¡Hola a todos!
La RAE define la palabra “relato” en su tercera acepción como “Reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpretados en favor de una ideología o de un movimiento político”.
En el sentido de esa acepción: ¿Es la Historia, en general, un relato? Y en particular: ¿Es la historia de la IIGM un relato o una sucesión de relatos?
Me gustaría conocer la opinión, argumentada, de los compañeros de foro que quieran participar en este hilo.
¿Qué opinión tengo yo al respecto? Básicamente y en términos generales, yo sostengo que la historia de la IIGM, como la de tantas otras guerras, es esencialmente un relato o sucesión de relatos de quienes las construyen y escriben, que no son sólo los historiadores. Hay excepciones, por supuesto. Y hay rectificaciones, también (Historiografía). Pero las posiciones dominantes, en cada momento, tienden a revestir de ideología lo que, al desnudo, no es más que una lucha de poder, de conquista, de rapiña de recursos estratégicos; en suma, una cuestión de lo que hoy algunos llaman geopolítica, y otros llamamos colonialismo/imperialismo. En dicha lucha, armada o no, los relatos consisten en justificar o explicar los conflictos en base a unos principios que, en realidad, nada tienen que ver con la realidad, o, en el mejor de los casos, juegan un papel totalmente secundario. Pondré algunos ejemplos.
Cuando se presenta la historia de la IIGM como la lucha de las democracias contra las tiranías, de la libertad contra la opresión, de la justicia contra el crimen, se está haciendo pura y llanamente un relato en el sentido arriba dicho. No fue la democracia ni la libertad (o cualquier otro noble principio) lo que llevó a Francia y Gran Bretaña, en primer lugar, a declarar la guerra a Alemania en 1939. Si realmente la democracia o la libertad constituyesen el eje central de la acción política y diplomática de esas dos potencias democráticas, entonces cabría esperar que mucho antes de que Alemania estuviese en condiciones de invadir militarmente Polonia, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña se hubieran esforzado por neutralizar al régimen nazi, desde su misma llegada al poder en 1933. No fue esto lo que sucedió, sino más bien al contrario. Hubo por parte de los diferentes gobiernos de esas dos potencias una política de connivencia y hasta colaboración con el gobierno de la Alemania nazi. Tampoco fueron la democracia y la libertad, sino más bien lo contrario, lo que llevó a esas dos potencias a trabajar en contra de la II República Española durante la Guerra Civil Española, dejando el destino de la democracia española en manos de las intervenciones del fascismo alemán e italiano en dicha guerra civil. Como tampoco fue la defensa de esos nobles conceptos el factor decisivo que llevó a la infamia y desvergüenza de los Acuerdos de Munich de 1938, que vendieron Checoslovaquia al régimen nazi. Fue todo lo contrario, una colaboración con el régimen nazi, alegando como pretexto el mantener la paz y evitar una guerra que ya entonces era inevitable, dado el curso de los acontecimientos políticos en política exterior de los años previos.
Además: ¿Cómo iban a defender realmente valores democráticos y de libertad en política exterior unas potencias que habían hecho todo lo contrario para construir sus respectivos imperios? En el periodo de entreguerras (1919-1939), Gran Bretaña controlaba el imperio más grande del mundo que se extendía sobre más de 95 millones y medio de km2 de territorio y unos 530 millones de habitantes (lo que representaba casi el 30% de la población mundial en 1930, poco más de 2.000 millones de habitantes). El imperio francés se extendía por África, Oriente Medio e Indochina, con una población combinada de unos 113 millones de personas.
Tras el final de la IGM y el desmoronamiento de los imperios centrales, los territorios árabes del derrotado imperio otomano fueron divididos por Gran Bretaña y Francia. Los británicos asumieron el control de Palestina e Irak; los franceses el de Siria y Líbano. A medida que las fuerzas británicas y francesas marchaban sobre Jerusalén, Baghdad, Damasco y Beirut, exterminaron toda forma de resistencia nacionalista entre las poblaciones locales. Asesinaron a sus líderes, pero no pudieron acabar con las raíces del nacionalismo que estaban bien plantadas en el mundo árabe, y de las cuales brotaron las rebeliones que se sucedieron en los años siguientes en pos de su independencia.
Toda África y la mayor parte de Asia (a excepción de Japón y la República de China, principalmente) estaban colonizadas por los imperios europeos (Gran Bretaña, Francia y Países Bajos). Una colonia significaba que el territorio y sus habitantes nativos eran administrados directamente por el gobierno del país colonizador, el cual imponía sus instituciones y sus funcionarios, mano de obra esclava, explotación de sus recursos naturales, y muy a menudo su cultura y su religión. Esta práctica criminal se remontaba a los imperios de la antigüedad clásica (babilonio, egipcio, persa, romano, etc.), y fue una constante durante toda la Historia, incluida la actualidad (si bien ahora con medios más sofisticados). El descubrimiento del continente americano a finales del siglo XV fue fundamentalmente eso: conquista de territorios, exterminio y/o sometimiento y explotación de sus poblaciones nativas y sus recursos naturales. Todo el continente americano actual es heredero de la colonización criminal, del imperialismo europeo.
No quiero extenderme más, de momento. Estos ejemplos sirven como contexto general del factor dominante que existía en la política exterior del periodo de entreguerras: colonialismo e imperialismo. Las grandes potencias (Gran Bretaña, Francia y USA) querían mantener o ampliar sus imperios; las potencias derrotadas o malparadas en la guerra (Alemania, Italia y Japón, principalmente) querían recuperarlos, crearlos o expandirlos. Y una última cuestión: para poder llevar a cabo esas guerras, cada potencia involucrada tenía que convencer o persuadir previamente a su sociedad para ganarse su apoyo mayoritario. Siendo más exacto, cada establishment de cada potencia (clases gobernantes y dominantes) tenía que convencer a la mayoría de sus gobernados y clases dominadas. Bien, también lo hicieron mediante el relato.
¿Alguien se anima a dar su opinión sobre este asunto? Yo sólo he hecho una aproximación a él; hay muchas más. ¿Las exponemos?
Saludos cordiales
JL
La Historia como relato
Moderador: José Luis
La Historia como relato
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)
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