La II guerra en Venezuela. (Parte final)
Publicado: Mié Oct 15, 2025 4:30 pm
-A MANERA DE INTRODUCCIÓN.
Hasta ahora nuestro relato, que hemos tratado de ser lo más ameno y original posible, se ha ido por una serie de singulares anécdotas que este servidor y amigo recuerda de su niñez. Así que a mis 59 años cumplidos, como una suerte de ejercicio mental en realizar con la mayor prontitud del caso, he tratado de dar la mayor coherencia con el fin de graficar el estado de ánimo de la gente de esos días, que este hecho bélico global estaba originando a través de los continuos despachos que los medios de comunicación existentes, ya fuese la radio, cine y medios impresos, tenía a todos al tanto de los últimos acontecimientos de los distintos frentes de batalla en el mundo.
Así que los primeros seis meses de 1942, que fueron totalmente desastrosos para el bando aliado, representaron todo un martirio a la población venezolana en esos días en creer avizorar un destino muy sombrío que se estaba ya gestando inevitablemente en el mundo. Una victoria del bando del Eje no podía presagiar nada bueno para los habitantes de Latinoamérica y menos en Venezuela, que estaba compuesta por varios grupos humanos y sociales, los cuales, a todas luces, no encajaban en los ideales que sostenían estos regímenes tiránicos a supremacía racial se refiere. Siendo alarmante las constantes victorias en arrollar a las fuerzas anglo-estadounidenses y los rusos, pese a su tenaz resistencia en ofrecer estos últimos en su suelo patrio, tanto a los alemanes y japoneses que estaban llevando a buen ritmo con sus fuerzas. De modo, como se desprendía de esos hechos en acontecer, muchos aquí pensaban que se estaba al borde de una nueva era plagada de oscurantismo y crueldad extrema en imperar próximamente.
Sensación que se vería reforzada con un mortal arañazo, si vale la metáfora en cuestión, con el hundimiento del carguero petrolero venezolano, llamado "Monagas", por el submarino germano U-502. Por acercarnos, por un instante, a una guerra que muchos creyeron era lejana y ahora estaba frente a nuestras costas. Desatándose una ola de pánico en nuestro país, que llegaría a niveles absurdos incluso, durante esos primeros meses de ese tercer año de guerra global puso en vilo a todos ante los acontecimientos en desarrollarse.
-CAPÍTULO PRIMERO: LA GESTIÓN DE MEDINA ANGARITA ANTE ESTOS HECHOS EN REPERCUTIR EN EL PAÍS.
El general Medida Angarita, oriundo de San Cristóbal capital del estado Táchira, era un militar de carrera profesional con un gran historial de servicio, siendo el del entonces ministerio de guerra y marina durante la gestión del general Eleazar López Contreras, el trampolín posterior a la presidencia de la nación. Hombre de carácter afable y dado a ser diplomático en todo momento, que dejaría de usar el uniforme una vez elevado a la primera magistratura del país, como una suerte de muestra de exhibir una gestión de abertura para todos los sectores en querer formar parte del mismo en procura del bienestar colectivo. Rompiendo así con los estilos anteriores de mando unilateral que se practicaban hasta ahora en Venezuela.
Al punto de legalizar al entonces proscripto partido comunista, que muchos de sus más allegados pensaron que sería un error, para dar la sensación de tolerancia y apertura a los adversarios políticos, los cuales, como era esta afiliación política y afines, estaban actuando hasta ahora en las sombras de la clandestinidad. Siendo después, como opinan algunos historiadores criollos, los principales protagonistas en derrocarlo el 18 de octubre de 1945, como una muestra de ese error en cometer Medina Angarita por el ajuste de cuentas que ellos querían saldar por los años de tiranía de Gómez y las intransigencias de López Contreras en no querer dar esa apertura política tras la muerte del caudillo andino a esas asociaciones políticas. Pero esto ya sería harina de otro costal.
Las primera medidas de Medina Angarita se perfilaron en la creación de una junta especial para regular los precios de los artículos de primera necesidad y afines. Estimulando y protegiendo a los agricultores y ganaderos, que surtiesen siempre los mercados y evitando las especulaciones. Congelando las tarifas de transporte, tanto de personas y productos, para evitar toda inflación que incidiera en el precio final de los bienes y servicios en circular por el país. Dado que muchos productos que venían del extranjero se vieron afectados por la guerra y no se volvería a normalizar este intercambio comercial con el exterior sino varios años más tarde de finalizar este segundo conflicto global. Siendo la autarquía la política en seguir en todos aquellos rubros se produjeran en el país. Específicamente alimentos, cuyos productores serían atendidos con los debidos créditos y demás facilidades, no faltasen en los mercados locales.
De modo, como secuela lógica, que varias empresas nacionales se vieron reforzadas en su accionar por esta coyuntura internacional, como fue el caso de las bebidas espirituosas por experimentar su mejor momento en el mercado interno en suplir plenamente. Tal como fue la "Cervecería Polar", que fue fundada en marzo de 1941, cuya sede inicial fue en la popular parroquia caraqueña de Antímano, con una producción de 30.000 litros mensuales que fueron mejorando progresivamente y ser ahora una de las principales industrias no sólo de cerveza sino también de alimentos del país con una gran trayectoria en haber cubierto por todo lo alto.
Para esos días se produce la visita del primer mandatario de un país hermano en llegar a suelo venezolano, que rompe con varios años de aislamiento internacional, como fue el presidente del Perú, el señor Manuel Prado Ugarteche. Hecho este que sucedió un 25 de mayo del año en curso y es aclamado por el público caraqueño con gran fervor popular. Dejando así a un segundo plano las noticias de la guerra, que eran casi todas muy sombrías en forma extrema. Siendo muchos los que aclamaban al unísono la ayuda de los Estados Unidos para la región y el país de tales amenazas en cernirse ahora en el panorama internacional.
Medina Angarita, que estaba en constante comunicación con su representante diplomático en Washington, el señor Diógenes Escalante, donde este último le informaba los últimos avances de movilización general y de expansión industrial que se estaban gestando, de forma enorme y acelerada, para la victoria en ser pronto alcanzada. No obstante, pese a los datos y cifras optimistas en dar, Escalante le advierte a Medina Angarita que Venezuela se halla en la cola final de prioridades, ya que los Estados Unidos estaban en una urgente reorganización de sus fuerzas armadas y la de enviar suministros a Inglaterra, Rusia y China que estaban necesitando en grandes cantidades.
Escalante, como una forma de dar un mensaje esperanzador, le informa a Medina Angarita que el congreso estadounidense aprobaría muy pronto unos 15 millones de dólares, según los lineamientos del plan de "Ley de Préstamos y Arriendo" de la administración de Roosevelt, para la defensa de Venezuela (que se materializaría a inicios de marzo). Doce de los mismos serán para el ejército y tres para la marina en material de guerra en procura de la defensa del territorio nacional. Pero se deben esperar cumplir con algunas formas de rigor, de corte burocrático, que implicaría esperar algunos meses en llegar estos pertrechos de guerra en cuestión.
Escalante le participa también a Medina Angarita que Washington, para tratar de allanar toda alianza defensiva con Venezuela de forma inmediata, envía varios asesores militares para coordinar todo lo relacionado a seguridad y defensa se refiere. Medina Angarita acepta, pese a tener algunos roces con varios de sus colegas militares que consideran esto último una flagrante intromisión en su territorio, pero la fuerza de los acontecimientos hace que Medina Angarita deba obviar tal protesta en cuestión. Creándose la misión de asistencia militar estadounidense, que comenzaría operar desde entonces hasta el 2002.
De esta manera la administración de Medida Angarita enfrenta esta contienda global en sacudir al mundo y esperar las secuelas en originar posteriormente. Aunque ya se han producido algunas, que con el correr de los años se sabrían después, como fue la detención de varios venezolanos residentes en los países del bando del Eje. Tal como fue el caso del ítalo-venezolano y futuro embajador, el señor Salvador Paparoni Bottaro (1915-1995), nacido en la población de Santa Cruz de Mora del estado Mérida, el cual estaba estudiando en esos días en la prestigiosa universidad italiana de Florencia y es retenido por las autoridades fascistas hasta el final de la guerra. Al final la misma retoma de nuevo sus estudios que finaliza después con mucho éxito.
-CAPÍTULO SEGUNDO: EL ARAÑAZO DE LA GUERRA PARA VENEZUELA.
En la madrugada del 16 de febrero de 1942, cerca de las costas de Falcón, un pequeño convoy que había zarpado del puerto de Maracaibo, estaba navegando lentamente hacia Aruba. Se trataba de los cargueros estadounidenses "Arkansas" de la Texaco, como el "Orangstok", "Pedernales" y el venezolano "Monagas" de la empresa naviera Mene Grande Oil Company. Estos barcos navegaban con sus luces apagadas a media máquina y sus vigías atentos al firmamento con sus binoculares. Nada parecía anunciar lo que pasaría en pocos momentos en cambiar sus vidas.
Los marinos del Monagas, que estaban en su hora de descanso, se van a la cubierta para sentir el fresco de esa madrugada. Hay rumores que algo está pasando en Aruba y de ahí la lentitud de estos barcos, como señalan algunos compañeros que han escuchado del cuarto de radio de la nave. El capitán del barco, que es un inglés, llamado Walter Buschell, le ordena a su segundo, el capitán de bandera, el cual es un venezolano, que se llama Luis Marcano Gutiérrez oriundo de la isla de Margarita, que todos los hombres estén alertas ante cualquier eventualidad.
En esos momentos las instalaciones petroleras de Aruba estaban siendo atacadas por submarinos alemanes, según los reportes de radio en llegarles, y era preciso cambiar de rumbo. Para esperar que se fueran de ahí o, en su defecto, regresar de nuevo a Maracaibo. Navegaban sin escolta alguna, ya que no había ningún barco de la marina de guerra venezolana de esos días que les pudiese dar caza a estos veloces sumergibles teutones, contando sólo con la buena suerte en no abandonarlos. Pronto, sin embargo, se verían en una situación infernal, que nadie se hubiese imaginado hasta entonces.
El Monagas era un buque carguero de 2.659 toneladas de desplazamiento con unos 31 tripulantes, de los cuales, en su mayoría, 19 eran venezolanos, quedando 3 noruegos, 3 chinos, 3 griegos y 3 ingleses. Era cuestión de pocos momentos en que todos ellos vivirían una pesadilla, que hasta entonces nadie quería pasar, pero la guerra ya pronto les pasaría su cruel cobro en exigir de forma inmediata.
No lejos de ahí, como un tiburón al acecho, un periscopio esta oteando a los barcos cargueros y ordena zafarrancho de combate. Se trataba del U-502 al mando del teniente de navío Jürgen von Rosentiel, que junto a otros submarinos se preparan para atacarlos. Todo esto enmarcado en la operación "Neuland" (Nueva tierra) de la Kriegsmarine, que daría inicio a una nueva faceta de la batalla del Atlántico, por ser abierto un nuevo teatro de operaciones en procura de los objetivos del Tercer Reich. Campaña que duraría unos dos años de fuertes combates en esas aguas aledañas al norte del continente de Suramérica. Para impedir el tráfico de petróleo y demás materias primas hacia los Estados Unidos.
Von Rosenstiel, que sería después abatido con su sumergible a los seis meses de este hecho en el golfo de Vizcaya por aviones de la RAF, ordena enfilarse hacia el tanquero Monagas e impactarlo con dos de sus torpedos. Sus hombres se preparan para el zafarrancho de combate y tras los ajustes de rigor ordena que sean disparados. Los dos torpedos salen hacia el barco condenado en su carrera vertiginosa que lo llevaría al fondo del mar Caribe a esta embarcación de pabellón venezolano.
El Monagas al ser impactado, cuyo estruendo estremece a todos por igual e iluminando la escena como una suerte de un infierno en ser desatado, sus tripulantes tratan de extinguir las llamas pero al ver que todo es inútil, por la forma que estaba ardiendo el petróleo ahí almacenado, y se ordena que sea abandonado. Los hombres lanzan las balsas al agua y botes, como habían ensayado varias veces antes, con buen orden. Alejándose así de su nave, que estaba ya inclinándose para ir a las profundidades en procura de su última morada, que estos hombres hacían con todas sus fuerzas. Sólo se registraría la pérdida de cinco de sus tripulantes, entre los que se hallaba el capitán de la nave Walter Buschell y cuatro venezolanos, al quedar estos atrapados en uno de los pasillos incendiados en el que perecen de forma inmediata.
Igual situación se observa en los otros barcos restantes que son atacados por estos submarinos, que hasta ahora creían pasar desapercibidos, tratan de esquivar a estos atacantes de manera infructuosa. Los radioperadores de las naves atacadas hacen urgentes llamados por ayuda, que se materializaría a las primeras horas del día todos los sobrevivientes serían rescatados. Quedando la noche atrás, que muchos de ellos nunca podrán olvidar tan fatídica experiencia.
-CAPÍTULO TERCERO: LAS SECUELAS DE ESTE HECHO EN ESTREMECER A VENEZUELA.
La noticia de este incidente creó una profunda alarma en la población, que aunado a las malas noticias de otros frentes el bando aliado estaba soportando en esos momentos, en la que las autoridades deben dar muestras de enérgica presencia no cunda el pánico, que se orientaron en dos direcciones:
-En el plano diplomático: El presidente Medina Angarita, a través de su canciller Caracciolo Parra Pérez, lanza una contundente nota de protesta al gobierno del Tercer Reich, que la delegación venezolana en Suiza le hace llegar a las autoridades teutonas por los conductos establecidos. Tal acción, como se vería más tarde, debió ser aceptada por los alemanes, ya que no serían atacadas más naves de bandera venezolana, por limitarse en atacar a las de estar en guerra con ellos, como la estadounidense y británica.
-En el plano político interno: La administración del gobierno de Medina Angarita procede al congelamiento de todos los bienes y capitales de los países del bando del Eje que se encuentran en Venezuela. Junto a la detención de todos esos ciudadanos oriundos de esos países que residían en suelo venezolano y demás afectos a la causa nazi-fascista. Para evitar que fuesen maltratados por la población que estaba indignada por el incidente del Monagas y que pudiesen llevar a cabo algún tipo de saboteo y espionaje.
Fueron entonces trasladarlos a los estados Lara, Mérida y Trujillo para ser confinados en centros de detención preventiva hasta el final de la guerra. No fueron, como muchos se imaginaron al principio, en los temidos campos de concentración tan de moda en esos días; sino más bien de centros poblados, en sectores señalados de antemano para una mejor custodia, donde estas personas debían tener un régimen de presentación diaria y ser visitados con regularidad por las autoridades para chequear así sus actividades diarias. Trabajando de paso en sus distintas labores en ejercitar, con miras a tener su propio sustento personal y evitar así todo proceso de huida eran siempre fiscalizados. Sin caer, por supuesto, en los abusos de autoridad que suelen suceder.
Hecho este último, que merece ser resaltado, que fue planificado y llevado eficientemente por el segundo jefe de la policía de Caracas, el señor Pedro Estrada, que era el encargado de la jefatura político social, con toda pulcritud y sin cometerse ningún exceso hacia estas personas. Al punto de ser felicitado más tarde por el G-Man número1 del FBI, John Edgar Hoover, el que sería el futuro director de la Seguridad Nacional del gobierno de facto del coronel Marcos Pérez Jiménez (1952-58). Por ser el estereotipo del policía moderno, que la leyenda negra de sus adversarios políticos después trataron de manchar, la cual ahora es vista con toda la imparcialidad del caso.
A tales medidas tomadas, a manera de complemento, se sumarían también las de las asociaciones privadas en actuar en Venezuela, como eran los medios de comunicación masivos de la época. Específicamente, la industria del radio, cuyos programas llegaban a todos los rincones del país, mantuvieran la calma sobre los sucesos en pasar en nuestras costas. Muchas personas estaban ansiosas de lo que sucedía y que alguien les pudiese poder explicar.
Tal como era el caso de los espacios radiales en boga en esos días, como el popular programa "Los debutantes de Phillips" conducido por Héctor Monteverde y "El teatro de la alegría" presentado por Fortunato Barcarola. Al mandar toda clase de recomendaciones y mensajes aleccionadores, en medio de sus espectáculos en amenizar, la gente pudiese estar tranquila. Tarea, que al principio, no fue fácil por las nuevas victorias del bando del Eje en los distintos teatros de batalla en el mundo en ese año de 1942, que intranquilizaban a todos los venezolanos. Pero a medida que la marea de la guerra comenzaba a cambiar, tal sensación se fue reduciendo paulatinamente.
-CAPÍTULO CUARTO: ¡ARREJUNTEN LAS PATAS CUANDO DIGA JILMES!!! LA MISIÓN ESTADOUNIDENSE EN LLEGAR A VENEZUELA.
A raíz de este mortal ataque a estos cargueros a menos de cuarenta kilómetros de nuestras costas, llegan a nuestro país los primeros oficiales de la misión de asesores de las fuerzas armadas estadounidenses para aconsejar a sus pares venezolanos en como llevar una defensa más acorde a su territorio. Mientras que llegase los lotes de armas de la ley de préstamos y arriendo en dotar a las fuerzas nacionales, que estos oficiales también debían instruir sobre su adecuado uso para la familiarización de los mismos y un correcto mantenimiento. Estos oficiales eran tanto del ejército, marina y la aviación debían observar el estado que presentaban nuestras fuerzas para ver sus potencialidades y debilidades se fuesen corrigiendo con miras de una defensa eficaz en caso de un ataque a un puesto de crucial importancia.
No faltaron, por supuesto, toda clase de incidentes y malos entendidos, de corte cultural e idiomático, que estos hombres debieron afrontar en su misión. A diferencia de los que se habían ya estacionado en Aruba, como en Curazao y en Trinidad y Tobago para defender también esta crucial ruta, ya que compartían de antemano algunas afinidades culturales e idioma incluso con el Caribe de habla inglesa, pero aquí siempre fueron blanco de burlas y de algunos hechos pendencieros en poner a prueba su paciencia y sentido del humor.
Aproximadamente unos 300 efectivos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos llegaron a Venezuela en esos días, bien fuera del ejército, marina y aviación. Siendo estos últimos, por cierto, en llegar en enero de 1943, que se enfrascaron de inmediato en estas cruciales labores. Para escoger ellos después a los mejores elementos de las fuerzas armadas nacionales (tanto del ejército, marina y aviación) para realizar cursos especializados en los Estados Unidos.
La primera fase de estos asesores fue el entrenamiento en piezas de artillería costera de 155mm, que habían colocado en puntos claves de la costa venezolana, como en la bahía falconiana "Las Piedras" y "Puerto La Cruz" en Anzoátegui, donde estos instructores enseñaban las últimas técnicas a los efectivos venezolanos en su manejo. Sumado también al resguardo de las instalaciones petroleras y cómo repeler un ataque de llegar a producirse en ese tipo de áreas de explotación de hidrocarburos. Sin dejar atrás las radiocomunicaciones, armas ligeras y otras materias afines.
Con respecto a los incidentes antes mencionados, para graficar un poco este aspecto, no debemos olvidar que estos hombres oriundos de ese país del norte tenían sus prejuicios raciales y sociales, que aquí fueron muy mal vistos. Por no interactuar más de lo necesario con estos mulatos y menos negros, que eran en su gran mayoría los efectivos venezolanos en componer en las fuerzas armadas. Exceptuando, por simple casualidad, los que eran de los Andes en ser blancos y de aspecto anglosajón en tolerar estos estadounidenses. Pero sin dejar atrás, que muchos de ellos también tenían sus defectos particulares, como lo vería un asesor estadounidense de origen puertorriqueño, que tuvo que morderse la lengua para no reírse, en una formación de reclutas cuando escuchó a un fornido sargento, que era de un alejado caserío de los pueblos del sur de Mérida, al ordenar:
-¡Arrejunten las patas cuando diga jilmes!!!
Por si fuera poco, para horror de todos ellos, se llegaron a topar también con algunos coroneles y generales analfabetos con los cuales tuvieron varios roces y debieron ser lo más diplomáticos posible con estos "oficiales". Sin embargo, por los sucesos del 18 de octubre de 1945, muchos de ellos fueron dados de baja para terminar de profesionalizar la plana de oficiales académicos, que esta misión ayudaría en encauzar y abrir sus puertas a los mismos en los diferentes cursos de estado mayor en dictarles en los años por venir.
Así Medina Angarita pudo apaliar la crisis inicial que había originado este conflicto global, pese a tener que acallar algunas protestas, no sólo de sus compañeros de armas, sino también populares en considerar un abuso su presencia en territorio nacional. Tal como fue el caso de haber plantado una base militar y un campo de aterrizaje en la isla venezolana de "La Blanquilla" sin pedir permiso al gobierno. Siendo presagio de lo que vendría después en tener todo país que librar en el nuevo contexto por surgir después de este conflicto mundial, como sería "La Guerra Fría".
-A MANERA DE CONCLUSIONES:
El frente de batalla que se delinearía frente a Venezuela sería en el Caribe, en la que unos 96 submarinos alemanes (y 6 italianos) realizarían unas 105 misiones de combate y hundiendo a 400 naves del bando aliado. Perdiendo éstos 16 sumergibles y 8 cuando regresaban a sus bases. Ahora en aguas venezolanas operaron unos 29 submarinos para realizar unas 35 misiones de combate en hundir a 69 barcos y se perdieron dos unidades (el U-162 y el U-615) y se cree que hay 5 submarinos más hundidos aquí que no se ha podido confirmar aún.
La producción petrolera, que fue decisiva para esta guerra global, tuvo los siguientes registros, que fueron:
En 1941 de unos 228.000 barriles de petróleo diario, pero en 1942 hubo un descenso de 148.00, pero en 1944 se dio un repunte de 700.000 y en 1945 se situaría en 884.931. Gracias a los éxitos que las unidades navales anglo-estadounidense pudieron poner a raya a los botes U de Hitler. Siendo así la contribución de mi país en este conflicto es menester decir aquí. Esperando que este relato que he podido narrar, casi de memoria en algunos aspectos, sea del agrado de todos los amigos foristas.
Saludos y bendiciones por siempre.
Hasta ahora nuestro relato, que hemos tratado de ser lo más ameno y original posible, se ha ido por una serie de singulares anécdotas que este servidor y amigo recuerda de su niñez. Así que a mis 59 años cumplidos, como una suerte de ejercicio mental en realizar con la mayor prontitud del caso, he tratado de dar la mayor coherencia con el fin de graficar el estado de ánimo de la gente de esos días, que este hecho bélico global estaba originando a través de los continuos despachos que los medios de comunicación existentes, ya fuese la radio, cine y medios impresos, tenía a todos al tanto de los últimos acontecimientos de los distintos frentes de batalla en el mundo.
Así que los primeros seis meses de 1942, que fueron totalmente desastrosos para el bando aliado, representaron todo un martirio a la población venezolana en esos días en creer avizorar un destino muy sombrío que se estaba ya gestando inevitablemente en el mundo. Una victoria del bando del Eje no podía presagiar nada bueno para los habitantes de Latinoamérica y menos en Venezuela, que estaba compuesta por varios grupos humanos y sociales, los cuales, a todas luces, no encajaban en los ideales que sostenían estos regímenes tiránicos a supremacía racial se refiere. Siendo alarmante las constantes victorias en arrollar a las fuerzas anglo-estadounidenses y los rusos, pese a su tenaz resistencia en ofrecer estos últimos en su suelo patrio, tanto a los alemanes y japoneses que estaban llevando a buen ritmo con sus fuerzas. De modo, como se desprendía de esos hechos en acontecer, muchos aquí pensaban que se estaba al borde de una nueva era plagada de oscurantismo y crueldad extrema en imperar próximamente.
Sensación que se vería reforzada con un mortal arañazo, si vale la metáfora en cuestión, con el hundimiento del carguero petrolero venezolano, llamado "Monagas", por el submarino germano U-502. Por acercarnos, por un instante, a una guerra que muchos creyeron era lejana y ahora estaba frente a nuestras costas. Desatándose una ola de pánico en nuestro país, que llegaría a niveles absurdos incluso, durante esos primeros meses de ese tercer año de guerra global puso en vilo a todos ante los acontecimientos en desarrollarse.
-CAPÍTULO PRIMERO: LA GESTIÓN DE MEDINA ANGARITA ANTE ESTOS HECHOS EN REPERCUTIR EN EL PAÍS.
El general Medida Angarita, oriundo de San Cristóbal capital del estado Táchira, era un militar de carrera profesional con un gran historial de servicio, siendo el del entonces ministerio de guerra y marina durante la gestión del general Eleazar López Contreras, el trampolín posterior a la presidencia de la nación. Hombre de carácter afable y dado a ser diplomático en todo momento, que dejaría de usar el uniforme una vez elevado a la primera magistratura del país, como una suerte de muestra de exhibir una gestión de abertura para todos los sectores en querer formar parte del mismo en procura del bienestar colectivo. Rompiendo así con los estilos anteriores de mando unilateral que se practicaban hasta ahora en Venezuela.
Al punto de legalizar al entonces proscripto partido comunista, que muchos de sus más allegados pensaron que sería un error, para dar la sensación de tolerancia y apertura a los adversarios políticos, los cuales, como era esta afiliación política y afines, estaban actuando hasta ahora en las sombras de la clandestinidad. Siendo después, como opinan algunos historiadores criollos, los principales protagonistas en derrocarlo el 18 de octubre de 1945, como una muestra de ese error en cometer Medina Angarita por el ajuste de cuentas que ellos querían saldar por los años de tiranía de Gómez y las intransigencias de López Contreras en no querer dar esa apertura política tras la muerte del caudillo andino a esas asociaciones políticas. Pero esto ya sería harina de otro costal.
Las primera medidas de Medina Angarita se perfilaron en la creación de una junta especial para regular los precios de los artículos de primera necesidad y afines. Estimulando y protegiendo a los agricultores y ganaderos, que surtiesen siempre los mercados y evitando las especulaciones. Congelando las tarifas de transporte, tanto de personas y productos, para evitar toda inflación que incidiera en el precio final de los bienes y servicios en circular por el país. Dado que muchos productos que venían del extranjero se vieron afectados por la guerra y no se volvería a normalizar este intercambio comercial con el exterior sino varios años más tarde de finalizar este segundo conflicto global. Siendo la autarquía la política en seguir en todos aquellos rubros se produjeran en el país. Específicamente alimentos, cuyos productores serían atendidos con los debidos créditos y demás facilidades, no faltasen en los mercados locales.
De modo, como secuela lógica, que varias empresas nacionales se vieron reforzadas en su accionar por esta coyuntura internacional, como fue el caso de las bebidas espirituosas por experimentar su mejor momento en el mercado interno en suplir plenamente. Tal como fue la "Cervecería Polar", que fue fundada en marzo de 1941, cuya sede inicial fue en la popular parroquia caraqueña de Antímano, con una producción de 30.000 litros mensuales que fueron mejorando progresivamente y ser ahora una de las principales industrias no sólo de cerveza sino también de alimentos del país con una gran trayectoria en haber cubierto por todo lo alto.
Para esos días se produce la visita del primer mandatario de un país hermano en llegar a suelo venezolano, que rompe con varios años de aislamiento internacional, como fue el presidente del Perú, el señor Manuel Prado Ugarteche. Hecho este que sucedió un 25 de mayo del año en curso y es aclamado por el público caraqueño con gran fervor popular. Dejando así a un segundo plano las noticias de la guerra, que eran casi todas muy sombrías en forma extrema. Siendo muchos los que aclamaban al unísono la ayuda de los Estados Unidos para la región y el país de tales amenazas en cernirse ahora en el panorama internacional.
Medina Angarita, que estaba en constante comunicación con su representante diplomático en Washington, el señor Diógenes Escalante, donde este último le informaba los últimos avances de movilización general y de expansión industrial que se estaban gestando, de forma enorme y acelerada, para la victoria en ser pronto alcanzada. No obstante, pese a los datos y cifras optimistas en dar, Escalante le advierte a Medina Angarita que Venezuela se halla en la cola final de prioridades, ya que los Estados Unidos estaban en una urgente reorganización de sus fuerzas armadas y la de enviar suministros a Inglaterra, Rusia y China que estaban necesitando en grandes cantidades.
Escalante, como una forma de dar un mensaje esperanzador, le informa a Medina Angarita que el congreso estadounidense aprobaría muy pronto unos 15 millones de dólares, según los lineamientos del plan de "Ley de Préstamos y Arriendo" de la administración de Roosevelt, para la defensa de Venezuela (que se materializaría a inicios de marzo). Doce de los mismos serán para el ejército y tres para la marina en material de guerra en procura de la defensa del territorio nacional. Pero se deben esperar cumplir con algunas formas de rigor, de corte burocrático, que implicaría esperar algunos meses en llegar estos pertrechos de guerra en cuestión.
Escalante le participa también a Medina Angarita que Washington, para tratar de allanar toda alianza defensiva con Venezuela de forma inmediata, envía varios asesores militares para coordinar todo lo relacionado a seguridad y defensa se refiere. Medina Angarita acepta, pese a tener algunos roces con varios de sus colegas militares que consideran esto último una flagrante intromisión en su territorio, pero la fuerza de los acontecimientos hace que Medina Angarita deba obviar tal protesta en cuestión. Creándose la misión de asistencia militar estadounidense, que comenzaría operar desde entonces hasta el 2002.
De esta manera la administración de Medida Angarita enfrenta esta contienda global en sacudir al mundo y esperar las secuelas en originar posteriormente. Aunque ya se han producido algunas, que con el correr de los años se sabrían después, como fue la detención de varios venezolanos residentes en los países del bando del Eje. Tal como fue el caso del ítalo-venezolano y futuro embajador, el señor Salvador Paparoni Bottaro (1915-1995), nacido en la población de Santa Cruz de Mora del estado Mérida, el cual estaba estudiando en esos días en la prestigiosa universidad italiana de Florencia y es retenido por las autoridades fascistas hasta el final de la guerra. Al final la misma retoma de nuevo sus estudios que finaliza después con mucho éxito.
-CAPÍTULO SEGUNDO: EL ARAÑAZO DE LA GUERRA PARA VENEZUELA.
En la madrugada del 16 de febrero de 1942, cerca de las costas de Falcón, un pequeño convoy que había zarpado del puerto de Maracaibo, estaba navegando lentamente hacia Aruba. Se trataba de los cargueros estadounidenses "Arkansas" de la Texaco, como el "Orangstok", "Pedernales" y el venezolano "Monagas" de la empresa naviera Mene Grande Oil Company. Estos barcos navegaban con sus luces apagadas a media máquina y sus vigías atentos al firmamento con sus binoculares. Nada parecía anunciar lo que pasaría en pocos momentos en cambiar sus vidas.
Los marinos del Monagas, que estaban en su hora de descanso, se van a la cubierta para sentir el fresco de esa madrugada. Hay rumores que algo está pasando en Aruba y de ahí la lentitud de estos barcos, como señalan algunos compañeros que han escuchado del cuarto de radio de la nave. El capitán del barco, que es un inglés, llamado Walter Buschell, le ordena a su segundo, el capitán de bandera, el cual es un venezolano, que se llama Luis Marcano Gutiérrez oriundo de la isla de Margarita, que todos los hombres estén alertas ante cualquier eventualidad.
En esos momentos las instalaciones petroleras de Aruba estaban siendo atacadas por submarinos alemanes, según los reportes de radio en llegarles, y era preciso cambiar de rumbo. Para esperar que se fueran de ahí o, en su defecto, regresar de nuevo a Maracaibo. Navegaban sin escolta alguna, ya que no había ningún barco de la marina de guerra venezolana de esos días que les pudiese dar caza a estos veloces sumergibles teutones, contando sólo con la buena suerte en no abandonarlos. Pronto, sin embargo, se verían en una situación infernal, que nadie se hubiese imaginado hasta entonces.
El Monagas era un buque carguero de 2.659 toneladas de desplazamiento con unos 31 tripulantes, de los cuales, en su mayoría, 19 eran venezolanos, quedando 3 noruegos, 3 chinos, 3 griegos y 3 ingleses. Era cuestión de pocos momentos en que todos ellos vivirían una pesadilla, que hasta entonces nadie quería pasar, pero la guerra ya pronto les pasaría su cruel cobro en exigir de forma inmediata.
No lejos de ahí, como un tiburón al acecho, un periscopio esta oteando a los barcos cargueros y ordena zafarrancho de combate. Se trataba del U-502 al mando del teniente de navío Jürgen von Rosentiel, que junto a otros submarinos se preparan para atacarlos. Todo esto enmarcado en la operación "Neuland" (Nueva tierra) de la Kriegsmarine, que daría inicio a una nueva faceta de la batalla del Atlántico, por ser abierto un nuevo teatro de operaciones en procura de los objetivos del Tercer Reich. Campaña que duraría unos dos años de fuertes combates en esas aguas aledañas al norte del continente de Suramérica. Para impedir el tráfico de petróleo y demás materias primas hacia los Estados Unidos.
Von Rosenstiel, que sería después abatido con su sumergible a los seis meses de este hecho en el golfo de Vizcaya por aviones de la RAF, ordena enfilarse hacia el tanquero Monagas e impactarlo con dos de sus torpedos. Sus hombres se preparan para el zafarrancho de combate y tras los ajustes de rigor ordena que sean disparados. Los dos torpedos salen hacia el barco condenado en su carrera vertiginosa que lo llevaría al fondo del mar Caribe a esta embarcación de pabellón venezolano.
El Monagas al ser impactado, cuyo estruendo estremece a todos por igual e iluminando la escena como una suerte de un infierno en ser desatado, sus tripulantes tratan de extinguir las llamas pero al ver que todo es inútil, por la forma que estaba ardiendo el petróleo ahí almacenado, y se ordena que sea abandonado. Los hombres lanzan las balsas al agua y botes, como habían ensayado varias veces antes, con buen orden. Alejándose así de su nave, que estaba ya inclinándose para ir a las profundidades en procura de su última morada, que estos hombres hacían con todas sus fuerzas. Sólo se registraría la pérdida de cinco de sus tripulantes, entre los que se hallaba el capitán de la nave Walter Buschell y cuatro venezolanos, al quedar estos atrapados en uno de los pasillos incendiados en el que perecen de forma inmediata.
Igual situación se observa en los otros barcos restantes que son atacados por estos submarinos, que hasta ahora creían pasar desapercibidos, tratan de esquivar a estos atacantes de manera infructuosa. Los radioperadores de las naves atacadas hacen urgentes llamados por ayuda, que se materializaría a las primeras horas del día todos los sobrevivientes serían rescatados. Quedando la noche atrás, que muchos de ellos nunca podrán olvidar tan fatídica experiencia.
-CAPÍTULO TERCERO: LAS SECUELAS DE ESTE HECHO EN ESTREMECER A VENEZUELA.
La noticia de este incidente creó una profunda alarma en la población, que aunado a las malas noticias de otros frentes el bando aliado estaba soportando en esos momentos, en la que las autoridades deben dar muestras de enérgica presencia no cunda el pánico, que se orientaron en dos direcciones:
-En el plano diplomático: El presidente Medina Angarita, a través de su canciller Caracciolo Parra Pérez, lanza una contundente nota de protesta al gobierno del Tercer Reich, que la delegación venezolana en Suiza le hace llegar a las autoridades teutonas por los conductos establecidos. Tal acción, como se vería más tarde, debió ser aceptada por los alemanes, ya que no serían atacadas más naves de bandera venezolana, por limitarse en atacar a las de estar en guerra con ellos, como la estadounidense y británica.
-En el plano político interno: La administración del gobierno de Medina Angarita procede al congelamiento de todos los bienes y capitales de los países del bando del Eje que se encuentran en Venezuela. Junto a la detención de todos esos ciudadanos oriundos de esos países que residían en suelo venezolano y demás afectos a la causa nazi-fascista. Para evitar que fuesen maltratados por la población que estaba indignada por el incidente del Monagas y que pudiesen llevar a cabo algún tipo de saboteo y espionaje.
Fueron entonces trasladarlos a los estados Lara, Mérida y Trujillo para ser confinados en centros de detención preventiva hasta el final de la guerra. No fueron, como muchos se imaginaron al principio, en los temidos campos de concentración tan de moda en esos días; sino más bien de centros poblados, en sectores señalados de antemano para una mejor custodia, donde estas personas debían tener un régimen de presentación diaria y ser visitados con regularidad por las autoridades para chequear así sus actividades diarias. Trabajando de paso en sus distintas labores en ejercitar, con miras a tener su propio sustento personal y evitar así todo proceso de huida eran siempre fiscalizados. Sin caer, por supuesto, en los abusos de autoridad que suelen suceder.
Hecho este último, que merece ser resaltado, que fue planificado y llevado eficientemente por el segundo jefe de la policía de Caracas, el señor Pedro Estrada, que era el encargado de la jefatura político social, con toda pulcritud y sin cometerse ningún exceso hacia estas personas. Al punto de ser felicitado más tarde por el G-Man número1 del FBI, John Edgar Hoover, el que sería el futuro director de la Seguridad Nacional del gobierno de facto del coronel Marcos Pérez Jiménez (1952-58). Por ser el estereotipo del policía moderno, que la leyenda negra de sus adversarios políticos después trataron de manchar, la cual ahora es vista con toda la imparcialidad del caso.
A tales medidas tomadas, a manera de complemento, se sumarían también las de las asociaciones privadas en actuar en Venezuela, como eran los medios de comunicación masivos de la época. Específicamente, la industria del radio, cuyos programas llegaban a todos los rincones del país, mantuvieran la calma sobre los sucesos en pasar en nuestras costas. Muchas personas estaban ansiosas de lo que sucedía y que alguien les pudiese poder explicar.
Tal como era el caso de los espacios radiales en boga en esos días, como el popular programa "Los debutantes de Phillips" conducido por Héctor Monteverde y "El teatro de la alegría" presentado por Fortunato Barcarola. Al mandar toda clase de recomendaciones y mensajes aleccionadores, en medio de sus espectáculos en amenizar, la gente pudiese estar tranquila. Tarea, que al principio, no fue fácil por las nuevas victorias del bando del Eje en los distintos teatros de batalla en el mundo en ese año de 1942, que intranquilizaban a todos los venezolanos. Pero a medida que la marea de la guerra comenzaba a cambiar, tal sensación se fue reduciendo paulatinamente.
-CAPÍTULO CUARTO: ¡ARREJUNTEN LAS PATAS CUANDO DIGA JILMES!!! LA MISIÓN ESTADOUNIDENSE EN LLEGAR A VENEZUELA.
A raíz de este mortal ataque a estos cargueros a menos de cuarenta kilómetros de nuestras costas, llegan a nuestro país los primeros oficiales de la misión de asesores de las fuerzas armadas estadounidenses para aconsejar a sus pares venezolanos en como llevar una defensa más acorde a su territorio. Mientras que llegase los lotes de armas de la ley de préstamos y arriendo en dotar a las fuerzas nacionales, que estos oficiales también debían instruir sobre su adecuado uso para la familiarización de los mismos y un correcto mantenimiento. Estos oficiales eran tanto del ejército, marina y la aviación debían observar el estado que presentaban nuestras fuerzas para ver sus potencialidades y debilidades se fuesen corrigiendo con miras de una defensa eficaz en caso de un ataque a un puesto de crucial importancia.
No faltaron, por supuesto, toda clase de incidentes y malos entendidos, de corte cultural e idiomático, que estos hombres debieron afrontar en su misión. A diferencia de los que se habían ya estacionado en Aruba, como en Curazao y en Trinidad y Tobago para defender también esta crucial ruta, ya que compartían de antemano algunas afinidades culturales e idioma incluso con el Caribe de habla inglesa, pero aquí siempre fueron blanco de burlas y de algunos hechos pendencieros en poner a prueba su paciencia y sentido del humor.
Aproximadamente unos 300 efectivos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos llegaron a Venezuela en esos días, bien fuera del ejército, marina y aviación. Siendo estos últimos, por cierto, en llegar en enero de 1943, que se enfrascaron de inmediato en estas cruciales labores. Para escoger ellos después a los mejores elementos de las fuerzas armadas nacionales (tanto del ejército, marina y aviación) para realizar cursos especializados en los Estados Unidos.
La primera fase de estos asesores fue el entrenamiento en piezas de artillería costera de 155mm, que habían colocado en puntos claves de la costa venezolana, como en la bahía falconiana "Las Piedras" y "Puerto La Cruz" en Anzoátegui, donde estos instructores enseñaban las últimas técnicas a los efectivos venezolanos en su manejo. Sumado también al resguardo de las instalaciones petroleras y cómo repeler un ataque de llegar a producirse en ese tipo de áreas de explotación de hidrocarburos. Sin dejar atrás las radiocomunicaciones, armas ligeras y otras materias afines.
Con respecto a los incidentes antes mencionados, para graficar un poco este aspecto, no debemos olvidar que estos hombres oriundos de ese país del norte tenían sus prejuicios raciales y sociales, que aquí fueron muy mal vistos. Por no interactuar más de lo necesario con estos mulatos y menos negros, que eran en su gran mayoría los efectivos venezolanos en componer en las fuerzas armadas. Exceptuando, por simple casualidad, los que eran de los Andes en ser blancos y de aspecto anglosajón en tolerar estos estadounidenses. Pero sin dejar atrás, que muchos de ellos también tenían sus defectos particulares, como lo vería un asesor estadounidense de origen puertorriqueño, que tuvo que morderse la lengua para no reírse, en una formación de reclutas cuando escuchó a un fornido sargento, que era de un alejado caserío de los pueblos del sur de Mérida, al ordenar:
-¡Arrejunten las patas cuando diga jilmes!!!
Por si fuera poco, para horror de todos ellos, se llegaron a topar también con algunos coroneles y generales analfabetos con los cuales tuvieron varios roces y debieron ser lo más diplomáticos posible con estos "oficiales". Sin embargo, por los sucesos del 18 de octubre de 1945, muchos de ellos fueron dados de baja para terminar de profesionalizar la plana de oficiales académicos, que esta misión ayudaría en encauzar y abrir sus puertas a los mismos en los diferentes cursos de estado mayor en dictarles en los años por venir.
Así Medina Angarita pudo apaliar la crisis inicial que había originado este conflicto global, pese a tener que acallar algunas protestas, no sólo de sus compañeros de armas, sino también populares en considerar un abuso su presencia en territorio nacional. Tal como fue el caso de haber plantado una base militar y un campo de aterrizaje en la isla venezolana de "La Blanquilla" sin pedir permiso al gobierno. Siendo presagio de lo que vendría después en tener todo país que librar en el nuevo contexto por surgir después de este conflicto mundial, como sería "La Guerra Fría".
-A MANERA DE CONCLUSIONES:
El frente de batalla que se delinearía frente a Venezuela sería en el Caribe, en la que unos 96 submarinos alemanes (y 6 italianos) realizarían unas 105 misiones de combate y hundiendo a 400 naves del bando aliado. Perdiendo éstos 16 sumergibles y 8 cuando regresaban a sus bases. Ahora en aguas venezolanas operaron unos 29 submarinos para realizar unas 35 misiones de combate en hundir a 69 barcos y se perdieron dos unidades (el U-162 y el U-615) y se cree que hay 5 submarinos más hundidos aquí que no se ha podido confirmar aún.
La producción petrolera, que fue decisiva para esta guerra global, tuvo los siguientes registros, que fueron:
En 1941 de unos 228.000 barriles de petróleo diario, pero en 1942 hubo un descenso de 148.00, pero en 1944 se dio un repunte de 700.000 y en 1945 se situaría en 884.931. Gracias a los éxitos que las unidades navales anglo-estadounidense pudieron poner a raya a los botes U de Hitler. Siendo así la contribución de mi país en este conflicto es menester decir aquí. Esperando que este relato que he podido narrar, casi de memoria en algunos aspectos, sea del agrado de todos los amigos foristas.
Saludos y bendiciones por siempre.