¡Un saludo a todos los foristas! este es un artículo del periodista Pieter Lessing, publicado en unos fascículos con el título de “Así fue la segunda guerra mundial” de la Editorial Noguer en 1973, ANESA en Sudamérica. Bueno, ahí les va:
LA CAÍDA DEL IMPERIO MUSSOLIANO
ERITREA Y ETIOPÍA ENERO-NOVIEMBRE 1941
También aquí, como anteriormente ocurriera en Somalia, tanto los ingleses como los italianos sobrevaloraron las fuerzas del adversario; sin embargo, los combates asumieron un carácter mucho más decisivo y totalmente nuevo. No fue una victoria fácil la que los ingleses alcanzaron sobre las tropas del virrey de Etiopía. Con desusado respeto, los vencedores concedieron a los hombres de éste los honores militares y, por primera vez, los ingleses se vieron forzados a reconsiderar la no muy buena opinión que se habían formado del soldado italiano.
Incluso antes de que el triunfo inglés en Somalia fuese total, el general Cunningham decidió comenzar el avance en Etiopía. Esta rapidez era importante en por tres razones. La primera razón era que no sabía aún cuando se vería obligado a ceder parte de sus hombres, ni cuantos, pues su presencia era absolutamente necesaria en Oriente Medio. La segunda, que, si bien el derrumbamiento de Somalia había debilitado parcialmente a su adversario, si dejaba transcurrir demasiado tiempo le ofrecería la posibilidad de reorganizarse y cobrar nuevos ímpetus. Y la tercera era que, a fines de abril o comienzos de mayo, en Etiopía comenzaban las grandes lluvias, lo que haría prácticamente imposible cualquier movimiento.
Un anterior sondeo efectuado en el confín meridional etíope, a través del espantoso desierto de lava de Chalbi, había demostrado a los ingleses que el plan de una invasión desde el sur era irrealizable, puesto que presuponía, como condición esencial del éxito, la colaboración de las tribus etíopes, las cuales, por el contrario, se habían revelado netamente hostiles.
Una segunda intentona, en plan de experimento, de penetrar en Etiopía desde Kenya solo pudo emprenderse cuando la caída de Chisimaio reveló la debilidad de los italianos. Este intento lo realizaron dos brigadas sudafricanas, las cuales, después de atravesar la frontera al norte de Marsabit, treparon por los abruptos costados de los montes, dirigiéndose hacia Mega, ciudad etíope del interior, situada a 64 Km de la frontera y a 2100 metros sobre el nivel del mar. Los sudafricanos la atacaron el 18 de febrero, encontrando escasa resistencia; tanto es así que la guarnición se rindió al cabo de pocas horas.
Sólo entonces se llegó a la decisión definitiva de una invasión de Etiopía meridional. Sin embargo la única carretera transitable que llevaba desde Mega hacia el norte era tortuosa y discurría en medio de montañas, en tanto que la inminente caída de Mogadiscio, en Somalia, ofrecía la posibilidad de un recorrido más fácil. Por ello el peso de la acción no se centró en Mega, sino que las tropas inglesas se lanzaron en persecución de los italianos que se retiraban de Somalia.
El duque de Aosta, preocupado en prevenir un probable avance de los sudafricanos, ordenó al general Simone, que se estaba retirando desde Mogadiscio hacia Etiopía, que enviara una división al suroeste de Negele por la única carretera transitable que procedía de Mega. Pero el resultado de esta maniobra fue la debilitación del grueso de las fuerzas italianas en dirección del avance británico desde Somalia.
La misión de perseguir a las tropas del general de Simone se confió a la División 11 africana, del general de división Wetherall, a la que se agregaron la 1° Agrupación de Brigada sudafricana y la brigada 22 de África Oriental. La División 11 comprendía, además, la Brigada 23 nigeriana y algunos destacamentos sudafricanos de artillería de campaña y pesada, pudiendo contar asimismo durante esta acción con un eficaz apoyo aéreo.
La carretera que lleva de Mogadiscio a Jijiga, localidad hacia la que se estaban retirando los italianos, transcurre a lo largo de 640Km a través de las llanuras somalíes, cubiertas de rocas lávicas y de matas. Después, a unos 320 Km más allá de la frontera, en territorio etíope, alcanza los contrafuertes montañosos del interior y asciende bruscamente hacia Jijiga, a más de 3000 metros de altitud. En todo su recorrido no se encontraban abastecimientos de ninguna clase, por lo que era necesario llevarlo todo, incluso el agua.
La División 11 africana acosaba la retirada tan de cerca que los italianos ni siquiera intentaron resistir hasta haber sobrepasado Jigiga, que fue abandonada el 17 de marzo.
A más de 30 Km al oeste de esta localidad, la carretera que lleva a Harrar, importante capital de la región, atraviesa una estrecha garganta: el paso de Marda; y 96 Km más adelante, en dirección oeste, pasa a través de una nueva estrangulación, el paso de Babile. Ambos pasos se prestaban magníficamente para la defensa, por cuanto no permitían el envolvimiento, y por ello lo eligieron los italianos para oponer una decidida resistencia.
El 21 de marzo, a primeras horas de la mañana, la artillería sudafricana realizó una potente preparación contra las posiciones italianas del citado paso de Marda. Al mediodía los nigerianos, avanzaron, deslizándose por un terreno descubierto y bajo un fuego intenso y bajo un fuego intenso pero poco preciso que, sin embargo, sirvió para redactar considerablemente el avance. Ganaron poco terreno durante la tarde, y al caer la noche un destacamento había alcanzado una posición dominante al lado derecho de la carretera, desde la cual se podía dar el asalto a la cumbre. Este pequeño grupo recibió refuerzos durante la noche, pues se pensaba expugnar la cima a la mañana siguiente. Pero a las primeras luces del alba los atacantes se percataron de que las posiciones estaban desguarnecidas: en efecto, durante la noche los italianos se habían retirado para oponer resistencia en el paso de Babile.
Inmediatamente se reemprendió la persecución, y al mediar la tarde habían recorrido 96 Km. Una vez más, la velocidad del ataque halló a los italianos desprevenidos, pues las posiciones defensivas del paso Babile no se habían guarnecido todavía. Tras intensas acciones en la retaguardia, los italianos se retiraron otros 16 Km, hasta las orillas del Bisidimo; pero los nigerianos los volvieron a alcanzar antes de que hubieran podido organizar la defensa. De nuevo se retiraron los italianos tras otra acción diversiva, con el fin de ganar tiempo. Harrar, a solo 19 Km de distancia, estaba guarnecida por tres brigadas italianas, de modo que los perseguidores encontraban encontrar allí una fuerte resistencia; pero mientras los nigerianos se encontraban aún en el río Bisidimo, los italianos, no se sabe por qué inexplicable motivo, declararon Harrar ciudad abierta.
A 80 Km de dicha ciudad, en dirección Noroeste, se encuentra Dire Daua, importante centro administrativo donde residía una numerosa comunidad italiana. Las tropas británicas se hallaban todavía a gran distancia de este punto cuando encontraron a un grupo de italianos, portadores de un mensaje urgente dirigido al general Wetherrall, pidiendo que se acelerase la entrada de sus tropas en la ciudad, pues la guarnición militar acababa de retirarse y bandas etíopes se habían lanzado contra la población civil y se entregaban a las mayores violencias.
Las carreteras no estaban entonces transitables para los vehículos y éste es uno de los aspectos más sorprendentes de aquella campaña – por que los italianos las habían bloqueado o destruido parcialmente; pero un destacamento de tropas sudafricanas avanzó a pie y llegó a Dire Daua, donde se trabó el único combate de toda la campaña que se desarrolló en las calles de una ciudad. Los etíopes estaban bien armados y los sudafricanos emplearon un día y una noche para poder dominarlos e instaurar una apariencia de orden.
Tanto el Alto Mando inglés como el italiano se impresionaron profundamente ante las atrocidades cometidas por los etíopes y, en particular, por las violencias contra las mujeres; hasta tal punto, que los sucesos de Dire Daua tuvieron una influencia definitiva en las subsiguientes decisiones al respecto al destino de Addis Abeba.
Mientras tanto la guarnición se había retirado de Dire Daua intentaba abrirse paso al Suroeste, a través de caminos de montaña, dirigiéndose hacia el río Awash, que distaba 250 Km y estaba a medio camino de de la capital; abrigaban la esperanza de no ser descubiertos, porque pensaban que las obstrucciones en las carreteras habrían retardado considerablemente el avance británico. Sin embargo, la 1° Agrupación de Brigada sudafricana, que se encontraba entonces en vanguardia, se lanzó hacia adelante, a lo largo de la carretera y en un trayecto de 160 Km, y mientras los italianos estaban avanzando todavía trabajosamente a través de las montañas, ellos habían llegado ya a las proximidades del Awash. Por su parte, la 22 Brigada británica de África Oriental rebasó a la Agrupación sudafricana y alcanzó el río antes que la guarnición italiana. Sin ninguna demora remontó el curso y, bajo la protección del tiro de artillería, los hombres se afanaron por establecer una pequeña cabeza de puente en la orilla opuesta. Bajo esta cortina protectora, los ingenieros sudafricanos lograron improvisar un puente.
Addis Abeba se encontraba ya a solo 240 Km de distancia.
Pieter Lessing /“Así fue la segunda guerra mundial” /Editorial Noguer 1973, ANESA Buenos aires
Ejemm… prometo terminar de trascribir el resto del artículo y subir los gráficos. Hasta entonces…
"El humo de la pólvora, ha purificado la atmósfera política..." Gral. Mariano Melgarejo