La Campaña de Tunez
Publicado: Mié Jul 27, 2005 9:18 pm
Parte I: El inicio de la campaña
La situación en África del Norte a principios de Noviembre de 1942, tras los exitosos desembarcos de la operación ANTORCHA, se hizo especialmente delicada para las posesiones Africanas defendidas por las fuerzas militares de la Francia de Vichy. Pese a que, nada más conocerse los desembarcos aliados, el responsable francés de la zona, el Almirante Darlán entabló negociaciones secretas con los estos, lo hizo de una forma tan cauta y lenta que, además de exasperar a Eisenhower, dio tiempo a que el Eje reforzara su posición en Tunez, (que había sido ocupado, sin resistencia francesa por fuerzas italo-germanas en los dias posteriores a ANTORCHA). Desde el 10 de noviembre, en que empezó la operación de refuerzo del eje para mantener una cabeza de puente en Tunez, llegaron a Tunez 3 nuevas divisiones alemanas y otras 2 italianas por vía aeronaval, lo que garantizó que la lucha en el norte de África se prolongara durante meses.
Como hemos dicho, mientras el general Clark negociaba con el almirante Darlan en Argel, el eje desembarcó abundantes refuerzos transportados por mar y aire entre Bizerta y Túnez. Los aliados, conocedores de esto, trazaron un plan para atravesar el frente del eje entre ambas ciudades y cercarlas, con lo que se estrangularía toda la posición italo-germana en África.
El ataque aliado comenzó la noche de 24-25 Noviembre. La 78ª division británica, reforzada por varias unidades norteamericanas, lanzó un ataque en 3 ejes en dirección a Bizerta. Al principio, los progresos fueron buenos y los alemanes se replegaron ante el empuje aliado, sufriendo considerables bajas en el proceso. Pero el 28 de noviembre, conforme las avanzadas aliadas se acercaban a Bizerta, comenzaron a encontrar una fuerte resistencia al oeste de la ciudad. Las fuerzas de la 78ª division toparon en su avance cerca de la costa con una serie de puntos fuertes y blocaos, mientras que más al sur elementos mecanizados entablaron un costoso combate con los nuevos carros Tiger alemanes que costó muchas bajas. El avance hacia Bizerta fue frenado en seco ante este endurecimiento de la resistencia de las fuerzas del eje. Se intentó un desembarco anfibio tras las líneas alemanas, pero fracasó por la falta de apoyo del avance terrestre, que no pudo atravesar las defensas enemigas.
Los comandantes alemanes en Tunez, Kesselring y Nehring aprovecharon el parón del avance aliado para preparar un contraataque. En la mañana del 1 de diciembre, un fuerte grupo de batalla alemán formado por 40 tanques y apoyado de cerca por la Luftwaffe golpeó el centro de la línea aliada, forzando la retirada de las tropas anglo - norteamericanas detrás de la ciudad de Djedeida. Después una breve pausa, los alemanes reanudaron su ofensiva, y empujaron a los aliados más hacia el oeste, tomando importantes puntos en el macizo central tunecino, en una batalla que le costó a los aliados la pérdida de unos 1.000 hombres y 70 carros de combate.
Contrariado por esta serie de derrotas, Eisenhower escribió un duro memorando al jefe de Estado Mayor, general Marshall lamentando la torpeza con la que los británicos habían desarrollado las operaciones en Tunez. Pero las fuerzas aliadas, constantemente reforzadas desde Argelia, no tardaron en volver a pasar a la ofensiva. El 22 de diciembre, a pesar de la lluvia y las acciones de la Luftwaffe, los aliados lanzaron un nuevo ataque en dirección a Tunez. Pero nuevamente, tras un buen comienzo, un contraataque alemán paró el avance, el 26 de diciembre los aliados se retiraron a sus líneas de partida originales.
A esas alturas, quedó claro para todos los mandos aliados que la campaña de Tunez sería larga y costosa. Eisenhower concluyó que la cadena de derrotas sufridas por sus fuerzas solo podía enderezarse reforzando fuertemente con artilleria y blindados las tropas del frente, construyendo aeródromos que garantizaran el apoyo aéreo cercano y mejorando tácticamente la forma en que se habían conducido los ataques, lo cual, sin duda, iba a requerir tiempo.
La situación en África del Norte a principios de Noviembre de 1942, tras los exitosos desembarcos de la operación ANTORCHA, se hizo especialmente delicada para las posesiones Africanas defendidas por las fuerzas militares de la Francia de Vichy. Pese a que, nada más conocerse los desembarcos aliados, el responsable francés de la zona, el Almirante Darlán entabló negociaciones secretas con los estos, lo hizo de una forma tan cauta y lenta que, además de exasperar a Eisenhower, dio tiempo a que el Eje reforzara su posición en Tunez, (que había sido ocupado, sin resistencia francesa por fuerzas italo-germanas en los dias posteriores a ANTORCHA). Desde el 10 de noviembre, en que empezó la operación de refuerzo del eje para mantener una cabeza de puente en Tunez, llegaron a Tunez 3 nuevas divisiones alemanas y otras 2 italianas por vía aeronaval, lo que garantizó que la lucha en el norte de África se prolongara durante meses.
Como hemos dicho, mientras el general Clark negociaba con el almirante Darlan en Argel, el eje desembarcó abundantes refuerzos transportados por mar y aire entre Bizerta y Túnez. Los aliados, conocedores de esto, trazaron un plan para atravesar el frente del eje entre ambas ciudades y cercarlas, con lo que se estrangularía toda la posición italo-germana en África.
El ataque aliado comenzó la noche de 24-25 Noviembre. La 78ª division británica, reforzada por varias unidades norteamericanas, lanzó un ataque en 3 ejes en dirección a Bizerta. Al principio, los progresos fueron buenos y los alemanes se replegaron ante el empuje aliado, sufriendo considerables bajas en el proceso. Pero el 28 de noviembre, conforme las avanzadas aliadas se acercaban a Bizerta, comenzaron a encontrar una fuerte resistencia al oeste de la ciudad. Las fuerzas de la 78ª division toparon en su avance cerca de la costa con una serie de puntos fuertes y blocaos, mientras que más al sur elementos mecanizados entablaron un costoso combate con los nuevos carros Tiger alemanes que costó muchas bajas. El avance hacia Bizerta fue frenado en seco ante este endurecimiento de la resistencia de las fuerzas del eje. Se intentó un desembarco anfibio tras las líneas alemanas, pero fracasó por la falta de apoyo del avance terrestre, que no pudo atravesar las defensas enemigas.
Los comandantes alemanes en Tunez, Kesselring y Nehring aprovecharon el parón del avance aliado para preparar un contraataque. En la mañana del 1 de diciembre, un fuerte grupo de batalla alemán formado por 40 tanques y apoyado de cerca por la Luftwaffe golpeó el centro de la línea aliada, forzando la retirada de las tropas anglo - norteamericanas detrás de la ciudad de Djedeida. Después una breve pausa, los alemanes reanudaron su ofensiva, y empujaron a los aliados más hacia el oeste, tomando importantes puntos en el macizo central tunecino, en una batalla que le costó a los aliados la pérdida de unos 1.000 hombres y 70 carros de combate.
Contrariado por esta serie de derrotas, Eisenhower escribió un duro memorando al jefe de Estado Mayor, general Marshall lamentando la torpeza con la que los británicos habían desarrollado las operaciones en Tunez. Pero las fuerzas aliadas, constantemente reforzadas desde Argelia, no tardaron en volver a pasar a la ofensiva. El 22 de diciembre, a pesar de la lluvia y las acciones de la Luftwaffe, los aliados lanzaron un nuevo ataque en dirección a Tunez. Pero nuevamente, tras un buen comienzo, un contraataque alemán paró el avance, el 26 de diciembre los aliados se retiraron a sus líneas de partida originales.
A esas alturas, quedó claro para todos los mandos aliados que la campaña de Tunez sería larga y costosa. Eisenhower concluyó que la cadena de derrotas sufridas por sus fuerzas solo podía enderezarse reforzando fuertemente con artilleria y blindados las tropas del frente, construyendo aeródromos que garantizaran el apoyo aéreo cercano y mejorando tácticamente la forma en que se habían conducido los ataques, lo cual, sin duda, iba a requerir tiempo.




