¡Hola a todos!
mg34 escribió: Mi hipotesis es que la campaña norteafricana fue la mejor escuela para los británicos y un error de principio a fin(para el Eje claro).Razones:
-Tiene un origen de interés POLITICO no militar o estratégico.Dificil pensar un peor escenario(quizás Guadalcanal para los japoneses)Las oportunidades estratégicas vendrán después (inesperadamente) y,en mi opinión,son un engaño comunmente aceptado.LLegar a Alejandria...la flota iria a Haifa,cortar el canal...se bordea Africa(como se estaba haciendo),plantarse en Basora...con qué fuerza,unirse con el G.E.S. de Rusia, con los japoneses...y por que no con los alienígenas.
¡Hola, mg34! (Se me hace extraño, y realmente incómodo, dirigirme a este tipo de apodos, más propio de máquinas que de personas. No reprocho nada, pero llamo la atención sobre esta costumbre que parece ignorar que en los foros escriben personas, no máquinas, armas o similares. ¿Es tan difícil escoger un nombre propio, real, histórico o imaginario?)
La estrategia mediterránea (y dentro de ella una campaña en África del Norte) fue una alternativa considerada por el OKW (Jodl) a principios del verano de 1940 en su estudio para la continuación de la guerra contra Gran Bretaña. El OKM desarrolló esta estrategia por órdenes de su comandante en jefe, Raeder, quien intentó persuadir a Hitler, entre julio y septiembre de 1940, de su conveniencia, argumentando que era el mejor camino para sacar a GB de la guerra. Por tanto, en un principio la posibilidad de una intervención de la Wehrmacht en el Mediterráneo y África del Norte en 1940 fue una consideración de naturaleza puramente militar y estratégica, en primera instancia. Hitler, aunque aparentemente la tuvo en cuenta por algún tiempo, la rechazó finalmente cuando decidió (primero en julio y finalmente en diciembre de 1940) trasladar el centro de gravedad de la guerra al Este.
Durante el verano y otoño de 1940, Hitler sopesó la posibilidad de enviar ayuda militar al ejército de campaña italiano en Libia, inicialmente como un apoyo destinado a fortalecer el esperado ataque de Graziani contra las fuerzas de Wavell en Egipto (con el objetivo de capturar Mersa Matruh y/o Alejandría). El montante de esta ayuda osciló, en su discusión, entre una brigada panzer y un cuerpo panzer, además de elementos de la Luftwaffe. En las semanas que siguieron a la conquista de Sidi Barrani, como consecuencia del ataque italiano de Graziani en septiembre, Hitler se decantó por enviar un cuerpo panzer a Libia para hacer viable la captura de Alejandría. A principios de octubre (no puedo dar fechas exactas porque estoy escribiendo todo esto de pura memoria) von Thoma viajó a Libia para hacerse una situación de lugar del teatro de guerra y de las fuerzas italianas. De regreso a Berlín, dio cuenta en el CG de Hitler que, para esperar el éxito en una ofensiva italiana contra los británicos en Egipto, Alemania debía enviar tres divisiones móviles. Halder perfiló esta propuesta, considerándola en los objetivos de esa ofensiva. Si se pretendía capturar Alejandría, bastaría el envío de una división panzer; si se pretendía capturar el Canal de Suez había que enviar un cuerpo panzer.
Mientras tenían lugar esas consideraciones en el bando alemán, tuvo lugar el desastre italiano en Grecia, al que siguió casi inmediatamente después la terrible derrota en Beda Fomm, luego del ataque de O'Connor de diciembre contra Graziani. En ese punto terminaron todas las consideraciones de interés militar de Hitler para intervenir en Libia-Egipto.
Sin embargo, dado el alcance de la derrota italiana en la Cirenaica y la posibilidad de que Italia perdiera la Tripolitania, teniendo que abandonar África del Norte y quizás la guerra, Hitler decidió enviar ayuda militar a Trípoli. ¿Razones para esa intervención militar? Exclusivamente políticas. Si bien la guerra es un medio de la política para la consecución de sus fines políticos, y la fuerza militar es un instrumento más al alcance de la política para hacer la guerra, y en este sentido parece que toda acción militar obedece a razones políticas, aunque sea en última instancia, no debemos confundir la verdadera naturaleza en primera instancia de cada decisión militar concreta. Así, la decisión frustrada de Hitler de enviar un contingente militar a Libia en el verano-otoño de 1940 era claramente una decisión de naturaleza militar (capturar una plaza militar y derrotar al enemigo en el camino hacia ella), independientemente de que su resultado pudiese tener consecuencias políticas. Sin embargo, la decisión de enviar el contingente de Rommel en febrero de 1941, obedecía a razones políticas (las derivadas de la derrota italiana de Graziani), es decir, evitar la posibilidad de que Italia pudiera capitular, y en este sentido la naturaleza de la misión militar encomendada a Rommel era puramente defensiva: mantener la Tripolitania.
Cuestión diferente es la consideración que hace nuestro compañero mg34 sobre las ventajas operacionales y estratégicas que brindaron las primeras victorias tácticas de Rommel, ventajas que a mi juicio se deben contextualizar en su momento histórico determinado, primero en 1941 y después en 1942, aunque en ambos casos la respuesta de Hitler ante esas oportunidades fue, esencialmente, la misma. En 1941 no permitió que los éxitos tácticos de Rommel desviaran su atención o cambiaran o postergaran su decisión de invadir la Unión Soviética; en 1942 ya no reinaba la cordura ni en el OKH (del que Hitler era comandante en jefe) ni en el OKW (del que Hitler era dueño y señor), y digo esto porque fue precisamente durante los primeros éxitos de Rommel en Gazala y luego en Tobruk, cuando los planificadores alemanes, incluso Halder, probablemente contagiados por los delirios febriles de su amo, comenzaron a soñar con las posibilidades de ver a las fuerzas del Eje de África del Norte en la región del Cáucaso dándose la mano con las tropas del Ostheer. Esto no pasó de ser una breve ensoñación que ni siquiera cobró forma en los trabajos de planificación de estado mayor general.
Sin embargo, hay dos situaciones claras y diferenciadas. En la primavera de 1941 Rommel expulsó a los británicos de la Cirenaica a excepción de Tobruk, mientras que la Wehrmacht llevaba a buen fin sus campañas militares en los Balcanes y Creta. Entonces todavía existía la posibilidad de cancelar la Operación Barbarroja y explotar operacionalmente las victorias tácticas de Rommel para conseguir un objetivo estratégico importante: la expulsión de los británicos de Egipto y el control del Mediterráneo oriental (que llevaría consecuentemente al control de todo el Mediterráneo y su cierre como ruta de navegación al tráfico mercante británico). Es un hecho que Hitler prefirió buscar una decisión a la guerra en el Este, postergando la cuestión británica para después del esperado rápido final victorioso de Barbarroja.
Barbarroja fue finalmente un rotundo fracaso estratégico, coronado por la entrada de Estados Unidos en la guerra, factor que la decantaba inevitablemente hacia el bando aliado. Pero en el verano de 1942 Rommel brindó por segunda vez a Hitler la posibilidad de expulsar a los británicos de Egipto. Otra vez más Hitler tenía la posibilidad de cancelar o postergar la Operación Azul y explotar operacionalmente las victorias tácticas de Rommel. Y otra vez más es un hecho que Hitler prefirió seguir buscando una decisión en el Este.
Por tanto, y a mi juicio, las "oportunidades estratégicas" a las que alude mg34 no fueron realmente un "engaño comúnmente aceptado" si consideramos las alternativas reales que tenía Hitler para explotarlas. En cambio, sí que lo fueron si tenemos en cuenta que Hitler las desdeñó.
mg34 escribió: Lo que sí importa es que la G.B. se enfrenta a un "virus" activo pero tremendamente lastrado con el que puede cometer errores gratis(perder km de desierto qué horror)e ir probando (y desechando) tácticas,armamento(que bonitos los carros ingleses),comandantes.En fin,una autentica escuela con los mejores maestros(me refiero a los alemanes NO a los italianos) pero sin que te puedan castigar.
Bien, teniendo en cuenta las decisiones que tomó (o no tomó) Hitler, es evidente que el esfuerzo del Eje en África del Norte durante 1941 y hasta el verano de 1942, fue un esfuerzo vano y debilitador. Pero sería un error considerar que esas campañas no contribuyeron a debilitar sustancialmente la fuerza de personal del ejército británico. El 8º Ejército podía permitirse el lujo de perder un material de guerra que podía reemplazar más tarde, pero ya no podía hacer lo mismo con respecto a sus tropas.
Una cuestión muy importante que se olvida con mucha frecuencia (sobre todo por parte de los críticos de Montgomery en sus campañas de El Alamein y después, y de Normandía y después), es que Monty llegó a Egipto con una orden muy especial: no poner por más tiempo en riesgo la merma de tropas británicas. Y con esa misma directriz dirigió la campaña del Oeste de 1944, independientemente de sus aciertos y errores. La política británica era clarísisma: los recursos de tropas ya se estaban agotando en el otoño de 1942.
También es cierto que el Desierto occidental fue una auténtica escuela de aprendizaje para los británicos en lo referido a la experiencia de combate, una aparente obviedad. Pero igualmente sería un error creer que aprendieron las lecciones más importantes del desempeño alemán. Los británicos continuaron sin comprender, del ejemplo alemán en África del Norte, el combate de armas combinadas, el empleo de unidades blindadas y la flexibilidad táctica. Es más, las lecciones que extrajeron allí no supieron contextualizarlas después. La mejor prueba de lo que digo es la posterior actuación en Normandía de su formación de combate más bregada y experimentada. La famosa 7ª División Acorazada desplegó una actuación repleta de errores en Normandía, y la razón principal de esos fracasos fue la aplicación de unos principios doctrinales blindados, ya defectuosos de por sí, adquiridos en un teatro de guerra determinado, el Desierto Occidental, a un teatro de guerra que era completamente diferente. Los británicos seguían sin comprender que la verdadera importancia de una formación o unidad blindada no eran los tanques, sino el compromiso, la cooperación y la coordinación en combate de todas las armas combinadas: reconocimiento, tanques, infantería, artillería, ingenieros y aviación táctica.....y por encima de todo una gran flexibilidad de mando (
Auftragstaktik).
mg34 escribió:-Se crearon espectativas nefastas que fomentaron aumentar una apuesta perdedora(Tunez vuelve a ser una opción POLITICA)?
Sin duda, igual que Trípoli-1941 pero peor.
mg34 escribió:--Se dan a los ingleses sus primeras victorias(terrestres,claro) de manera no forzada(la moral tambien cuenta).
Cierto, pero antes esa moral estaba por los suelos por culpa de Rommel.
El Mediterráneo y África del Norte fue un teatro de guerra que Hitler siempre consideró secundario. En cambio, Churchill lo consideró (al margen del Atlántico) el principal teatro de la guerra. Por tanto, el esfuerzo de guerra y los resultados finales en ese teatro fueron acordes a la importancia que se le dio por uno y otro bando.
Saludos cordiales
José Luis