A principios de febrero de 1944 el 1º Frente Ucraniano, después de un avance desde el oeste de Kiev se hizo con Schepetovka, Rovno y Lutsk, creando un vacío de unos cientos de km entre el GE Centro y Sur que para los alemanes ya era insalvable. El siguiente movimiento del 1º Frente Ucraniano se trazó hacia el suroeste. El objetivo era penetrar en la retaguardia del GE Sur y del GE A, y atrapar a todas las tropas alemanas al este de los ríos Bug, Dniester y Pruth. El GE A y parte del Sur tenían como arteria fundamental de aprovisionamiento la línea ferroviaria entre Odessa y Lemberg, que atravesaba el norte de los Cárpatos. En caso de que el 1º Frente Ucraniano bloqueara esta línea, la pervivencia del GE A y el GE Sur se pondría en solfa y el camino hacia Rumanía estaría abierto para el Ejército Rojo. El tramo de ferrocarril que transcurría entre Proskurov y Tarnopol se descubrió como el más vulnerable del Grupo de Ejércitos Sur. Por estos motivos Tarnopol adquirió importancia en las deliberaciones del Führer.
El 8 de marzo del 44 se publicó la Führerbefehl Nr. 11. Hitler declaró 29 ciudades como Festen Plätze o Plazas Fuertes. 12 más le seguirían hasta el final de la guerra. El objetivo de las Plazas fuertes era evitar que en los avances soviéticos el Stavka volcara todas sus unidades a la primera línea de frente, al obligarlos a retener fuerzas para acabar con ellas. Tarnopol fue una de las ciudades declaradas Fester Platz.

Fuente: http://de.wikipedia.org/wiki/Fester_Platz
Tarnopol contaba en 1939 con una población de 35.000 habitantes y, aunque había sido un importante nudo de comunicaciones desde siempre, nunca había tenido importancia militar. Si bien estaba a 40 km de la frontera rusa, nunca había sido fortificada ni preparada para ello, ni siquiera en tiempos pretéritos, en que perteneció al Imperio Austrohúngaro y después a Polonia. ¿Por qué? Porque por su orografía, se encontraba en un altiplano, no se prestaba a ser fortificada. Hitler creyó que nombrando a un comandante que fuese especialmente duro (Der Kommandant des Festen Platzes soll ein besonders ausgesuchter, harter Soldat sein) compensaría los pequeños handicaps, como pueda ser el hecho de nombrar una ciudad Plaza Fuerte, sin tener ningún tipo de fortificación ni preparación para ello. Sólo porque Tarnopol constituyera un centro de comunicaciones importante no era condición suficiente para que Hitler la tuviera que designar “Fester Platz”. La ciudad tenía que estar fortificada, o tener algunos mínimos trabajos de fortificación. Por ejemplo, Kovel tenía una ciudadela histórica, y aunque fuera solo por eso, ya tenía más sentido declararla “Fester Platz” que Tarnopol, que era una ciudad abierta.

Fricke cuenta una historia desde el punto de vista alemán, basándose exclusivamente en los diarios de las respectivas unidades involucradas en las batallas (de grupo de ejércitos a regimiento). Es una explicación día a día del cerco, de los dos intentos de socorro por parte alemana y de la catástrofe que representó para la guarnición en la ciudad esta decisión hitleriana, pues de los alrededor de 4600 soldados que había en la ciudad el 23 de marzo cuando fue aislada, sólo escaparon y salieron con vida 43.
El primer Kommandant designado para defender la ciudad hasta el último hombre fue el Generalmajor Schrepffer. Contó con un Kommandierenden Generals asociado, que era Hermann Balck, el comandante del XXXXVIII Cuerpo Panzer. Éste a su vez estaba supeditado al 4. Panzerarmee (Erhard Raus). No hay que olvidar que el comandante en jefe del GE Sur era Manstein. Añadamos al cóctel de astros al conocido Friedrich von Mellenthin como Jefe de Estado Mayor del XXXXVIII Cuerpo Panzer. El 30 de marzo Manstein es apartado del mando, y el GE Sur se convierte en el GE de Ucrania del Norte. En su lugar entra Model. Recapitulemos: Manstein, Model, Raus, Balck, Mellenthin. Repoker de estrellas con responsabilidades sobre Tarnopol. Pero Fricke se esmera en trazar una afinada crítica sobre la actuación de estos militares, en tanto en cuanto el autor considera que debieran haber tirado de sus galones para interceder por los desgraciados atrapados en Tarnopol ante Hitler. Así, en la página 83 dice el autor: Tanto el comandante del XXXXVIII Cuerpo Panzer (Balck) como el Oberbefehlshaber del 4. Ejército Panzer habían sido informados por el comandante de Tarnopol o por el jefe del Estado Mayor del XXXXVIII Cuerpo Panzer (Mellehentin) de la idoneidad de abandonar la ciudad cuanto antes. Pero los dos se negaron (Balck y Raus) a discutir cualquier aspecto operativo o humano sobre Tarnopol. Aunque sea por mera responsabilidad, y a la vista del fracaso del primer intento de rescate y del cada vez más fuerte anillo defensivo soviético, tenían que haber tratado de interceder, hablar con los mandos superiores, y no hacer lo que hicieron: luchar siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Hitler. O en la página 90, cuando el autor cuenta una reunión en la que están presentes Manstein, Raus y Mellenthin, y en la que estos últimos le dicen que un intento de evasión por parte de los alemanes cercados en Tarnopol era improbable que terminara con éxito, porque estaban rodeados por 4 divisiones soviéticas. Fricke se pregunta en este caso si estas consideraciones fueron o no usadas por Manstein para presentárselas a Hitler como arma para forzarlo a tomar alguna decisión que fuera distinta a la que se empeñaba en mantener (que era que los cercados aguantaran por aguantar, y poca cosa más).
Otro punto sobre el cual el autor carga las tintas es el referido a la ineficacia del concepto Fester Platz, al menos en cuanto a Tarnopol se refiere. La frase que repite cual letanía a lo largo del libro es “Der Feste Platz wirkte sich für die deutsche Kriegführung in diesem Raum nicht entlastend, sondern eindeutig belastend aus”. Una traducción sería: En Tarnopol el concepto Plaza Fuerte en vez de aliviar, cargó más al mando alemán en este sector. Según cuenta el autor, algunos informes de la Wehrmacht afirmaban que la resistencia en Tarnopol había prestado un gran servicio, ya que habían colaborado a crear una línea defensiva más al noroeste, a lo largo de la línea Strypa-Wosuszka. Fricke contesta (p133) que eso no es cierto, porque la consolidación del frente defensivo del Strypa-Wosuszka se produjo por la unión de la 349 DI y del II SS PzK a finales de marzo y primeros de abril. En ese momento cierto es que el Alto Mando alemán esperaba un gran ataque en esa zona. Pero la consolidación ya estaba hecha a primeros de abril. Por tanto, se podría entender que aguantaran Tarnopol hasta esa misma fecha, principios de abril, pero no más allá, como estuvo hasta el 18 de abril. El auténtico cometido de la ciudad era aguantar tropas soviéticas , einschließen lassen – dejarse cercar, y aguantar hasta el último hombre (bis zum letzten gehalten worden). Al argumento de que aguantó muchas tropas soviéticas , que no pudieron ser lanzadas a la primera línea de frente, es fácil contestar: tres o cuatro divisiones soviéticas no representan un gasto grande en la URSS de marzo-abril del 44. Más bien, mínimo. Y también se podría argumentar que justo el frente que los alemanes estabilizaron, entre el Strypa y el Wosuszka, quedó tranquilo desde primeros de abril . ¿Quedó tranquilo por la intranquilidad que Tarnopol le produjo a los soviéticos? No. El autor cuenta en la página 134, entre otras, que desde primeros de abril el Schwerpunkt o punto de máximo esfuerzo del ER se desplazó al sur, hacia Rumanía, por motivos políticos. Simplemente fue una decisión que estaba muy por encima de si una pequeña ciudad con unos cuantos batallones alemanes aguantaba o no. Y además, el bloqueo del centro de comunicaciones Tarnopol no supuso una detención de las tropas soviéticas en ese punto. A un lado y otro de la ciudad ya estaban avanzando, ya por el 23 de marzo, cuando la ciudad quedó cercada. Es decir, Tarnopol no detuvo ningún ulterior avance.
Otro aspecto que me ha parecido muy interesante es el concerniente a los desencuentros de Balck con los oficiales de la 9ª división SS, la Hohenstaufen. La división SS llegó para tomar parte en el intento de rescate de Tarnopol. En un informe en el KTB del XXXXVIII sobre el intento de socorro a las tropas del día 22 de abril, una vez liquidado Tarnopol,se decía: Durante el curso de la batalla Balck se había llevado la impresión de como si el mando de la división SS fuera extremadamente esquemático y lento... Al día siguiente se afirmaba (p108, en el mismo documento, KTB del XXXXVIII): alarmante falta de comprensión táctica en especial entre los rangos intermedios (insbesondere bei der mittleren Führung), que implica que a veces no puedan terminar con la misión que se les ha encomendado”. En la pagina 110 y en la 116, por ejemplo, hay otras quejas de Balck a Raus sobre la baja calidad de los mandos de la Hohenstaufen.
Por lo demás, hay ingredientes muy parecidos a la batalla de Korsun, y sobre todo a Stalingrado. El problema del lanzamiento de los suministros por aire deja muchísimo que desear ( El 3 de abril por ejemplo, de los 94 lanzamientos, sólo se cogen 6 paquetes -p95), como todas las otras veces que se practicó, hay ataques de rescate de tropas Panzer (el Panzerverband Friebe, y la 9ª división de las SS, la Hohenstaufen), e historias sobre el patetismo de la vida de los cercados. Aunque en este caso hay menos testimonios que en otros cercos, sobre todo porque sobrevivieron tan pocos alemanes que apenas se pudieron recoger.
El 13 de abril el enemigo partió en dos a los cercados, una parte quedó en Tarnopol, y la otra al oeste, en un poblado llamado Zagrobela. El 14 de abril formaron dos grupos para tratar de llegar a los cercados en Tarnopol: El Kampfgruppe Bittrich y el Kampfgruppe Friebe, casi que las únicas reservas blindadas con que contaba en ese momento el 4º Ejército Panzer. El santo y seña al encontrarse con los cercados sería Kein Soldat besser als wir o Ningún soldado mejor que nosotros. La deplorable condición de los sitiados empeoró cuando el único manantial del cual podían tomar agua quedó a tiro de los soviéticos, que continuamente dispararon a todo aquel que se acercara.
La ciudad, para mayor gloria del Führer aguantó tres semanas. Tres semanas para nada.
Es un libro corto, con 135 páginas de texto en formato bolsillo, publicado por primera vez en 1969 por la editorial Rombach, dentro de la colección Einzelschriftten zur militärischen Geschichte des Zweiten Weltkrieges, y bajo los auspicios del antiguo Militärgeschichte Forschung Amt, o MGFA (Oficina de investigación de historia militar) dependiente del Bundeswehr.
Saludos cordiales.
Fricke cuenta una historia desde el punto de vista alemán, basándose exclusivamente en los diarios de las respectivas unidades involucradas en las batallas (de grupo de ejércitos a regimiento). Es una explicación día a día del cerco, de los dos intentos de socorro por parte alemana y de la catástrofe que representó para la guarnición en la ciudad esta decisión hitleriana, pues de los alrededor de 4600 soldados que había en la ciudad el 23 de marzo cuando fue aislada, sólo escaparon y salieron con vida 43.
El primer Kommandant designado para defender la ciudad hasta el último hombre fue el Generalmajor Schrepffer. Contó con un Kommandierenden Generals asociado, que era Hermann Balck, el comandante del XXXXVIII Cuerpo Panzer. Éste a su vez estaba supeditado al 4. Panzerarmee (Erhard Raus). No hay que olvidar que el comandante en jefe del GE Sur era Manstein. Añadamos al cóctel de astros al conocido Friedrich von Mellenthin como Jefe de Estado Mayor del XXXXVIII Cuerpo Panzer. El 30 de marzo Manstein es apartado del mando, y el GE Sur se convierte en el GE de Ucrania del Norte. En su lugar entra Model. Recapitulemos: Manstein, Model, Raus, Balck, Mellenthin. Repoker de estrellas con responsabilidades sobre Tarnopol. Pero Fricke se esmera en trazar una afinada crítica sobre la actuación de estos militares, en tanto en cuanto el autor considera que debieran haber tirado de sus galones para interceder por los desgraciados atrapados en Tarnopol ante Hitler. Así, en la página 83 dice el autor: Tanto el comandante del XXXXVIII Cuerpo Panzer (Balck) como el Oberbefehlshaber del 4. Ejército Panzer habían sido informados por el comandante de Tarnopol o por el jefe del Estado Mayor del XXXXVIII Cuerpo Panzer (Mellehentin) de la idoneidad de abandonar la ciudad cuanto antes. Pero los dos se negaron (Balck y Raus) a discutir cualquier aspecto operativo o humano sobre Tarnopol. Aunque sea por mera responsabilidad, y a la vista del fracaso del primer intento de rescate y del cada vez más fuerte anillo defensivo soviético, tenían que haber tratado de interceder, hablar con los mandos superiores, y no hacer lo que hicieron: luchar siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Hitler. O en la página 90, cuando el autor cuenta una reunión en la que están presentes Manstein, Raus y Mellenthin, y en la que estos últimos le dicen que un intento de evasión por parte de los alemanes cercados en Tarnopol era improbable que terminara con éxito, porque estaban rodeados por 4 divisiones soviéticas. Fricke se pregunta en este caso si estas consideraciones fueron o no usadas por Manstein para presentárselas a Hitler como arma para forzarlo a tomar alguna decisión que fuera distinta a la que se empeñaba en mantener (que era que los cercados aguantaran por aguantar, y poca cosa más).
Otro punto sobre el cual el autor carga las tintas es el referido a la ineficacia del concepto Fester Platz, al menos en cuanto a Tarnopol se refiere. La frase que repite cual letanía a lo largo del libro es “Der Feste Platz wirkte sich für die deutsche Kriegführung in diesem Raum nicht entlastend, sondern eindeutig belastend aus”. Una traducción sería: En Tarnopol el concepto Plaza Fuerte en vez de aliviar, cargó más al mando alemán en este sector. Según cuenta el autor, algunos informes de la Wehrmacht afirmaban que la resistencia en Tarnopol había prestado un gran servicio, ya que habían colaborado a crear una línea defensiva más al noroeste, a lo largo de la línea Strypa-Wosuszka. Fricke contesta (p133) que eso no es cierto, porque la consolidación del frente defensivo del Strypa-Wosuszka se produjo por la unión de la 349 DI y del II SS PzK a finales de marzo y primeros de abril. En ese momento cierto es que el Alto Mando alemán esperaba un gran ataque en esa zona. Pero la consolidación ya estaba hecha a primeros de abril. Por tanto, se podría entender que aguantaran Tarnopol hasta esa misma fecha, principios de abril, pero no más allá, como estuvo hasta el 18 de abril. El auténtico cometido de la ciudad era aguantar tropas soviéticas , einschließen lassen – dejarse cercar, y aguantar hasta el último hombre (bis zum letzten gehalten worden). Al argumento de que aguantó muchas tropas soviéticas , que no pudieron ser lanzadas a la primera línea de frente, es fácil contestar: tres o cuatro divisiones soviéticas no representan un gasto grande en la URSS de marzo-abril del 44. Más bien, mínimo. Y también se podría argumentar que justo el frente que los alemanes estabilizaron, entre el Strypa y el Wosuszka, quedó tranquilo desde primeros de abril . ¿Quedó tranquilo por la intranquilidad que Tarnopol le produjo a los soviéticos? No. El autor cuenta en la página 134, entre otras, que desde primeros de abril el Schwerpunkt o punto de máximo esfuerzo del ER se desplazó al sur, hacia Rumanía, por motivos políticos. Simplemente fue una decisión que estaba muy por encima de si una pequeña ciudad con unos cuantos batallones alemanes aguantaba o no. Y además, el bloqueo del centro de comunicaciones Tarnopol no supuso una detención de las tropas soviéticas en ese punto. A un lado y otro de la ciudad ya estaban avanzando, ya por el 23 de marzo, cuando la ciudad quedó cercada. Es decir, Tarnopol no detuvo ningún ulterior avance.
Otro aspecto que me ha parecido muy interesante es el concerniente a los desencuentros de Balck con los oficiales de la 9ª división SS, la Hohenstaufen. La división SS llegó para tomar parte en el intento de rescate de Tarnopol. En un informe en el KTB del XXXXVIII sobre el intento de socorro a las tropas del día 22 de abril, una vez liquidado Tarnopol,se decía: Durante el curso de la batalla Balck se había llevado la impresión de como si el mando de la división SS fuera extremadamente esquemático y lento... Al día siguiente se afirmaba (p108, en el mismo documento, KTB del XXXXVIII): alarmante falta de comprensión táctica en especial entre los rangos intermedios (insbesondere bei der mittleren Führung), que implica que a veces no puedan terminar con la misión que se les ha encomendado”. En la pagina 110 y en la 116, por ejemplo, hay otras quejas de Balck a Raus sobre la baja calidad de los mandos de la Hohenstaufen.
Por lo demás, hay ingredientes muy parecidos a la batalla de Korsun, y sobre todo a Stalingrado. El problema del lanzamiento de los suministros por aire deja muchísimo que desear ( El 3 de abril por ejemplo, de los 94 lanzamientos, sólo se cogen 6 paquetes -p95), como todas las otras veces que se practicó, hay ataques de rescate de tropas Panzer (el Panzerverband Friebe, y la 9ª división de las SS, la Hohenstaufen), e historias sobre el patetismo de la vida de los cercados. Aunque en este caso hay menos testimonios que en otros cercos, sobre todo porque sobrevivieron tan pocos alemanes que apenas se pudieron recoger.
El 13 de abril el enemigo partió en dos a los cercados, una parte quedó en Tarnopol, y la otra al oeste, en un poblado llamado Zagrobela. El 14 de abril formaron dos grupos para tratar de llegar a los cercados en Tarnopol: El Kampfgruppe Bittrich y el Kampfgruppe Friebe, casi que las únicas reservas blindadas con que contaba en ese momento el 4º Ejército Panzer. El santo y seña al encontrarse con los cercados sería Kein Soldat besser als wir o Ningún soldado mejor que nosotros. La deplorable condición de los sitiados empeoró cuando el único manantial del cual podían tomar agua quedó a tiro de los soviéticos, que continuamente dispararon a todo aquel que se acercara.
La ciudad, para mayor gloria del Führer aguantó tres semanas. Tres semanas para nada.
Es un libro corto, con 135 páginas de texto en formato bolsillo, publicado por primera vez en 1969 por la editorial Rombach, dentro de la colección Einzelschriftten zur militärischen Geschichte des Zweiten Weltkrieges, y bajo los auspicios del antiguo Militärgeschichte Forschung Amt, o MGFA (Oficina de investigación de historia militar) dependiente del Bundeswehr.


