El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

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Prometeo
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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por Prometeo » Sab Ene 15, 2022 5:01 pm

Hola:

Lo primero felicitar y agradecer el trabajo a José Luis.

Me gusta leer sobre la IIGM porque cada nueva lectura me ha hecho replantearme lo que creía saber, pero este tema me ha dejado estupefacto.

Si lo he conseguido entender, este hilo nos indica que hay una corriente bastante bien documentada entre los historiadores que dice que:

- No estaba aprobado como un plan operativo.
- Respondía a supuestos de partida distintos al de 1914, siendo el único enemigo Francia.
- De darse las condiciones de 1914, Schlieffen hubiese optado por un planteamiento defensivo, para después contraatacar, en modo alguno por ese ataque por el lado derecho en el frente occidental.

Eso sí, me ha quedado más claro el por qué del pacto de no agresión con la URSS en 1939.

Saludos
“La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”.

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Heran
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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por Heran » Sab Ene 15, 2022 6:15 pm

José Luis escribió:
Sab Ene 15, 2022 12:38 am

Lo cierto es que si esa asociación que he comentado al inicio de esta intervención se ha mantenido desde 1920 ha sido, a mi juicio, porque nunca se sometió a un análisis crítico. Y esta carencia se debió muy probablemente a que no ha habido ningún historiador militar-profesional militar acostumbrado a lidiar con planes de guerra y ejercicios militares que se haya puesto a la tarea de hacer ese análisis crítico. No lo hubo hasta Zuber. Ninguno de los historiadores que he citado en mi artículo, de Ritter en adelante, fueron ni son o han sido militares profesionales, con la excepción de Zuber y Gross. Pero este último nunca se ha enfrentado a esa tarea. Esta historia reivindica ciertamente la importancia de la historia militar realizada por militares historiadores. Quizá el paradigma sea David M. Glantz. No hace mucho tiempo, en 2019, la editorial McFarland & Company publicó un libro de Dennis E. Showalter, Joseph P. Robinson y Janet A. Robinson titulado The German Failure in Belgium, August 1914: How Faulty Reconnaissance Exposed the Weakness of the Schlieffen Plan, donde, al margen de sus tesis, el peso del libro recae en Joe Robinson, un oficial ducho en operaciones militares como G3 de la 1ª División de Infantería estadounidense. Esto es lo que hay que buscar cuando hay que analizar planes y operaciones militares. Sólo por ello el libro es realmente interesante.

Hola José Luis,

Muy interesante lo que has escrito y la forma en que lo haces. Muchas gracias.

Sobre Joe Robinson. Tengo el placer de conocerle personalmente, de hecho, pude hablar hace dos semanas con él sobre su último libro: "HANDSTREICH!: The Disastrous German Sneak Attack on Liège", el cual te recomiendo que lo compres en Kindl (puedes olvidarte del libro físico ya que tienen tremendos problemas para mandarlos fuera de los EEUU). Es interesante y relativamente fácil o rápido de leer.

Desde luego, da gusto hablar con una persona, que tanto ha leído e investigado sobre esos momentos "iniciales" y cruciales de la guerra, desde Liege hasta la batalla de los cascos plateados.

De nuevo, felicitarte por tu artículo.

Saludos

Heran.

PS: Atento al siguiente libro de Joe...

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José Luis
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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por José Luis » Sab Ene 15, 2022 9:49 pm

¡Hola a todos!
Prometeo escribió: Eso sí, me ha quedado más claro el por qué del pacto de no agresión con la URSS en 1939.
Gracias por tus comentarios, Prometeo. Bueno, si nos detenemos a pensarlo no es tan difícil entender el motivo principal por el cual se creó el mito del “Plan Schlieffen”, en el sentido que he explicado como una “receta para la victoria”, durante la inmediata posguerra.

Desde sus victorias durante las guerras de unificación y especialmente desde su victoria sobre Francia en 1871, el ejército prusiano fue el espejo donde se miró el resto de los ejércitos del mundo, en particular en su Estado Mayor General, que Moltke el Viejo había llevado a la cima más alta del éxito. Y desde 1871 ese ahora GEMG venía debatiendo, jugando y probando un plan de guerra exitoso para la posibilidad de una guerra en dos frentes, posibilidad de una guerra en dos frentes que a partir de la jefatura de Moltke el Joven fue ya una certeza inevitable, dadas las circunstancias políticas y diplomáticas existentes al poco de la marcha de Bismarck bajo Guillermo II. Así que durante más de 40 años el GEMG venía trabajando sobre ese escenario, cuyo éxito la propaganda política y militar (aunque aquí era casi convencimiento) no cesaron en trasladar a la sociedad alemana. Propaganda que continuó durante la guerra, comunicando éxito tras éxito, hasta que a finales del verano de 1918 todo eso saltó por los aires, y una gran parte (los trabajadores) de la sociedad alemana -malnutrida, hastiada y desencantada- reaccionó de manera revolucionaria. Desde noviembre de 1918 y durante muchos meses el cuerpo de oficiales del ejército alemán se vio totalmente desprestigiado entre la sociedad, los soldados abandonaban filas para irse a sus casas y no pocos comandantes dimitían de sus responsabilidades. En breve, estaba en juego la existencia del ejército, sus instituciones y sus líderes.

Bajo ese marco caótico había que explicar al pueblo alemán cómo y por qué se había producido una derrota inconcebible. Y ahí, en esa explicación, unos antiguos y altos oficiales del GEMG sacaron a la palestra un memorando de Schlieffen del que nunca antes habían oído hablar, y en base a ello vieron en Moltke el gran chivo expiatorio para lavar la imagen del ejército, del GEMG y, sobre todo, de ellos mismos. Este fue, en el ámbito militar, el mito que perduró más de 80 años y continúa vivo. Fue importante en el periodo de entreguerras, como lo fue el mito político de la “puñalada por la espalda” para la derecha, la extrema derecha y el nacionalismo völkisch.

Heran escribió: Sobre Joe Robinson. Tengo el placer de conocerle personalmente, de hecho, pude hablar hace dos semanas con él sobre su último libro: "HANDSTREICH!: The Disastrous German Sneak Attack on Liège", el cual te recomiendo que lo compres en Kindl (puedes olvidarte del libro físico ya que tienen tremendos problemas para mandarlos fuera de los EEUU). Es interesante y relativamente fácil o rápido de leer.
Gracias por tus comentarios, Heran. Me he parado a leer una muestra de este libro del coup de main (Hanstreich) de Joe Robinson y tengo la sensación de que es un análisis pormenorizado del capítulo 5 del citado libro The German Failure in Belgium, August 1914: How Faulty Reconnaissance Exposed the Weakness of the Schlieffen Plan, capítulo que lleva por título precisamente Handstreich. No obstante, lo he de leer...cuando encuentre tiempo para ello.

Ahora bien, yo no sé los motivos nominales por los que Joe Robinson necesita realizar comparaciones entre el concepto operacional de Motlke en 1914 con el concebido por Schlieffen en su memorando de diciembre de 1905 (“Plan Schlieffen”). Creo saber los motivos reales, sin los cuales no podría dar mucho fundamento a parte del análisis que realiza en sus dos libros. Sobre todo Holanda (que Schlieffen viola y Moltke no).

Si partes de una comparativa “Plan Schlieffen”1905-Plan Moltke1914, entonces, y a mi juicio, partes de una premisa falsa. Voy a intentar explicarlo en despliegues y cifras.

En el memorando de diciembre de 1905 (que en realidad es de enero de 1906 como he subrayado en mi artículo), Schlieffen volcó el ejército alemán entero en el Oeste porque Rusia estaba fuera de la ecuación. Schlieffen usó en su memorando un total de 43 cuerpos de ejército, lo que se traducía en 96 divisiones. Desplegó 7 ejércitos en el ala derecha y 1 en la izquierda. En tiempos de paz, el ejército alemán sólo tenia cuerpos de ejército, que en tiempos de guerra organizaba como ejércitos. A diferencia de lo que ocurrió en la IIGM, el GEMG Imperial no organizó grupos de ejércitos, sino simplemente ejércitos. Eso significaba que el GEMG tenía que ejercer el control operacional y la coordinación de cada ejército individual, lo que era una tarea muy complicada. Para facilitarla, Molke cedió el control operacional de dos o tres ejércitos al comandante de uno de esos dos o tres ejércitos. Por ejemplo, puso a los ejércitos 1º y 3º bajo el control operacional del comandante del 2º Ejército. Me paro en esto para explicar porqué en los distintos juegos de guerra se utilizaban cuerpos de ejércitos y luego en la guerra ejércitos. En tiempos de paz cada cuerpo de ejército constaba normalmente de 2 divisiones, pero de los 43 cuerpos usados por Schlieffen había algunos cuerpos activos que sólo tenían 1 división, mientras había 6 cuerpos de reemplazo (de menor calidad y equipamiento) que sólo tenían 1 o ninguna. En resumen, Schlieffen utilizó en su memorando 96 divisiones, de las cuales no existían 24. Sólo usando esas 96 divisiones podía desarrollar el concepto operacional que había creado (un ala derecha fuertemente reforzada que debía “atravesar Bélgica y el norte de Francia, y de ser necesario virar hacia el oeste de París, girando continuamente el flanco izquierdo francés para empujarlo finalmente hacia Suiza”). De usar sólo las 72 divisiones que tenía el ejército alemán en 1905-1906, Schlieffen jamás habría diseñado ese concepto y el memorando en que se plasmó.

Ahora bien, Molte en 1914 sólo contaba con 34 cuerpos de ejército (3 más si apuramos unidades de reemplazo, Landwehr y Landsturm) en el Oeste, lo que equivalía a 68 divisiones (74 máximo), y a diferencia del memorando de Schlieffen, que contemplaba una guerra sólo con Francia, Moltke hacía frente a una guerra en dos frentes. No podía, como hizo Schlieffen, dejar desnuda Prusia del Este ante un ataque ruso.

Pues bien, la “Escuela Schlieffen” y sus seguidores, al conectar el plan de Moltke de 1914 con el memorando de Schlieffen de 1905, pretendían y pretenden que Moltke hiciera con 74 divisiones en el Oeste (y esto apurando al máximo lo que podía utilizar) en una guerra en dos frentes lo mismo que Schlieffen quería hacer en el Oeste con 96 divisiones en una guerra en un único frente. Esto, simplemente, es absurdo.

Por lo demás, Heran, a mí me complace mucho el trabajo de Robinson.

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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por José Luis » Dom Ene 16, 2022 4:17 am

¡Hola a todos!

Al hilo de mi respuesta a la cita de Prometeo, quisiera poner un ejemplo de cómo ya en plena guerra se estaban buscando chivos expiatorios para justificar el fracaso alemán en la batalla del Marne. Este ejemplo (y otros) lo reproduce Zuber en el último capítulo de su libro Inventing the Schlieffen Plan, tal como anoté en una llamada que hice en mi artículo. El relato es un poco largo, y para que no lleve a mucha confusión a los lectores que no esté familiarizados con este asunto, voy a dar unas pinceladas sobre sus personajes principales.

El principal, el chivo expiatorio, es el Oberst Richard Hentsch, que en 1914 fue el oficial de inteligencia del GEMG, a quien Moltke había enviado al frente para hacerse una idea de la situación y decidir en consecuencia. Luego están involucrados los siguientes personajes:

-El Generalfeldmarschall prusiano Karl von Bülow, comandante en jefe del 2º Ejército alemán.
-El Generalleutnant Hermann von Kuhl, jefe del EM del 1º Ejército alemán.
-El Oberst Wilhem Müller-Loebnitz, que escribió un libro sobre Hentsch.
-Moltke.
-Varios oficiales del GEMG y de los estados mayores del 1º y 2º ejércitos alemanes.

A destacar lo siguiente: Moltke murió en 1916, Hentsch en 1918, y Bülow en 1921. Müller-Loebnitz publicó su libro en 1922.

A Hentsch se le culpó ya en 1914 por la derrota alemana en el Marne.

Hentsch explicó su versión de los hechos a un subordinado, el capitán Schubert, el 25 de agosto de 1915. Le dijo a Schubert que Bülow estaba preocupado por la seguridad de su flanco derecho después de que el 1º Ejército hubiera retirado a los cuerpos de ejército III y IX. Bülow quería retirar su flanco derecho, pero temía que incluso entonces el 2º Ejército estaba amenazado si el 1º Ejército no protegía su flanco. Hentsch dijo que el 1º Ejército no estaba en peligro inmediato, pero su ataque sobre el 6º Ejército francés no iba a traer más que éxitos locales que no serían de ninguna ayuda para el 2º Ejército. En cualquier caso, los franceses podían usar la red ferroviaria de París para reforzar al 6º Ejército, y en 48 horas el 1º Ejército se vería obligado a retirarse de todas formas. Era la opinión de Hentsch que Kuhl cometió su error el 5 de septiembre, cuando en vez de mirar a París, envió al 1º Ejército a estrellarse (vorgeprellt) al sur, sólo para regresar de nuevo al norte. Ahora, dijo Hentsch, Kuhl estaba afirmando que había estado al borde de una gran victoria el 9 de septiembre cuando se le ordenó retirarse. Hentsch informó a Moltke que los ejércitos del centro -5º, 4º y 3º- no necesitaban retirarse; Moltke hizo esto por su cuenta más tarde, aparentemente preocupado de que los franceses se estuvieran concentrando contra el 3º Ejército.

En el ejército alemán continuaron las acusaciones contra Hentsch, haciéndolo responsable de la derrota de la batalla del Marne. Hentsch solicitó una investigación oficial sobre su conducta, y Ludendorff la aprobó. La declaración de Hentsch al oficial de la investigación fue publicada por Müller-Loebnitz después de la guerra (en 1922). Hentsch sostuvo que se le había dado autoridad para ordenar no sólo la retirada del 1º Ejército, sino la de toda el ala derecha. En la mañana del 9 de septiembre el jefe del estado mayor del 2º Ejército le dijo a Hentsch que el problema del 2º Ejército comenzó cuando el 1º Ejército retiró a los cuerpos III y IX. El 2º Ejército podía mantener el Marne si el 1º Ejército protegía su flanco derecho. Hentsch dijo que el 2º Ejército estaba plenamente justificado para hacer esta demanda. A primeras horas de la tarde, Hentsch llegó al CG del 1º Ejército. Inicialmente no estaba dispuesto a ordenar al 1º Ejército retirarse. Más bien quería que el 1º Ejército protegiera el flanco derecho del 2º Ejército. Cuando llegó al CG del 1º Ejército se encontró con que el 1º Ejército estaba retirando su propia ala izquierda, y Kuhl le dijo que incluso si el 1º Ejército ganaba el 9 de septiembre, no podía apoyar al 2º Ejército al día siguiente. Hentsch ordenó entonces al 1º Ejército retirarse porque (1) el 2º Ejército ya se estaba retirando, (2) había visto por sí mismo cuan peligroso era el agujero entre el 1º y 2º ejércitos, y (3) incluso el 1º Ejército no creía que pudiera derrotar decisivamente a las fuerzas francesas que enfrentaba. Hentsch pensó que la única forma de conseguir que el 1º Ejército protegiera el flanco del 2º Ejército era haciendo retirarse al 1º Ejército. A su regreso al CG del GEMG nadie objetó por las decisiones que había tomado. Mantuvo que todo el mundo estuvo contento de que manteniendo el ala izquierda (3º, 4º y 5 ejércitos) en posición era posible tomar los fuertes del Mosa y cercar Verdún. Sostuvo que había “creado una nueva base para la continuación de la operación”. Todo el sentido de las declaraciones de Hentsch fue que la misión del 1º Ejército era de protección de flanco y que la intención ofensiva del GEMG era romper la línea de fortalezas francesas.

Los resultados de la investigación se publicaron en una Orden General fechada el 24 de mayo de 1917 que fue distribuida hasta nivel divisional. La resolución oficial fue que Moltke había dicho a Hentsch que si el ala derecha había comenzado a retirarse, Hentsch tenía autoridad para ordenar el movimiento para cerrar el agujero entre los ejércitos 1º y 2º, con el 1º Ejército replegándose hasta Soissons. El teniente coronel Hentsch fue autorizado bajo estas circunstancias a dar instrucciones vinculantes en nombre del GEMG. En la mañana del 9 de septiembre el 2º Ejército ya había tomado independientemente la decisión de retirarse detrás del Marne. Hentsch estuvo de acuerdo con esta decisión. Una vez en el CG del 1º Ejército invocó su autoridad del GEMG y dio instrucciones al 1º Ejército para retirarse. Estaba completamente justificado en hacerlo así, pues el 2º Ejército había iniciado la retirada del ala derecha. Si el 2º Ejército estaba justificado en replegarse era una cuestión que sólo se podría responder mediante una investigación posterior. Ningún reproche podía hacerse en relación a la conducta de Hentsch.

Hentsch murió en marzo de 1918 tras una operación fallida para extraerle unos cálculos biliares. El cirujano de Hentsch dijo que muchos en el ejército todavía lo hacían responsable por la pérdida de la batalla del Marne. Después de la guerra circularon rumores de que Hentsch se había suicidado por vergüenza y remordimiento.

La investigación oficial podía haber hallado que Hentsch había actuado adecuadamente, pero el Reichsarchiv no. En octubre de 1921 Wilhelm Müller-Loebnitz, un antiguo teniente coronel del GEMG y luego Oberarchivrat en el Reichsarchiv, completó Die Sendung des Oberstleutnants Hentsch (La Misión del Teniente Coronel Hentsch), que se publicó en 1922. Müller-Loebnitz hizo a Hentsch responsable por la pérdida de la batalla del Marne. Acusó a Hentsch de no haber actuado conforme al espíritu de sus instrucciones. En una declaración de 3 de marzo de 1920, Tappen, el oficial de operaciones del GEMG, dijo que su intención, y la de Moltke, era que ambos ejércitos debían mantener sus posiciones y que los “movimientos hacia atrás tenían que evitarse absolutamente”. Tappen y Dommes (en 1917 y 1920) dijeron que nadie en el GEMG estaba pensando en una retirada y que Hentsch nunca tuvo ninguna autoridad para ordenar una. En su libro Bis zur Marne (Hacia el Marne) Tappen se mostró incluso más seguro sobre esto. Sin embargo, el 10 de septiembre de 1914 Tappen había escrito en su diario que el 1º Ejército había causado la retirada del Marne al llamar al IX Cuerpo y crear un agujero entre el 1º y 2º ejércitos.

Müller-Loebnitz dijo que el error fatal fue el acuerdo de Hentsch con Lauenstein, el jefe del estado mayor del 2º Ejército, la mañana del 9 de septiembre al efecto de que el 1º Ejército tenía que cubrir el flanco derecho del 2º Ejército, incluso si ambos tenían que replegarse para hacerlo. Müller-Loebnitz dijo que de acuerdo con sus instrucciones, Hentsch debería haber animado al 2º Ejército a mantenerse firme. No había ninguna presión inmediata sobre la división del flanco derecho del 2º Ejército. Esto, dijo Müllefr-Loebnitz, fue la trágica culpa que Hentsch llevó el resto de su vida, culpa que intentó expiar en vano con el brillante desempeño de sus posteriores deberes.

Müller-Loebnitz atacó también la capacidad profesional de Hentsch. Dijo que los informes de Hentsch estaban llenos de errores objetivos y su toma de decisiones operacionales no era lógica. Carecía de sentido para el 1º Ejército cubrir el flanco del 2º Ejército, mantuvo Müller-Loebnitz; los franceses y los británicos siempre podían haber flanqueado también al 1º Ejército. Hentsch no podía haber sabido la tarde el 9 de septiembre que el 2º Ejército estaba realmente retirándose. Por tanto, ordenó al 1º Ejército replegarse, actuando enteramente por su propia iniciativa a causa de ideas preconcebidas pesimistas que no guardaban relación con la situación actual en el terreno. Sin embargo, Kuhl, como buen soldado, obedeció las órdenes. Müller-Loebnitz confirma que en su informe de 19 de octubre de 1914 el 1º Ejército ya estaba culpando a Hentsch por la derrota en el Marne. El 1º Ejército mantenía que estaba “avanzando victoriosamente en Nanteuil y fue en el proceso de conseguir el envolvimiento francés cuando el teniente coronel Hentsch [ordenó]...una retirada al Aisne”.

Según Müller-Loebnitz, Bülow fue al menos tan culpable como Hentsch. Como la propia declaración de Bülow de 31 de octubre de 1914 mostró, su decisión de retirarse estaba, como la de Hentsch, no basada en un cuadro preciso de la situación, sino en suposiciones preconcebidas e infundadas . Bülow subestimó el éxito de su propio ejército el 8 de septiembre y fue excesivamente pesimista respecto a la condición de sus propias tropas, su flanco derecho y la situación del 1º Ejército. La decisión de retirarse del 2º Ejército no estaba justificada. Müller-Loebnitz dijo que en la deposición por la investigación de 1917 de Hentsch, la posición del 1º Ejército fue que podía haber derrotado al 6º Ejército francés y luego volverse contra el BEF (la fuerza expedicionaria británica). La retirada del 2º Ejército hizo imposible ejecutar este plan, porque el 1º Ejército tenía que retirarse para proteger su propia izquierda; el 1º Ejército le dio la vuelta a los propios argumentos del 2º Ejército y los usó contra el 2º Ejército.

Müller-Loebnitz discutió luego los resultados de la investigación de 1917. Además de la orden general de Ludendorff de 24 de mayo de 1917, Müller-Loebnitz reconoció que un informe sobe el caso escrito por un mayor Kaupisch concluyó que si Hentsch no hubiera “ordenado” retirarse al 1º Ejército, tendría que hacerse así de cualquier forma, pues había un agujero de 60 kilómetros entre los dos ejércitos, y cuatro largas columnas de tropas enemigas que habían entrado en él. Müller-Loebnitz sostuvo entonces que la investigación de 1917 lo había entendido todo mal. El testimonio de Moltke, Tappen y Dommes mostraba que la misión principal de Hentsch era animar a los ejércitos a mantenerse firmes. No tenía que iniciar una retirada sino sólo coordinar una si ya había empezado. Müller-Loebnitz dijo que el pesimismo de Hentsch lo llevó a una interpretación incorrecta de sus instrucciones. Fue Hentsch el 8 de septiembre quien animó a Bülow a retirarse y luego hizo lo mismo con Lauenstein en la mañana del 9 de septiembre. Hentsch no informó al GEMG el 8 de septiembre de la intención del 2º Ejército de retirarse; por tanto, el 10 de septiembre, cuando Hentsch hizo su informe, el GEMG se vio enfrentado ante un fait accompli. De hecho, mantenía Müller-Loebnitz, no había necesidad de que el 2º Ejército se retirase el 9 de septiembre. El 2º Ejército debería haber esperado los resultados de los ataques del 1º Ejército. La decisión del 1º Ejército de atacar el flanco izquierdo del 6º Ejército francés fue una decisión audaz que podía haber cambiado el rumbo para los ejércitos alemanes. De hecho, Müller-Loebnitz dice que el 1º Ejército debería haber sido más audaz todavía, y atacar a los británicos cuando cruzaron el Marne.

La conclusión final de Müller-Loebnitz fue que una vez que el 2º Ejército había comenzado a replegarse, Hentsch estaba formalmente justificado en pedir al 1º Ejército que se retirase también. Sin embargo, el ejército alemán no fue obligado a retirarse por el enemigo. Tácticamente, los alemanes estaban ganando. Más bien, la decisión de retirarse fue hecha, de forma no forzada, por ciertos altos oficiales. El ejército alemán no fue vencido en el Marne, sus propios líderes le ordenaron retirarse. El auténtico milagro del Marne fue que oficiales alemanes experimentados (Hentsch y Bülow) pudieran cometer semejante serie de errores, malentendidos y omisiones.

En 1926 el volumen IV de la historia oficial amplió el círculo de culpables para incluir a Moltke. La historia oficial mantuvo que Hentsch tuvo probablemente una segunda y privada reunión con Moltke justo antes de dejar el GMEG en Luxemburgo, y durante esta entrevista Moltke le pudo haber dado a Hentsch la autoridad para ordenar la retirada.

Müller-Loebnitz dijo que en 1917 el coronel Matthes, oficial de operaciones del 2º Ejército, no pudo recordar claramente lo que se había dicho en el CG del 2º Ejército el 8 de septiembre. Sin embargo, para la historia oficial del Reichsarchiv, Matthes, el único oficial superior sobreviviente del 2º Ejército tras las muertes de Lauesntein y Bülow, recobró su memoria. La mayor parte de lo que dijo apoyó la impresión pesimista de Hentsch de la posición del 1º Ejército que fue decisiva para convencer al 2º Ejército de que se retirase.

El Reichsarchiv dijo que el pesimismo de Hentsch fue fatal para el ejército alemán. En la tarde del 9 de septiembre, cuando Hentsh estaba ordenando a Kuhl retirarse, los alemanes habían ganado la batalla. El 1º Ejército estaba derrotando el ala izquierda del 6º Ejército francés, y las alas izquierdas de los ejércitos 2º y 3º estaban destrozando el flanco derecho del 9º Ejército francés. Un avance posterior de los británicos sólo habría acabado en la destrucción del BEF.

En la tarde en que Kuhl y Hentsch discutieron la situación, casi toda ella solos, Kuhl dijo que le había dicho a Hentsch que por experiencias anteriores sabía que los británicos se moverían demasiado lentamente para producir cualquier efecto en su avance contra el 6º Ejército francés. Con considerable exageración, Kuhl dijo que estaba atacando al 6º Ejército francés en el flanco y la retaguardia, y que prometía grandes resultados. De hecho, estaba atacando a la izquierda francesa frontalmente. Su “fuerza de flanqueo” consistía en una única brigada de infantería de la reserva, y no había razón alguna para creer que los franceses tuvieran dificultad alguna para bloquear esta débil fuerza y retirarse a París de ser necesario. En cualquier caso, Hentsch insistió todavía en que el 1º Ejército cubriera el flanco del 2º Ejército. Cuando Kuhl dijo que no podía hacer eso el 10 de noviembre, incluso si derrotaba al 6º Ejército francés, Hentsch le dijo a Kuhl que se retirase a Soissons. El Reichsarchiv dijo que Kuhl todavía se resistió. Kuhl mantuvo entonces que Hentsch le dijo que el 2º Ejército estaba Schlacke, que había sido reducido a cenizas. Esto, dijo Kuhl, fue decisivo: si el 2º Ejército no podía combatir, entonces el 1º Ejército tenía que retirarse. El uso del término Schlacke ha sido atribuido a muchos oficiales durante el 8 y 9 de septiembre. Si realmente Hentsch dijo esto a Kuhl es una cuestión abierta. Le dio a Kuhl una vía de escape: el 1º Ejército no se estaba retirando por causa de su situación, sino por causa del 2º Ejército.

Toda esta atención sobre Hentsch desvió la atención del 1º Ejército. El Reichsarchiv sostuvo que Kuhl había llegado a una correcta apreciación de la situación y el 9 de septiembre estaba camino de ganar una victoria decisiva. De hecho, Kuhl no tenía la flexibilidad intelectual necesaria para combatir una batalla de maniobra, aunque lo hizo muy bien después como un burócrata de la guerra de trincheras. Había leído mal la situación tanto en Mons como en Le Cateau, y perdió por dos veces oportunidades de oro para destruir al BEF. El 5 de septiembre había malinterpretado nuevamente la situación y luego desobedeció órdenes, lanzando a su ejército en un clásico Luftstoß y, en consecuencia, poniendo en riesgo toda la campaña. Sacó luego a los cuerpos III y IX del flanco del 2º Ejército en un cuestionable intento de todo o nada para derrotar al 6º Ejército francés, aunque éste se pudiera retirar fácilmente a París. Ahora, según el Reichsarchiv, Bülow y Hentsch habían evitado que Kuhl hubiera ganado finalmente una gran victoria.

De hecho, la misión principal de Kuhl durante toda la campaña era guardar el flanco del 2º Ejército. Si hubiera ejecutado esa misión, hay razones para pensar que los alemanes habrían sido capaces de romper las líneas fortificadas francesas y la primera campaña habría concluido con total, aunque no espectacular, éxito.

Convenientemente, todos esos chivos expiatorios estaban muertos cuando los antiguos oficiales del GEMG publicaron sus libros y artículos, y el Reichsarchiv su historia oficial. ¿Qué más se puede pedir?

Saludos cordiales
JL
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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por José Luis » Lun Ene 17, 2022 1:09 pm

¡Hola a todos!

Otro ejemplo más sobre los problemas con el relato de posguerra, sacado de la misma fuente que el anterior.

La primera evidencia de que el GEMG iba a recurrir al “Plan Schlieffen” como explicación del fracaso alemán en el Marne en 1914 se halla en una carta, clasificada como “Secreta”, que el Jefe de la Sección Histórica del Ejército, el general Hermann von Mertz, envió al general Wilhelm Groener con fecha 11 de octubre de 1919. En esta carta Mertz le explicaba a Groener que le estaba enviando una copia de un Denkschrift titulado "Die Entwicklung des operativen Gedankens im Zweifrontkrieg von 1871 bis 1914" (El Desarrollo del Pensamiento Operacional para una Guerra en Dos Frentes desde 1871 a 1914), el cual debía considerarse como un trabajo de preparación para la historia oficial de la guerra. Quería saber cuál era la evaluación de Groener, especialmente respecto a las ideas de Moltke el Joven.

Groener, que pocos días antes, el 30 de septiembre, había renunciado como Erster Generalquartiermeister, transmitió a Mertz sus ideas sobre la estrategia alemana de todo el periodo mediante una carta y notas marginales en el Denkschrift, demostrando que estaba muy familiarizado con el tema. No le estaba pasando simplemente información a Mertz, sino que estaba poniendo su interpretación de los hechos, dando nacimiento así al “Plan Schlieffen”.

Groener comenzó diciendo que era un entusiasta defensor de Schlieffen. Dijo que cuando se planteó la cuestión en 1912 de continuar o no con la planificación del Aufmarsch II, argumentó con insistencia como jefe de la Sección del Ferrocarril a favor del "llamado gran Westaufmarsch". Sin más preámbulos Groener pasó a añadir su viraje al "Plan Schlieffen". Dijo que a partir de 1910 la Sección del Ferrocarril había estado planeando transferir nueve cuerpos del flanco izquierdo al derecho. Con tal fin se había reunido a lo largo del Rin material rodante vacío, una declaración poco fiable, pues al comienzo de las operaciones los ejércitos 6º y 7º sólo tenían 8 cuerpos en total. Es más creíble, en cambio, que dicho material rodante se distribuyó uniformemente detrás del frente para facilitar movimientos en el frente oeste o del oeste al este. Esto confirmaría la idea de Moltke el 24 de agosto de transferir dos cuerpos del ala derecha, centro y ala izquierda al este. Lo que intentó mostrar Groener con su fabricación eran las medidas que él sostuvo se habían tomado para "hacer fuerte el ala derecha".

Groener dijo que al leer el Denkschrift de Mertz se sintió herido por la cuestión de si Moltke estaba totalmente enterado de que los cambios que él, Moltke, había hecho en el plan de guerra, habían enturbiado la claridad del Aufmarsch de Schlieffen. Creía que en agosto y a principios de septiembre de 1914, Moltke todavía pensaba que estaba actuando de acuerdo con el concepto de Schlieffen. Incluso la decisión de 27 de agosto de romper la línea de fortificaciones francesa entre Toul y Epinal parecía haber considerado una operación a lo Schlieffen. Groener dijo que creía que esto había sido "el pecado más grande contra el espíritu de las ideas de Schlieffen". En opinión de Groener, el OHL creyó los exagerados informes de victorias que llegaban de los ejércitos y, por tanto, no percibió la situación real y descuidó el concepto operacional de Schlieffen. Por tanto la cuestión a considerar era: cuándo había perdido de vista Moltke el Plan Schlieffen, ¿antes de la guerra o durante la guerra? Groener preguntó también por el propósito del Denkschrift de Mertz. ¿Era simplemente para describir las decisiones que se habían tomado, o para mostrar que una invasión de Bélgica era la condición previa para la victoria en una guerra en dos frentes?

Groener no era un admirador de la planificación de guerra de Moltke el Viejo entre 1871 y 1888. El Denkschrift de Mertz señalaba que en los planes de guerra de Moltke de 1879 y 1880, los franceses no conquistarían Alsacia y Lorena hasta que hubieran tomado Metz y Estrasburgo. Groener dijo que dudaba que los alemanes pudieran haber mantenido las fortalezas durante mucho tiempo. El argumento más revelador de Groener contra un Ostaufmarsch era que no se podía apoyar logísticamente. Dadas las líneas de comunicación disponibles en la época, escribió Groener, no se podía conducir en el este una operación ni rápida ni decisiva. Si había una guerra prolongada en el este era de esperar que los italianos atacarían finalmente Austria.

Groener consideró que en general el pensamiento de Schlieffen se iba moviendo en una lenta pero progresiva dirección al Plan Schlieffen. Sin embargo, el Denkschrift de Mertz observaba que no más tarde del Aufmarsch de 1900/1 Schlieffen planeó retener cuerpos en sus estaciones de movilización para luego moverlos por ferrocarril para conducir contraataques sorpresa contra el flanco izquierdo francés. La reacción de Groener fue refinar esta discrepancia en la teoría del Plan Schlieffen discutiendo la importancia de los Aufmärsche de 1899/1900 y 1900/1901 en términos del desarrollo del uso operacional de la movilidad ferroviaria. Groener dijo que en esta época él era el oficial para el despliegue ferroviario en el oeste. En base a estos Aufmärsche comenzó a estudiar el movimiento táctico de unidades tamaño división en los Operationsstudien y Kriegsspiele. En los años siguientes Groener dijo que Schlieffen dio frecuentemente a la sección del ferrocarril tales problemas para resolver.

Bajo el encabezamiento "Denkschrift 1905", el Denkschrift de Mertz pasó luego a considerar uno de los problemas respecto al plan Schlieffen: el hecho de que una invasión de Bélgica añadía un enemigo más contra Alemania. Mertz propuso la posibilidad de que Schlieffen habría esperado que los belgas no combatieran. Groener dijo que ese supuesto era improbable, aunque dijo que si los belgas hubieran tenido más perspicacia política, habrían podido ser capaces de preservar su neutralidad.

Groener escribió luego: "Cuando lees el Denkschrift de 1905 de Schlieffen, es suficiente para hacerte gritar de rabia y vergüenza por nuestra estupidez en 1914. Si el liderazgo no lo hubiera memorizado, sólo necesitaban haber puesto este breviario para la victoria (Siegesbrevier) en sus bolsillos y luego sacarlo".

El Denkschrift de Mertz aventuró luego una explicación de por qué en el Denkschrift de 1905, Schlieffen no había dejado tropa alguna en Prusia del Este: Schlieffen había destinado el plan para una guerra franco-alemana, no para una que involucrara a la Entente contra las Potencias Centrales. Groener siguió en sus trece. Dijo que, con independencia de la situación política, sólo había una forma de conducir la ofensiva contra Francia y Gran Bretaña, y que era la forma escogida por Schlieffen. El Denkschrift de Mertz mantenía que también era posible que Schlieffen pensara que Rusia no atacaría inmediatamente si los alemanes por su parte no desplegaban fuerzas en el este, aunque Moltke el Joven parece que no compartió esta convicción. Groener pensó que esta teoría no era plausible. Mantuvo que el punto esencial era que si Moltke había necesitado mover tropas del oeste al este, esas deberían sacarse del ala izquierda, no de la derecha.

El Denlschrift de Mertz observó que Moltke el Joven había dicho que la guerra se decidiría en el Oeste. Groener aprovechó la oportunidad para volver a su punto de vista de nuevo: "una gran victoria sólo de un ala derecha muy fuerte". Groener mantuvo que Moltke debilitó el ala derecha para proteger el territorio alemán en Prusia y Alsacia. Esto fue un error. Cuanto más penetraran los franceses en Alsacia y Lorena, más lejos se movían de sus cabezas de ferrocarril y más difícil habría sido para los franceses transferir fuerzas a su ala izquierda. Groener dijo que el 7º Ejército debería haber sido enviado a Aachen por tren. Mientras que el Denkschrift de Mertz mantenía que una victoria en Lorena habría ayudado al ala derecha, Groener discrepó de nuevo. También negó que hubiera jamás intención de cercar a los ejércitos franceses en Lorena, como sostenía Mertz.

Groener escribió que Mertz asumía que Moltke quería ganar "la victoria más completa posible" con el fin de poder transferir tropas al este. La reacción de Groener fue preguntar qué tipo de victoria era esa. Una victoria "ordinaria" era ajena al concepto operacional de Schlieffen.

Luego vino la espinosa cuestión de las divisiones de reemplazo (ersatz). Mertz observó que en 1912 se planificó enviarlas al este. Cualquiera que excediera los requisitos allí podría enviarse al oeste o usarse para la defensa costera. Puesto que las divisiones de reemplazo eran para enviar al este, el número de divisiones activas o de la reserva asignadas al este fue reducido en 1912 de 13 a 9. Groener intentó ignorar el problema de las divisiones de reemplazo. Hizo la notable afirmación de que las divisiones de reemplazo no contribuían en nada en el concepto operacional. El problema real es que Moltke experimentó con el Denkschrift de 1905 sin adoptarlo con entusiasmo. No podía admitir que Schlieffen tenía razón. En cambio, adoptó medidas a medias, siguió Groener.

Mertz sostenía que todos los indicadores antes de la guerra apuntaban a una probabilidad cada vez mayor de una violación franco-británica de la neutralidad belga, independientemente de si Alemania lo hacía primero o no. Groener estaba de acuerdo, pero observó el importante punto de quién violaba primero la neutralidad belga. También se mostró crítico con el ataque sobre Lieja por las consecuencias políticas.

Este documento demuestra los obstáculos que Groener tenía que superar para establecer el Plan Schlieffen. Claramente Mertz no había llegado a la conclusión de que el Denkschrift de 1905 de Schlieffen fuese la plantilla para el plan de guerra alemán de 1914. Su intención era encontrar explicaciones razonables para las inconsistencias en el plan Schlieffen y para reconciliarlo con el plan de guerra de Moltke el Joven. Groener tenía que reforzar continuamente su punto principal: el plan Schlieffen habría funcionado porque mantenía el ala derecha fuerte, llevando a una rápida y decisiva victoria en el oeste. Todo lo demás era secundario.

Es probable que estas fuertes discrepancias entre Mertz y Groener fuesen la causa de que, al final, se prescindiera de Mertz, pasando el trabajo de presentar el Plan Schlieffen al público al general Kuhl.

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JL
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Re: El "Plan Schlieffen". Historiografía y Debate

Mensaje por José Luis » Mar Ene 18, 2022 10:05 am

¡Hola a todos!

Voy a acabar esta serie de ejemplos expuestos por Zuber en la fuente ya citada con una de las acusaciones más importantes que la "Escuela Schlieffen" y sus seguidores han señalado para demostrar que Moltke había alterado el "Plan Schlieffen".

Un elemento central en la crítica al plan de guerra de 1914 de Moltke fue que había hecho demasiado fuerte el ala izquierda en detrimento de la derecha. Cuando Groener publicó en 1929 su Das Testament des Grafen Schlieffen fue un paso más allá y acusó al comandante bávaro en Lorena, el príncipe heredero Rupprecht von Bayern, y a su jefe de estado mayor, el General der Artillerie Krafft von Dellmensingen, de haber perdido una oportunidad de destruir a los franceses en Lorena. A diferencia de Moltke, Bülow y Hentsch, von Dellmensingen estaba vivo, y a diferencia de Groener, que había servido exclusivamente en posiciones de estado mayor, von Dellmensingen se había distinguido como líder de combate y, como comandante del cuerpo de élite Alpenkorps, era una especie de héroe en el sur de Alemania.

Von Dellmensingen escribió un folleto titulado "Kritischer Streifzug durch die Studien des Generalleutnant a.D. Wilhelm Groener über den Weltkrieg" (Munich, 1931), donde atacó las conclusiones de Groener. La situación amenazaba con escaparse del control de Groener cuando el folleto de von Dellmensingen recibió una reseña en general favorable del Generalleutnant Ernst Kabisch en la edición de 25 de enero de 1932 del prestigioso Münchener Neuste Nachrichten. Kabisch ya había publicado en 1924 un libro sobre la guerra titulado Streitfragen des Weltkrieges. La discusión tuvo también una dimensión política porque en esa época Groener era el segundo hombre en el gobierno de Brüning, siendo al mismo tiempo ministro de Interior y ministro de Defensa. La mayor parte de la discusión tuvo lugar mediante correspondencia privada entre von Dellmensingen, Kabisch y Wolfgang Foerster, cuyo trabajo era calmar los ánimos antes de que la situación se saliera de madre.

En 1915 y 1916 von Dellmensingen había escrito también una defensa de sus acciones en las primeras semanas de la guerra. Por tanto, estaba preparado en 1931/32 para enfrentar a Groener con hechos y argumentos madurados. Al defender sus decisiones de agosto de 1914, von Dellmensingen hizo un análisis exhaustivo de su misión de acuerdo con las Aufmarschchanweisungen (Instrucciones de despliegue). Su obstinada adherencia al concepto del plan de guerra real forzó a Groener y Foerster a la admisión, al menos en la correspondencia privada, de que la “actual interpretación” de Groener de la misión del ala izquierda concordaba con la propia de von Dellmensingen, tal como Foerster observó en una carta a Kabisch el 30 de marzo de 1932: “conseguir el tiempo que necesitaba el ala derecha para conducir su ofensiva en Bélgica y Francia o, si el ejército francés conduce su principal ataque en Alsacia y Lorena, dar tiempo al ala derecha para girar al sur en apoyo”. Esta era una misión fuera de los Generalstabsreisen West o del estudio operacional (Operationsstufie) del general Beseler, y una pobre defensa del genio del “Plan Schlieffen”. Groener había admitido que el ala izquierda era tan importante como el ala derecha para el plan de guerra alemán y que la batalla principal podría haberse combatido en Lorena, no flanqueando a la izquierda francesa cerca de París. Enfrentado con una competente crítica profesional, Groener se vio obligado a recular del “Plan Schlieffen”.

Saludos cordiales
JL
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