¡Hola a todos!
Anibal Clar escribió:
Mi opinión particular es que durante la Operación Tifón, a las puertas de Moscú, no estuvo muy brillante al frente del 4º Armee y su omisión de atacar en el río Nara en Noviembre contribuyó al fracaso de los últimos esfuerzos de Tifón.
En Normandía, por ejemplo, creo que deja mucho que desear su actuación al frente del OB West.
En fin, ¿cómo lo veis?
No veo cómo la actuación de Kluge pudo influir en el desarrollo de Tifón (me imagino te refieres a la segunda ofensiva de mediados de noviembre). En primer lugar, el 4º Ejército de Kluge tuvo que aguantar los principales contraataques soviéticos en torno a Yelnya durante todo agosto y parte de septiembre. Esta prolongada operación defensiva mermó considerablemente la fuerza de personal del 4º E. Luego, en la primera fase de Tifón, durante octubre, el 4º E tuvo que lidiar con tres ejércitos soviéticos frescos: 49º, 43º, y 33º. Ya en la segunda fase de la operación Tifón, mediados de noviembre, la misión inicial del 4º E no estaba claramente determinada: debía esperar a que los soviéticos desplegaran sus fuerzas a izquierda y derecha, para entonces atacar en el centro. Kluge no atacó hasta el 1 de diciembre, y el 5 se vio forzado a detener la ofensiva.
Es cierto que Kluge no compartía la visión de Bock de seguir con la ofensiva de mediados de noviembre, pero de ahí dista un abismo imaginar que se negó a atacar, desobedeciendo órnes de Bock, o que engañó a sus superiores. Retrospectivamente, a mi juicio, son más cuestionables las posiciones de Bock y Guderian. En breve, todo giraba en torno a una cuestión: ¿era dable seguir creyendo, después de las experiencias acumuladas en julio-octubre, que un ataque blindado contra Moscú, falto del suficiente apoyo de infantería, tuviera éxito? ¿Cuáles serían las consecuencias de forzar dicho ataque una vez se había sobrepasado ya con creces el punto de culminación de la ofensiva de la campaña? Al sopesar estas preguntas, Kluge llegó a unas respuestas mucho más realistas, en mi opinión, que Bock y Guderian.
En cuanto a Normandía, la posición de Kluge era mucho más complicada de la que ya había tenido su antecesor, Rundstedt. Su margen de maniobra era demasiado limitado, ya como consecuencia de la debilidad de las fuerzas bajo sus órdenes, ya como consecuencia del efecto que sobre cualquier desplazamiento de las mismas ejercía la supremacía aérea aliada, ya de la tremenda dificultad de las mismas para romper contacto con el enemigo, o ya, por acabar, por la intolerable intromisión del OKW y Hitler. Esas circunstancias, con el asunto del 20 de julio de guinda, no proporcionan el mejor escenario, creo yo, para valorar la competencia profesional de Kluge.
En cuanto a que fuera el "mejor caballo de la cuadra" (en esos momentos), y si se ciñe al grupo de mariscales, con Rommel y Manstein fuera de juego, creo que la valoración de Hitler no era desacertada, si citamos también a Model. Sea como fuere, ningún oficial, por genial que fuese, iba a cambiar significativamente el curso de la marea de finales de julio de 1944. La suerte ya estaba echada hacía mucho tiempo.
Desde luego y en mi opinión, Kluge entraba en cualquier lista de los cinco mariscales de campo alemanes más competentes en el terreno militar.
Saludos cordiales
José Luis