Hola compañeros:
Tema muy interesante este del boicot, ya que es una de las primeras demostraciones, si no la primera, abiertamente pública y organizada en contra de los judíos por parte del NSDAP con Hitler ya en el poder. Vamos a ver algunos datos sobre el origen del boicot que son sumamente interesantes:
El origen de la idea de promover un boicot a los comercios judíos, surge como contramedida a un boicot generalizado contra los productos alemanes que se puso en marcha a mediados de Marzo, promovido por empresarios e intelectuales judíos principalmente americanos. Este boicot a los productos alemanes fue la reacción a la serie de actos violentos que venían registrándose contra los judíos en Alemania con mayor frecuencia y menor impunidad desde que Hitler alcanzó el poder. Dicha medida contra los productos alemanes generó que en Alemania se alzaran voces a favor de un boicot a los judíos. El ala dura del NSDAP, con Streicher a la cabeza, hizo de altavoz de estas voces que promovían ahora, como contramedida, un boicot a los comercios judíos con el objetivo de que se detuviera el boicot a los productos alemanes.
Con fecha 26 de Marzo, llega a las oficinas del NSDAP la información de que al día siguiente el Congreso Judío Americano tenía previsto anunciar un boicot mundial contra los productos alemanes, algo que podía ser durísimo para la todavía maltrecha economía alemana. Hitler decide entonces organizar su boicot y da órdenes a Goebbels para que active la maquinaria de propaganda. Oficialmente, el NSDAP lanza una proclama con fecha 28 de Marzo instando a la formación de comités que organizasen un boicot a comercios, productos, abogados y médicos judíos en todos los rincones del Reich.
Tal situación llevó a los gobiernos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña a posicionarse en sus propios países en contra del boicot a los productos alemanes con la intención de calmar la furia nazi. Pero Hitler, que nunca daba marcha atrás cuando una decisión estaba tomada, exigió que estos países hicieran unas declaraciones “satisfactorias” (y sólo él sabe qué hubiera sido satisfactorio) en contra del boicot anti alemán y que podría entonces aplazar 3 días su boicot. Esa era la oferta de Hitler; su intención no fue en ningún momento retirar la orden de boicot a los judíos. Horas después, los países occidentales y las organizaciones judías se pronunciaban en contra del boicot a los productos alemanes, pero ya era demasiado tarde: la decisión de Hitler era firme. La única variación con respecto a la idea inicial plasmada en la proclama del día 28, en donde se indicaba que la duración del boicoo sería indefinida, es que se decidió que durara sólo un día. Y así fue.
Efectivamente, tal y como figura en el texto que abre este tema, el éxito del boicot fue relativo, ni mucho menos lo que los nazis deseaban. Muchos comercios judíos no abrieron ese día, muchas personas entraron a comprar en las tiendas que acostumbraban a pesar de la presión de los SA y las actitudes tanto de los ciudadanos como de los SA fue muy diversa a largo y ancho del Reich.
El boicot llevó consigo, como más adelante se haría definitivamente habitual en todas las demostraciones “oficiales” nazis que tuvieran como motivo la restricción de libertades en la calle, una oleada de violencia física antisemita oportunista que llevó a que se produjeran violentos saqueos en diversos puntos del país.
Un saludo.