Mensaje
por Erich Hartmann » Mié Jul 11, 2007 4:16 pm
Una operación ventajosa
La idea de los alemanes de intervenir en la Guerra Civil le fue sugerida por primera vez a Hitler en la temprana fecha del 22 de agosto de 1936, cuando los almirantes alemanes Erich Raeder y Günther Guse le demostraron las ventajas que reportaría ayudar al bando sublevado, pero hubieron de esperar hasta el 30 de octubre para que el Führer aprobara el envío de dos submarinos a la costa mediterránea española. El 2 de noviembre el capitán de corbeta Karl Doenitz expuso ante Alto Estado Mayor de la Kriegsmarine los detalles de la misión: se enviaría a los submarinos U-33 y U-34, denominados con los nombres de enmascaramiento Tritón y Poseidón, correspondientes a mercantes de nacionalidad sueca e inglesa, respectivamente.
Se relevaría a sus comandantes, entregándose el mando a dos de los más experimentados oficiales de U-boot: Karl Freiwald, que embarcaría en el U-33, y Harald Gross que lo haría en el U-34. El primero se encargaría de patrullar en el área del estrecho internándose en el sector asignado a la Marina Británica por la Comisión Internacional que controlaba la neutralidad en el conflicto español, y el segundo, en aguas de Alicante y Cartagena. El armamento de cada uno de los sumergibles era de 11 torpedos y ochenta proyectiles para sus cañones de cubierta.
La operación se desarrollaría en el mayor de los secretos, navegando sin pabellón ni nombre de identificación. Los submarinos estaban autorizados a hundir transportes republicanos o soviéticos, asegurándose su identificación plena. Como medida de precaución se les ordenó que durante la noche, mientras estuvieran recargando sus baterías, debían alejarse al menos 20 millas de la costa. Por último, sus cuadernos de bitácora, donde aparecerían los rumbos y las operaciones realizadas, serían falseados.
En el Mediterráneo
Todo estaba previsto. En el caso de que ocurriera cualquier incidente, los submarinos estaban preparados para izar pabellón español, (incluso embarcaron uniformes españoles), si por el contrario, el problema era técnico, su objetivo sería alcanzar algún punto de la costa controlada por los nacionales. De la misma forma, y con el objetivo de alargar la misión, estuvo pensado que los submarinos se reabasteciesen, efectuando una escala técnica en una estación naval a determinar.
A la operación se la denominó Úrsula, en homenaje a la hija de Doenitz, y quedaba inscrita, en el acuerdo firmado el 17 de noviembre entre las marinas de Guerra alemana e italiana, por el cual ambas se comprometían a vigilar la costa mediterránea española, relevándose entre sí para impedir la llegada de suministros y refuerzos destinados a la República.
Finalmente, el día 20 de noviembre, ambos buques de guerra zarpaban del Elba hacia el Mediterráneo con una velocidad de 11 nudos, alcanzando el Mar del Norte a través del canal de Kiel para cruzar, en la madrugada 28 de noviembre, el estrecho de Gibraltar, ocupando el 30 de noviembre cada submarino los sectores previstos.
Muestra de la extrema confidencialidad de la misión y de la independencia que Berlín guardaba respecto a algunas de sus operaciones en España es que Franco no fue previamente consultado y sólo el 29 de noviembre, cuando los submarinos ya estaban en el Mediterráneo, el capitán de corbeta germano, Meyer-Döhner, informó de Úrsula al almirante Moreno.
El U-34 avistó, a primeras horas de la mañana del día 1 de diciembre, al primer objetivo: se trataba de un destructor republicano que navegaba rumbo a Cartagena; le lanzó un torpedo que no alcanzó el blanco. Unas horas después, Harald Gross avistó algunos mercantes soviéticos escoltados por tres destructores, pero, a pesar de que logró alcanzar la posición de lanzamiento, el convoy entró en puerto antes de que pudiera atacarlo. Ese mismo día a las 19:02 le disparó a un torpedero en las inmediaciones de Cartagena, pero el proyectil varió inexplicablemente de trayectoria y fue a estrellarse contra la costa.
Dos días después avistó a dos torpederos, uno, a primera hora de la mañana y otro, a las 19:01, cuando enfilaban la base de Cartagena, por razones no explicadas, el U-34 no atacó.
Ese mismo día, Kurt Freiwald con el U-33 se encontró a las 20:45 con un convoy a la altura de Palos, pero el comandante lo dejó pasar por carecer de una identificación asegurada.
El 5 de diciembre, el U-34 tuvo la oportunidad de hundir un torpedero. Eran las 06:37 de la mañana cuando el buque republicano se disponía a entrar en Cartagena. Gross lo vio claro y ordenó el disparo, pero el torpedo no lo alcanzó.
Al día siguiente le tocó el turno al U-33: detectó otra unidad de la misma clase a la altura de Palos, pero fracasó el ataque sin que se sepa la causa. El día 8, este submarino avisto a dos "pesos pesados" de la flota republicana: los cruceros Méndez Núñez y Libertad, mas el comandante Freiwald renunció a torpedearlos por motivos desconocidos.
El 9 de diciembre ambos sumergibles recibieron la orden de emprender el regreso a su base el día 12, ya que no se podía garantizar el aprovisionamiento previsto. Debe tenerse en cuenta que, incluyendo el tiempo de retorno, habrían estado no menos de 30/35 días en el mar. Por otro lado, en el Almirantazgo alemán no debían estar muy felices: los comandantes no habían enviado ni una sólo información satisfactoria
El último día de operaciones, 11 de diciembre, el U-34, se encontró con varios torpederos en aguas de Cartagena, y al igual que en las anteriores ocasiones renunció al ataque.
Saludos cordiales