¿QUÉ LEEMOS?
Moderador: David L
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Yo voy a empezar Guderian: General Panzer que me acabo de comprar en bolsillo.
- CARLOS ANDRES
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- James M. Gavin
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¿QUÉ LEEMOS?
Buenas tardes,
Hace algunos día concluí la lectura de “Pacific Alamo”, de John Wukovits (Inédita, 2006). Consta este libro de dos partes diferenciadas: de un lado, el relato de la propia batalla en la isla de Wake y, de otro, el internamiento como prisioneros de los supervivientes a la batalla, en campos japoneses situados tanto en China como en la propia metrópoli.
Esta división no es sólo argumental, sino también de estilo, pues en la segunda parte (el internamiento) el autor utiliza un estilo narrativo más sobrio que en la primera, en la cual el estilo es más pasional.
Siendo ciertamente impactante el comportamiento de militares y civiles en Wake, pues consiguen hacer frente de forma más que exitosa, en un primer embate, a un enemigo superior en número, cayendo derrotados sólo cuando la superioridad japonesa es abrumadora, más interesante me ha resultado la parte dedicada a los padecimientos y humillaciones sufridos por los norteamericanos tras su rendición.
Es, en este sentido, un acierto del autor hacer un relato coral de la historia de los hombres de Wake, describiendo las personalidades, orígenes y destinos de un grupo representativo de los ocasionales habitantes de ese perdido islote del Pacífico.
Si el libro comienza describiendo la importancia de la batalla para la moral de la población norteamericana, hay al final del mismo una crítica de la actitud mantenida por la administración estadounidense para con los hombre de Wake, sobre todo, respecto de los civiles que tomaron parte activa en la defensa de la isla – no todos lo hicieron – y que lucharon, hombro con hombro, junto con los militares profesionales.
Si admirable fue el comportamiento de los militares en la defensa de aquel pedazo de los Estados Unidos, mayor encomio merece el de los civiles que dieron por esa isla años de vida o incluso su vida entera. Estos hombres eran hijos de la Gran Depresión. De hecho, su presencia en Wake estaba motivada por el elevado sueldo que debían percibir por trabajar en la construcción de las infraestructuras militares.
Realmente, las vidas de esos civiles merecerían un libro dedicado sólo a ellos. Se refería andimana 4 en su comentario del libro a uno de ellos, Joe Goicoechea, descendiente de inmigrantes vascos, el cual cuenta que hubo de construirse una especie de refugio en el sótano de su casa, en el cual se encerraba para protegerse, a él mismo y a su familia, durante las espantosas jaquecas que sufría.
Enfrentados a una guerra que no esperaban y para que la obviamente no estaban preparados, decidieron tomar parte en la misma, dándose la triste circunstancia de que, tras el fin de la SGM, fueron olvidados por una Administración norteamericana volcada ya en la Guerra Fría y para la cual Japón era más un bastión frente al avance del comunismo que un enemigo al que pedir cuentas.
Como a tantos otros les ocurriera en otros tantos conflictos, aquellos civiles no sólo no fueron recompensados por sus sacrificios, sino que al carecer del status militar no recibieron pensiones o indemnizaciones algunas que compensasen los graves y crónicos daños físicos y psíquicos que muchos de ellos padecieron hasta el final de sus días.
Hace algunos día concluí la lectura de “Pacific Alamo”, de John Wukovits (Inédita, 2006). Consta este libro de dos partes diferenciadas: de un lado, el relato de la propia batalla en la isla de Wake y, de otro, el internamiento como prisioneros de los supervivientes a la batalla, en campos japoneses situados tanto en China como en la propia metrópoli.
Esta división no es sólo argumental, sino también de estilo, pues en la segunda parte (el internamiento) el autor utiliza un estilo narrativo más sobrio que en la primera, en la cual el estilo es más pasional.
Siendo ciertamente impactante el comportamiento de militares y civiles en Wake, pues consiguen hacer frente de forma más que exitosa, en un primer embate, a un enemigo superior en número, cayendo derrotados sólo cuando la superioridad japonesa es abrumadora, más interesante me ha resultado la parte dedicada a los padecimientos y humillaciones sufridos por los norteamericanos tras su rendición.
Es, en este sentido, un acierto del autor hacer un relato coral de la historia de los hombres de Wake, describiendo las personalidades, orígenes y destinos de un grupo representativo de los ocasionales habitantes de ese perdido islote del Pacífico.
Si el libro comienza describiendo la importancia de la batalla para la moral de la población norteamericana, hay al final del mismo una crítica de la actitud mantenida por la administración estadounidense para con los hombre de Wake, sobre todo, respecto de los civiles que tomaron parte activa en la defensa de la isla – no todos lo hicieron – y que lucharon, hombro con hombro, junto con los militares profesionales.
Si admirable fue el comportamiento de los militares en la defensa de aquel pedazo de los Estados Unidos, mayor encomio merece el de los civiles que dieron por esa isla años de vida o incluso su vida entera. Estos hombres eran hijos de la Gran Depresión. De hecho, su presencia en Wake estaba motivada por el elevado sueldo que debían percibir por trabajar en la construcción de las infraestructuras militares.
Realmente, las vidas de esos civiles merecerían un libro dedicado sólo a ellos. Se refería andimana 4 en su comentario del libro a uno de ellos, Joe Goicoechea, descendiente de inmigrantes vascos, el cual cuenta que hubo de construirse una especie de refugio en el sótano de su casa, en el cual se encerraba para protegerse, a él mismo y a su familia, durante las espantosas jaquecas que sufría.
Enfrentados a una guerra que no esperaban y para que la obviamente no estaban preparados, decidieron tomar parte en la misma, dándose la triste circunstancia de que, tras el fin de la SGM, fueron olvidados por una Administración norteamericana volcada ya en la Guerra Fría y para la cual Japón era más un bastión frente al avance del comunismo que un enemigo al que pedir cuentas.
Como a tantos otros les ocurriera en otros tantos conflictos, aquellos civiles no sólo no fueron recompensados por sus sacrificios, sino que al carecer del status militar no recibieron pensiones o indemnizaciones algunas que compensasen los graves y crónicos daños físicos y psíquicos que muchos de ellos padecieron hasta el final de sus días.
"Facilis est descensus Averni" (Virgilio).
"No hay nada mejor para la autoestima que la supervivencia" (Martha Gellhorn).
"Vita enim mortuorum in memoria est positiva vivorum" (Cicerón, Filípicas).
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"Vita enim mortuorum in memoria est positiva vivorum" (Cicerón, Filípicas).
- James M. Gavin
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¿QUÉ LEEMOS?
Buenas tardes,
Os recomiendo la lectura del libro “Los Niños de Hitler”, de Guido Knopp (Planeta, 2005). El autor hace una descripción de las diferentes organizaciones creadas por el régimen nacionalsocialista para controlar y adoctrinar a la juventud alemana (Jungvolk, Hilterjugend, DdM…), de la estructura educativa de la Alemania nazi y, por último, de la intervención de los jóvenes de Hitler en la SGM.
El libro describe con detalle y dinamismo la, por otra parte, pesada y redundante estructura burocrática nazi, en su vertiente dedicada a los niños y jóvenes. Nos cuenta qué requisitos había que reunir para acceder como alumno a alguna de las Escuelas de Hitler o a los, por aquel entonces, elitistas Napolas, así como en qué consistían los planes de estudios y la propia organización física y administrativa de tales centros.
No obstante, siendo interesantes y, reitero, ágiles tales descripciones, me parecen aún más destacables los numerosos testimonios directos que se recogen en el libro de quienes hoy son venerables jubilados alemanes, pero que en los años treinta formaron parte de dichas organizaciones nacionalsocialistas. Ancianos que rememoran sus recuerdos (no siempre negativos) de esa época que comparan con la actual y que les lleva a expresar su desprecio por aquel régimen que les manipuló de una forma tal que algunos llegan a afirmar que, verdaderamente, ellos han sido dos personas: una, la actual; otra, la que fueron en los años treinta.
No busca el autor culpables entre esos niños y jóvenes, aunque no elude la asunción de responsabilidades, pues si el nacionalsocialismo consiguió pervertir el alma de los adultos, cómo no habría de hacerlo respecto de quienes no tenían todavía su personalidad totalmente formada. Baste de ejemplo, a este respecto, el testimonio de uno de esos jóvenes que, prisionero en un campo norteamericano, sintió una brisa en su rostro y pensó con alivio: hay está, esa brisa no puede ser sino el efecto de una de las armas milagrosas de nuestro amado Führer.
Un saludo.
Os recomiendo la lectura del libro “Los Niños de Hitler”, de Guido Knopp (Planeta, 2005). El autor hace una descripción de las diferentes organizaciones creadas por el régimen nacionalsocialista para controlar y adoctrinar a la juventud alemana (Jungvolk, Hilterjugend, DdM…), de la estructura educativa de la Alemania nazi y, por último, de la intervención de los jóvenes de Hitler en la SGM.
El libro describe con detalle y dinamismo la, por otra parte, pesada y redundante estructura burocrática nazi, en su vertiente dedicada a los niños y jóvenes. Nos cuenta qué requisitos había que reunir para acceder como alumno a alguna de las Escuelas de Hitler o a los, por aquel entonces, elitistas Napolas, así como en qué consistían los planes de estudios y la propia organización física y administrativa de tales centros.
No obstante, siendo interesantes y, reitero, ágiles tales descripciones, me parecen aún más destacables los numerosos testimonios directos que se recogen en el libro de quienes hoy son venerables jubilados alemanes, pero que en los años treinta formaron parte de dichas organizaciones nacionalsocialistas. Ancianos que rememoran sus recuerdos (no siempre negativos) de esa época que comparan con la actual y que les lleva a expresar su desprecio por aquel régimen que les manipuló de una forma tal que algunos llegan a afirmar que, verdaderamente, ellos han sido dos personas: una, la actual; otra, la que fueron en los años treinta.
No busca el autor culpables entre esos niños y jóvenes, aunque no elude la asunción de responsabilidades, pues si el nacionalsocialismo consiguió pervertir el alma de los adultos, cómo no habría de hacerlo respecto de quienes no tenían todavía su personalidad totalmente formada. Baste de ejemplo, a este respecto, el testimonio de uno de esos jóvenes que, prisionero en un campo norteamericano, sintió una brisa en su rostro y pensó con alivio: hay está, esa brisa no puede ser sino el efecto de una de las armas milagrosas de nuestro amado Führer.
Un saludo.
"Facilis est descensus Averni" (Virgilio).
"No hay nada mejor para la autoestima que la supervivencia" (Martha Gellhorn).
"Vita enim mortuorum in memoria est positiva vivorum" (Cicerón, Filípicas).
"No hay nada mejor para la autoestima que la supervivencia" (Martha Gellhorn).
"Vita enim mortuorum in memoria est positiva vivorum" (Cicerón, Filípicas).
- CRISTINA42
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- Registrado: Dom Dic 02, 2007 8:46 pm
¿QUÉ LEEMOS?
Yo me he pillado El Enigma del Almirante Canaris de Richard Bassett.
A ver que tal está. Es un personaja que me llama mucho la atención....
A ver que tal está. Es un personaja que me llama mucho la atención....
No se puede ganar una guerra como tampoco se puede ganar un terremoto
¿QUÉ LEEMOS?
Acabadas las memorias de Hans Von Luck, ahora estoy con Anzio de Lloyd Clark.
Un saludo
Un saludo
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.
Winston Churchill a Chamberlain.
Winston Churchill a Chamberlain.
- sgt steiner
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- Registrado: Mié Oct 21, 2009 6:39 pm
- Ubicación: En la intendencia de la base.
¿QUÉ LEEMOS?
Bueno ahora que tengo 2 aquisiciones mas en total ahora estab pendientes 3 libros: "La legión de los condenados", "Los panzers de la muerte" y "La orden de la calavera". Los dos primeros son de Sven Hassel, pero el tercero ahora mismo no me acuerdo del autor.
Oblt. Steiner
Oblt. Steiner

+16-
PatricioDelfosse
- Moderador

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- Registrado: Mar Jun 28, 2005 12:25 am
- Ubicación: Buenos Aires, Argentina
¿QUÉ LEEMOS?
Me interesa el personaje, pero el libro me resultó aburridísimo.CRISTINA42 escribió:Yo me he pillado El Enigma del Almirante Canaris de Richard Bassett.
A ver que tal está. Es un personaja que me llama mucho la atención....
Pato
- Eriol
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- Registrado: Dom Ago 17, 2008 10:51 pm
- Ubicación: Ciudad Real
¿QUÉ LEEMOS?
Hola!!
Pues yo he empezado con "El dia D" de Beevor.Por ahora me esta gustando bastante ,espero que siga al mismo nivel.
Saludos
Pues yo he empezado con "El dia D" de Beevor.Por ahora me esta gustando bastante ,espero que siga al mismo nivel.
Saludos
Una vision; un propósito;un sueño...Siempre.
¿QUÉ LEEMOS?
Hola. Sobre este tema yo tengo un libro que compré en una librería que vendía libros antiguos. Se llama "100 contra uno. Historia de la guerra ruso-finlandesa 1939-1941". El autor es Jorge Bernardini. La edición es de 1971 y la Editorial es De Vecchi.manino46 escribió:Todavía estoy terminandome la biografía de Felix Rodriguez de la Fuente, pero:
Un nuevo libro: Guerra de Finlandia 1939-1944
De momento sólo lo he comprado pero tiene muy buena pinta, y no he leído nada más, especifico sobre el tema, desde el libro de Richard W. Condon Guerra de invierno, Rusia contra Finlandia, editado en 1976 por San Martin.
Fuente: Galland Books
Saludos
El libro me gustó mucho y además incluye fotos lo que siempre le añade atractivo.

"Dulce et decorum est pro patria mori": Horacio
¿QUÉ LEEMOS?
Y he pillado en la biblioteca municipal "Criminales o soldados. Memorias, cartas y documentos del Jefe del Comando Supremo del Ejército alemán: Wilhelm Keitel" de Walter Görlitz.
En principio, tiene buena pinta. Ya veremos.
En principio, tiene buena pinta. Ya veremos.
"Dulce et decorum est pro patria mori": Horacio
- CRISTINA42
- Miembro distinguido

- Mensajes: 834
- Registrado: Dom Dic 02, 2007 8:46 pm
¿QUÉ LEEMOS?
Anoche acabe ya El Enigma del Almirante Canaris.
No se quien dijo que le había aburrido, a mi me ha gustado bastante la verdad, y me he enterado de unas cosas, pero no sé ya lo comentaré en algún post. Ese autor será de fiar?
No se quien dijo que le había aburrido, a mi me ha gustado bastante la verdad, y me he enterado de unas cosas, pero no sé ya lo comentaré en algún post. Ese autor será de fiar?
No se puede ganar una guerra como tampoco se puede ganar un terremoto
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A mí también me gustó mucho ese libro Cristina (tal vez por lo poco que sabía con anterioridad sobre Canaris). La verdad es que la imagen que da del servicio de inteligencia alemán (el Abwehr) es bastante distinta de la que todos estamos acostumbrados.
Ahora mismo estoy leyendo "La guerra que había que ganar" y por el momento tiene bastante buena pinta.
Ahora mismo estoy leyendo "La guerra que había que ganar" y por el momento tiene bastante buena pinta.
My body lies under the ocean
My body lies under the sea
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Wrapped up in an SB2C
Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él (Louis Pasteur)
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- Eisenhower
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Vas a ver que no te vas a arrepentir.cv-6 escribió: Ahora mismo estoy leyendo "La guerra que había que ganar" y por el momento tiene bastante buena pinta.
Con esta división cruzó el río y reconquistó con una fuerza de 10.000 fusileros el Mamaev Kurgan, la cota principal de Stalingrado desde donde se dominaba toda la ciudad, los pocos supervivientes juraron que su determinación "fluía de Rodimtsev", hicieron también la promesa: "No hay tierra para nosotros más allá del Volga", "
- homer5275
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- Registrado: Dom Feb 22, 2009 6:18 pm
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¿QUÉ LEEMOS?
Hola a todos
Deciros que estoy enfrascado en la lectura de "Heinrich Himmler" de Peter Longerich. Hay un hilo abierto sobre el libro, asi que no os cuento nada que no se haya ya hablado.
viewtopic.php?f=21&t=8860&hilit=Longerich" onclick="window.open(this.href);return false;
Un saludo
Deciros que estoy enfrascado en la lectura de "Heinrich Himmler" de Peter Longerich. Hay un hilo abierto sobre el libro, asi que no os cuento nada que no se haya ya hablado.
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Un saludo
TEST


