Italia invadió Etiopía el 3 de octubre de 1935 y siete meses después terminó con la rendición de las fuerzas de Etiopía y su anexión por Italia como colonia. Esta situación duró casi cinco años justos, hasta el 5 de mayo de 1941 cuando las fuerzas italianas fueron derrotadas por las fuerzas británicas (y etíopes y otras fuerzas africanas de colonias británicas y francesas) al mando de Wingate.
Las cifras de bajas etíopes en la guerra se estiman en torno a los 275.000 muertos, mientras que se estiman en más de 450.000 las muertes de civiles por hambre, asesinato, masacres, campos de concentración, ejecuciones y víctimas civiles de la aviación italiana, aunque esa cifra se ha revisado a la baja en torno a los 175.000 muertos. Una muestra de las estimaciones puede verse en:
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El gobierno italiano de Mussolini había ratificado el 3 de abril de 1928 el Protocolo de Ginebra de 1925 para la “prohibición del uso en la guerra de gases asfixiantes, venenosos y otros gases, y de métodos bacteriológicos de guerra” (1). A partir del otoño de 1935 vulneró este protocolo y el derecho internacional de forma infame. Violó igualmente toda la legislación internacional y el derecho consuetudinario de protección humanitaria.
Y lo hizo a conciencia, con premeditación. El Departamento de Guerra Química del Ministerio de Guerra de Italia produjo, entre 1930 y 1932, varias toneladas de bombas de gas mostaza, embarcando secretamente 1.000 de esas bombas con destino a las proximidades de Etiopía. Durante esos años, el Ministerio de Guerra de Italia autorizó también el embarque de “56.000 proyectiles de artillería cargados con gas arsina” con destino a Eritrea, entonces provincia septentrional de Etiopía bajo control italiano desde la década de 1880. Estos movimientos de armamento tóxico son una clara señal de que el gobierno italiano, en particular su ministerio de guerra, planificó el empleo de armas químicas en Etiopía años antes de ordenar su invasión militar. Así, cuando comenzó la invasión a principios de octubre de 1935, el ejército italiano tenía a su disposición en el puerto de Massawa (Eritrea) 45 toneladas de gas mostaza C-500T, 265 toneladas de otros gases venenosos y 7.483 bombas tóxicas para usar en Etiopía. Usaron estas armas tóxicas por vez primera el 10 y el 29 de octubre de 1935. Después, el uso de gas tóxico mediante el bombardeo aéreo se convirtió en una rutina. Un mes más tarde, en noviembre, el mariscal Badoglio, Alto Comandante de las fuerzas italianas en África del Este, ordenó a su fuerza aérea bombardear con gas mostaza aldeas, ganados, pastos, manantiales y tropas etíopes en retirada.
El 5 de junio de 1936, un mes después de la rendición de las fuerzas etíopes y la ocupación militar italiana de Addis Ababa, Mussolini ordenó al mariscal Graziani, su virrey en Etiopía, que impusiera un reino de terror sobre el país. En seguimiento a su amo, Graziani emprendió una campaña de destrucción total. Alrdedor de 250 aviones italianos arrojaron gases tóxicos en todas las regiones de Etiopía de forma indiscriminada sobre objetivos militares y civiles. Alberto Sbacchi (Legacy of Bitterness: Ethiopia and Fascist Italy, 1935-1941 [1997]), estimó que en lo que duró la campaña militar, 3-10-1935/10-6-1940, la aviación italiana arrojó 2.100 bombas de gas venenoso sobre Etiopía. (2).
El Ejército Italiano no sólo vulneró el Protocolo de Ginebra de 1925 en su invasión militar de Etiopía, sino que llevó a cabo crímenes de guerra de salvaje y monstruosa naturaleza. Las fotografías que siguen (3), pese a su deficiente calidad, son sólo una muestra, pero una muestra terrible que, aviso, puede afectar la sensibilidad de los lectores:
Un grupo de fascistas contemplando (incluso con uno tapándose las narices con un pañuelo) cabezas decapitadas vaciadas de un cesto:

Un joven golpeado y mutilado, con una mano extirpada. La cabeza se respetó, excepción hecha con los jóvenes:

“Reliquias” de la gran masacre de 19-21 de febrero de 1937:

El 19 de febrero de 1937 dos etíopes, Abraha Daboch y Mogas Asgadom, intentaron asesinar a Graziani, fallando. Como represalia, los camisas negras fascistas desataron un terror sancionado por Roma, en forma de incendios de casas, decapitaciones y destripamientos de mujeres embarazadas. También asesinaron, por órdenes de Graziani, a monjes y sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa etíope (4)
Horrible resultado de una “negociación”. Cabeza y mano del líder:

Exhibiendo los “trofeos”. Véanse más cabezas a izquierda y derecha:

Más de lo mismo:

Ahorcamiento de la “intelectualidad” etíope (los notables):

(1) Véase http://www.un.org/disarmament/WMD/Bio/p ... otocol.pdf
(2) Véase Dinah L. Shelton (ed.), Encyclopedia of Genocide and Crimes Against Humanity. Vol. 1 (Thomson Gale, 2005), pp. 292 y ss.
(3) Todas las fotos de Sylvia Pankhurst, Italy's War Crimes in Ethiopia (London: Leighton & Lonsdales, 1945). El panfleto fue publicado por el semanario New Times and Ethiopia News, y las fotos que reproduce fueron seleccionadas de entre las mismas fotos que tomaron los propios italianos. Vienen acompañadas de numerosos relatos y descripciones, y también de las cifras provisionales que entonces se estimaron de las atrocidades italianas: 275.000 víctimas mortales de gases venenosos; 75.000 muertos en batalla durante los cinco años de ocupación italiana; 17.800 niños, mujeres, ancianos y enfermos víctimas mortales del bombardeo italiano durante el mismo periodo de ocupación; 24.000 condenados a muerte por una “corte marcial”; y 35.000 víctimas mortales, ambos sexos, de privaciones y maltrato en campos de concentración (página 1).
(4) Dinah L. Shelton, 294-295.
Saludos cordiales
JL






