¡Hola a todos!
No tenía intención de participar en este hilo, pues me parecía que una respuesta a la pregunta formulada es abundante en la bibliografía existente y también en nuestro foro. Sin embargo, la respuesta del compañero wintermute me parece ciertamente asombrosa. Es su opinión, como recalca, pero es una opinión que, a mi juicio, es del todo insostenible.
wintermute escribió:
Hitler quería apoderarse de Ucrania, despejar el Báltico y aliarse con las economías rumana y húngara, basicamente, y establecer allí una zona de influencia.
Nada en el oeste y ... nada nuevo en el este - según el orden germano, Hitler es consecuencia no causa.
Y el ejército alemán de 1939 era un ejército mediano, mas o menos equipado y menos entrenado ...pero el tiempo se le acababa, claro que si.
La segunda guerra mundial la desataron Gran Bretaña y Francia al declararle la guerra a Alemania, lo que pasó después es continuación de.
Sé que van a discrepar pero bueno, el compañero Enrique pide opinion, bueno ahí la tiene.
Desde que fue nombrado canciller del Reich, Hitler persiguió varios objetivos, todos ellos supeditados al rearme y expansión de sus fuerzas armadas, pues al fin y al cabo era el instrumento principal que debía utilizar para conseguirlos. Desde el principio, en realidad ya antes en su no publicado “segundo libro”, Hitler dejó bien claro que, con respecto a su política exterior, no iba a meterse en una guerra por la sola revisión territorial del Tratado de Paz de Versalles. Para eso, para conseguir las fronteras alemanas de 1914, según declaró, no merecía la pena el sacrificio de una guerra. Su objetivo era mucho más ambicioso, y podría definirse razonablemente bien como su decisión de convertir a Alemania en la potencia hegemónica del continente europeo, en primer lugar; después iría a la conquista de la hegemonía mundial.
A tal fin, su principal objetivo geoestratégico era la búsqueda de un “espacio vital” en el Este, que ciertamente no era una innovación política del dictador alemán, pues los orígenes de tal política se remontaban a los tiempos medievales, aunque su componente racial no surgió hasta finales del siglo XIX. Lo tristemente novedoso era precisamente la política racial con que Hitler tenía pensado conducir esa política de “Lebensraum” en el Este.
Ahora bien, intentar convertir a Alemania en la potencia hegemónica europea pasaba, inicial y principalmente, por superar la presumible oposición francesa y británica, que eran las dos potencias dominantes en los asuntos de la política europea, y que lógicamente no iban a permitir que Hitler se adueñara de Europa. Hitler contó y buscó, en un principio, con una complicidad británica en su política de expansión alemana en la Europa central y oriental, creencia y búsqueda que resultaron finalmente infundada e infructuosa, respectivamente. Una luz verde británica para la expansión alemana en el este habría debilitado la defensa francesa de su posición hegemónica en el continente y el status-quo surgido de Versalles, y a Hitler le habría facilitado su inevitable conflicto con Francia.
Con la negativa británica a los planes últimos nazis en el este europeo, Hitler tuvo meridianamente claro que su camino hacia el “Lebensraum” en el este pasaba por una guerra contra Francia y Gran Bretaña en primer lugar. Y de ello dejó constancia en la reunión que mantuvo con los tres comandantes en jefe de sus fuerzas armadas, el comandante en jefe de la Wehrmacht y el ministro de exteriores en Berlín en noviembre de 1937 (Memorando Hoosbach). Los acontecimientos que provocó Hitler en 1938 (anexión de Austria y “crisis de los Sudetes”) y las respuestas “apaciguadoras” que recibió de los gobiernos franco-británico significaron para Hitler una demostración de debilidad de las potencias occidentales, e incluso, y por ello, su mal digerido trago del Pacto de Munich, creyendo el dictador alemán que le habían frustrado la oportunidad que buscaba para apoderarse de Checoslovaquia por la fuerza de las armas. Decidió que nunca más permitiría que le volvieran a frustrar sus planes de guerra, convencido además, como estaba, de que ni franceses ni británicos, visto lo ocurrido en Munich, se arriesgarían a una guerra con Alemania por Checoslovaquia o Polonia. En 1939 actuó en consecuencia.
Por tanto, y aunque sea un resumen por fuerza simplista, lo que se desprende de la política exterior e interior de Hitler desde su nombramiento como canciller en enero de 1933, es un objetivo cristalinamente claro: preparar a Alemania para una guerra que él mismo decidiría cuándo y cómo desatar, dependiendo de las circunstancias. No fueron los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, como opina wintermute, quienes desataron la guerra en Europa, sino Hitler cuando invadió Polonia. Los gobiernos británico y francés respondieron a esa agresión militar declarando la guerra a Alemania, pero Alemania ya había desatado una guerra con Polonia.
Si diéramos validez al razonamiento de wintermute, para que no hubiera guerra europea todas las potencias, directa o indirectamente afectadas, tendrían que someterse a las invasiones militares de Alemania, pues de lo contrario serían ellas las que desatarían la guerra y no la causante de la misma, Alemania. Es un razonamiento bastante peculiar, por decirlo suave.
wintermute escribió:
Y el ejército alemán de 1939 era un ejército mediano, mas o menos equipado y menos entrenado ...pero el tiempo se le acababa, claro que si.
La Wehrmacht de septiembre de 1939 eran las fuerzas armadas más numerosas de Europa (más que las soviéticas) y las mejor entrenadas y preparadas del mundo. Y ningún ejército de tierra ni ningún ejército del aire estaba tan bien equipado y armado en aras de su doctriona militar como los de la Wehrmacht en esas fechas. Esto era el resultado del mayor gasto militar de la historia de una nación en tiempos de paz (al margen de la organización, doctrinas y entrenamiento, que venían de los tiempos del Reichswerh de Weimar). Que no fuera suficiente, sobre todo cuando lo consideramos retrospectivamente, para afrontar una guerra generalizada como la que evolucionó más tarde, no resta un ápice de realidad a esa situación de 1939.
La guerra, un conflicto armado entre dos potencias, comenzó en Europa por vez primera el 1 de septiembre de 1939. ¿Por qué comenzó en esa fecha y no antes o después? Porque así lo quiso finalmente Hitler. Fue él, y nadie más que él, quien decidió atacar a Polonia el 1 de septiembre de 1939. Si atendemos a sus declaraciones en el momento en que las hizo, querría haberla comenzado antes, atacando Checoslovaquia en septiembre de 1938, pero su intención quedó frustrada por el Pacto de Munich. Y eso, como declaró en varias ocasiones poco después, no volvería a suceder en el futuro.
¿Por qué Hitler quiso desatar la guerra en septiembre de 1939, o por qué, aparentemente, quiso desatarla un año antes cuando los programas de rearme de la Wehrmacht aún necesitaban varios años para su consecución? Todas las pruebas históricas apuntan a que lo quiso así porque, sabiendo que tendría que enfrentarse inevitablemente contra Francia y Gran Bretaña, el tiempo corría a favor de los aliados, no de Alemania. En esas fechas, 1938-1939, Alemania llevaba una ventaja de preparación para la guerra que perdería si daba tiempo a que los aliados completasen sus programas de rearme.
Otra cosa finalmente. La situación de cuasi-bancarrota económica alemana de 1939, que fue una consecuencia exclusiva del desmedido gasto militar acometido en los años previos, no fue el resorte que forzó a Hitler a desatar la guerra. La guerra había sido el objetivo final de Hitler desde su nombramiento como canciller en 1933, y a partir de entonces nunca dejó de perseguirlo. Las pruebas irrefutables son abundantes, y la primera de ellas fue su reunión en el despacho de Hammerstein-Equord al poco de ser nombrado canciller. En sucesivas ocasiones ordenó a sus jefes militares que Alemania debía estar preparada para la guerra en seis, cinco o cuatro años, dependiendo del momento en que las dio, culminando finalmente con la exposición de sus planes militares en noviembre de 1937, cuando Blomberg y Fritsch le vieron las orejas al lobo.
Las raíces o los orígenes de la IIGM se pueden buscar en muchas épocas, hechos y lugares, pero la decisión de comenzar la guerra en Europa fue exclusiva de Hitler cuando atacó a Polonia en septiembre de 1939.
Saludos cordiales
JL