A MANERA DE INTRODUCCIÓN.
Después de tomarme un tiempo para ordenar mis ideas sobre el tópico que deseo exponer aquí, junto a varios inconvenientes en alejarme de este foro que tanto añoro, he decidido plasmar ahora una serie de ideas y vivencias de varias personas ya extintas, las cuales, con mucha atención, escuché cuando era un crío de mis mayores sobre la forma que se vio aquí uno de los conflictos más letales en asolar al mundo hasta entonces, como fue la segunda guerra mundial. A pesar de la lejanía de los campos de batalla, que los medios impresos del momento describían con gran detenimiento, la gente de la época se sentía muy impactada por los devastadores efectos que producía tal holocausto bélico. De ahí que plasme a continuación tales inquietudes sobre este hecho, que todavía tengo grabadas en la cabeza de esos viejos que oía entonces al lado de mi padre.
No era raro que en cada comunidad de nuestro país en esos días, por muy alejada y carente incluso de caminos en poder llegar de forma expedita, sus moradores estuvieran ya comentando los últimos sucesos a batallas se refiere y las secuelas en producir. Todo esto bajo el signo de la incertidumbre de cómo podría terminar tal masacre colectiva y qué clase de mundo podría surgir después. Para esos días ya las noticias se propagaban un poco más rápido; ya que se contaba con un buen sistema de telégrafos, que cubría toda la geografía del país, como una suerte de legado del régimen Gomecista durante sus 27 años de existencia que ahora facilitaba tal labor informativa.
Eran, en consecuencia, varias las tertulias que se hacían a raíz de las últimas novedades en saberse por el telégrafo, que se celebraban tanto en las tabernas, cuyos parroquianos de turno discutían al unísono y terminaban en tamaños zafarranchos en procura de hacer valer sus puntos de vista; como en los centros sociales de cada comunidad, los más pudientes trataban, en cambio, de ponderar sus visiones con algo de razón y pudor; para caer después en el mismo seno de los hogares, que terminaban también en acaloradas discusiones; y, no podía faltar, hasta en las mismas iglesias en discutirse, con gran horror de beatos y fieles, sobre las noticias de la guerra y las perspectivas en generar.
Así que valiéndome de estos recuerdos que he atesorado hasta ahora a Dios gracias, voy a tratar de discernir las visiones que se tenían sobre tal tópico en cuestión. Tratando de mantener un estilo lo más ameno posible, para poner en perspectiva lo que pretendo decir en este querido Foro, de la forma como fue vista la segunda guerra mundial en Venezuela. Utilizando diálogos ficticios pero reales, en cambio, de personajes que protagonizaron en su momento lo aquí descrito fueron parte de la historia local ya olvidada por muchos venezolanos. Con el objeto de llevar en un buen orden las ideas en plasmar, para dinamizar así los recuerdos que atesoro todavía.
-CAPÍTULO PRIMERO: UNA GUERRA QUE PARECÍA LEJANA ENTONCES Y LA INFLUENCIA GERMANA EN VENEZUELA EN ESOS DÍAS.
Al invadir Hitler Polonia a principios de septiembre de 1939, en Venezuela estaba de presidente el general Eleazar López Contreras, la gente en esos días pensó que sería una serie de escaramuzas en sólo producirse y después de todo se volvería de nuevo a la calma. Un año atrás había sucedido lo de Münich y las potencias democráticas, como Inglaterra y Francia, se mostraron dóciles a Hitler pero ahora las circunstancias son diferentes y el estado de guerra se produce a los pocos días de iniciarse las operaciones en el primer país que sería arrollado por la "Blitzkriege".
Sin embargo, la gente tanto en el continente latinoamericano y de Norteamérica, sin mayores apremios al respecto, piensan que es sólo un problema que concibe sólo a los europeos y no a ellos. La guerra civil española que ya había finalizado, con la victoria de los sublevados con el general Francisco Franco a la cabeza, había dividido a todos, al punto que muchos pensaron que una gran guerra pudiese desatarse y así ajustarle cuentas a unos y otros por igual. Siendo indiferente, en un primer momento, para todos los habitantes de la región tales hechos en cuestión en desatarse ahora.
Por lo tanto...¿quién estaba dispuesto morir por el corredor de Danzing? Si muchos de nuestro continente, por simple ignorancia, no sabían donde estaba tal lugar en ser sitiado por las fuerzas germanas en los primeros momentos de esta guerra en ciernes. Al ser tan anunciado entonces por todos los periódicos en esos días y eran muy pocos aquí en comprender, en consecuencia, sus verdaderos alcances en propiciar.
Vale decir, como una suerte de acotación personal, que muchos venezolanos de esos días se acordaron de la visita que hizo el acorazado alemán "Schleswig Holstein" un año antes a la base naval de Puerto Cabello. Al ser muy publicitado tal evento junto al cordial recibimiento que fueron objeto todos los miembros de su tripulación, por parte de las autoridades nacionales, sin ninguna reserva, pese a no compartir sus ideas políticas de esa nación teutona que esgrimía a viva voz. Dado que el racismo y la segregación de sectores religiosos era algo totalmente impensable entre los venezolanos y veían con horror lo que hacían con los judíos este régimen en cuestión.
La población se une también al recibimiento de estos visitantes, como se reseñaba en los titulares de la prensa local, con unas claras muestras de ser unos buenos anfitriones en saber tratar a estos marinos experimentados. Al punto que muchos de ellos, con gran alborozo y picardía casi de tipo infantil, se ligaron después con algunas nativas a noviazgos efímeros y hasta más de una quedaría esperando la cigüeña nueve meses más tarde, que despertarían varios cotilleos o chismes de rigor entre todos los lugareños ante este tamaño desatino de marras de esas niñas de buenas familias en jactarse de ser y ahora estar expuestas al escarnio público.
Nadie, sin embargo, se imaginaba entonces, por razones muy obvias, que ellos dispararían más tarde las primeras salvas de la segunda guerra mundial. Abriéndose, como si fuera otra caja de Pandora, uno de los capítulos más sombríos del siglo XX. No obstante, el comienzo de esta guerra, en sus primeras fases, es vista con fría indolencia y con la vana esperanza de todo el colectivo de no verse prolongada por mucho tiempo. Pero las circunstancias, como tal cual telaraña en ser tejida paso a paso, estaría supeditada a varias etapas que la harían mundial posteriormente.
Ahora vale decir, para poner en contexto el siguiente tópico a discernir, es que muchos en Venezuela veían en Alemania, a todas luces, como todo un crisol de cultura y de progreso tecnológico de punta en ser su sello natural. Puesto que varios de ellos nos dejaron importantes aportes que impulsaron nuestra cultura y progreso a técnicas industriales y agrícolas se refiere.
Así que, a manera de ejemplo, nombremos a dos de los más letrados científicos alemanes que nos visitaron para realizar grandes investigaciones a principios del siglo XIX, como fue el caso del ilustre barón Alexander von Humboldt que desde 1811 realiza un largo viaje por el continente suramericano hasta llegar a Venezuela. Por realizar extraordinarios descubrimientos de la flora y fauna de la zona, los cuales, con gran éxito, fueron muy difundidos más tarde en Europa para despertar la atención de otros investigadores en venir aquí. Otro fue Antón Goering, pintor y ornitólogo, que desde 1843 realiza una extensa travesía por la serranía de los Andes venezolanos, para registrar las aves y mariposas de la zona, que después publica en un libro con grandes y bellas ilustraciones de lo hallado en estas zonas. Vale decir, a manera de aclaratoria, que este investigador germano no tenía ningún parentesco con el futuro segundo al mando del nefasto régimen nazi, como fue Herman Goering.
Otro ilustre alemán en residenciarse después en Venezuela en 1821, el cual daría inicio a una muy selecta estirpe de empresarios y filántropos en nuestro país, fue Gustav Julius Vollmer. Toma como esposa a la señorita Panchita Ribas y Palacios, que era prima del padre de la patria Simón Bolívar, cuyo aporte en propiciar fue la de crear importantes sucursales de negocios de exportación e importación de productos, que salían de los puertos de la Guaira y Maracaibo. Cuyos descendientes mantuvieron por más de un siglo de existencia tal actividad comercial y levantar una de las mejores destilerías del país, que se ubica en la histórica hacienda Santa Teresa en el estado Aragua, con su muy afamado ron. Para mediados de 1847, por iniciativa del cartógrafo italiano Agustín Codazzi, vienen también a nuestro país un nutrido grupo de campesinos alemanes de la selva negra y se ubican en la colonia Tovar del estado Aragua, para experimentar cultivos de productos que sólo se veían en climas templados y obteniendo por ende grandes resultados. Otro grupo de alemanes se ubica en la población del Jarillo estado Miranda, logrando también buenas cosechas, que el clima de la zona facilita y es propicio para estos nuevos moradores. Siendo con el correr de los años importantes elementos en el progreso de producción agrícola del país.
Otra importante contribución germana al progreso nacional, que ha pasado lamentablemente al olvido de todos venezolanos en nuestros días, fue el extraordinario asesoramiento técnico y financiamiento de los cultivos de café por la zona sur del lago de Maracaibo y de la serranía de los estados Táchira y Mérida fueron exportados después hacia el puerto de Hamburgo, con el sello "Premium". Tales actividades se iniciaron en 1870 hasta 1925 en verse ya finalizadas por graves problemas financieros. Fruto del serio debacle que Alemania sufrió después de la primera guerra mundial en tener que cerrar muchas de estas casas comerciales que tenían en varias partes del mundo.
Dichas casas comerciales alemanas o "cajas fuertes", como eran apodadas en esos días, en estar aquí fueron: La casa "Steinvorth", como la casa "Noack" y la casa "Breu Müller", las cuales tenían su sede en la ciudad de San Cristóbal capital del estado Táchira. Fueron varias las generaciones que formaron no sólo en el cultivo efectivo y rendidor de este producto, sino también en la de suministrar de todas aquellas técnicas a contabilidad y afines propiciarán un mayor rendimiento a finanzas se refiere. Dejando un gran legado de profesionales criollos en seguir después sus pasos con esa mística en ser su sello de garantía.
Vale que otro tipo de contribución, que es muy apreciada por todos, es la de corte tecnológico, como sucedió en 1929 en una lejana comunidad de los andes merideños en tener su propia usina eléctrica. Tal lugar fue el sector del Playón de la parroquia de Jají del municipio Campo Elías en ser instalada una potente planta generadora de luz, cuya marca era "Siemens Schuckert", que un ingeniero también de origen teutón, llamado C.W. Bruening, la hizo funcionar a la perfección. Convirtiéndose esta sector el número "14" del estado Mérida en tener electricidad, tanto para el alumbramiento público y las faenas de molienda del café y caña de azúcar. Hecho este que fue muy publicitado en su momento y quedar registrado en los archivos de rigor.
Sin embargo, la contribución más notable, como muchos podrán imaginar, es la de tipo castrense los germanos son muy eficientes en ofrecer. Durante el régimen del general Juan Vicente Gómez fueron varios los asesores que impartieron varios cursos de formación profesional en dictar a todos los cuadros alistados. La más significativa, por tratarse de una rama militar nueva en surgir después de la primera guerra mundial, fue la de consolidar la aviación militar venezolana, que ya tenía diez años de haber sido creada. Tal labor estuvo en las manos del comandante Walter Friedensburg (oriundo de Berlín y futuro general de la Luftwaffe en la segunda guerra) en llevar desde 1930 hasta 1934. Dejando todo un historial de mejoras a entrenamiento se refiere, como la de descentralizar las labores de la escuela de aviación, ubicada en la ciudad de Maracay estado Aragua, con la creación de la primera unidad táctica, que se llamaría "Agrupación Venezuela". Por estar entonces esta institución sobrecargada en sus funciones, como lo había visto en Chile, Colombia y en Cuba este oficial germano, para estimular de esta forma la creación de las respectivas escuadrillas en sobrevolar los cielos venezolanos. Todo un personaje en otorgarle el carácter militar a nuestra aviación con su visión y lógica de corte organizacional en saber imprimir.
-CAPÍTULO SEGUNDO: LA GUERRA SE TORNA AMENAZANTE PARA TODOS.
Era un domingo 17 de diciembre de 1939 en Caracas, la gente ya estaba reunida cerca del Pateón Nacional donde yacen los restos del Libertador, y el presidente de la república y su séquito se preparan para los actos conmemorativos a un año más de la muerte del padre de la patria. Muchos de los presentes, con aires de cierta preocupación, miran las ventanas y puertas de la zona en el que sus moradores escuchan la radio a bajo volumen. La ciudad se halla sumida ese día en una calma demasiado inusual ante un acontecimiento, que si bien no se desarrolla ahí, pareciera tenerlo cerca y crea una incertidumbre general.
El presidente y su séquito salen del Pateón para irse ya. Antes de abordar su vehículo, con la mirada llama a uno de sus asistentes, que viene en el acto, y le pregunta:
-¿Alguna novedad de Montevideo?
El hombre aludido, con gesto grave, le responde:
-El asunto ya ha terminado de una manera fulminante e inesperada, mi general.
Entonces, con semblante de un santo en ser crucificado, dice López Contreras:
-¡Ay, carajo! Ahora esto si se va poner feo. ¡Dios nos proteja a todos!!
La caravana presidencial comienza entonces en alejarse de ahí, en la que algunos transeúntes saludan al presidente a su paso, mientras la mayoría de las personas se dispersan para ir a los cafés más próximos en procura de más noticias de lo que ha pasado en la ciudad de Montevideo, capital de la república oriental del Uruguay, desde esta mañana. La guerra, que parecía lejana, se ha anunciado con la llegada de un barco de guerra del temido Tercer Reich, llamado "Admiral Graf Spee", que ha sido hundido por sus propios tripulantes para no ser capturado por los británicos. La incertidumbre se imprime en todos los venezolanos, por temer que haya una escalada de más acciones bélicas que precipiten la seguridad colectiva del continente.
Esa misma noche, con una bruma muy espesa, la ciudad de Mérida donde las luces apenas hacen divisar las calles y edificios por la neblina en cubrirlos, se encuentran tres hombres de negocios en un café en el que están tomando un aperitivo y de repente llega un telegrafista con un mensaje para ellos. Uno de ellos lo toma sin muchas ceremonias y le indica que se tome algo en la barra. Indicando, de manera imperativa, al que atendía la barra, que le diera un solo trago. Después de todo estaba de guardia y lo podían necesitar de nuevo.
El hombre, de finos trajes en portar, lo lee y tras una ligera meditación, dice:
-Hay que ver que muchos todavía son ingenuos...¿No? Esa declaración de neutralidad que firmamos en Panamá el pasado 23 de septiembre, en la que se fijó una franja de seguridad de trescientas milla náuticas en la que no debe librarse acciones hostiles, ha sido totalmente vulnerada con lo que sucedió hoy en Uruguay.
Los dos hombres escuchan a su compañero con atención y uno dice:
¿Pero cómo podemos hacer valer nuestra postura al respecto? ¡Con qué se sienta la cucaracha!!! No tenemos la fuerza necesaria para disuadir a estas potencias en pugna y los Estados Unidos, que podría marcar la diferencia, se desentienden también de este incidente en cuestión.
- ¿Pero quién los culpa a ellos, mi querido amigo?- dice el que tiene todavía la nota que había traído el telegrafista- Después de la buena vaina que le echaron los ingleses y los franceses al no seguir pagándoles los préstamos que ellos les dieron después de la última guerra.
- Al punto de hacerlo ley ante el congreso, como es "el acta de neutralidad".-Dice el tercero de estos hombres, que agrega: -Mi hijo que vive allá, me ha dicho en sus cartas, con gran precisión, que ese país no se metería en otra guerra si pueden evitarlo.
-Sólo si se viera forzada en hacerlo.- Responde el primero en hablar, para agregar: -Siendo poco probable por ahora y mientras tanto nosotros, inevitablemente, nos vemos jodidos ante las futuras amenazas que un bando y otro nos van hacer.
-¡Claro está! Hitler no se va a quedar con esa pedrada en la cara...¿No? Después todo se ha jactado de tener las fuerzas armadas más poderosas y tiene que salir al ruedo.-Dice el tercero de ellos cuando se apuraba en prender un cigarrillo "Victoria".
-Es evidente que todos vamos hacer mucho dinero en esta contienda y si dura más, que es la impresión en darme, mucho mejor. Pero, tarde o temprano, debemos decantarnos por un bando para poder asegurar tales negocios. Así que el otro bando, como respuesta lógica, nos va a dar todas las zancadillas que quiera y de ahí que sepamos si vamos a gozar de protección de ese bando en apoyar posteriormente.
-¿Te refieres a una guerra submarina? Tal como pasó en la última contienda.- Dice el tercero mientras aspiraba su cigarrillo.
-¡Exactamente, mi amigo!!- Le responde el primero en hablar- Ahí es donde la vaina se va a poner fea y no sabemos cómo la guerra se pueda librar en los campos de batalla, que por muy lejos que puedan estar, se podrían resentir aquí cuando no tengamos más repuestos para nuestras industrias, por muy incipientes que sean ahora y no tengamos entonces asistencia técnica del exterior; como, por otra parte, no tener los medios necesarios para rechazar estos ataques que vendrían de las profundidades que afectarían nuestros negocios, si los Estados Unidos no nos ayudan.
Los tres hombres se mantienen callados por unos instantes, el primero en hablar se levanta para ponerse su abrigo y sombrero y se despide de sus dos amigos. Pero el tercero, sin poder disimularlo, esboza después una ligera sonrisa cínica y su compañero, que se queda un tanto extrañado de su actitud. Al verlo, para romper el misterio en ocasionar, le dice:
-Nuestro venerable amigo que se ha ido en esta noche tan fría, mi querido compañero, se dirige hacia un objetivo, que el señor Hitler debe cuidarse de no hacer.
-¿Cómo así, mi estimado?- le responde el otro con extrañeza.
- El de abrir "un segundo frente"...¿Sabe usted?- Y comienza a reírse de buena gana.
-¡Ay, grandísimo carajo!!! A sus años con esas vainas todavía...¿No?- Dice este hombre sorprendido de la ocurrencia de su amigo.
-Después de todo, como dice el dicho, "a gato viejo ratón tierno". Así es la guerra, mi amigo.-Termina este hombre en afirmar, mientras prendía otro cigarrillo.
Los dos hombres comienzan a reírse de la aventura amorosa de su otro compañero y socio de negocios e invitan al telegrafista, que estaba todavía en la barra, a tomar otras copas más de Brandy para irse todos después a sus respectivas moradas en esa noche en la ciudad de Mérida, que es conocida como "la ciudad de los Caballeros".
Al empezar el año de 1940, donde las acciones militares son reseñadas con todo detalle, suceden dos incidentes más en impactar al continente suramericano, que son semejantes a lo sucedido en Uruguay, por violar el estado de neutralidad de la zona.
El primero, cerca de Cabo Frío, en aguas brasileñas a mediados de febrero, que un crucero inglés perseguía un mercante alemán, llamado "Wakama". Al no poder librarse de sus perseguidores, los tripulantes de este mercante lo hunden para evitar su captura. El segundo, que fue muy publicitado en Venezuela en suceder un 11 de Junio de ese año, fue cuando un navío de guerra francés, llamado "Barfleur", perseguía también a un mercante italiano, con el nombre "Alabama" . Este carguero italiano entra en nuestras aguas, con el fin de librarse de sus perseguidores, pero el barco de guerra galo igual le sigue y le dispara varias andanadas y sus tripulantes lo abandonan ya envuelto en llamas. Hundiéndose más tarde cerca del Golfo de Coro. Tales hechos son repudiados con sendas protestas de estos dos gobiernos agraviados tanto a los ingleses y franceses, pero igual son desestimadas de una forma diplomática y fría en extrema.
-CAPÍTULO TERCERO: ESTO SE LO LLEVO QUIÉN LO TRAJO.
El año de 1940 transcurre con muchas expectativas en nuestro país, que son detalladas por los medios de comunicación de la época. Donde se reseñan las últimas novedades militares y las posibles expectativas en desarrollarse en un futuro próximo. Pasando de la guerra de invierno entre Rusia y Finlandia, como algunas acciones en el extremo oriente que los japoneses realizan en China desde 1937 en ir escalando poco a poco, para caer en la batalla en abril en Noruega entre alemanes y las fuerzas franco-británicas, que es conocida como la contienda de "la ruta del acero". Sin embargo, la más importante en ser esperada por todos, es la arremetida de Hitler al suelo francés.
Así que en un tranquilo fin de semana de principios de mayo de ese año, en la bella ciudad de Tovar-estado-Mérida, en el valle de Mocotíes, dos compadres muy acaudalados hablan sobre las novedades de este conflicto en cuestión:
-Mire, compadrito-dice el invitado de esa casa- son muy serias las noticias que vienen del viejo continente. Por preverse una lucha muy seria en verdad...¿Sabe usted?
-No cabe duda, mi estimado compadrito- Le responde su anfitrión- Esta vaina puede ser dura en verdad, pero ese fantoche de Hitler le van a dar una pela. ¡Ya va ver usted!!!
-Mi hija Cielito, tu ahijada, mi querido amigo, la tenía en París, como bien sabe usted, estudiando Idiomas modernos y ya le faltaba poco para graduarse- dice el invitado con mucha tristeza-. Pero esta niña se asustó tanto ante la movilización general, viendo la construcción acelerada de refugios a prueba de bombas y el emplazamiento de cañones.
- Pero lo más terrible-enfatiza este hombre con visible horror- fue cuando las autoridades comenzaron a entregar máscaras antigases, mi querido compadre...¿Puede creer eso?- Agregando después con gran espanto en denotar- ¿Se puede imaginar un ataque con gases venenosos? ¡Dios nos libre aquí, compadrito?- Alzando los brazos al cielo este hombre.
-Saliendo así despavorida mi niña en el primer vapor para acá y hasta se trajo una máscara, por si las dudas. ¿Qué vaina más fea es por cierto?- Termina de decir con un gesto de desaprobación en hacer.
El compadre anfitrión, con una ligera sonrisa, le responde:
-Se aquí nos atacan esos grandes carajos con gases, mi compadrito, yo ya estoy listo...¿Sabe usted? Con los que me tira mi mujer cada noche, yo ya estoy curtido en esos menesteres.
Los dos hombres de muy buena gana se ríen ante esta ocurrencia, que de nuevo habla este juguetón señor, pero en serio, lo siguiente:
-Mire compadrito, es evidente que vienen días duros pero las fuerzas inglesas y francesas son fuertes para enfrentar a esos bichos germanos. Sin mencionar, que tiene la línea "Maginot" que va a desbaratar todas las embestidas de esos señorcitos....¡Ya va a ver usted!!!
En eso se aparece la señora de la casa, que venía del largo pasillo que el fondo estaba la cocina, y dice:
-Compadre, no se vaya usted todavía. Ya el almuerzo está listo. Y usted-mirando a su esposo- esta noche le voy ajustar sus cuentas.
-¡Carajo, compadre!!! ¡Estalló la guerra aquí también!-Dijo el hombre alzando las manos a la cabeza-¡Aquí va arder Troya!
Los dos compadres privados de la risa se van al comedor a disfrutar de un buen almuerzo y se olvidan de lo que está ocurriendo. Después de todo, como se creía en esos momentos, los alemanes saldrían con las tablas en la cabeza.
Algunas semanas después de esa singular conversación, como en muchas otras moradas más se hacían en Venezuela en esos días, el estupor y la incredulidad eran abrumadoras en sumo grado ante las últimas novedades, como era la derrota de Francia y el pronto aniquilamiento de Inglaterra. Parecía simplemente imposible lo que había pasado y todo el mundo apenas lo podía creer.
-¡Ay, carajo! Esto se lo llevó quien lo trajo.- Se oía en todas partes, a manera de corrillo generalizado. Ahora todos esperaban lo peor de lo peor en suceder.
Para colmo de males, como un golpe inesperado, Italia entra también a la guerra a favor de Alemania, cuyo efecto es devastador en Venezuela por la enorme y pujante comunidad existente en estas tierras desde hace muchos años atrás. Dado que la de corte germano no era tan numerosa y se hallaba localizada en la colonia Tovar en el estado Aragua, como en el Jarillo en el estado Miranda y algunas partes de la ciudad de Caracas. Pero la italiana, en cambio, se encontraba regada en casi todo el país, creando toda una atmósfera de desconfianza generalizada.
Tal inquietud se veía dentro de una iglesia muy concurrida en la ciudad de Mérida en un domingo a finales de junio, que el cura que la oficiaba era de origen italiano. Por no ocultar el mismo su terrible angustia por lo que podía suceder en un futuro cercano y así durante la ceremonia dice con viva voz:
¡Hermanos míos en estos momentos tan sombríos es ahora que debemos aferrarnos a Dios!!!- Agregando con más fuerza-¡Pidamos con mucha fe por la paz del mundo y la cordura colectiva!!! ¡Pidamos pues con todas nuestras fuerzas en poseer!!!
En eso un borrachito, que estaba durmiendo dentro del confesionario la tamaña resaca, se despierta asustado y grita también:
-¡Si pidan, pidan, que yo pagó!!! ¡Pero dejen dormir no jodaaa!!!
-CAPÍTULO CUARTO: UN DÍA MUY CONVULSIONADO EN PUERTO CABELLO.
Era un 31 de marzo de 1941 en el puerto venezolano de Puero Cabello, donde se estaba desarrollando con normalidad las faenas del día. Las noticias de la guerra estaban en la boca de todos, con respecto al valor de los ingleses en resistir a las hordas nazis, las últimas novedades del extremo Oriente en el que Japón estaba comenzando en sacar ya los colmillos, al igual que la guerra en África del Norte en recrudecerse, como las acciones en el Atlántico y demás hechos bélicos en publicitarse ampliamente en los periódicos de la época.
Hay varios barcos que están siendo cargados de materias primas para el exterior, al igual de aquellos en ser descargados de importantes insumos para el país. Pero en un rincón, bajo la vigilancia de algunos torpederos de la marina de guerra venezolana, se hallan seis cargueros del bando del Eje que han sido confinados desde hace más de diez meses. Son dos alemanes, el "Durazzo" y el "Sesostris", y cuatro italianos, el "Jole Fassio", "Teresa Ordero", "Trottiera" y "Bacicin Padre", que debieron, para evitar ser capturados por sus adversarios, internarse en nuestras aguas cuando estaban buscando materias primas que sus países necesitan para su esfuerzo bélico. Sus capitanes y tripulantes acatan obedientemente lo que las autoridades navales del país le dictan y bajan al puerto con normalidad en procura de diversión, como disfrutar de la buena mesa de la región. Hasta entonces no había pasado nada, que pudiese ser tachado de ser problemáticos estas personas, ya que eran muy correctos en su proceder. Pero en ese día, sin ningún aviso previo, pasaría algo muy inesperado y violento.
Cerca de ahí, ubicada en un cerrito que le otorgaba una excelente vista del puerto, se hallaba un restaurante muy concurrido por todos por su buena atención y comida. Era atendido por una viuda y sus hijas con gran esmero. La señora era de la isla de Margarita y la llamaban doña Chelita. Mujer alegre y de muy buenos sentimientos en saber dispensar a todos sus parroquianos.
Al despuntar el día, como era su costumbre, se preparaba la comida y ella, con sus hijas en la cocina, estaban guisando varios platos y de repente una de ellas dice:
-¡Gua!! Miren esos camiones que están pasando por aquí de soldados, mami.
En efecto, era una columna de efectivos de la policía naval que debían hacer un importante trabajo en el puerto, que no llama la atención de esta señora. Pero una motocicleta, con dos hombres en abordar, vienen al local y uno de ellos se baja, de aspecto fornido y blanco de pelo amarillo, que contrastaba con los demás que son de tez morena. Era un suboficial, oriundo de los andes merideños, que necesitaba comprar unos cigarrillos. Acercándose a la barra, con paso ligero, saluda a todos y dice.
-¿Doña Chelita, me hace el favor de darme una caja de cigarrillos Chester Fields o Lucky Strikes?
La señora, con mucha diligencia, va al mostrador y le dice:
-¡Tengo la del camellito, mijo!- Y agregando dice- ¿Te sirve igual o no?
-Es la misma vaina, doña Chelito.-Dice el hombre y agrega-¿Qué tiene usted para comer algo rápidamente?
-Empanadas de cazón, recién hechas, con ese picantico que tanto te gusta, como se hace en tu tierra, y carato de guanábana, mijo.-Responde la señora con mucho cariño.
-¡Muy bien, doña Chelito!- Responde el fornido suboficial y agrega- Deme ocho empanadas, con un poco de picante y me llena la cantimplora de ese rico carato de guanábana que bien sabe hacer usted. Para comer en el camino con el cabo que lleva la moto y, por favor, dese prisa que estoy de comisión y no quiero que el capitán se arreche conmigo.
La señora despacha rápidamente el pedido de este hombre y recibe un billete muy grande, que no tiene sencillo por lo temprano del día, pero él le dice que después pasa por el cambio. Y la señora en son de broma le dice:
¡Adiós, muchacho!!! ¡Ni que tu te fueras también para la guerra con ese casco de poncherita y ese pistolón!
El suboficial con semblante grave se despide y montándose en la motocicleta, que su cabo hace funcionar de inmediato, mientras se ajustaba su casco tipo "Brodie" inglés y su cinturón con su pistola de reglamento, se dice a si mismo: -¿Qué comerá doña Chelito para adivinar las vainas?
Una hora más tarde doña Chelita comienza en ordenar todo aquello para el plato fuerte del día, que sabe ella es el preferido de todos, como es su muy suculento sancocho de atún. Estaba por empezar cuando, de manera repentina, comienza a sonar una serie de grandes explosiones, como si fueran las cornetas del apocalipsis en anunciar el fin del mundo. Ollas y platos caen al suelo con gran estrépito y todo un pandemónium se arma en ese lugar. Doña Chelita se pone a gritar como una poseída a sus hijas:
-¡Virgen del Valle!!! ¡Salgan todas carajooo!!! ¡Qué vaina está sucediendo afuera!!!
Una de sus hijas, llamada Consuelito, sale del baño desnuda corriendo ante estas terribles explosiones que nadie entiende el por qué de las mismas en un primer momento. Doña Chelito, con gran temor en tener, se asoma al balcón de su casa y ve con espanto algunas enormes hogueras de unos navíos que se están hundiendo en la bahía de Puerto Cabello....¿Pero que había pasado?- Se pregunta la pobre mujer.
Dentro del puerto, ante la confusión generalizada, el fornido suboficial oriundo de los Andes, esta con su cabo terminando de revisar y de poner a buen resguardado a los tripulantes del petrolero italiano "Bacicin Padre". En un audaz golpe de mano que ha sido tomado por él y sus hombres esta nave, al mando del joven alférez de navío Wolfang Larrazábal, pero los otros cinco barcos, al ver esta operación, detonaron varias cargas explosivas que incendiaron de inmediato el combustible que llevaban a bordo. Tal hecho lo habían previstos estos tripulantes, ya que el día anterior fueron requisados todos los barcos del bando germano-italiano anclados en los puertos estadounidenses, y tenían órdenes estos hombres, cuando zarparon de sus países de origen, de no dejar tomar sus naves bajo ninguna circunstancia. Siendo tal hecho sucedido en los Estados Unidos el detonante en cuestión. Gracias a las transmisiones que recibieron esta mañana para ejecutar esta clase de operación.
El suboficial y el cabo, una vez retirado a este primer lote de prisioneros, comienzan a ver desde la playa las enormes cinco piras funerarias de los otros barcos que no pudieron tomar. El fornido hombre se halla impactado por la forma que se han desarrollado los hechos y siente pena por estos hombres, que ya estaban llegando a la orilla pudieron salvarse de morir en sus naves, ahora deben permanecer aquí hasta el final de la contienda.
-¡Qué vaina tan seria es la guerra!!!-Dice a su cabo-Ojalá nosotros aquí nunca estemos en guerra por sus terribles consecuencias en acarrear.
-Bueno, mi maestre-dice su cabo con tono divertido-también tiene su lado bonito. Mire a su izquierda.
El suboficial, con extrañeza mira a su izquierda y se percata de constatar, con gran estupor, que la hija de doña Chelito, Consuelito, estaba todavía desnuda y afectada aún del estruendo de las explosiones. El hombre se abalanza sobre ella para tratar de cubrirla y gritándole, con gran estruendo, lo siguiente:
-¡Juela chucuta, pedazo de boba!!! ¡Pero qué carajos crees qué haces así!!!
La madre, dona Chelita con la lengua afuera por la carrera en dar, llega con una sabana que tenía al sol en el patio de su casa y la cubre. Sacándola de ahí a punta de coscorrones por su impúdica escena en montar ante las risotadas de los efectivos navales y de los primeros tripulantes ítalo-germanos de los navíos siniestrados en ver tan inusitado espectáculo.
El suboficial, recuperando el aliento, grita a sus hombres para formar un cordón de seguridad y comenzar a revisar a los demás tripulantes de los otros barcos que ya estaban hundiéndose lentamente en el puerto y nadando hasta ahí. Venían sucios del carburante de sus depósitos y eran atendidos en el acto por los hombres del destacamento de la policía naval. Después fueron llevados al poblado carabobeño de San Esteban cerca de Puerto Cabello. Durante varias semanas estuvieron confinados y a principios de agosto se iniciaron los respectivos juicios para establecer las responsabilidades de este inusitado hecho.
Muchas conjeturas se hicieron al respecto, desde las más serias hasta las más insólitas, como ridículas incluso, que iban desde el sabotaje, como una serie de accidentes "no intencionados" y demás suposiciones al respecto. Aunque, media hora antes de estos sucesos, los alemanes que no estaban de guardia en sus naves que se presentaron ante el palacio de gobierno, en perfecta formación militar, para entregarse ante el asombro de los presentes. Mientras que los italianos que estaban también francos de sus servicios en sus navíos, por tragicómico que suene, se escondieron en las casas de citas de la ciudad carabobeña y fueron capturados al mes de los sucesos en estremecer al país en esos días. Sólo quedando un puñado de ellos en esas naves que procedieron en destruir a la orden de sus capitanes, como se determinaría más tarde en las investigaciones de rigor.
A mediados de agosto se inician los juicios a estos tripulantes de las naves del "Eje", como eran llamados por la prensa local, y para el 14 se dicto la sentencia hacia ellos, que fue: cuatro años de cárcel para los capitanes y dos para los marineros. Por el carácter alevoso que pudo poner en peligro a los habitantes de la zona.
Sin embargo, el presidente de la república, el general Isaías Medida Angarita, que había tomado el poder el 5 de mayo del presente año en sustitución de López Contreras en ya terminar su mandato, indulta a los italianos pero a los alemanes aún los mantiene en cautiverio hasta el final de la guerra. Rechazando, al mismo tiempo, una petición de los Estados Unidos en confinarlos en el estado de Montana de ese país. Siendo el epílogo de un suceso inesperado para todos los venezolanos en esos días de vorágine bélica.
-FINAL DE LA PRIMERA PARTE-
Después de tomarme un tiempo para ordenar mis ideas sobre el tópico que deseo exponer aquí, junto a varios inconvenientes en alejarme de este foro que tanto añoro, he decidido plasmar ahora una serie de ideas y vivencias de varias personas ya extintas, las cuales, con mucha atención, escuché cuando era un crío de mis mayores sobre la forma que se vio aquí uno de los conflictos más letales en asolar al mundo hasta entonces, como fue la segunda guerra mundial. A pesar de la lejanía de los campos de batalla, que los medios impresos del momento describían con gran detenimiento, la gente de la época se sentía muy impactada por los devastadores efectos que producía tal holocausto bélico. De ahí que plasme a continuación tales inquietudes sobre este hecho, que todavía tengo grabadas en la cabeza de esos viejos que oía entonces al lado de mi padre.
No era raro que en cada comunidad de nuestro país en esos días, por muy alejada y carente incluso de caminos en poder llegar de forma expedita, sus moradores estuvieran ya comentando los últimos sucesos a batallas se refiere y las secuelas en producir. Todo esto bajo el signo de la incertidumbre de cómo podría terminar tal masacre colectiva y qué clase de mundo podría surgir después. Para esos días ya las noticias se propagaban un poco más rápido; ya que se contaba con un buen sistema de telégrafos, que cubría toda la geografía del país, como una suerte de legado del régimen Gomecista durante sus 27 años de existencia que ahora facilitaba tal labor informativa.
Eran, en consecuencia, varias las tertulias que se hacían a raíz de las últimas novedades en saberse por el telégrafo, que se celebraban tanto en las tabernas, cuyos parroquianos de turno discutían al unísono y terminaban en tamaños zafarranchos en procura de hacer valer sus puntos de vista; como en los centros sociales de cada comunidad, los más pudientes trataban, en cambio, de ponderar sus visiones con algo de razón y pudor; para caer después en el mismo seno de los hogares, que terminaban también en acaloradas discusiones; y, no podía faltar, hasta en las mismas iglesias en discutirse, con gran horror de beatos y fieles, sobre las noticias de la guerra y las perspectivas en generar.
Así que valiéndome de estos recuerdos que he atesorado hasta ahora a Dios gracias, voy a tratar de discernir las visiones que se tenían sobre tal tópico en cuestión. Tratando de mantener un estilo lo más ameno posible, para poner en perspectiva lo que pretendo decir en este querido Foro, de la forma como fue vista la segunda guerra mundial en Venezuela. Utilizando diálogos ficticios pero reales, en cambio, de personajes que protagonizaron en su momento lo aquí descrito fueron parte de la historia local ya olvidada por muchos venezolanos. Con el objeto de llevar en un buen orden las ideas en plasmar, para dinamizar así los recuerdos que atesoro todavía.
-CAPÍTULO PRIMERO: UNA GUERRA QUE PARECÍA LEJANA ENTONCES Y LA INFLUENCIA GERMANA EN VENEZUELA EN ESOS DÍAS.
Al invadir Hitler Polonia a principios de septiembre de 1939, en Venezuela estaba de presidente el general Eleazar López Contreras, la gente en esos días pensó que sería una serie de escaramuzas en sólo producirse y después de todo se volvería de nuevo a la calma. Un año atrás había sucedido lo de Münich y las potencias democráticas, como Inglaterra y Francia, se mostraron dóciles a Hitler pero ahora las circunstancias son diferentes y el estado de guerra se produce a los pocos días de iniciarse las operaciones en el primer país que sería arrollado por la "Blitzkriege".
Sin embargo, la gente tanto en el continente latinoamericano y de Norteamérica, sin mayores apremios al respecto, piensan que es sólo un problema que concibe sólo a los europeos y no a ellos. La guerra civil española que ya había finalizado, con la victoria de los sublevados con el general Francisco Franco a la cabeza, había dividido a todos, al punto que muchos pensaron que una gran guerra pudiese desatarse y así ajustarle cuentas a unos y otros por igual. Siendo indiferente, en un primer momento, para todos los habitantes de la región tales hechos en cuestión en desatarse ahora.
Por lo tanto...¿quién estaba dispuesto morir por el corredor de Danzing? Si muchos de nuestro continente, por simple ignorancia, no sabían donde estaba tal lugar en ser sitiado por las fuerzas germanas en los primeros momentos de esta guerra en ciernes. Al ser tan anunciado entonces por todos los periódicos en esos días y eran muy pocos aquí en comprender, en consecuencia, sus verdaderos alcances en propiciar.
Vale decir, como una suerte de acotación personal, que muchos venezolanos de esos días se acordaron de la visita que hizo el acorazado alemán "Schleswig Holstein" un año antes a la base naval de Puerto Cabello. Al ser muy publicitado tal evento junto al cordial recibimiento que fueron objeto todos los miembros de su tripulación, por parte de las autoridades nacionales, sin ninguna reserva, pese a no compartir sus ideas políticas de esa nación teutona que esgrimía a viva voz. Dado que el racismo y la segregación de sectores religiosos era algo totalmente impensable entre los venezolanos y veían con horror lo que hacían con los judíos este régimen en cuestión.
La población se une también al recibimiento de estos visitantes, como se reseñaba en los titulares de la prensa local, con unas claras muestras de ser unos buenos anfitriones en saber tratar a estos marinos experimentados. Al punto que muchos de ellos, con gran alborozo y picardía casi de tipo infantil, se ligaron después con algunas nativas a noviazgos efímeros y hasta más de una quedaría esperando la cigüeña nueve meses más tarde, que despertarían varios cotilleos o chismes de rigor entre todos los lugareños ante este tamaño desatino de marras de esas niñas de buenas familias en jactarse de ser y ahora estar expuestas al escarnio público.
Nadie, sin embargo, se imaginaba entonces, por razones muy obvias, que ellos dispararían más tarde las primeras salvas de la segunda guerra mundial. Abriéndose, como si fuera otra caja de Pandora, uno de los capítulos más sombríos del siglo XX. No obstante, el comienzo de esta guerra, en sus primeras fases, es vista con fría indolencia y con la vana esperanza de todo el colectivo de no verse prolongada por mucho tiempo. Pero las circunstancias, como tal cual telaraña en ser tejida paso a paso, estaría supeditada a varias etapas que la harían mundial posteriormente.
Ahora vale decir, para poner en contexto el siguiente tópico a discernir, es que muchos en Venezuela veían en Alemania, a todas luces, como todo un crisol de cultura y de progreso tecnológico de punta en ser su sello natural. Puesto que varios de ellos nos dejaron importantes aportes que impulsaron nuestra cultura y progreso a técnicas industriales y agrícolas se refiere.
Así que, a manera de ejemplo, nombremos a dos de los más letrados científicos alemanes que nos visitaron para realizar grandes investigaciones a principios del siglo XIX, como fue el caso del ilustre barón Alexander von Humboldt que desde 1811 realiza un largo viaje por el continente suramericano hasta llegar a Venezuela. Por realizar extraordinarios descubrimientos de la flora y fauna de la zona, los cuales, con gran éxito, fueron muy difundidos más tarde en Europa para despertar la atención de otros investigadores en venir aquí. Otro fue Antón Goering, pintor y ornitólogo, que desde 1843 realiza una extensa travesía por la serranía de los Andes venezolanos, para registrar las aves y mariposas de la zona, que después publica en un libro con grandes y bellas ilustraciones de lo hallado en estas zonas. Vale decir, a manera de aclaratoria, que este investigador germano no tenía ningún parentesco con el futuro segundo al mando del nefasto régimen nazi, como fue Herman Goering.
Otro ilustre alemán en residenciarse después en Venezuela en 1821, el cual daría inicio a una muy selecta estirpe de empresarios y filántropos en nuestro país, fue Gustav Julius Vollmer. Toma como esposa a la señorita Panchita Ribas y Palacios, que era prima del padre de la patria Simón Bolívar, cuyo aporte en propiciar fue la de crear importantes sucursales de negocios de exportación e importación de productos, que salían de los puertos de la Guaira y Maracaibo. Cuyos descendientes mantuvieron por más de un siglo de existencia tal actividad comercial y levantar una de las mejores destilerías del país, que se ubica en la histórica hacienda Santa Teresa en el estado Aragua, con su muy afamado ron. Para mediados de 1847, por iniciativa del cartógrafo italiano Agustín Codazzi, vienen también a nuestro país un nutrido grupo de campesinos alemanes de la selva negra y se ubican en la colonia Tovar del estado Aragua, para experimentar cultivos de productos que sólo se veían en climas templados y obteniendo por ende grandes resultados. Otro grupo de alemanes se ubica en la población del Jarillo estado Miranda, logrando también buenas cosechas, que el clima de la zona facilita y es propicio para estos nuevos moradores. Siendo con el correr de los años importantes elementos en el progreso de producción agrícola del país.
Otra importante contribución germana al progreso nacional, que ha pasado lamentablemente al olvido de todos venezolanos en nuestros días, fue el extraordinario asesoramiento técnico y financiamiento de los cultivos de café por la zona sur del lago de Maracaibo y de la serranía de los estados Táchira y Mérida fueron exportados después hacia el puerto de Hamburgo, con el sello "Premium". Tales actividades se iniciaron en 1870 hasta 1925 en verse ya finalizadas por graves problemas financieros. Fruto del serio debacle que Alemania sufrió después de la primera guerra mundial en tener que cerrar muchas de estas casas comerciales que tenían en varias partes del mundo.
Dichas casas comerciales alemanas o "cajas fuertes", como eran apodadas en esos días, en estar aquí fueron: La casa "Steinvorth", como la casa "Noack" y la casa "Breu Müller", las cuales tenían su sede en la ciudad de San Cristóbal capital del estado Táchira. Fueron varias las generaciones que formaron no sólo en el cultivo efectivo y rendidor de este producto, sino también en la de suministrar de todas aquellas técnicas a contabilidad y afines propiciarán un mayor rendimiento a finanzas se refiere. Dejando un gran legado de profesionales criollos en seguir después sus pasos con esa mística en ser su sello de garantía.
Vale que otro tipo de contribución, que es muy apreciada por todos, es la de corte tecnológico, como sucedió en 1929 en una lejana comunidad de los andes merideños en tener su propia usina eléctrica. Tal lugar fue el sector del Playón de la parroquia de Jají del municipio Campo Elías en ser instalada una potente planta generadora de luz, cuya marca era "Siemens Schuckert", que un ingeniero también de origen teutón, llamado C.W. Bruening, la hizo funcionar a la perfección. Convirtiéndose esta sector el número "14" del estado Mérida en tener electricidad, tanto para el alumbramiento público y las faenas de molienda del café y caña de azúcar. Hecho este que fue muy publicitado en su momento y quedar registrado en los archivos de rigor.
Sin embargo, la contribución más notable, como muchos podrán imaginar, es la de tipo castrense los germanos son muy eficientes en ofrecer. Durante el régimen del general Juan Vicente Gómez fueron varios los asesores que impartieron varios cursos de formación profesional en dictar a todos los cuadros alistados. La más significativa, por tratarse de una rama militar nueva en surgir después de la primera guerra mundial, fue la de consolidar la aviación militar venezolana, que ya tenía diez años de haber sido creada. Tal labor estuvo en las manos del comandante Walter Friedensburg (oriundo de Berlín y futuro general de la Luftwaffe en la segunda guerra) en llevar desde 1930 hasta 1934. Dejando todo un historial de mejoras a entrenamiento se refiere, como la de descentralizar las labores de la escuela de aviación, ubicada en la ciudad de Maracay estado Aragua, con la creación de la primera unidad táctica, que se llamaría "Agrupación Venezuela". Por estar entonces esta institución sobrecargada en sus funciones, como lo había visto en Chile, Colombia y en Cuba este oficial germano, para estimular de esta forma la creación de las respectivas escuadrillas en sobrevolar los cielos venezolanos. Todo un personaje en otorgarle el carácter militar a nuestra aviación con su visión y lógica de corte organizacional en saber imprimir.
-CAPÍTULO SEGUNDO: LA GUERRA SE TORNA AMENAZANTE PARA TODOS.
Era un domingo 17 de diciembre de 1939 en Caracas, la gente ya estaba reunida cerca del Pateón Nacional donde yacen los restos del Libertador, y el presidente de la república y su séquito se preparan para los actos conmemorativos a un año más de la muerte del padre de la patria. Muchos de los presentes, con aires de cierta preocupación, miran las ventanas y puertas de la zona en el que sus moradores escuchan la radio a bajo volumen. La ciudad se halla sumida ese día en una calma demasiado inusual ante un acontecimiento, que si bien no se desarrolla ahí, pareciera tenerlo cerca y crea una incertidumbre general.
El presidente y su séquito salen del Pateón para irse ya. Antes de abordar su vehículo, con la mirada llama a uno de sus asistentes, que viene en el acto, y le pregunta:
-¿Alguna novedad de Montevideo?
El hombre aludido, con gesto grave, le responde:
-El asunto ya ha terminado de una manera fulminante e inesperada, mi general.
Entonces, con semblante de un santo en ser crucificado, dice López Contreras:
-¡Ay, carajo! Ahora esto si se va poner feo. ¡Dios nos proteja a todos!!
La caravana presidencial comienza entonces en alejarse de ahí, en la que algunos transeúntes saludan al presidente a su paso, mientras la mayoría de las personas se dispersan para ir a los cafés más próximos en procura de más noticias de lo que ha pasado en la ciudad de Montevideo, capital de la república oriental del Uruguay, desde esta mañana. La guerra, que parecía lejana, se ha anunciado con la llegada de un barco de guerra del temido Tercer Reich, llamado "Admiral Graf Spee", que ha sido hundido por sus propios tripulantes para no ser capturado por los británicos. La incertidumbre se imprime en todos los venezolanos, por temer que haya una escalada de más acciones bélicas que precipiten la seguridad colectiva del continente.
Esa misma noche, con una bruma muy espesa, la ciudad de Mérida donde las luces apenas hacen divisar las calles y edificios por la neblina en cubrirlos, se encuentran tres hombres de negocios en un café en el que están tomando un aperitivo y de repente llega un telegrafista con un mensaje para ellos. Uno de ellos lo toma sin muchas ceremonias y le indica que se tome algo en la barra. Indicando, de manera imperativa, al que atendía la barra, que le diera un solo trago. Después de todo estaba de guardia y lo podían necesitar de nuevo.
El hombre, de finos trajes en portar, lo lee y tras una ligera meditación, dice:
-Hay que ver que muchos todavía son ingenuos...¿No? Esa declaración de neutralidad que firmamos en Panamá el pasado 23 de septiembre, en la que se fijó una franja de seguridad de trescientas milla náuticas en la que no debe librarse acciones hostiles, ha sido totalmente vulnerada con lo que sucedió hoy en Uruguay.
Los dos hombres escuchan a su compañero con atención y uno dice:
¿Pero cómo podemos hacer valer nuestra postura al respecto? ¡Con qué se sienta la cucaracha!!! No tenemos la fuerza necesaria para disuadir a estas potencias en pugna y los Estados Unidos, que podría marcar la diferencia, se desentienden también de este incidente en cuestión.
- ¿Pero quién los culpa a ellos, mi querido amigo?- dice el que tiene todavía la nota que había traído el telegrafista- Después de la buena vaina que le echaron los ingleses y los franceses al no seguir pagándoles los préstamos que ellos les dieron después de la última guerra.
- Al punto de hacerlo ley ante el congreso, como es "el acta de neutralidad".-Dice el tercero de estos hombres, que agrega: -Mi hijo que vive allá, me ha dicho en sus cartas, con gran precisión, que ese país no se metería en otra guerra si pueden evitarlo.
-Sólo si se viera forzada en hacerlo.- Responde el primero en hablar, para agregar: -Siendo poco probable por ahora y mientras tanto nosotros, inevitablemente, nos vemos jodidos ante las futuras amenazas que un bando y otro nos van hacer.
-¡Claro está! Hitler no se va a quedar con esa pedrada en la cara...¿No? Después todo se ha jactado de tener las fuerzas armadas más poderosas y tiene que salir al ruedo.-Dice el tercero de ellos cuando se apuraba en prender un cigarrillo "Victoria".
-Es evidente que todos vamos hacer mucho dinero en esta contienda y si dura más, que es la impresión en darme, mucho mejor. Pero, tarde o temprano, debemos decantarnos por un bando para poder asegurar tales negocios. Así que el otro bando, como respuesta lógica, nos va a dar todas las zancadillas que quiera y de ahí que sepamos si vamos a gozar de protección de ese bando en apoyar posteriormente.
-¿Te refieres a una guerra submarina? Tal como pasó en la última contienda.- Dice el tercero mientras aspiraba su cigarrillo.
-¡Exactamente, mi amigo!!- Le responde el primero en hablar- Ahí es donde la vaina se va a poner fea y no sabemos cómo la guerra se pueda librar en los campos de batalla, que por muy lejos que puedan estar, se podrían resentir aquí cuando no tengamos más repuestos para nuestras industrias, por muy incipientes que sean ahora y no tengamos entonces asistencia técnica del exterior; como, por otra parte, no tener los medios necesarios para rechazar estos ataques que vendrían de las profundidades que afectarían nuestros negocios, si los Estados Unidos no nos ayudan.
Los tres hombres se mantienen callados por unos instantes, el primero en hablar se levanta para ponerse su abrigo y sombrero y se despide de sus dos amigos. Pero el tercero, sin poder disimularlo, esboza después una ligera sonrisa cínica y su compañero, que se queda un tanto extrañado de su actitud. Al verlo, para romper el misterio en ocasionar, le dice:
-Nuestro venerable amigo que se ha ido en esta noche tan fría, mi querido compañero, se dirige hacia un objetivo, que el señor Hitler debe cuidarse de no hacer.
-¿Cómo así, mi estimado?- le responde el otro con extrañeza.
- El de abrir "un segundo frente"...¿Sabe usted?- Y comienza a reírse de buena gana.
-¡Ay, grandísimo carajo!!! A sus años con esas vainas todavía...¿No?- Dice este hombre sorprendido de la ocurrencia de su amigo.
-Después de todo, como dice el dicho, "a gato viejo ratón tierno". Así es la guerra, mi amigo.-Termina este hombre en afirmar, mientras prendía otro cigarrillo.
Los dos hombres comienzan a reírse de la aventura amorosa de su otro compañero y socio de negocios e invitan al telegrafista, que estaba todavía en la barra, a tomar otras copas más de Brandy para irse todos después a sus respectivas moradas en esa noche en la ciudad de Mérida, que es conocida como "la ciudad de los Caballeros".
Al empezar el año de 1940, donde las acciones militares son reseñadas con todo detalle, suceden dos incidentes más en impactar al continente suramericano, que son semejantes a lo sucedido en Uruguay, por violar el estado de neutralidad de la zona.
El primero, cerca de Cabo Frío, en aguas brasileñas a mediados de febrero, que un crucero inglés perseguía un mercante alemán, llamado "Wakama". Al no poder librarse de sus perseguidores, los tripulantes de este mercante lo hunden para evitar su captura. El segundo, que fue muy publicitado en Venezuela en suceder un 11 de Junio de ese año, fue cuando un navío de guerra francés, llamado "Barfleur", perseguía también a un mercante italiano, con el nombre "Alabama" . Este carguero italiano entra en nuestras aguas, con el fin de librarse de sus perseguidores, pero el barco de guerra galo igual le sigue y le dispara varias andanadas y sus tripulantes lo abandonan ya envuelto en llamas. Hundiéndose más tarde cerca del Golfo de Coro. Tales hechos son repudiados con sendas protestas de estos dos gobiernos agraviados tanto a los ingleses y franceses, pero igual son desestimadas de una forma diplomática y fría en extrema.
-CAPÍTULO TERCERO: ESTO SE LO LLEVO QUIÉN LO TRAJO.
El año de 1940 transcurre con muchas expectativas en nuestro país, que son detalladas por los medios de comunicación de la época. Donde se reseñan las últimas novedades militares y las posibles expectativas en desarrollarse en un futuro próximo. Pasando de la guerra de invierno entre Rusia y Finlandia, como algunas acciones en el extremo oriente que los japoneses realizan en China desde 1937 en ir escalando poco a poco, para caer en la batalla en abril en Noruega entre alemanes y las fuerzas franco-británicas, que es conocida como la contienda de "la ruta del acero". Sin embargo, la más importante en ser esperada por todos, es la arremetida de Hitler al suelo francés.
Así que en un tranquilo fin de semana de principios de mayo de ese año, en la bella ciudad de Tovar-estado-Mérida, en el valle de Mocotíes, dos compadres muy acaudalados hablan sobre las novedades de este conflicto en cuestión:
-Mire, compadrito-dice el invitado de esa casa- son muy serias las noticias que vienen del viejo continente. Por preverse una lucha muy seria en verdad...¿Sabe usted?
-No cabe duda, mi estimado compadrito- Le responde su anfitrión- Esta vaina puede ser dura en verdad, pero ese fantoche de Hitler le van a dar una pela. ¡Ya va ver usted!!!
-Mi hija Cielito, tu ahijada, mi querido amigo, la tenía en París, como bien sabe usted, estudiando Idiomas modernos y ya le faltaba poco para graduarse- dice el invitado con mucha tristeza-. Pero esta niña se asustó tanto ante la movilización general, viendo la construcción acelerada de refugios a prueba de bombas y el emplazamiento de cañones.
- Pero lo más terrible-enfatiza este hombre con visible horror- fue cuando las autoridades comenzaron a entregar máscaras antigases, mi querido compadre...¿Puede creer eso?- Agregando después con gran espanto en denotar- ¿Se puede imaginar un ataque con gases venenosos? ¡Dios nos libre aquí, compadrito?- Alzando los brazos al cielo este hombre.
-Saliendo así despavorida mi niña en el primer vapor para acá y hasta se trajo una máscara, por si las dudas. ¿Qué vaina más fea es por cierto?- Termina de decir con un gesto de desaprobación en hacer.
El compadre anfitrión, con una ligera sonrisa, le responde:
-Se aquí nos atacan esos grandes carajos con gases, mi compadrito, yo ya estoy listo...¿Sabe usted? Con los que me tira mi mujer cada noche, yo ya estoy curtido en esos menesteres.
Los dos hombres de muy buena gana se ríen ante esta ocurrencia, que de nuevo habla este juguetón señor, pero en serio, lo siguiente:
-Mire compadrito, es evidente que vienen días duros pero las fuerzas inglesas y francesas son fuertes para enfrentar a esos bichos germanos. Sin mencionar, que tiene la línea "Maginot" que va a desbaratar todas las embestidas de esos señorcitos....¡Ya va a ver usted!!!
En eso se aparece la señora de la casa, que venía del largo pasillo que el fondo estaba la cocina, y dice:
-Compadre, no se vaya usted todavía. Ya el almuerzo está listo. Y usted-mirando a su esposo- esta noche le voy ajustar sus cuentas.
-¡Carajo, compadre!!! ¡Estalló la guerra aquí también!-Dijo el hombre alzando las manos a la cabeza-¡Aquí va arder Troya!
Los dos compadres privados de la risa se van al comedor a disfrutar de un buen almuerzo y se olvidan de lo que está ocurriendo. Después de todo, como se creía en esos momentos, los alemanes saldrían con las tablas en la cabeza.
Algunas semanas después de esa singular conversación, como en muchas otras moradas más se hacían en Venezuela en esos días, el estupor y la incredulidad eran abrumadoras en sumo grado ante las últimas novedades, como era la derrota de Francia y el pronto aniquilamiento de Inglaterra. Parecía simplemente imposible lo que había pasado y todo el mundo apenas lo podía creer.
-¡Ay, carajo! Esto se lo llevó quien lo trajo.- Se oía en todas partes, a manera de corrillo generalizado. Ahora todos esperaban lo peor de lo peor en suceder.
Para colmo de males, como un golpe inesperado, Italia entra también a la guerra a favor de Alemania, cuyo efecto es devastador en Venezuela por la enorme y pujante comunidad existente en estas tierras desde hace muchos años atrás. Dado que la de corte germano no era tan numerosa y se hallaba localizada en la colonia Tovar en el estado Aragua, como en el Jarillo en el estado Miranda y algunas partes de la ciudad de Caracas. Pero la italiana, en cambio, se encontraba regada en casi todo el país, creando toda una atmósfera de desconfianza generalizada.
Tal inquietud se veía dentro de una iglesia muy concurrida en la ciudad de Mérida en un domingo a finales de junio, que el cura que la oficiaba era de origen italiano. Por no ocultar el mismo su terrible angustia por lo que podía suceder en un futuro cercano y así durante la ceremonia dice con viva voz:
¡Hermanos míos en estos momentos tan sombríos es ahora que debemos aferrarnos a Dios!!!- Agregando con más fuerza-¡Pidamos con mucha fe por la paz del mundo y la cordura colectiva!!! ¡Pidamos pues con todas nuestras fuerzas en poseer!!!
En eso un borrachito, que estaba durmiendo dentro del confesionario la tamaña resaca, se despierta asustado y grita también:
-¡Si pidan, pidan, que yo pagó!!! ¡Pero dejen dormir no jodaaa!!!
-CAPÍTULO CUARTO: UN DÍA MUY CONVULSIONADO EN PUERTO CABELLO.
Era un 31 de marzo de 1941 en el puerto venezolano de Puero Cabello, donde se estaba desarrollando con normalidad las faenas del día. Las noticias de la guerra estaban en la boca de todos, con respecto al valor de los ingleses en resistir a las hordas nazis, las últimas novedades del extremo Oriente en el que Japón estaba comenzando en sacar ya los colmillos, al igual que la guerra en África del Norte en recrudecerse, como las acciones en el Atlántico y demás hechos bélicos en publicitarse ampliamente en los periódicos de la época.
Hay varios barcos que están siendo cargados de materias primas para el exterior, al igual de aquellos en ser descargados de importantes insumos para el país. Pero en un rincón, bajo la vigilancia de algunos torpederos de la marina de guerra venezolana, se hallan seis cargueros del bando del Eje que han sido confinados desde hace más de diez meses. Son dos alemanes, el "Durazzo" y el "Sesostris", y cuatro italianos, el "Jole Fassio", "Teresa Ordero", "Trottiera" y "Bacicin Padre", que debieron, para evitar ser capturados por sus adversarios, internarse en nuestras aguas cuando estaban buscando materias primas que sus países necesitan para su esfuerzo bélico. Sus capitanes y tripulantes acatan obedientemente lo que las autoridades navales del país le dictan y bajan al puerto con normalidad en procura de diversión, como disfrutar de la buena mesa de la región. Hasta entonces no había pasado nada, que pudiese ser tachado de ser problemáticos estas personas, ya que eran muy correctos en su proceder. Pero en ese día, sin ningún aviso previo, pasaría algo muy inesperado y violento.
Cerca de ahí, ubicada en un cerrito que le otorgaba una excelente vista del puerto, se hallaba un restaurante muy concurrido por todos por su buena atención y comida. Era atendido por una viuda y sus hijas con gran esmero. La señora era de la isla de Margarita y la llamaban doña Chelita. Mujer alegre y de muy buenos sentimientos en saber dispensar a todos sus parroquianos.
Al despuntar el día, como era su costumbre, se preparaba la comida y ella, con sus hijas en la cocina, estaban guisando varios platos y de repente una de ellas dice:
-¡Gua!! Miren esos camiones que están pasando por aquí de soldados, mami.
En efecto, era una columna de efectivos de la policía naval que debían hacer un importante trabajo en el puerto, que no llama la atención de esta señora. Pero una motocicleta, con dos hombres en abordar, vienen al local y uno de ellos se baja, de aspecto fornido y blanco de pelo amarillo, que contrastaba con los demás que son de tez morena. Era un suboficial, oriundo de los andes merideños, que necesitaba comprar unos cigarrillos. Acercándose a la barra, con paso ligero, saluda a todos y dice.
-¿Doña Chelita, me hace el favor de darme una caja de cigarrillos Chester Fields o Lucky Strikes?
La señora, con mucha diligencia, va al mostrador y le dice:
-¡Tengo la del camellito, mijo!- Y agregando dice- ¿Te sirve igual o no?
-Es la misma vaina, doña Chelito.-Dice el hombre y agrega-¿Qué tiene usted para comer algo rápidamente?
-Empanadas de cazón, recién hechas, con ese picantico que tanto te gusta, como se hace en tu tierra, y carato de guanábana, mijo.-Responde la señora con mucho cariño.
-¡Muy bien, doña Chelito!- Responde el fornido suboficial y agrega- Deme ocho empanadas, con un poco de picante y me llena la cantimplora de ese rico carato de guanábana que bien sabe hacer usted. Para comer en el camino con el cabo que lleva la moto y, por favor, dese prisa que estoy de comisión y no quiero que el capitán se arreche conmigo.
La señora despacha rápidamente el pedido de este hombre y recibe un billete muy grande, que no tiene sencillo por lo temprano del día, pero él le dice que después pasa por el cambio. Y la señora en son de broma le dice:
¡Adiós, muchacho!!! ¡Ni que tu te fueras también para la guerra con ese casco de poncherita y ese pistolón!
El suboficial con semblante grave se despide y montándose en la motocicleta, que su cabo hace funcionar de inmediato, mientras se ajustaba su casco tipo "Brodie" inglés y su cinturón con su pistola de reglamento, se dice a si mismo: -¿Qué comerá doña Chelito para adivinar las vainas?
Una hora más tarde doña Chelita comienza en ordenar todo aquello para el plato fuerte del día, que sabe ella es el preferido de todos, como es su muy suculento sancocho de atún. Estaba por empezar cuando, de manera repentina, comienza a sonar una serie de grandes explosiones, como si fueran las cornetas del apocalipsis en anunciar el fin del mundo. Ollas y platos caen al suelo con gran estrépito y todo un pandemónium se arma en ese lugar. Doña Chelita se pone a gritar como una poseída a sus hijas:
-¡Virgen del Valle!!! ¡Salgan todas carajooo!!! ¡Qué vaina está sucediendo afuera!!!
Una de sus hijas, llamada Consuelito, sale del baño desnuda corriendo ante estas terribles explosiones que nadie entiende el por qué de las mismas en un primer momento. Doña Chelito, con gran temor en tener, se asoma al balcón de su casa y ve con espanto algunas enormes hogueras de unos navíos que se están hundiendo en la bahía de Puerto Cabello....¿Pero que había pasado?- Se pregunta la pobre mujer.
Dentro del puerto, ante la confusión generalizada, el fornido suboficial oriundo de los Andes, esta con su cabo terminando de revisar y de poner a buen resguardado a los tripulantes del petrolero italiano "Bacicin Padre". En un audaz golpe de mano que ha sido tomado por él y sus hombres esta nave, al mando del joven alférez de navío Wolfang Larrazábal, pero los otros cinco barcos, al ver esta operación, detonaron varias cargas explosivas que incendiaron de inmediato el combustible que llevaban a bordo. Tal hecho lo habían previstos estos tripulantes, ya que el día anterior fueron requisados todos los barcos del bando germano-italiano anclados en los puertos estadounidenses, y tenían órdenes estos hombres, cuando zarparon de sus países de origen, de no dejar tomar sus naves bajo ninguna circunstancia. Siendo tal hecho sucedido en los Estados Unidos el detonante en cuestión. Gracias a las transmisiones que recibieron esta mañana para ejecutar esta clase de operación.
El suboficial y el cabo, una vez retirado a este primer lote de prisioneros, comienzan a ver desde la playa las enormes cinco piras funerarias de los otros barcos que no pudieron tomar. El fornido hombre se halla impactado por la forma que se han desarrollado los hechos y siente pena por estos hombres, que ya estaban llegando a la orilla pudieron salvarse de morir en sus naves, ahora deben permanecer aquí hasta el final de la contienda.
-¡Qué vaina tan seria es la guerra!!!-Dice a su cabo-Ojalá nosotros aquí nunca estemos en guerra por sus terribles consecuencias en acarrear.
-Bueno, mi maestre-dice su cabo con tono divertido-también tiene su lado bonito. Mire a su izquierda.
El suboficial, con extrañeza mira a su izquierda y se percata de constatar, con gran estupor, que la hija de doña Chelito, Consuelito, estaba todavía desnuda y afectada aún del estruendo de las explosiones. El hombre se abalanza sobre ella para tratar de cubrirla y gritándole, con gran estruendo, lo siguiente:
-¡Juela chucuta, pedazo de boba!!! ¡Pero qué carajos crees qué haces así!!!
La madre, dona Chelita con la lengua afuera por la carrera en dar, llega con una sabana que tenía al sol en el patio de su casa y la cubre. Sacándola de ahí a punta de coscorrones por su impúdica escena en montar ante las risotadas de los efectivos navales y de los primeros tripulantes ítalo-germanos de los navíos siniestrados en ver tan inusitado espectáculo.
El suboficial, recuperando el aliento, grita a sus hombres para formar un cordón de seguridad y comenzar a revisar a los demás tripulantes de los otros barcos que ya estaban hundiéndose lentamente en el puerto y nadando hasta ahí. Venían sucios del carburante de sus depósitos y eran atendidos en el acto por los hombres del destacamento de la policía naval. Después fueron llevados al poblado carabobeño de San Esteban cerca de Puerto Cabello. Durante varias semanas estuvieron confinados y a principios de agosto se iniciaron los respectivos juicios para establecer las responsabilidades de este inusitado hecho.
Muchas conjeturas se hicieron al respecto, desde las más serias hasta las más insólitas, como ridículas incluso, que iban desde el sabotaje, como una serie de accidentes "no intencionados" y demás suposiciones al respecto. Aunque, media hora antes de estos sucesos, los alemanes que no estaban de guardia en sus naves que se presentaron ante el palacio de gobierno, en perfecta formación militar, para entregarse ante el asombro de los presentes. Mientras que los italianos que estaban también francos de sus servicios en sus navíos, por tragicómico que suene, se escondieron en las casas de citas de la ciudad carabobeña y fueron capturados al mes de los sucesos en estremecer al país en esos días. Sólo quedando un puñado de ellos en esas naves que procedieron en destruir a la orden de sus capitanes, como se determinaría más tarde en las investigaciones de rigor.
A mediados de agosto se inician los juicios a estos tripulantes de las naves del "Eje", como eran llamados por la prensa local, y para el 14 se dicto la sentencia hacia ellos, que fue: cuatro años de cárcel para los capitanes y dos para los marineros. Por el carácter alevoso que pudo poner en peligro a los habitantes de la zona.
Sin embargo, el presidente de la república, el general Isaías Medida Angarita, que había tomado el poder el 5 de mayo del presente año en sustitución de López Contreras en ya terminar su mandato, indulta a los italianos pero a los alemanes aún los mantiene en cautiverio hasta el final de la guerra. Rechazando, al mismo tiempo, una petición de los Estados Unidos en confinarlos en el estado de Montana de ese país. Siendo el epílogo de un suceso inesperado para todos los venezolanos en esos días de vorágine bélica.
-FINAL DE LA PRIMERA PARTE-


