Franco frente a Churchill
Publicado: Lun Jun 05, 2006 6:43 pm
"Franco frente a Churchill", de Enrique Moradiellos, es un libro gordo muy bien documentado (un poco prolijo en pasajes que no merecerían tanto detalle) acerca de la política británica para asegurar la neutralidad española durante la SGM.
Es un libro un tanto pringoso y harinoso, porque no hace más que darle vueltas al tema del trigo importado por la hambrienta España y lo mismo de los suministros de carburante. También habla del fertilizante, que yo creía que era un asunto demasiado moderno para la agricultura española de 1940 (y que también había que importar).
Esencialmente, si la España de la posguerra no recibía suministros de estos productos, la ruina total del régimen estaba asegurada. La Royal Navy controlaba los mares y los barcos argentinos cargados de trigo bien podían darse la vuelta en medio del Atlántico si los británicos así lo urgían.
Los alemanes, en el momento crítico, consideraban que España les podía salir demasiado cara, porque ellos mismos no sabían de donde obtener el trigo necesitado. El combustible podía sacarse de Rumanía, pero atravesar el Mediterráneo en las condiciones de 1940 (guerra naval entre británicos e italianos) tampoco era viable. Con todo, el trigo no había de donde sacarlo.
Los británicos movieron bien sus poderes para controlar al pronazi Franco y a su aún más pronazi cuñado, Serrano Suñer. También se comenta el papel de Juan March como agente inglés, sobornando generales franquistas a favor de los intereses británicos.
Se describen asimismo los planes británicos para apoderarse de los archipiélagos atlánticos (Azores, Cabo Verde y Canarias). Consideraban que la toma de las Canarias (Gran Canaria, inicialmente) iba a ser peliaguda y no se garantizaba el éxito. Se destinarían unos 20000 soldados de infantería que en esa época GB no sabía de dónde sacar. Se menciona que la protección aérea sería de quince a veinte Hurricanes en un portaaviones, lo que me parece poquísimo si la Luftwaffe, como era de esperar, se posicionaba en las islas primero.
El tema de una invasión nazi de España también se trató, pero los británicos, escarmentados en Noruega (luego en Grecia) no se hacían demasiadas ilusiones sobre oponerse a esta invasión. Pensaban más en el tema guerrillero.
También consideraban que los españoles podían bastarse solos con su artillería para dejar Gibraltar fuera de combate (sin aeródromo ni puerto utilizable). Los tiempos del "Gran Asedio" ya habían pasado.
Lo importante era el trigo, el trigo...
En cualquier caso, el libro no se plantea mucho la cuestión de la posibilidad alemana de presionar a España. Hitler y Mussolini parecían mostrarse comprensivos con la cuestión triguera.
Es un libro un tanto pringoso y harinoso, porque no hace más que darle vueltas al tema del trigo importado por la hambrienta España y lo mismo de los suministros de carburante. También habla del fertilizante, que yo creía que era un asunto demasiado moderno para la agricultura española de 1940 (y que también había que importar).
Esencialmente, si la España de la posguerra no recibía suministros de estos productos, la ruina total del régimen estaba asegurada. La Royal Navy controlaba los mares y los barcos argentinos cargados de trigo bien podían darse la vuelta en medio del Atlántico si los británicos así lo urgían.
Los alemanes, en el momento crítico, consideraban que España les podía salir demasiado cara, porque ellos mismos no sabían de donde obtener el trigo necesitado. El combustible podía sacarse de Rumanía, pero atravesar el Mediterráneo en las condiciones de 1940 (guerra naval entre británicos e italianos) tampoco era viable. Con todo, el trigo no había de donde sacarlo.
Los británicos movieron bien sus poderes para controlar al pronazi Franco y a su aún más pronazi cuñado, Serrano Suñer. También se comenta el papel de Juan March como agente inglés, sobornando generales franquistas a favor de los intereses británicos.
Se describen asimismo los planes británicos para apoderarse de los archipiélagos atlánticos (Azores, Cabo Verde y Canarias). Consideraban que la toma de las Canarias (Gran Canaria, inicialmente) iba a ser peliaguda y no se garantizaba el éxito. Se destinarían unos 20000 soldados de infantería que en esa época GB no sabía de dónde sacar. Se menciona que la protección aérea sería de quince a veinte Hurricanes en un portaaviones, lo que me parece poquísimo si la Luftwaffe, como era de esperar, se posicionaba en las islas primero.
El tema de una invasión nazi de España también se trató, pero los británicos, escarmentados en Noruega (luego en Grecia) no se hacían demasiadas ilusiones sobre oponerse a esta invasión. Pensaban más en el tema guerrillero.
También consideraban que los españoles podían bastarse solos con su artillería para dejar Gibraltar fuera de combate (sin aeródromo ni puerto utilizable). Los tiempos del "Gran Asedio" ya habían pasado.
Lo importante era el trigo, el trigo...
En cualquier caso, el libro no se plantea mucho la cuestión de la posibilidad alemana de presionar a España. Hitler y Mussolini parecían mostrarse comprensivos con la cuestión triguera.
