¡Hola a todos!
Cadaver escribió: Dentro de la miríada de oficiales alemanes o aliados ¿podríais decirme cuales otros contarían con esa capacidad estratégica? Hay muchos nombres que aparecen constantemente y que eclipsan a aquellos que realmente hicieron (o pudieron hacer por capacidad) el trabajo de estado mayor, de gran estrategia.
Saludos.
Esta pregunta desvía el tema del topic. ¿Por qué no abres otro con esa pregunta o parecida?
En lo que concierne al ámbio de la planificación estratégica inicial y su desarrollo, antes de la directriz Barbarroja para la invasión de la URRSS, al plan Marcks hay que sumar el plan Lossberg del OKW, remitido a Jodl el 19 de septiembre de 1940, plan que colocaba el principal esfuerzo de la ofensiva al norte del Pripet, requiriendo el empleo de tres grupos de ejércitos.
Luego, en octubre de 1940, Paulus llevó a cabo un juego estratégico basado en el plan de Marcks, cuyos resultados remitió a Halder el 29 de octubre. A continuación, sobre las bases del plan de Marcks y del ejercicio de Paulus, se elaboró el plan estratégico preliminar, que Brauchitsch y Halder presentaron a Hitler el 5 de diciembre de 1940, mientras Paulus lo ponía a prueba en otro ejercicio de estado mayor, realizado en tres fases. El 29 de noviembre puso a prueba las batallas fronterizas; el 3 de diciembre continuó la ofensiva con las operaciones a la línea Kiev-Minsk-Lago Peipus; y el 7 de diciembre trató la consecución de objetivos potenciales más allá de esa línea. Tras cada fase, Paulus señalaba las premisas para el comienzo de la siguiente fase del ejercicio, explicando la línea de frente que se había alcanzado, condición de tropas, suministros, inteligencia, etc. En la tercera fase se hizo evidente que la Wehrmacht no tenía fuerzas suficientes para abrirse en abanico por ese teatro con forma de embudo si -en contra de la opinión generalmente admitida- los rusos continuaban ofreciendo resistencia. Concluido el ejercicio, Paulus informó de sus conclusiones a Halder.
Hitler estuvo de acuerdo con el plan preliminar que le presentó Halder el 5 de diciembre, aunque dejó algunas decisiones pendientes y afirmó que la toma de Moscú era un objetivo secundario.
Wagner, el jefe de suministros de la división de administración, preparó unos ejercicios logísticos que debían tener lugar en diciembre de 1940 y enero de 1941.
También se les pidió a los tres comandantes de los tres grupos de ejércitos estudiaran los problemas inherentes a una campaña contra la URRSS, para lo cual Paulus los puso en antecedentes. Las conclusiones de esos estudios fueron remitidas a Halder a principios de diciembre de 1940, y sus principales cuestiones fueron debatidas en el cuartel general del OKH el 13 y 14 de diciembre.
Se llevó a cabo, como hemos puesto de manifiesto anteriormente, un estudio económico, a petición de Göring sobre Thomas, cuyo resultado ha colgado el compañero Akeno.
El 6 de diciembre Jodl ordenó a Warlimont la elaboración de un borrador de directriz para la campaña en base al plan preliminar del EMG del OKH aprobado por Hitler. El 12 de diciembre Warlimont remitió el borrador de la Directriz No. 21 a Jodl, quien la modificó ligeramente y ordenó un nuevo borrador revisado, que fue realizado y remitido por Warlimont el 16 de diciembre a Jodl, que la presentó a Hitler el día siguiente, quien modificó los objetivos de los dos grupos de ejércitos al norte del Pripet, dando prioridad a Leningrado y Kronshtadt y a la destrucción de las formaciones rusas en los estados bálticos. Se iría a por Moscú una vez estuvieran completados esos objetivos, a no ser que el sistema ruso colapsara, pudiendo en este supuesto ir a por todos esos objetivos simultáneamente.
Una vez realizados los cambios e incorporados a la directriz, Hitler la firmó el 18 de diciembre de 1940. Luego vendría la planificación operacional, pero......
En todo ese proceso supuestamente estratégico, este nivel de la guerra quedó al margen de las consideraciones "estratégicas" del Generalstab des Heeres del OKH y de los diferentes estados mayores del OKW. Sólo tras bastidores, algunos militares como Marcks, Tippelskirch, Thomas, Heusinger (y el auto-jubilado Beck en la sombra) trataron con seriedad las implicaciones estratégicas de una guerra contra la URRSS. No es que Brauchitsch, Halder, Jodl et al, no las considerasen igualmente, pero, a diferencia de los anteriores, no las quisieron tener en cuenta a la hora de la elaboración del plan preliminar para la campaña. Tampoco tuvieron en cuenta las opiniones del personal diplomático alemán en Moscú, así como los estudios del Departamento Geográfico del OKH.
Y por supuesto, Hitler no permitió que ninguno de sus colaboradores militares se inmiscuyese en esa parcela estratégica, impidiendo de esa forma el papel asesor del alto mando.
Por tanto, al preguntar qué oficiales alemanes estaban realmente capacitados, más allá de famas y aureolas posteriores, para considerar las implicaciones estratégicas de una guerra contra la URRSS, la respuesta es: unos cuantos, como los ya citados, que, sin embargo, no lo pudieron demostrar por lo dicho de Hitler. El requisito básico era tener la suficiente comprensión del mundo de las capacidades económicas, recursos humanos y materiales, geoestrategia y política internacional y lucha y equilibrio del poder, y considerar cómo iba a afectar una guerra contra la URRSS, teniendo previamente una guerra sin resolver con GB, en todos esos terrenos para Alemania.
La situación real, a mi juicio, fue que esos aspectos cruciales se supeditaron al supuesto de que la campaña contra la URRSS sería un éxito militar de campaña relámpago y, supuestamente, económico, y, por tanto, estratégico. Sin embargo, el problema, fue que los objetivos operacionales para conseguir ese supuesto éxito estratégico no se establecieron en consonancia con las propias fuerzas y medios militares al alcance de la Wehrmacht (ni de acuerdo con las realidades logísticas), sino en base a la propia importancia de esos objetivos para el nivel estratégico. Así que quedaron en un, digamos, segundo plano los problemas de cantidad de fuerzas de combate, medios de transporte, redes de comunicaciones, suministros, etc., etc. Y por encima de todo, la premisa general básica de los planificadores del OKH y OKW para el éxito de la campaña se fundamentaba en que el sistema soviético colapsaría ante los primeros golpes devastadores de la Wehrmacht.
Lo risible, desde la retrospectiva histórica, es que tanto Halder como Jodl habían recibido serias advertencias de personas con una preparación intelectual y política muy superior a la de ellos, y, más importante, con un conocimiento incomparablemente mayor de la realidad de la Unión Soviética, sobre lo infundado de sus premisas y, en consecuencia, del riesgo de la campaña para los intereses alemanes.
Pero Hitler ya se había encargado previamente, de que la Wehrmacht no pudiese funcionar como un todo. Al descabezar al Heer y al Estado Mayor General alemán a principios de 1938, al crear un OKW que no era más que una especie de secretariado militar de Hitler, el Führer situó a las fuerzas armadas alemanas en una situación mucho peor que la de la IGM. En la Wehrmacht durante la guerra nunca hubo algo similar a los Jefes de Estado Mayor General Conjunto de los aliados, es decir, un Estado Mayor General de la Wehrmacht, que pudiese ordenar, estudiar, decidir, encauzar y dirigir los esfuerzos de las tres ramas de las fuerzas armadas de forma unificada. Así, cuando Warlimont remitió la directriz del plan preliminar para la campaña contra la URRSS que le había pedido Jodl al OKW, Raeder, a través del EM del OKM, había dirigido otro memorando aconsejando que no se iniciase bajo ninguna circunstancia una guerra contra la URRSS. O por ejemplo, mientras Paulus ponía a prueba el plan de Marcks del OKH, Lossberg elaboraba otro plan al margen por encargo del OKW. Por no hablar del tratamiento que Göring daba a ciertos informes de personal del EM del OKL sobre la capacidad real de la URRSS en el terreno de la aviación de guerra.
El resultado de esta anómala organización era una tremenda carencia en la unidad de mando y economía de esfuerzos en el nivel estratégico (y operacional), que, de esta forma, desapareció de la Wehrmacht, quedando en manos de Hitler, única y exclusivamente. Que Hitler, como jefe del estado, era quien tenía que conducir la guerra, está fuera de cuestión; pero que prohibiese el papel de asesoría estratégica a sus altos comandantes fue una gran falla de nefastos resultados. Pero era, a fin de cuentas, algo que él mismo había buscado.
Si hubiese un único EMG de la Wehrmacht (eso que buscaba Manstein allá por los sombríos días de 1942 y 1943, con él como jefe, claro), quizás todos los inconvenientes y advertencias sobre las peligrosas consecuencias estratégicas y económicas de una campaña contra la URRSS, digo que quizás hubiesen tomado otro cariz. Pero, igualmente, si existiese ese EMG conjunto en 1939-40, de seguro que la Wehrmacht no habría iniciado la campaña contra Francia en mayo de 1940.
Saludos cordiales
José Luis