Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Todos los personajes de la Segunda Guerra Mundial

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ignasi
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Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Mensaje por ignasi » Vie Feb 24, 2006 9:47 pm

Andrew Browne Cunningham, 1er Vizconde Cunningham de Hyndhope, KT, CB, OM, DSO

Imagen
fuente https://upload.wikimedia.org/wikipedia/ ... m_1947.jpg

Más conocido como ABC, es el almirante británico más famoso de la II Guerra Mundial, ganando distinción en las batallas del Mediterráneo en 1940 y 1941, y luego sirviendo como Primer Lord del Mar entre 1943 a 1946.
Nació en Rathmines (condado de Dublín) y sin ningún tipo de tradición naval en su familia: su padre era profesor, ocupando durante algún tiempo el puesto de Profesor de Anatomía en el Trinity College Dublin, y sus 2 abuelos eran clérigos. Pese a la residencia en Irlanda, todos tenían orígenes escoceses.
Durante su educación en Edimburgo desarrolló interés por los buques y el mar. Ingresó como cadete en la Royal Navy el 15 de enero de 1897 a bordo del buque escuela HMS Britannia, y combatió en la Guerra de los Boer de 1899-1902 con la Brigada Naval, entrando en acción en Pretoria y Diamond Hill. En diciembre de 1900 regresa a Inglaterra, sirviendo en el Canal. En 1903 es destinado al Mediterráneo, a bordo del acorazado Implacable, pero se sentía fuera de lugar y pidió el traslado al destructor Locust. Allí empezó una relación con los destructores que se desarrollaría durante toda su carrera. En 1908 deja el Mediterráneo, volviendo a Edimburgo, donde por vez primera capitanea un buque: el HM Torpedo Boat 14, y en 1910, el HMS Scorpion, con el que pasará la I Guerra Mundial. En 1913 vuelve a bordo del Scorpion al Mediterráneo, y en 1915 participa en la Campaña de los Dardanelos. En este período es testigo del hundimiento de grandes naves por las minas, así como del desembarco y la evacuación de tropas, experiencias que le serán muy útiles durante la II Guerra Mundial. Por sus acciones en los Dardanelos recibe el 14 de marzo de 1916 la Orden de Servicios Distinguidos (DSO).
En 1918 el Scorpion regresa a Inglaterra, y Cunningham fue nombrado comandante del HMS Ophelia, y después en la Patrulla de Dover, capitaneando el Swiftsure, en una operación intentando bloquear Ostend. En febrero de 1919 recibió la primera barra para su DSO por su trabajo en la Patrulla de Dover.
En 1919 es destinado a otro destructor, el HMS Seafire, con destino el Báltico, tras lo cual recibió la segunda barra para su DSO. En su regreso a Edimburgo recibió la noticia de su promoción a Capitán y, tras un período supervisando la destrucción de la destrucción de las fortalezas alemanas en Heligoland, fue nombrado Capitán de la 6ª flotilla de destructores, estacionada en Escocia.
En 1926 volvió a servir con el Vice-Almirante sir Walter Cowan (con quien había servido en Sudáfrica), aceptando un puesto en su buque insignia en Norte-América y las Indias Occidentales. Pese a que, realmente, Cunningham nunca disfrutó en las largas recepciones, parece que disfrutó en este período de su vida, y especialmente en su visita al Canadá. A finales de la década de los 20 volvió al Reino Unido, participando en cursos en la Army Senior Officers' School de Sheerness, así como en el Imperial Defence College. A finales de 1929 comandó su primer gran buque: el HMS Rodney, en el que pasó 12 meses. De allí pasó a ser Comodoro de las Royal Naval Barracks Chatham , y el 24 de septiembre de 1932 fue ascendido a Rear-Admiral. El 1 de enero de 1934 fue destinado al puesto que quizás deseaba entre todos: Almirante de destructores en el Mediterráneo. El crucero ligero HMS Coventry fue su buque insignia, y entre otras, se dedicó a ejercitar la flota en acciones nocturnas, que usaría con gran efectividad en los años que habían de venir.

En julio de 1936 fue promocionado a Vice-Admiral, y 12 meses después fue destinado al HMS Hood. La mayor parte del tiempo estuvo en el Mediterráneo, participando en diversos ejercicios. Poco antes de ser relevado, ejerció de anfitrión en una cena con los comandantes de los buques italianos Giulio Cesare y Conte di Cavour, bajo el mando del Almirante Ricardi. Su siguiente encuentro sería en plena guerra.
Su regreso a Inglaterra fue como Jefe del Personal Naval, si bien prefería servir en el mar que en el almirantazgo (el nombramiento, no obstante, fue un primer paso para cuando fue nombrado Primer Lord del Mar). En 1939 fue hecho caballero y fue nombrado Comandante en Jefe del Mediterráneo (la comandancia más prestigiosa de la Navy), escogiendo el Warspite como buque insignia el 6 de junio de 1939. Aburrido con el trabajo de despacho, tenía un instinto “nelsoniano” para encontrar y destruir al enemigo a la menor oportunidad.
Cuando empezó la guerra, decidió que tan pronto la flota italiana atacara, ellos estarían dispuestos para el contraataque. No obstante, el primer desafío vino desde Francia. Tras la caída de Francia, Gran Bretaña necesitaba asegurar que los buques no pasarían al enemigo, por lo que inició negociaciones en Alejandría con el almirante francés Godfroy para asegurar que la flota no actuaría; pero cuando el acuerdo parecía inminente, llegó la noticia de la acción contra los franceses en Mers el Kebir, y por un tiempo, Cunningham temió que las flotas francesa y británica se enfrentasen en la costa alejandrina. Finalmente, las negociaciones acabaron bien cuando Cunningham las llevó a un terreno más personal.
La siguiente acción fue el 9 de julio de 1940, cuando se enfrentaron las flotas italiana y británica ante la costa de Calabria, y el Warspite consiguió un impacto en el Giulio Cesare a una distancia de 13 millas. El 11 de noviembre trajo otro triunfo a la Royal Navy, con el ataque de los Swordfish del HMS Illustrious sobre la flota italiana mientras estaba anclada en Taranto, con el resultado de 3 acorazados y un crucero a pique (acción que es vista como un preludio al ataque japonés sobre Pearl Harbor)

El 1 de enero de 1941 ascendió a Almirante, y en marzo obtuvo una nueva victoria en el Cabo Matapan, en que un ataque nocturno combinado de aviones desde el HMS Formidable y desde las bases de Creta, logrando impactos sobre el acorazado Vittorio Veneto y con los cruceros Pola, Zara y Fiume hundidos. A estos éxitos iniciales les siguieron momentos más difíciles, como la evacuación de tropas aliadas de Grecia y Creta en abril y mayo de 1941, durante las cuales ABC se mostró determinado a evacuar tantos hombres como fuese posible. Pese a que se perdieron 3 cruceros y 6 destructores, y que otros 15 buques mayores resultaron dañados (no disponían de protección aérea), se rescataron unos 16.500 hombres de un total de 22.000 de Creta. Su pensamiento se resumía en “La Navy no debe abandonar al Army”. Pese a las perdidas, el rescate de dichas fuerzas dio sus frutos más tarde durante la guerra.
1941 terminó con nuevos desastres, con el hundimiento del acorazado Barham y los acorazaos Queen Elizabeth y Valiant dañados por los ataques de los submarinos y los torpedos humanos italianos. Igualmente, los convoyes destinados a enviar suministros a Malta y al 8º Ejército en el Norte de África estaban constantemente bajo ataques.
En marzo de 1942 ABC tuvo que dejar el Mediterráneo y fue destinado como representante del Primer Lord del Mar ante el Comité Combinado de Jefes de Estado Mayor en Washington. Debido a que el trabajo de Estado Mayor nunca fue de su agrado, aprovecho la primera oportunidad que tuvo para marcharse, y esta vino con la comandancia naval de la Operación Antorcha. Debido al trato constante, se inició una gran amistad personal con el comandante de la operación, el general Eisenhower, amistad que duraría toda la vida. Tras el éxito de la operación, dirigida desde su cuartel general en Gibraltar, asistió a la Conferencia de Casablanca, en la que se decidiría la Operación Husky, la invasión de Sicilia. El 21 de enero de 1943, en plenos preparativos de la invasión, fue ascendido a Admiral of the Fleet y en febrero se vio reafirmado en su antiguo puesto de Comandante en Jefe del Mediterráneo. Cuando las tropas del Eje en el Norte de África estaban a punto de rendirse en mayo, ordenó que no se les debía permitir escapar; mostró enteramente su carácter fiero cuando ordenó a la flota: “Hundid, quemad y destruid: no dejéis que pase nadie”,
En los preparativos de Husky se reencontró con un viejo amigo, Ike, con el que compartiría horas de ansia el 10 de julio de 1943, el Husky’s D-Day.

En septiembre de 1943 vino uno de los momentos más placenteros de su carrera, cuando la flota italiana se rindió en Malta, poniendo fin a 3 años de dura lucha por el control del Mediterráneo. Su mensaje al Almirantazgo fue conciso: “Me place informar a Sus Señorías que la Flota de Guerra Italiana se encuentra anclada bajo los cañones de la fortaleza de Malta”. Pero las celebraciones no se pudieron alargar demasiado, ya que sir Dudley Pound, Primer Lord del Mar, se encontraba enfermo y no podía seguir en el cargo. ABC fue llamado a Londres para asumir el cargo el 16 de octubre de 1943.
Como Primer Lord del Mar fue el comandante de todas las operaciones navales durante la última parte de la guerra. Nunca se encontró en su lugar en un puesto lejos del mar, y apreció mucho el soporte que encontró de los otros 2 Jefes de Estado (Alan Brooke (CIGS) and Charles Portal (CAS)), y si bien había tenido muchas diferencias de opinión con Churchill, siempre tuvo un gran respeto por la tenacidad y la valentía del Primer Ministro. Durante su período como Primer Lord del Mar asistió a la mayor parte de las conferencias del final de la guerra (Cairo, Teheran, Québec, Yalta y Postdam). A sugerencia de Churchill, fue nombrado Caballero de la Orden del Cardo el 1 de enero de 1945. Ese mismo año ascendió a la Cámara de los Lores como Barón Cunningham de Hyndhope, en el condado de Selkirk. En 1946 fue admitido en la Orden del Mérito y hecho vizconde, y en junio se retiró del Almirantazgo después de casi 50 años de servicio. Actuó como Lord High Steward (el Primer Gran Oficial del Estado) en la coronación de la Reina Isabel II en 1953.
Paso su retiro disfrutando de su jardín y de su esposa en el Palace House, Bishops Waltham. En 1951 publicó sus memorias, “A Sailor’s Odyssey”, y murió repentinamente el 12 de junio de 1963, tras un encuentro en el Almirantazgo. Como un buen marino, fue enterrado en el mar ante la Nab Tower, en Portsmoutj, desde el HMS Hampshire.
Sus títulos se extinguieron al no tener descendencia.


7-1-1883 – Nace en Rathmines, Condado de Dublín
15-1-1897 – Ingresa en la Royal Navy como cadete
14-3-1903 – Promociona a Sub-Lieutenant
1-3-1904 – Promociona a Lieutenant
1919 - Promociona a Captain
1930 – Promociona a Commodore
24-9-1932 – Promociona a Rear Admiral
7-1936 – Promociona a Vice-Admiral
1939 – Es nombrado caballero
1-1-1941 - Promociona a Admiral
21-1-1943 - Promociona a Admiral of the Fleet
16-10-1943 – Es nombrado Primer Lord del Mar
1-1-1945 – Ingresa en la Orden del Cardo, la más exclusiva de Escocia
1-1-1946 – Es hecho vizconde
6-1946 – Se retira de la Royal Navy, tras casi 50 años de servicio
12-6-1963 - Muere

maximus

Mensaje por maximus » Lun Feb 27, 2006 6:42 pm

¿sabes si tenía algún parentesco con el también general Cunningham, del norte de África?

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ignasi
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Mensaje por ignasi » Lun Feb 27, 2006 9:52 pm

Eran hermanos. Andrew era el mayor.

Un saludo,

Ignasi

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Kurt_Steiner
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Re: Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Mensaje por Kurt_Steiner » Mié Jul 23, 2025 11:16 am

Fuente https://en.wikipedia.org/wiki/Andrew_Cu ... f_Hyndhope

Andrew Browne Cunningham, primer vizconde Cunningham de Hyndhope, KT, GCB, OM, DSO y dos barras (7 de enero de 1883 – 12 de junio de 1963) nació en Rathmines, Condado de Dublín, el 7 de enero de 1883, el tercero de cinco hijos del profesor Daniel John Cunningham y Elizabeth Cumming Browne, ambos de ascendencia escocesa. El general Sir Alan Cunningham era su hermano menor. Sus padres eran de una "fuerte tradición intelectual y clerical", pues ambos abuelos habían pertenecido al clero. Su padre era profesor de Anatomía en el Trinity College de Dublín, mientras que su madre se quedaba en casa. Elizabeth Browne, con la ayuda de sirvientes e institutrices, supervisó gran parte de su educación; como resultado, se dice que mantuvo una relación "cálida y cercana" con ella.

Tras una breve introducción a la escuela en Dublín, fue enviado a la Academia de Edimburgo, donde permaneció con sus tías Doodles y Connie May. A los diez años recibió un telegrama de su padre preguntándole: "¿Te gustaría alistarte en la Marina?". En aquel entonces, la familia carecía de vínculos marítimos y Cunningham solo tenía un vago interés por el mar. Sin embargo, respondió: «Sí, me gustaría ser almirante». Posteriormente, fue enviado a la Escuela Preparatoria Naval, Stubbington House, especializada en la preparación de alumnos para los exámenes de ingreso. Cunningham aprobó los exámenes, demostrando una gran destreza en matemáticas.

Junto con otros 64 chicos, Cunningham se unió a la Royal Navy como cadete a bordo del buque escuela Britannia en Dartmouth el 15 de enero de 1897. Uno de sus compañeros de clase fue el futuro almirante de la flota, sir James Somerville. Cunningham era conocido por su falta de entusiasmo por los deportes de campo, aunque disfrutaba del golf y pasaba la mayor parte de su tiempo libre "jugando con botes". En sus memorias, comentó que al finalizar sus estudios estaba "ansioso por buscar aventuras en el mar". Aunque cometió numerosas faltas menores, obtuvo una muy buena nota por conducta. Se graduó de décimo en abril de 1898, con excelentes calificaciones en matemáticas y marinería.

Su primer servicio fue como guardiamarina en el HMS Doris en 1899, sirviendo en la estación del Cabo de Buena Esperanza al estallar la Segunda Guerra de los Bóers. Para febrero de 1900, fue transferido a la Brigada Naval, pues creía que "esto prometía oportunidades de valentía y distinción en acción". Cunningham participó en las operaciones de Pretoria y Diamond Hill como parte de la Brigada Naval. Regresó al mar como guardiamarina en el HMS Hannibal en diciembre de 1901. En noviembre del año siguiente, se unió al crucero protegido Diadem. A partir de 1902, Cunningham realizó cursos de subteniente en Portsmouth y Greenwich; sirvió como subteniente en el acorazado Implacable, en el Mediterráneo, durante seis meses en 1903. En septiembre de 1903, fue transferido al HMS Locust como segundo al mando. Ascendió a teniente en 1904 y sirvió en varios buques durante los cuatro años siguientes. En 1908, recibió su primer mando, el HM Torpedo Boat No. 14.

Cunningham fue un oficial altamente condecorado durante la Primera Guerra Mundial, recibiendo la Orden de Servicio Distinguidos y dos barras. En 1911 recibió el mando del destructor HMS Scorpion, que mandó durante toda la guerra. En 1914 el Scorpion participó en la vigilancia de los cruceros de batalla y cruceros alemanes Goeben y Breslau. Esta operación tenía como objetivo encontrar y destruir el Goeben y el Breslau, pero los buques de guerra alemanes evadieron a la flota británica y atravesaron los Dardanelos para llegar a Constantinopla. Su llegada contribuyó a la unión del Imperio Otomano con las Potencias Centrales en noviembre de 1914. Aunque fue una batalla incruenta, el fracaso de la persecución británica tuvo enormes ramificaciones políticas y militares. En palabras de Winston Churchill, trajeron «más matanza, más miseria y más ruina que la que jamás se ha soportado en el espacio de un barco».

Cunningham permaneció en el Mediterráneo y en 1915 el Scorpion participó en el ataque a los Dardanelos. Por su actuación, Cunningham fue ascendido a comandante en julio de 1915. También se le concedió la Orden de Servicio Distinguido (DSO), publicada en marzo de 1916. Cunningham dedicó gran parte de 1916 a patrullas rutinarias. A finales de 1916, se dedicó a la protección de convoyes, una tarea que consideraba mundana. No tuvo contacto con submarinos alemanes durante este tiempo, sobre lo cual comentó: «La inmunidad de mis convoyes probablemente se debió a pura suerte». Convencido de que el Mediterráneo ofrecía pocas posibilidades ofensivas, solicitó zarpar de regreso a casa. El Scorpion dio sus frutos el 21 de enero de 1918. En sus siete años como capitán del Scorpion, Cunningham se había ganado una reputación de marinero de primera clase. Fue transferido por el vicealmirante Roger Keyes al HMS Termagant, parte de la Patrulla de Dover de Keyes, en abril de 1918. Por sus acciones con la Patrulla de Dover, se le otorgó una segunda DSO al año siguiente.

Cunningham estuvo muy activo en el período de entreguerras. En 1919 mandó el destructor de clase S Seafire, de servicio en el Báltico. Los comunistas, los rusos blancos, diversos nacionalistas letones y los alemanes intentaban controlar Letonia; el gobierno británico había reconocido la independencia de Letonia tras el Tratado de Brest-Litovsk. Fue en este viaje donde Cunningham conoció al almirante Walter Cowan. Cunningham quedó impresionado por los métodos de Cowan, en particular su navegación en mares potencialmente peligrosos, con densa niebla y campos de minas que amenazaban a la flota. A lo largo de varios encuentros potencialmente problemáticos con las fuerzas alemanas que intentaban socavar el movimiento independentista letón, Cunningham demostró un gran autocontrol y buen juicio. Se cita a Cowan diciendo: «El comandante Cunningham ha actuado en una ocasión tras otra con inquebrantable prontitud y decisión, y ha demostrado ser un oficial de excepcional valor y resolución infalible».

Fue ascendido al rango de capitán, efectivo el 31 de diciembre de 1919. Por sus acciones en el Báltico, Cunningham recibió una tercera DSO, publicada en el Boletín Oficial en marzo de 1920. Su primer nombramiento como capitán fue como presidente de la Comisión Naval Interaliada de Control en Heligoland. A su regreso del Báltico en 1922, fue nombrado capitán de la 6ª Flotilla de Destructores, y posteriormente de la 1ª Flotilla de Destructores ese mismo año, y de la base naval del HMS Columbine en Port Edgar, en el estuario del Forth, de 1924 a 1926. Cunningham renovó su relación con el vicealmirante Cowan entre 1926 y 1928, cuando fue capitán de bandera y jefe de Estado Mayor de Cowan mientras servía en el Escuadrón de Norteamérica y las Indias Occidentales, con base en el Astillero Naval Real de la colonia imperial de Bermudas, y cuartel general en tierra en Admiralty House, Pembroke. En sus memorias, Cunningham dejó claro el gran respeto que sentía por Cowan y las numerosas lecciones que aprendió de él durante sus dos períodos de servicio juntos.

A finales de la década de 1920, Cunningham regresó al Reino Unido, participando en cursos en la Escuela de Oficiales Superiores del Ejército en Sheerness, así como en el Imperial Defence College. Mientras Cunningham estudiaba en el Imperial Defence College, en 1929, se casó con Nona Byatt (hija de Horace Byatt, MA; la pareja no tuvo hijos). Después de un año en la universidad, Cunningham recibió el mando de su primer gran barco: el acorazado Rodney. Dieciocho meses más tarde, fue nombrado comodoro del HMS Pembroke, en el Cuartel Naval Real de Chatham.

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Re: Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Mensaje por Kurt_Steiner » Vie Jul 25, 2025 11:06 am

En septiembre de 1932 Cunningham fue ascendido a almirante y ayudante de campo del Rey. Fue nombrado contralmirante (Destructores) en el Mediterráneo en diciembre de 1933 y compañero de la Orden del Baño en 1934. Tras izar su bandera en el crucero ligero Coventry, Cunningham dedicó su tiempo a practicar el manejo de la flota, por lo que recibiría muchos elogios durante la Segunda Guerra Mundial. También realizó ejercicios de flota en el océano Atlántico, donde aprendió el valor de las acciones nocturnas, que también utilizaría con gran éxito en años posteriores.

Tras su ascenso a vicealmirante en julio de 1936, debido a la política naval de entreguerras, la posibilidad de continuar en activo parecía remota. Sin embargo, un año después, debido a la enfermedad de sir Geoffrey Blake, Cunningham asumió el cargo combinado de comandante del escuadrón de cruceros de batalla y segundo al mando de la Flota del Mediterráneo, con el HMS Hood como su buque insignia. Tras su largo servicio en buques pequeños, Cunningham consideraba su alojamiento a bordo del Hood casi palaciego, superando incluso su experiencia previa en grandes buques a bordo del Rodney.

Mantuvo el mando hasta septiembre de 1938, cuando fue nombrado Subjefe del Estado Mayor Naval del Almirantazgo, aunque no asumió el cargo hasta diciembre de 1938. Aceptó este puesto en tierra con reticencia, ya que detestaba la administración, pero la alta estima que le tenía la Junta del Almirantazgo era evidente. Durante seis meses, durante una enfermedad del almirante Sir Roger Backhouse, el entonces Primer Lord del Mar, lo sustituyó en el Comité de Defensa Imperial y en la Junta del Almirantazgo. En 1939, fue nombrado Caballero Comendador de la Orden del Baño (KCB), pasando a ser conocido como Sir Andrew Cunningham.

Cunningham describió el mando de la Flota del Mediterráneo como "el mejor mando que la Royal Navy puede ofrecer" y comentó en sus memorias: "Probablemente conocía el Mediterráneo tan bien como cualquier oficial naval de mi generación". Cunningham fue nombrado Comandante en Jefe del Mediterráneo, izando su bandera en el HMS Warspite el 6 de junio de 1939, un día después de llegar a Alejandría el 5 de junio de 1939. Como Comandante en Jefe, la principal preocupación de Cunningham era la seguridad de los convoyes que se dirigían a Egipto y Malta. Estos convoyes eran de suma importancia, ya que eran desesperadamente necesarios para mantener a Malta, una pequeña colonia británica y base naval, en la guerra. Malta era un punto estratégico y Cunningham lo comprendía plenamente. Cunningham creía que la principal amenaza para el poder marítimo británico en el Mediterráneo provendría de la flota italiana. Por ello, Cunningham mantenía su flota en un estado de alerta máxima, de modo que cuando Italia decidiera entrar en hostilidades, la flota británica estuviera lista.

En su calidad de Comandante en Jefe del Mediterráneo, Cunningham tuvo que negociar con el almirante francés René-Émile Godfroy la desmilitarización y el internamiento de la Fuerza X, la escuadra francesa en Alejandría, en junio de 1940, tras la caída de Francia. Churchill había ordenado a Cunningham que impidiera que los buques de guerra franceses salieran del puerto y que se asegurara de que no cayeran en manos enemigas. Estacionado entonces en Alejandría, Cunningham entabló delicadas negociaciones con Godfroy para garantizar que su flota, compuesta por el acorazado Lorraine, cuatro cruceros, tres destructores y un submarino, no representara ninguna amenaza. El Almirantazgo ordenó a Cunningham que completara las negociaciones el 3 de julio.

Justo cuando un acuerdo parecía inminente, Godfroy se enteró de la acción británica contra los franceses en Mers el Kebir y, durante un tiempo, Cunningham temió una batalla entre buques de guerra franceses y británicos en los confines del puerto de Alejandría. El plazo se venció, pero las negociaciones concluyeron satisfactoriamente después de que Cunningham las presentara a un nivel más personal e hiciera que los buques británicos apelaran a sus homólogos franceses. Las negociaciones de Cunningham tuvieron éxito y los franceses vaciaron sus depósitos de combustible y retiraron los mecanismos de disparo de sus cañones. Cunningham, a su vez, prometió repatriar a las tripulaciones de los buques.

Aunque la amenaza de la flota francesa había sido neutralizada, Cunningham aún era consciente de la amenaza que representaba la flota italiana para las operaciones británicas en el norte de África, con base en Egipto. Si bien la Royal Navy había ganado varias batallas en el Mediterráneo, alterando considerablemente el equilibrio de poder, los italianos, que seguían la teoría de una flota en formación, habían dejado sus barcos en puerto. Esto convertía la amenaza de una incursión contra la flota británica en un serio problema. En ese momento, el puerto de Tarento albergaba seis acorazados (cinco de ellos en condiciones de combate), siete cruceros pesados, dos cruceros ligeros y ocho destructores. El Almirantazgo, preocupado por la posibilidad de un ataque, había planificado la operación Judgment: un ataque sorpresa al puerto de Tarento. Para llevar a cabo el ataque, el Almirantazgo envió el nuevo portaaviones HMS Illustrious, mandado por Lumley Lyster, para unirse al HMS Eagle en la flota de Cunningham. El ataque comenzó a las 21:00 del 11 de noviembre de 1940, cuando la primera de dos oleadas de torpederos Fairey Swordfish despegó del Illustrious, seguida de la segunda una hora más tarde. El ataque fue un gran éxito: la flota italiana perdió la mitad de sus efectivos en una noche. La flota en formación perdió importancia y la amenaza al control del Mediterráneo por parte de la Royal Navy se redujo considerablemente. Cunningham dijo sobre la victoria: «Taranto, y la noche del 11 al 12 de noviembre de 1940, serán recordadas para siempre por haber demostrado de una vez por todas que en la Fleet Air Arm la Armada tiene su arma más devastadora». La Royal Navy había lanzado el primer ataque naval exclusivamente aéreo de la historia, utilizando un pequeño número de aviones desde un portaaviones. Este y otros aspectos del ataque fueron hechos importantes en la planificación del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941: se cree que el equipo de planificación japonés lo estudió exhaustivamente. La reacción oficial de Cunningham en aquel momento fue memorablemente escueta. Tras aterrizar el último avión atacante, Illustrious indicó «Operación Juicio ejecutada». Al día siguiente, tras ver fotografías de reconocimiento aéreo que mostraban varios buques italianos hundidos o fuera de combate, Cunningham respondió con el código de dos letras que significaba «Maniobra bien ejecutada».

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Re: Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Mensaje por Kurt_Steiner » Dom Jul 27, 2025 10:50 am

A finales de marzo de 1941 Hitler quería detener los convoyes que abastecían a la fuerza expedicionaria británica en Grecia, y la Armada italiana era la única fuerza capaz de intentarlo. Cunningham declaró en su biografía: «Yo mismo me inclinaba a pensar que los italianos no intentarían nada. Aposté diez chelines al comandante Power, oficial de Estado Mayor de Operaciones, a que no veríamos al enemigo».

Presionada por Alemania la flota italiana planeó lanzar un ataque contra la flota británica el 28 de marzo. El comandante italiano, el almirante Angelo Iachino, pretendía llevar a cabo un ataque sorpresa contra la escuadra de cruceros británica en la zona (comandada por el vicealmirante sir Henry Pridham-Wippell), ejecutando un movimiento de pinza con el acorazado Vittorio Veneto. Sin embargo, Cunningham estaba al tanto de la actividad naval italiana gracias a las interceptaciones de mensajes Enigma italianos. Aunque las intenciones italianas no estaban claras, el personal de Cunningham creía probable un ataque contra los convoyes de tropas británicas y se dieron órdenes de frustrar el plan enemigo y, de ser posible, interceptar su flota. Sin embargo, Cunningham quiso disimular su propia actividad y organizó una partida de golf y una velada ficticia para despistar a los agentes enemigos (de hecho, el cónsul japonés local lo escuchó).

Al atardecer, abordó el HMS Warspite y partió de Alejandría. Cunningham, consciente de que un ataque aéreo podría debilitar a los italianos, ordenó un ataque con los Albacore del Formidable. Un impacto en el Vittorio Veneto lo ralentizó temporalmente e Iachino, al darse cuenta de que su flota era vulnerable sin cobertura aérea, ordenó a sus fuerzas que se retiraran. Cunningham dio la orden de perseguir a la flota italiana

Un ataque aéreo del Formidable inutilizó al crucero Pola, e Iachino, ajeno a la persecución de la flota de batalla de Cunningham, ordenó a un escuadrón de cruceros y destructores que regresaran para proteger al Pola. Cunningham, mientras tanto, se unía al escuadrón de cruceros de Pridham-Wippell. A lo largo del día se produjeron varias persecuciones e incursiones sin un vencedor absoluto. Ninguno de los buques italianos estaba equipado para el combate nocturno, y al caer la noche, emprendieron el regreso a Tarento. La flota de batalla británica, equipada con radar, detectó a los italianos poco después de las 22:00 y los acorazados Barham, Valiant y Warspite abrieron fuego.

Aunque el Vittorio Veneto escapó de la batalla regresando a Tarento, Cunningham recibió numerosos elogios por continuar la persecución nocturna, en contra del consejo de su Estado Mayor. Tras la derrota anterior en Tarento, la de Cabo Matapán asestó otro golpe estratégico a la Armada italiana. Cinco buques —tres cruceros pesados y dos destructores— fueron hundidos, y alrededor de 2400 marineros italianos murieron, desaparecieron o fueron capturados. Los británicos solo perdieron tres tripulantes cuando un torpedero fue derribado. Cunningham había perdido su apuesta con el Comandante Power, pero había obtenido una victoria estratégica en la guerra en el Mediterráneo. Las derrotas en Tarento y Cabo Matapán impidieron que la Armada italiana interviniera en las controvertidas evacuaciones de Grecia y Creta, a finales de 1941. También garantizaron que, durante el resto de la guerra, la Regia Marina cediera el Mediterráneo Oriental a la Flota Aliada y no abandonara el puerto durante el resto de la contienda.

En la mañana del 20 de mayo Alemania lanzó la operación Merkur contra Creta. A pesar de las numerosas bajas iniciales, el aeródromo de Máleme, en el oeste de Creta, cayó en manos de los alemanes, lo que les permitió enviar refuerzos importantes y abrumar a las fuerzas aliadas.

Tras una semana de intensos combates, los comandantes británicos consideraron la situación desesperada y ordenaron la retirada de Sfakia. Durante las cuatro noches siguientes, 16.000 soldados fueron evacuados a Egipto en barcos. Un número menor de barcos debía retirar tropas en una misión independiente desde Heraklión, pero fueron atacados en ruta por bombarderos en picado de la Luftwaffe. Sin cobertura aérea, los barcos de Cunningham sufrieron graves pérdidas. Cunningham estaba decidido, sin embargo, a que "la armada no debía defraudar al ejército", y cuando los generales del ejército temieron perder demasiados barcos, Cunningham dijo: "La Armada tarda tres años en construir un barco. Se necesitarían trescientos años para construir una nueva tradición. La evacuación continuará."

La actitud de "nunca darse por vencido" de Cunningham y los hombres bajo su mando significó que, de los 22 000 hombres en Creta, 16 500 fueron rescatados, pero con la pérdida de tres cruceros y seis destructores. Otros quince buques de guerra resultaron dañados.

Cunningham fue nombrado Caballero de la Gran Cruz de la Orden del Baño (GCB), «en reconocimiento a las recientes y exitosas operaciones combinadas en Oriente Medio», en marzo de 1941 y fue nombrado baronet de Bishop's Waltham, en el condado de Southampton, en julio de 1942. Desde finales de 1942 hasta principios de 1943, sirvió a las órdenes del general Dwight D. Eisenhower, quien lo nombró comandante naval de la Fuerza Expedicionaria Aliada. En este cargo, Cunningham comandó la gran flota que cubrió los desembarcos angloamericanos en el norte de África (Operación Torch).

El 21 de enero de 1943, Cunningham fue ascendido a Almirante de la Flota. En febrero de 1943 egresó a su puesto como Comandante en Jefe de la Flota del Mediterráneo. Tres meses después, cuando las fuerzas del Eje en el norte de África estaban a punto de rendirse, ordenó que no se permitiera la fuga de nadie. Fiel a su carácter fogoso, ordenó a la flota: «Hundír, quemar y destruid: Que nada pase». Supervisó las fuerzas navales empleadas en las invasiones anfibias conjuntas angloamericanas de Sicilia, durante las Operaciones Husky, Baytown y Avalancha. En la mañana del 11 de septiembre de 1943, Cunningham estuvo presente en Malta cuando la flota italiana se rindió. Cunningham informó al Almirantazgo mediante un telegrama: «Tened a bien informar a sus Señorías que la flota de batalla italiana se encuentra fondeada bajo los cañones de la fortaleza de Malta».

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Kurt_Steiner
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Re: Admiral of the Fleet Andrew Cunningham

Mensaje por Kurt_Steiner » Mié Jul 30, 2025 10:08 am

En octubre de 1943 Cunningham se convirtió en Primer Lord del Mar y Jefe del Estado Mayor Naval, tras el fallecimiento de Sir Dudley Pound. Este ascenso le obligó a renunciar a su codiciado puesto de Comandante en Jefe del Mediterráneo, recomendando al almirante John H. D. Cunningham como su sucesor. Como Primer Lord del Mar y miembro del comité de Jefes de Estado Mayor, Cunningham fue responsable de la dirección estratégica general de la armada durante el resto de la guerra. Asistió a las principales conferencias de El Cairo, Teherán, Yalta y Potsdam, en las que los Aliados debatieron la estrategia futura, incluyendo la invasión de Normandía y el despliegue de una flota británica en el océano Pacífico.

Si bien el puerto de Amberes era vital para los Aliados después del Día D, los almirantes Cunningham y Ramsay advirtieron al SHAEF y a Montgomery que el puerto sería inútil mientras los alemanes mantuvieran los accesos. Pero Montgomery pospuso la Batalla del Escalda, y el retraso en la apertura del puerto supuso un duro golpe para la concentración de tropas aliadas antes de la llegada del invierno.

En enero de 1945, Cunningham fue nombrado Caballero del Cardo y ascendido a la nobleza como Barón Cunningham de Hyndhope, de Kirkhope, en el condado de Selkirk.[62] Tenía derecho a jubilarse al final de la guerra en 1945, pero decidió guiar a la Armada durante la transición hacia la paz antes de retirarse. Con la elección de Clement Attlee como primer ministro británico en 1945 y la implementación de su consenso de posguerra, se produjo una importante reducción del presupuesto de defensa. La extensa reorganización supuso un reto para Cunningham. Pronto nos dimos cuenta de lo fácil que era hacer la guerra que reorganizarse para la paz. Debido a las presiones presupuestarias de los tres servicios, la Armada emprendió un programa de reducción más amplio del que Cunningham había previsto.

En octubre de 1945, fue elegido rector de la Universidad de Edimburgo. Fue nombrado vizconde Cunningham de Hyndhope, de Kirkhope, en el condado de Selkirk, en los Honores de Año Nuevo de 1946, y nombrado miembro de la Orden del Mérito en junio de ese mismo año. A finales de mayo de 1946, tras supervisar la transición a la paz, Cunningham se retiró de su cargo como Primer Lord del Mar. Cunningham se retiró a su "pequeña casa de campo", "Palace House", en Bishop's Waltham, Hampshire, que él y Lady Cunningham habían adquirido antes de la guerra. Ambos disfrutaron de una jubilación muy ocupada. Asistió a la Cámara de los Lores de forma irregular y, ocasionalmente, prestó su nombre a comunicados de prensa sobre la Marina Real Británica, en particular los relacionados con el almirante Dudley North, quien había sido relevado del mando de Gibraltar en 1940. Cunningham, junto con varios de los almirantes supervivientes de la flota, se dedicó a garantizar justicia para North, y logró una vindicación parcial en 1957.

Se ocupó de diversos nombramientos; fue Lord Alto Comisionado de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia en 1950 y 1952, y, en 1953, actuó como Lord Mayordomo en la coronación de la reina Isabel II. Durante este tiempo, Cunningham y su esposa agasajaron a familiares y amigos, incluido su propio sobrino nieto, Jock Slater, en sus amplios jardines. Cunningham falleció en Londres el 12 de junio de 1963 y fue enterrado en el mar frente a Portsmouth. No tuvo descendencia de su matrimonio, por lo que sus títulos se extinguieron a su muerte.

Imagen
Retrato de Cunningham encargado por el Ministerio de Información alrededor de 1943
https://en.wikipedia.org/wiki/Andrew_Cu ... f_Hyndhope

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