Título original: Before Stalingrad, Barbarossa: Hitler's invasion of Russia 1941
Autor: David M. Glantz
Editorial: Inédita
Idioma: Español
ISBN: 978 84 92400 58 4
Nº páginas: 344
Año: 2010
Saludos compañer@s foristas, acabo de terminar esta fantástica obra, mi primera lectura de David Glantz. Consta de prólogo, 9 capítulos, un apartado de conclusiones, sección de mapas (imprescindible), bibliografía y apéndices. Lo primero antes de entrar en materia señalar que es una obra que requiere de una lectura meticulosa, con multitud de datos sobre movimientos de las tropas, decisiones tácticas y estratégicas y con un apartado final de conclusiones al final de cada capítulo que me ha ayudado muchísimo a la hora de redactar esta reseña (
David Glantz empieza esta obra haciendo un recuento de las fuerzas en liza. De las motivaciones que llevaron a Hitler a emprender la operación Barbaroja. El autor comenta el fracaso en la batalla de Inglaterra, lo que hace que esta operación empiece con menos bombarderos y con una Luftwaffe que puede emprender operaciones a nivel táctico pero de ningún modo a nivel estratégico, los 1750 km de penetración a lo largo de un frente de 1800 km. Hitler pretende destruir el ejército rojo antes de que pudiera poner en marcha todas sus reservas, subestimando ostensiblemente el control de stalin sobre la población y la capacidad del ejército rojo de movilizar reservas estratégicas para reemplazar aquellas fuerzas destruidas en los primeros cercos alemanes. Primer error de la inteligencia germana, que como veremos más adelante no será el último.
Glantz señala la peligrosa segmentación del poderío militar de la Wermacht en 3 ejes en el que Stalin intuyó que el eje principal del ataque sería hacia Ucrania (al sur del Pripiat) concentrando sus fuerzas demasiado cerca de la frontera, abandonando las anteriores posiciones defensivas y pasando a una nueva línea de defensa que estaba a medio concluir.
Una de las desventaja de la Wermacht señalada por el autor, es la falta de mecanización de las unidades de infantería, artillería y logística (hipomóviles) lo que provocó que las vanguardias panzer tuvieran que hacer pausas en su avance para esperar al resto de unidades impidiendo muchas veces aprovechar las rupturas en profundidad del frente y las victorias tácticas.
Comenta el autor que la Luftwaffe no disponía de pistas adecuadas (que si poseia el ejército rojo) y que el único avión válido era el Messermicht BF 109f (capacidad de carga, vulnerabilidad frente al fuego antiaereo, radio de acción y autonomía...). Añade además la falta de caminos pavimentados y vias férreas, es decir que la Wermacht estaba preparada para una guerra estilo Europa central-occidental y no para una guerra totalmente distinta como lo fué la desarrollada en el frente oriental (segundo fallo de la inteligencia alemana?). Aparte que la Wermacht disponía de una gran cantidad de tipos de vehículos lo que dificultaba conseguir piezas de recambio y la falta de personal de mantenimiento (a los que Otto Carius en sus memorias no deja de alabar y señalar su importancia). Es más, Stalin ya en 1941 había movilizado todos sus recursos humanos, económicos y políticos para la Gran Guerra, en cambio Hitler no lo hizo hasta el 1944. Todo esto llevaba a una concepción de victoria rápida o derrota absoluta.
Enfrente tenían a un Ejército Rojo en posiciones defensivas poco preparadas e incompletas, unas purgas que habían cercenado la capacidad de mando de los oficiales y que habían afectado también a los ingenieros, industriales y empresas (con la consiguiente falta de nuevos equipos militares) y con una rigidez de planteamientos que encorsetaban a los mandos e impedían las soluciones originales.
Los soviéticos, antes de la ofensiva, temían una intoxicación por parte de los enemigos de Alemania (ingleses y polacos básicamente) para obligarles a entrar en guerra. A eso se sumaba el deseo de Stalin de darse más tiempo para reorganizar el ejército rojo que el mismo había dejado para el arrastre, pero los alemanes iban a darle ese tiempo? ahora sabemos que no... Además al acumular tropas en la frontera le dio una excusa a Hitler para lanzarse al ataque. Si a todo esto le sumamos las operaciones alemanas de engaño (oficiales germanos llegaron a comentar de manera no oficial a sus homólogos soviéticos que las concentraciones de tropas en Polonia era un mero ejercicio de entrenamiento para la operación León Marino, lejos de los aviones de reconocimiento y ataque ingleses) y la invasión de Yugoslavia y Grecia que provocó que se retrasase la operación Barbaroja, con fecha inicial de 15 de mayo y que provocó el descrédito de los agentes soviéticos que habían dado esa fecha como inicio de las operaciones germanas contra la Unión Soviética. Añade además el autor el arcaico sistema de comunicaciones ruso que provocó el caos en las pirmeras horas de la ofensiva.
Una vez iniciada la invasión, la resistencia en el frente suroeste tuvo unas consecuencias, a pesar del elevadísimo número de bajas que sufrió el ejército rojo: apartó al grueso de las tropas alemanas del eje Moscú y dió un tiempo precioso al Consejo de Evacuación para desmontar las industrias vitales preservando el potencial industrial y además provocó una sangría completa e inesperada en la economía alemana (ancho de vía, locomotoras, vagones...). Otro fallo más de la inteligencia germana, no será el último...
El efecto acumulado de las contraofensivas soviéticas de julio, mal coordinadas restó a la Wermacht flexibilidad operativa, erosionando su fuerza y convenciendo al OKW de detener la acción ofensiva en el eje Moscú y lanzar un ataque masivo contra Ucrania. A fecha de 31 de julio, la Wermacht había sufrido 213.301 bajas y recibido 47.000 reemplazos. La cosa está clara, pese a que los mandos soviéticos carecían de la experiencia necesaria para competir con sus homólogos alemanes y que su infraestructura logística y de apoyo era absolutamente inadecuada para la guerra moderna.
Hitler entonces comete el error de dar por acabadas operaciones que aún no estaban concluidas en Leningrado y Ucrania, debido a la tenaz resistencia soviética con que topó el Grupo Ejécitos centro en su avance hacia Smolensk y al este a lo largo del eje de Moscú. Aquí Glantz nos indica que el grupo Guderian eliminó del campo de batalla a gran parte de los impedimentos que podrían frenar la operación Tifón, acabando con cuatro ejércitos (más de 600.000 hombres) que habrían amenazado el extenso flanco del GEC en su camino hacia Moscú. Si Barabaroja acabó en fracaso, la culpa no la tuvo la operación de Hitler en Kiev. Más adelante volveremos con esto.
El 6 de septiembre Hitler elabora la directiva nº 35 que marca tres ejes estratégicos: Crimea, Kiev y Kharkov; Leningrado y contacto con los finlandeses en Carellia y por último el avance hacia Moscú (Op Tifón).
En octubre el ejército rojo sufre una serie de descalabros que superan con creces los de los meses anteriores y deja casi sin posiblilidad de maniobra a la Stavka. Derrotas en Viazma y Briansk. En el norte, las fuerzas mecanizadas alemanas llegan a los accesos de Leningrado y el lago Ladoga. En el sur ocupan Kharkov, el Donbas y gran parte de Crimea. Las fuerzas de Von Bock se hallan comprometidas a acabar con las fuerzas cercadas perdiendo la oportunidad de lanzarse sobre las desguarnecidas líneas defensivas al este de Moscú.
En este momento entran en juego dos elementos importantes: el exceso de confianza alemán y la Rasputitsa. Las reservas soviéticas empiezan a llegar a la capital. El resultado es que a 1 de noviembre la Wermacht había cosechado grandes victorias que debían aprovechar; la llegada de la Rasputitsa y la inminente llegada del invierno ruso se lo impiden. Las propias fuerzas de la Wermacht tenían cada vez un estado más débil, en especial de las fuerzas mecanizadas. A partir de este momento los alemanes empiezan a respetar la tenacidad y capacidad de resistencia del Ejército rojo y del soldado ruso. Aquí nos encontramos con un nuevo fallo de la inteligencia alemana que subestimó la capacidad de movilizar reservas del ejército rojo.
En noviembre la Stavka lanza una serie de ataques, que aunque parecieron inútiles tuvieron un claro impacto en los alemanes. El 4 de diciembre el ejército soviético detiene e incluso hace retroceder a la Wermacht en el norte y en el sur, paralizando a la Wermacht en el avance hacia Moscú. El halo de invencibilidad del ejército alemán se resquebraja.
Cabe comentar así mismo la actitud conquistadora de los alemanes lo que provoca que el entusiasmo de muchas poblaciones al ser liberadas se convierta en odio visceral hacia el ocupante, lo que a su vez lleva a una actividad cada vez más intensa de la lucha partisana y la creación del concepto de Gran guerra patriótica.
A modo de epílogo el general alemán Gotthard Heinrici analiza y da las razones por las que cree que se debió el fracaso de Barbaroja:
-Hitler subestima la estabilidad interna del sistema bolchevique
-Económicamente, Rusia estaba en mejores condiciones de lo que quería admitir Hitler
-Militarmente, las fuerzas rusas era sorprendentemente capaces
-Las negligencias alemanas, la más grave de la cual fué la decisión de agosto de 1941, según la cual se trasladó el ímpetu principal de la operación del GEC al GES y en parte al Norte
-El problema de la motorización (ya comentado anteriormente)
-Las dimensiones de Rusia
-El clima y el terreno rusos
-Los alemanes libraban una batalla contra el tiempo
David Glantz, al respecto de la decisión de agosto, que más debate ha generado, comenta que si el GEC hubiera avanzado hacia Moscú, antes de despejar sus flancos, tendría que haberse enfrentado con fuerzas soviéticas mucho más poderosas protegiendo Moscú y con importantes fuerzas desplegadas en sus flancos derecho e izquierdo y aunque pensemos como concebible que hubiese conquistado Moscú, cabe preguntarse que hubiera pasado ante la posibilidad de pasar un invierno en una ciudad devastada con inmensas fuerzas operando contra sus retaguardia y flancos extensos y espuestos.
Hasta aquí mi reseña, espero que les haya interesado y que me disculpen por mis posibles errores, sólo atribuibles a mi saber hacer, pues se trata de una obra con tanto contenido que puede conducir fácilmente al error a los inexpertos que intentamos sintetizarla.
Sin más dilación me despido cordialmente


