrancapitan.org/foro/viewt ... 057#208057
http://en.wikipedia.org/wiki/Cordell_Hull
http://fr.wikipedia.org/wiki/Conf%C3%A9 ... u%C3%A9bec_
http://www.ushmm.org/wlc/article.php?la ... d=10005765
http://es.wikipedia.org/wiki/Carta_de_Londres
La pregunta es: ¿qué consecuencias hubiese traìdo la ejecución sumaria de todos los líderes nazis?
Nos vemos en el aire!


