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por maximus » Vie Nov 12, 2010 9:24 am
INFORME TOP SECRET DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO AL PRESIDENTE ROOSEVELT EN ENERO DE 1944, DESPUÉS DE LA BATALLA DE NOVIEMBRE DE 1943 EN EL GOLFO PÉRSICO, ACERCA DE LAS PERSPECTIVAS DE VICTORIA EN LA GUERRA, LA OPINIÓN PÚBLICA Y LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES PARA NOVIEMBRE DE 1944.
La evaluación de la situación militar para 1944 es, a juicio del Departamento de Defensa, la siguiente:
El ejército alemán depende del desarrollo de su industria militar en la medida en que ha de proporcionar armas poderosas y modernizadas a sus fuerzas armadas y a los ejércitos auxiliares de las otras naciones del Eje.
Desde Marzo de 1943, y como consecuencia de la superioridad aérea alcanzada por las fuerzas aliadas sobre los cielos de Europa, los bombardeos aéreos están logrando frenar el crecimiento de la industria de armamento de los países del Eje, tanto en Alemania como en Francia. Sin embargo, los alemanes están contestando a esta estrategia de desgaste con un acelerado desarrollo de medidas paliativas (rápida reparación de los daños), una eficaz defensa antiaérea y de aviación de caza, y la deslocalización de algunas industrias militares hacia el Mediterráneo, lejos del alcance de nuestros bombarderos pesados. En consecuencia, no podemos contar con que esta estrategia acabe siendo decisiva a medio plazo, pues los alemanes y los franceses pueden, por ejemplo, para finales de 1944 haber trasladado la totalidad de su industria aeronáutica al Mediterráneo. No les es posible hacer esto, sin embargo, con los altos hornos, siderúrgicas y otras industrias pesadas que requieren mayores instalaciones, pero están desarrollando las antiguas instalaciones soviéticas en la región del Donets y se prevé que para finales de 1944 éstas podrán proporcionarles una cantidad adicional de armamento al enemigo que no podemos calcular.
Igualmente, las perspectivas de explotación por los nazis de los enormes yacimientos de petróleo y carbón capturados por el enemigo en el Cáucaso, Mar Negro y norte de Irak, hacen de poco interés a largo plazo la destrucción por nuestros bombarderos de las plantas alemanas de elaboración de petróleo sintético a partir del carbón.
Sabemos que los países del Eje están dando en el presente momento la máxima prioridad en el desarrollo de su aviación de caza con el fin de reducir nuestra superioridad aérea en el curso de este año. Nuestros cálculos indican que, debido al desarrollo de los centros fabriles de la industria aeronáutica, sobre todo en territorio italiano, es muy probable que a fin de este año logren causar graves daños a nuestras fuerzas de bombarderos pesados, incluso considerando que los daños que sufrimos actualmente son difícilmente soportables. Sabemos que las naciones del Eje (que en población superan a la suma de población de los países aliados, si excluimos India y China) están formando a miles de nuevos pilotos y que también Italia y Francia están diseñando aviones de caza capaces de enfrentarse a nuestros nuevos modelos, no descartándose que la industria alemana realice logros tecnológicos que podrían ponerse por delante de nuestras propias innovaciones, tales como el diseño de cohetes o de aviones a reacción.
En cualquier caso, el desarrollo de la industria de armamento norteamericana siempre irá, cuantitativamente por delante de la europea, si bien es discutible que esta superioridad cuantitativa nos permita por sí sola conseguir la victoria o, al menos, resultados prometedores a ojos de la opinión pública antes del verano de 1944 (fecha para las convenciones de los partidos políticos que se presentan a las elecciones presidenciales de noviembre). Y la perspectiva es peor para Gran Bretaña y la URSS, pues en el primer caso los alemanes parece que están reanudando la ofensiva submarina (y permanece la amenaza de una salida al Atlántico de la flota combinada del Eje, inalcanzable para nosotros mientras continúe dentro de su refugio mediterráneo), y, en el segundo, los suministros recibidos de América por los rusos se han reducido a menos de un tercio tras la conquista de Murmansk por los nazis en Octubre de 1943, a lo que habría que sumar la inquietante amenaza de que los japoneses declaren la guerra a la URSS en cuanto el deshielo les permita una conquista rápida de los puertos soviéticos de Siberia Oriental, y que a partir de ese momento la situación de los suministros soviéticos sea desesperada. Nos consta que hace más de un año que los rusos intentan llegar a un acuerdo político con Hitler, imposible, de momento, por la intransigencia de éste.
La fabricación de abundante material de guerra, la mejora de nuestras armas y el adiestramiento de nuestros soldados y oficialidad no parecen suficiente para enfrentarnos al creciente poder de los ejércitos del Eje con esperanzas de victoria a corto y medio plazo. Tenemos limitado el crecimiento de nuestro ejército de tierra a 89 divisiones, no pudiendo ya rebasar este límite sin arriesgarnos a poner en peligro nuestra organización económica y a generar un fuerte rechazo de la opinión pública. De estas 89 divisiones, aún no tenemos sobre el campo de batalla ni una cuarta parte y para el verano de 1944 podremos contar, haciendo un gran esfuerzo, con la mitad. Para fin de año serían ya los tres cuartos del total de la fuerza y la totalidad del despliegue no lo alcanzaríamos hasta mediados de 1945, y siempre considerando que entre una cuarta y una quinta parte de nuestros efectivos para la lucha en tierra tendrán que ser detraídos para luchar contra el Imperio del Japón en las islas del Pacífico. Nuestros cálculos indican que el poder industrial del Eje les permitirá responder a este incremento de nuestra fuerza con el correspondiente despliegue de más fuerzas blindadas alemanas y ejércitos auxiliares eficientes de diverso origen. Todo indica que mucho antes de esta fecha (verano de1945) la Unión Soviética, privada de suministros externos, habrá quedado sin capacidad de resistencia.
Nuestro frente principal en el presente momento es el Golfo Pérsico, donde en una estrecha zona costera hemos acumulado, hasta el momento, las siguientes divisiones norteamericanas: 1, 2 y 4 blindadas, 82 aerotransportada y 1, 2, 4, 34, 36 y 45 de infantería.
Esperamos contar, a partir de Febrero, con dos nuevas divisiones en este frente: la 6 blindada y la 28 de infantería, a las que se podría sumar la 30 de infantería y la 101 aerotransportada antes de Mayo. Estas fuerzas se suman a las del 8 ejército británico en la defensa del Golfo Pérsico, mientras que, en el presente momento, el 10 ejército británico, junto con fuerzas soviéticas, tiene que defender el territorio persa del intento de penetración nazi-musulmán. Los británicos también están reconstituyendo al 9 ejército, destruido en Noviembre en Kirkuk (dentro del cual fue destruida asimismo la 3 división blindada norteamericana)
Tenemos asimismo a la división 3 de infantería de los Estados Unidos en el frente del Sudan (donde es de temer una fuerte ofensiva del Eje para intentar el cierre del Mar Rojo) y a la 9 en el frente del sur de Marruecos, incluida dentro del 1 ejército británico. Se prevé enviar a la 90 de infantería a la costa de Eritrea para cooperar en la defensa del Mar Rojo en un nuevo frente y a la 80 para reforzar el ejército 9 británico que se está reconstituyendo.
Desde primeros de 1943 también hemos contribuido a la defensa de los archipiélagos atlánticos, vitales para el envío de fuerzas tanto a Gran Bretaña como a Próximo Oriente, y en el momento presente dos de nuestras divisiones contribuyen a su defensa, siendo éstas las 5 y 29 de infantería (respectivamente en Canarias y Cabo Verde).
Sin embargo, en esos cuatro meses en que han de llegar divisiones de refuerzo norteamericanas y de la Commoenwealth, es muy posible que los alemanes hayan aprestado ya a entre cien mil y doscientos mil soldados musulmanes más, árabes de Próximo Oriente (iraquíes, egipcios y sirios) y persas. Con todo, el principal peligro que presentan para nosotros las tropas auxiliares musulmanas no es tanto su número, como el hecho de que, a medida que transcurre el tiempo, los alemanes mejoran el adiestramiento y el equipamiento de éstas, de modo que, por ejemplo, los ejércitos egipcio y turco (este último, sobre todo) se vuelven cada vez más combativos y peligrosos. Aunque nuestros bombardeos han logrado estorbar la producción masiva de armamento por parte de Alemania y Francia, y pese a que la misma necesidad de defenderse de los ataques aéreos ha obligado a los alemanes a utilizar gran número de cañones para la lucha antiaérea, los alemanes siguen produciendo más armamento pesado con dos fines principales: dotar de estas piezas a sus ejércitos auxiliares (musulmanes, españoles, rumanos y franceses) y crear más divisiones Panzer.
Es posible que gracias a los efectos de los bombardeos aéreos sobre la industria alemana hayamos podido mantenernos hasta hoy, pero es dudoso que esta situación pueda continuar, sobre todo por lo referido al desarrollo de la industria aeronáutica enemiga.
Desde el comienzo de la operación Blau, en junio de 1942, la estrategia militar nazi posterior a su derrota frente a Moscú de diciembre de 1941 ha seguido una pauta precisa: minimizar pérdidas eludiendo batallas frontales y optando por batallas periféricas, asegurar recursos de materias primas, involucrar a más estados en funciones subsidiarias y obtener el apoyo de los pueblos musulmanes.
En base a esta estrategia, han dado un enorme poder a sus fuerzas blindadas. Al iniciarse la guerra, en septiembre de 1939, los alemanes sólo utilizaron seis divisiones Panzer en la invasión de Polonia. Fueron diez en mayo de 1940, al producirse la invasión de Francia, y veinte en junio de 1941 al invadir Rusia.
A finales de 1942 disponían de treinta, y a finales de 1943 disponían ya de cuarenta: treinta del Heer, nueve de las Waffen-SS, la Hermann Goering de la Luftwaffe y la división mecanizada Grossdeutschland, que ha de considerarse de poder equivalente a una división Panzer. Se calcula que otras diez divisiones alemanas reciben la denominación de divisiones de infantería motorizada (Panzergranadier) pero contando con un poder cercano al de una división blindada. En esta misma categoría, dada su eficiencia, debemos considerar también a la división francesa “Mariscal Petain”, que lucha en el frente ruso. Las divisiones blindadas italianas, turcas, rumanas y de otras naciones del Eje no alcanzan aún ese nivel, pero eso podría cambiar con el tiempo.
En base a esto, calculamos que a finales de 1944 los alemanes pueden disponer de sesenta divisiones Panzer y que por lo menos otras diez de sus ejércitos auxiliares poseerán una categoría similar en base a su poder atacante. Consideramos que sólo el retraso en la fabricación de más armamento pesado puede impedirles alcanzar esta meta.
Británicos y norteamericanos podríamos disponer, en conjunto, de un máximo de veinte divisiones de poder semejante para enfrentarnos a esta fuerza en la actualidad (pero ni la mitad de este número se encuentra actualmente desplegada aún frente al enemigo). Por supuesto, esta desproporción es compensada, de momento, por la potencia blindada del Ejército Rojo soviético, cuyos cuerpos mecanizados y de tanques igualan aproximadamente en número a las divisiones blindadas alemanas, estando aquellos algo más nutridos de unidades pesadas que las divisiones Panzer (creemos que los soviéticos disponen de treinta y siete cuerpos mecanizados o de tanques efectivos, cada uno de ellos tan poderoso o más que una división Panzer alemana).
Sin embargo, hace más de un año que los soviéticos no han llevado a cabo contraofensivas de envergadura, después del fracaso, a primeros de 1943, de sus grandes operaciones “Urano”, “Marte” y “Saturno”, y esto puede deberse a una combinación de efectos derivados de la acción enemiga: pérdida de los recursos de materias primas del Mar Negro, pérdida de territorio, pérdida de vías de suministros aliados, intolerable proporción de bajas propias respecto a las del enemigo, creciente desconfianza respecto a los pueblos musulmanes (casi una quinta parte del total de la población actual de la URSS) y, muy probablemente, pérdida de la moral por la prolongación de la guerra sin obtener victorias más allá de la mera resistencia.
El constante crecimiento de las divisiones Panzer alemanas se debe no sólo a la fabricación de blindados (en la que aún son superados por los rusos), sino al hecho de que ya han desaparecido casi una cuarta parte del número de las antiguas divisiones de infantería que poseían al invadir Rusia por haberse convertido éstas en divisiones blindadas, siendo las funciones de cobertura de la infantería gradualmente desempeñada por sus nuevas tropas auxiliares, de entre las cuales las más eficientes son las de rumanos, turcos, finlandeses y españoles, habiendo mejorado también la eficiencia de húngaros e italianos. Poseemos datos recientes acerca de la fiabilidad para el enemigo de sus nuevas divisiones de musulmanes del Cáucaso, formadas por antiguos ciudadanos soviéticos, y se considera seguro que para la primavera de 1944 la defensa costera del Caspio ocupado por el Eje estará casi por completo a cargo de tropas musulmanas del Cáucaso.
Partiendo de los datos que poseemos de la reconstitución del ejército nacional egipcio tras la conquista de Egipto por el mariscal Rommel en junio de 1942, podemos considerar que los alemanes se bastan con entre seis y nueve meses para constituir un ejército auxiliar hasta cierto punto eficiente de tropas musulmanas. Eso quiere decir que si los alemanes ocupan el Asia Central soviética antes del verano de 1944, podrían disponer de, al menos, quinientos mil soldados de infantería más a finales de este año y un número similar de tropas si se suman iraquíes, persas y hasta afganos. En el presente momento, los soviéticos aún mantienen una escasa superioridad numérica sobre las fuerzas del Eje, así como en armamento, pero la perderán sin duda para fin de 1944, si es que continúan resistiendo en caso de que los japoneses decidan cortar su última vía de comunicación para recibir suministros nuestros, algo que parece seguro que están a punto de hacer.
En cuanto a las opciones para que los aliados no soviéticos logremos desviar fuerzas del Eje de los frente de Rusia y el Golfo Pérsico, la más estudiada sería utilizar la proximidad geográfica a Gran Bretaña de la costa francesa y nuestra presente superioridad aérea sobre el continente europeo para establecer una cabeza de puente en la costa del Canal que amenazara el corazón de Alemania y obligara a los franceses a cambiarse de bando.
Sin embargo, los datos que poseemos son de que necesitaríamos cuarenta divisiones bien equipadas y con fuerte apoyo aéreo para realizar esto, y que mucho antes de que podamos vencer a los franceses, los alemanes nos atacarían con sus Panzerkorps Waffen-SS de reserva. Particularmente con el Panzerkorps C que se está constituyendo en Bélgica a partir de la división Hitlerjugend y que probablemente estará equipado y dispuesto al combate (tres o cuatro divisiones Panzer) en mayo o junio de 1944, pudiéndose sumar entonces al propio cuerpo blindado francés, cuya fuerza puede estimarse también en tres o cuatro divisiones equivalentes en fuerza, cuando menos, a divisiones Panzergranadier alemanas.
Por otra parte, la destrucción del 9 ejército británico en Noviembre pasado, en Kirkuk, ha exigido el envío urgente al Golfo Pérsico de la 11 división blindada británica que se había planeado mantener en suelo británico con vistas a un posible desembarco en tierra francesa, así como de dos divisiones británicas más de infantería con el mismo fin (49 y 53) para la reconstitución del dicho ejército perdido (ya se ha mencionado que nuestro ejército contribuye a esta tarea con el programado envío de la división de infantería 80). Los británicos mantienen otra división de infantería en la defensa de los archipiélagos atlánticos (3) y otra más (59) ha sido enviada con urgencia a Eritrea para intentar evitar el cierre del Mar Rojo en coordinación con el ejército aliado del Sudán y el ejército nacional abisinio.
Es de hacerse notar que la destrucción del ejército 9 británico en noviembre de 1943, así como fue la destrucción del ejército 8 (luego reconstituido) en junio de 1942, ha supuesto un problema insoluble en el desarrollo de una fuerza creciente en esta guerra, con graves repercusiones políticas. La pérdida de las dos divisiones sudafricanas en junio de 1942 ha causado un giro político en la república de Sudáfrica, estado que está dando pasos hacia la neutralidad incluso benevolente con el enemigo. El gobierno sudafricano ha negado ya la posibilidad de enviar fuerzas de ningún tipo fuera de sus fronteras en apoyo de los aliados. De forma similar, la destrucción de tres divisiones canadienses dentro del ejército 9 puede motivar una actitud similar con respecto al gobierno de Canadá, que parece poco dispuesto a enviar más tropas del ejército de tierra al combate, aunque nos sigan proporcionando asistencia económica y logística. Aún más grave es la situación en el caso del ejército indio. La propaganda nazi ha acabado resultando efectiva también entre los musulmanes de la india (Hitler ha prometido a la Liga Musulmana de la India crear su
propio estado separado de la India, el Pakistán), siendo musulmanes gran parte de los integrantes del ejército indo-británico. También se detecta tibieza entre las tropas sijs y gurkhas nepalíes. En política interna india este posicionamiento de los nazis puede resultar desastroso, pues sería posible el estallido de una guerra civil en la India.
En consecuencia, de las cuarenta divisiones aliadas que se había programado en otro tiempo que estarían disponibles en el sur de Inglaterra para emprender el cruce del canal, las necesidades en otros frentes han hecho disminuir la cifra hasta menos de la mitad, imposibilitándose cualquier operación de esta índole.
Otra opción para obligar a los alemanes a desviar fuerzas tanto del Golfo Pérsico como del frente ruso sería reabrir el frente de Marruecos. Se cuenta para ello con la ventaja de no ser imprescindible una arriesgada operación de desembarco y que se contaría con el apoyo de las bases aéreas de las islas Canarias y el Sáhara occidental.
Pero, de todas maneras, si fuese posible enviar todas las fuerzas que nos quedan disponibles en Gran Bretaña para esta misión estas serían, para finales de la primavera, descontadas las ya comprometidas en otros frentes y previamente mencionadas:
Dos divisiones blindadas, que serían la 7 norteamericana y la división blindada de Guardias británica, así como diez divisiones de infantería, las norteamericanas 2, 8, 35, 79, 83, 85, 88, 91 y 92, y una sola división de infantería británica, la 43, a la que podría sumarse la 6 división británica aerotransportada.
No es realista considerar que contemos con más fuerzas correctamente adiestradas y equipadas para combatir al enemigo antes del fin del verano, y es dudoso que podamos transportarlas todas al mismo tiempo que atender los otros frentes.
Por otra parte, sólo un clamoroso fallo de la inteligencia enemiga les impediría, por considerar que la zona del Canal de la Mancha permaneciera aún amenazada, desplazar desde Francia al Panzerkorps C para apoyar a las fuerzas del Armeeabteilung Marokko, y a las tropas españolas, marroquíes y francesas a su disposición (suponiendo que no estuviesen también disponibles alguno de los otros dos Panzerkorps Waffen-SS, el A y el B). Por tanto, en esta posible ofensiva contra el estrecho de Gibraltar sólo contaríamos con dos divisiones blindadas para hacer frente a la 10 Panzerdivision del Armeeabteilung Marokko y a las tres o cuatro Panzerdivisionen de un Panzerkorps Waffen- SS, por lo que las posibilidades de ir más lejos en esta renovada ofensiva marroquí de 1944 no serían mucho mejores que las de “Torch” a finales de 1942.
Conviene hacer ahora una descripción de la organización y funciones de los Panzerkorps Waffen-SS y el peligro que representan para cualquier iniciativa de apertura de nuevos frentes.
La primera actuación de un Panzerkorps Waffen-SS se produjo a primeros de 1943, durante la crisis de Stalingrado, al verse cercado el 6 ejército alemán a unos quinientos kilómetros de los puertos nazis del Mar Negro a finales de noviembre de 1942 durante la ofensiva soviética “Urano”. Las divisiones Waffen-SS Leibstandarte, Das Reich y Totenkopf (no denominadas aún Panzerdivisionen) lograron llegar a tiempo desde Francia para permitir la ruptura del cerco y un mes más tarde actuaron agrupadas para deshacer un último intento soviético de alcanzar el Mar Negro.
Después de esta acción exitosa, el Panzerkorps Waffen-SS A, integrando las tres divisiones mencionadas, más la División Wiking, fue retirado del frente a la retaguardia y durante tres meses recibió refuerzos, al cabo de los cuales las cuatro divisiones, siempre bajo el mando del ahora mariscal Paul Hausser, ya recibieron la denominación de Panzerdivisionen.
En mayo de 1943, tras la victoria de Rommel en Palestina y Siria, y la adhesión al Eje de Turquía, el Panzerkorps Waffen-SS A fue la punta de lanza de la penetración nazi hasta el mar Caspio, en lo que fue apoyado por los Panzerarmee 1 y 4. El Panzerkorps llegó a Dagestan a mediados de Junio de 1943. Cumplida su misión de ruptura, esta fuerza fue de nuevo retirada del frente y llevada al oeste del río Donetsk para descansar y cubrir bajas, que fueron numerosas, mientras la conquista del Cáucaso Oriental, incluido Bakú, quedaba a cargo de los Panzerarmee 1 y 4, y los ejércitos nazis 17 y 12, más el ejército turco, mientras el 6 ejército y el 11 ejército, más los ejércitos italiano, húngaro y rumano, protegían el flanco nordeste. Como última pieza de reserva de esta ofensiva quedaba el mismo Panzerkorps Waffen-SS A.
Con esto se revelaba el carácter de esta poderosa fuerza blindada de reserva, que sólo se usa en momentos de ofensivas o como auxilio en grandes crisis. Durante este período que va de Junio a Octubre de 1943 se añadió a esta pauta un nuevo elemento: el aprestamiento de una flota de transporte, de más de cien buques, en aquel momento situada en Crimea, exclusivamente dedicada a servir para el traslado de esta fuerza de reserva allí donde fuera necesaria.
A primeros de Octubre de 1943 tuvieron lugar dos importantes hechos relacionados con los Panzerkorps Waffen-SS. La aparición, en la gran ofensiva del Norte contra Leningrado, del Panzerkorps Waffen-SS B (divisiones Hohenstaufen, Frundsberg, Nordland y Nord), y el transporte por mar del Panzerkorps A al completo, desde el Mar Negro hasta Siria, para participar en la ofensiva de Rommel de Noviembre en el Golfo Pérsico.
Podemos considerar que la ofensiva de Rommel, en la que participaron el Panzerarmee Asia, el 21 ejército de montaña (de reciente creación, que integra divisiones veteranas de la campaña del Cáucaso), el Panzerkorps Waffen-SS A, el ejército egipcio, la coalición árabe de Próximo Oriente y el ejército turco del sur, fue un relativo fracaso del enemigo, al no lograr la destrucción de la base logística aliada del Golfo Pérsico, aunque sí se logró la aniquilación del 9 ejército británico, el apoderamiento de Bagdad y de la región petrolífera de Kirkuk, y la penetración del Eje en Persia y, muy pronto, si no puede evitarse, en el Asia Central soviética.
Acabada la batalla, en estos momentos sabemos que el Panzerkorps Waffen-SS A se encuentra en la región mediterránea del Líbano, próxima a su flota de transporte. Es decir, de nuevo esta temible fuerza de ataque está en reserva, descansando y reponiéndose, dispuesta a actuar en cualquier punto accesible del entorno mediterráneo.
Y lo que es aún más amenazante: tras la victoria alcanzada por Hitler en Leningrado y la conquista de Murmansk (con el cierre de esta importantísima ruta de suministros aliados a la URSS) el Panzerkorps Waffen-SS B, también de cuatro divisiones blindadas, se ha transportado de norte a sur hasta Crimea, donde se encuentra ahora mismo también en período de descanso y recuperación, en las inmediaciones de puertos desde donde también puede transportarse a cualquier punto de la costa mediterránea.
Asimismo, como ya se ha expuesto, tenemos datos de que los nazis están constituyendo un Panzerkorps Waffen-SS C en la costa belga, donde se encuentra desde finales de 1943 la división Panzer Waffen-SS Hitlerjugend. Es de presumir, por tanto, que para este verano de 1944 Hitler dispondrá de tres Panzerkorps Waffen-SS totalmente descansados y suministrados, con tropas muy experimentadas y de altísima moral, prestos a desplazarse allí donde sean necesarios, dotados, además, de un armamento blindado que no podemos aún igualar en calidad, como son los nuevos tanques Tiger, Panther y Ferdinand.
En cuanto a la previsión de movimientos del enemigo, sabemos que sus planes para finalizar la campaña contra la URSS son relativamente realistas y asequibles a medio plazo. Los nazis pretenden amputar el Asia Central musulmana del territorio soviético, así como el extremo oriente siberiano que pasaría al control de Japón, y alcanzar la línea Arkángel-Astrakan en la Rusia europea, destruyendo Moscú. Las dos primeras partes de este siniestro proyecto pueden ser realizadas antes del verano, de modo que es posible también que planteen una ofensiva de verano (en la que podrían intervenir los Panzerkorps Waffen-SS A y B) para conquistar Moscú y su región circundante hasta el Volga. Si para finales de 1944 los alemanes alcanzaran este objetivo, desmovilizarían parte de sus fuerzas ofensivas del ejército del Este para lanzarlas contra nosotros, lo cual tendría efectos catastróficos. De hecho, la destrucción del ejército 9 británico en Kirkuk hubiera sido imposible sin la participación del ejército de montaña 21 alemán, que procedía del frente ruso.
A nivel político, el enemigo permanece aparentemente unido, dada la preponderancia del ejército alemán y el control que el Reich ejerce sobre las materias primas del Mar Negro. Entre los pueblos musulmanes han surgido algunas disputas, pero todas parecen estar siendo controladas por Alemania, igual que sucedió en Europa central con las disputas entre rumanos y húngaros, o entre serbios y croatas, e incluso las rivalidades coloniales entre España, Francia e Italia. Los elementos más díscolos en el Eje son Francia y Japón, pero los franceses parecen estar esperando al final de la guerra para alcanzar algún tipo de entendimiento con las democracias, y en cuanto a los japoneses, sus derrotas en el Pacífico contribuyen a hacerlos más proclives a coordinarse con los alemanes de forma efectiva, lo cual implicará a corto plazo su entrada en la guerra contra la URSS.
Por lo tanto, la posibilidad de un cambio de signo de la guerra a nuestro favor antes del verano de este año de 1944 debemos considerarla como improbable. Y podemos contar con más pérdidas humanas y de territorio actualmente bajo control aliado.
Es entonces cuando tenemos que ponderar cuál es la situación interior en nuestro país en tanto a las posibilidades de continuar la guerra.
Los estudios de opinión pública demuestran que hay un sentimiento generalizado de tristeza y preocupación que se acentuó durante las fiestas navideñas del pasado Diciembre de 1943, tras la derrota en el Golfo y la destrucción de la 3 división blindada norteamericana dentro del ejército 9 británico. Podemos estimar que si Rommel hubiera alcanzado su objetivo de destruir todo nuestro grupo de ejércitos en el Golfo Pérsico, es muy probable que se hubiera producido una reacción popular exaltada, y que fue éste el objetivo político de su ofensiva. El número de bajas mortales de nuestras fuerzas se aproxima ya a los cien mil y más de ochenta mil han caído prisioneros en todos los frentes. Son cifras aún moderadas si se compara con las sufridas por los británicos, que han perdido ya tres ejércitos completos: en Singapur frente a los japoneses, en febrero de 1942, en Egipto frente a los alemanes de Rommel, en mayo de 1942, y de nuevo frente a Rommel en Kirkuk, en noviembre de 1943, más otros pequeños desastres menores, sin corresponderles, por otra parte, más éxitos que los cobrados en el aire y en el mar.
Una encuesta de opinión pública refleja que hay ya un porcentaje de 22 % de partidarios de que se llegue a una paz negociada con Alemania y algo menor si se trata de negociar también con Japón. El porcentaje de los que apuestan por la resistencia a ultranza se encuentra en el 31 %, pero está descendiendo. El resto pide nuevas soluciones que no impliquen la muerte de tantos soldados, lo que demuestra, por un lado, que el conocimiento de nuestros ciudadanos de la situación real les lleva a mostrarse cada vez menos optimistas.
El examen de las cartas de los soldados muestra resultados aún peores. De los que han combatido en Noviembre de 1943, y a pesar de haberse logrado detener a Rommel antes de que alcanzase Basora, apenas un 20 % cree que sea posible alcanzar la victoria frente a los alemanes, aunque son mayoría los que piensan que tampoco las fuerzas norteamericanas pueden ser derrotadas, cosa que muchos atribuyen a nuestro poder aéreo y a nuestra artillería, que fueron, en efecto, vitales para detener el avance de las columnas blindadas de Rommel a través del desierto sirio.
Resulta alarmante el dato de que muchas de estas opiniones se clasifican en base a criterios de origen étnico y religioso entre nuestros conciudadanos. Así, los partidarios de alcanzar una solución negociada con Hitler son mayoría entre los ciudadanos norteamericanos de origen italiano o irlandés, y los partidarios de resistir a ultranza son mayoría entre los judíos, polacos y negros.
Los servicios de inteligencia interior han identificado claramente la reorganización, a partir de las Navidades “tristes”, de un influyente grupo político que propugna una negociación. Este grupo está formado en buena parte por los antiguos integrantes del Comité América Primero, partidarios hasta 1941 de que Estados Unidos no entrase en la guerra europea, pero a ellos se ha añadido el ex embajador Joseph Kennedy y todo indica que en pocas semanas este grupo va a pronunciarse públicamente al respecto. Nuestros servicios jurídicos consideran dudoso que se pueda demostrar en esta iniciativa política actitudes clasificables como de traición, y que cualquier iniciativa judicial en ese sentido podría provocar una fractura evidente de la opinión pública. Se especula que los partidarios de la negociación utilicen expresiones por el estilo de “Paz con Honor”.
Éste es el mayor peligro al que nos enfrentamos en el frente interno: una crisis política que podría ser comparable a la que precedió al estallido de la guerra civil en 1861. Y esto es lo que hemos de evitar: ha de darse algún tipo de cauce político no conflictivo, pactado, a la expresión de las facciones de opinión pública que se están formando, una partidaria de la negociación con el enemigo para alcanzar la paz, y otra partidaria de la resistencia a ultranza.
Cualquier solución a este respecto ha de ponerse en marcha antes de los meses de verano de este año de 1944, época en la que han de celebrarse las convenciones generales de los partidos demócrata y republicano para la elección de los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la nación. Existe la posibilidad de que Joseph Kennedy sea propuesto como candidato a la vicepresidencia por sectores del partido demócrata, lo que podría conllevar paralelismos con la candidatura de Lincoln en 1860 y la fractura civil que ello supuso en la nación.
Contamos con los precedentes de las elecciones presidenciales de 1916 y 1940, en las cuales ningún candidato propugnó la incorporación a la guerra que estaba teniendo lugar en Europa. Hemos de considerar, por tanto, que existe una pauta de que la opinión pública pide a los candidatos presidenciales un futuro de paz y no de guerra. Y hemos de recordar que en Gran Bretaña no se preveen elecciones generales en un futuro próximo, pese a que las últimas que celebraron tuvieron lugar en 1935.
Creemos que si se opta por una resistencia a ultranza, hemos de llevar a cabo una profunda tarea de propaganda y concienciación ciudadana que haga comprender a nuestro pueblo la necesidad de aceptar una movilización militar mayor y más sacrificios en el frente civil. Sería conveniente que se apoye esta actitud con algún tipo de éxito militar, o bien, si tal cosa fuera posible, con la promesa de la conclusión exitosa de algún proyecto de nueva arma definitiva cuyo diseño y fabricación se mantienen aún en secreto.
Nos encontramos, pues, en el umbral de una situación crítica tanto en el frente exterior como en el interior, y los pasos a dar en los meses venideros han de ser objeto de un profundo examen de los acontecimientos previsibles.