"Los turistas que visitan las islas Orcadas, situadas al norte de Escocia, no salen de su asombro cuando, de forma inesperada, sobre una pequeña colina, se dan de bruces con una pequeña iglesia que parece transplantada directamente desde el sur de Italia.
En unas islas azotadas por el gélido viento del norte, sin ratro de vegetación, y cuya tradición histórica y cultural es inequívocamente escandinava pese a pertenecer a Gran Bretaña, surge de repente una humilde capilla, pintada con alegres colores, que aportan la luminosidad y la alegria del Mediterráneo a esas siempre brumosas tierras nórdicas.
Pero lo que es más sorprendente es el material con el que está construida es ta iglesia verdaderamente singular, conocida como la Italian Chapel(capilla italiana). La estructura del pequeño edificio no es más que un estandarizado barracón metálico perteneciente a un campo de prisioneros. Las otras partes metálicas proceden de cascos de barcos hundidos. La espectacular decoración, en la que sobresalen los efectistas trompe l´oeil o trampantojos, que ofrecen sensación de profundidad, está realizada con yeso pintado. Pese a la humildad de los materiales empleados, el resultado es extraordinario.
¿Cual es el origen de esta obra artistica sin paragón? Sus imaginativos constructores fueron soldados italianos capturados por los aliados en las campañas del norte de Africa. Estos hombres fueron enviados en 1942 a trabajar a las islas Orcadas; su misión era construir diques en las entradas de la base naval de Scapa Flow. En octubre de 1939, un submarino alemán había logrado la proeza de penetrar en ella, por lo que era necesario cerrar todos los accesos para evitar una acción similar. Los italianos fueron recluidos en un campo de prisioneros muy próximo a una de estas entradas y comenzaron a acarrear piedras para construir las que se denominaron Churchill Barriers ( Barreras de Churchill).
El lugar se denominó oficialmente como Campo 60. Al principio se instalaron en una docena de estos módulos prefabricados. El lugar no era muy acogedor, especialmente debido al clima severo, pero los transalpinos comenzaron bien pronto a construir caminos de cemento para evitar el barro y a sembrar parterres con plantas y flores para hacer de este campo un lugar mínimamente acogedor. Con la colaboración de los británicos, se dedicó uno de estos barracones al entretenimiento de los soldados, instalando allí un escenario para representar obras de teatro. La provervial capacidad de los latinos para improvisar no tenia límite; ante la falta de madera, se construyeron mesas de billar de cemento.
Entre los prisioneros se encontraba un artísta plástico, Domenico Chiocchetti, que tuvo la idea de erigir una pequeña estatua dedicada a San Jorge. La lucha triunfante del santo con el dragón, tal cual como representaba la escena, simboliza el triunfo de los propios presos sobre las contrariedades y la soledad de su cautiverio. El escultor empleó alambre de espino para darle la forma y lo cubrió todo con cemento fresco. En la base se colocaron monedas italianas y se insertó un papel enrrollado en el que firmaron todos sus compañeros.
Pero los internos más religiosos echaban en falta un lugar de culto. Estos apelaron al inspector de campos de prisioneros de la Oficina de Guerra. La petición fue bien acogida, pero la realidad es que pasaban los meses y no llegaba el permiso para destinar algún lugar del campo para los servicios religiosos. Afortunadamente hubo un relevo en la dirección del campo y el nuevo oficial al mando, el mayor T.P. Buckland, se mostró entusiasmado con la posibilidad de construir una capilla. La llegada de un sacerdote italiano, el padre Gioanchino Giacobazzi, acabó de dar el impulso definitivo. Por otra parte, el autor de la estatua de San Jorge, se ofreció para dirigir la construcción. El campo 60 tendria su propia iglesia.
Los trabajos comenzaron en 1943. Se decidió a unir dos barracones Nissen formando uno con el doble de longitud. En principio se pensó emplear la primera mitad como escuela y la del final como capilla. Chiocchetti se dedicó en cuerpo y alma a decorar la parte final del barracon. La superficie ondulada del interior del barracon fue cubierta con yeso, creando la sensación de que estaba formada por ladrillos. También construyó una gran reja de hierro que protegia el altar y abrió unas grandes ventanas que las cubrió con vidrieras de colores.
En el altar pintó una figura que representaba a San Francisco de Asis y otra a Santa Catalina de Siena. En el centro aparecia la Virgen y el Niño. El modelo para estos dibujos fueron unas estampas que el artista habia traido consigo. La madera del tabernáculo se habia obtenido de los restos de un buque naufragado que habian llegado a la costa. No encontraron el material necesario para unas cortinas doradas, por lo que se tuvieron que pedir por correo a una tienda de
Exeter, siendo pagadas por cuestación popular entre los prisioneros.
El resultado de los trabajos de Chicchetti era espectacular, lo que contrastaba con la parte anterior del barracon, mucho más austera, dedicada a la escuela. Asi pues, decidieron dedicar toda la construcción a la capilla. En poco tiempo, el interior del barracón doble ofrecía todo el aspecto de una acogedora iglesia italiana.
Pero ahora el contraste se producía en el exterior, que no se distinguía del resto de los barracones. Uno de los colaboradores del artista se encargó de construir una bella fachada, coronada por dos pináculos de pretendido estilo gótico. En el frontispicio se colocó una efigie de Cristo durante la pasión. Con la incorporación de ese detalle, la construcción de la capilla se dio por terminada; se habia producido el "Milagro del Campo 60".
El resto del artículo mejor que lo leais, no vaya a ser que me sancionen por copiar sin permiso o algo asi.
Pero si quereis algo de imágenes, podeis pasaros por el post de este foro:
viewtopic.php?p=47571
Que como siempre me pierdo entre tanto mensaje.

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