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exceso de información
Publicado: Mié Jul 14, 2010 11:11 pm
por CRISTINA42
Veréis quería comentar con vosotros una cosa. Cada vez que leo más, y tengo más información, menos sè. Cuando de algo estoy más o menos segura, leo otro libro que no es que me diga lo contrario pero me hace dudar de lo primero.
El exceso de información neutraliza la que tienes y es como si no supieras nada?
Por ejemplo, siempre tuve claro que no hubo una oposición clara de los militares a Hitler, y ahora con el último libro que he leido sobre Canarias, resulta que sí que muchos lo estaban, y que hubo una oposición muy fuerte al principio, y querían una paz con los ingleses y que terminara la guerra, y que los ingleses estuvieron ahí dudosos y no resultó.
Por otro lado, ahora resulta que leo que Hitler sabía y consentía que Hoess fuera a Inglaterra..pero que es estoooooooooooooooooooooooooooo....debo dejar de leer para al menos tener dos o tres cositas claras???
Os pasa eso a vosotros?
exceso de información
Publicado: Jue Jul 15, 2010 12:06 am
por galaik
En la historia tienes que leer más de una fuente para hacerte una idea. Nunca se puede creer a pies juntillas lo que un autor dice en relación a un tema poco claro o dudoso.
Leer mucho para saber poco... Así es esto.
Tengo una enciclopedia sobre la Segunda Guerra Mundial de los años setenta, y es curioso cuando tocan temas que se aclararon años mas tarde.
Después está eso que dicen de que la historia la escriben los vencedores... Se realzan victorias y se ocultan derrotas...
Paciencia y a leer mucho.
exceso de información
Publicado: Jue Jul 15, 2010 9:13 am
por José Luis
¡Hola a todos!
La información, si es solvente, nunca es excesiva. Al contrario, sirve para confirmar o cuestionar la interpretación de una historia dada. En cambio, en mi opinión existe mucha desinformación e información sin fundamento alguno, y esto se da normalmente en la literatura popular y en la propaganda. Ahora bien, para que la información sea verdaderamente útil se necesita tener previamente cierto conocimiento del contexto del suceso que se examina.
Veamos, por ejemplo, el primer caso que ha citado Cristina, el de la "oposición" militar a Hitler. Una manera adecuada de entrar a considerar el tema sería intentar conocer previamente cómo fue la relación del liderazgo militar con Hitler desde que éste fue nombrado Canciller del Reich. Así que tocaría estudiar estas relaciones desde 1933 hasta 1938, año en que se produjo lo que podríamos llamar el primer movimiento clandestino de cierta resistencia a la política exterior de Hitler. Exceptuando las tensiones que se produjeron entre el liderazgo del Reichswehr y el liderazgo de la SA en 1933-1934 y un cierto -pero parcial y callado- malestar en la manera en cómo se puso fin a las mismas -la Noche de los Cuchillos Largos-, casi podría decirse que la relación del liderazgo del Reichswehr-Wehrmacht con Hitler fue idílica. Hitler proporcionó a los militares lo que éstos tanto ansiaban desde los días del Reichswehr Provisional: la expansión y rearme de las fuerzas armadas (Luftwaffe incluida) con la restauración del servicio militar obligatorio, entre otras cosas. Por su parte, el liderazgo militar prestó su apoyo incondicional (y no sólo su juramento de obediencia incondicional) a Hitler para su consolidación del poder y para el adoctrinamiento de las fuerzas armadas en los principios básicos del nacionalsocialismo, a la vez que sirvió de "banca" para las primeras apuestas que hizo Hitler en la arena internacional (Renania, España y Austria, principalmente).
Por tanto, puede afirmarse que desde 1933 hasta 1938, la actitud del liderazgo militar hacia Hitler fue de casi total complicidad, colaboración y apoyo en asuntos básicos de política militar y política interior y exterior. Términos como "oposición" o "resistencia" son extraños en el liderazgo militar durante esa época. Puede hablarse, en cambio, de ciertas reticencias en parte de la jefatura militar, como las mostradas ante el acelerado ritmo del rearme y expansión de la Wehrmacht impuesto por Hitler (que, según la jefatura militar, iba en detrimento de la calidad de las tropas y oficiales), y, sobre todo, del poco entusiasmo mostrado especialmente por el comandante en jefe del ejército de tierra -Fritsch- y el comandante en jefe de las fuerzas armadas -Blomberg- ante los objetivos estratégicos de la política exterior (probabilidad de hacer la guerra en el futuro inmediato) que Hitler les comunicó en la reunión de noviembre de 1937 en la Cancillería del Reich.
Los recelos mostrados en esa reunión por Fritsch y Blomberg (e igualmente por el ministro de Exteriores, von Neurath, mientras que los comandantes en jefe de la marina y la aviación, Raeder y Göring, se mantuvieron circunspectos), llevaron a Hitler a realizar una auténtica purga en la jefatura militar, en particular dentro del ejército de tierra. Aprovechando una circunstancia oportuna (el casamiento de Blomberg con una mujer de pasado turbio -prostituta-) y construyendo una infamia (la acusación, a sabiendas de su falsedad, de conducta homosexual contra Fritsch), Hitler descabezó la jefatura de la Wehrmacht y del Heer, mientras que al mismo tiempo destituyó de sus puestos a otros importantes jefes militares que sabía no participaban de su política exterior de agresión. En su lugar nombró a otros jefes más dispuestos a seguir las instrucciones del Führer sin ponerlas en cuestión. Estos cambios, que tuvieron lugar en febrero de 1938, dejaron al ejército de tierra -el corazón de las fuerzas armadas alemanas- prácticamente sin líderes con criterio propio y suficiente personalidad para, al menos, no allanar con su apoyo el camino de la guerra que había escogido Hitler.
A partir de entonces sólo quedaba un jefe militar con la suficiente perspectiva política y militar y el coraje moral necesario para intentar detener los pasos que estaba dando Hitler en la primavera y verano de 1938 para ir a la guerra contra Checoslovaquia y desencadenar probablemente una guerra generalizada en Europa. Pero el general Ludwig Beck, Jefe del Estado Mayor General, no encontró entre sus colegas el apoyo que demandó en sus varios memorandos para hacer un frente común del generalato superior frente a Hitler. Ante este fracaso -y no poca decepción- Beck dimitió. Entiéndase bien el fondo subyacente en el intento de oposición que buscó Beck: no es que estuviera en contra de los objetivos estratégicos de Hitler (en esos momentos en torno a la cuestión de los Sudetes), incluso mediante la guerra, sino que se oponía al momento decidido por Hitler, pues Beck creía (con toda la razón) que Alemania no estaba preparada entonces para afrontar la posibilidad -muy probable- de una guerra generalizada, y auguró (una auténtica profecía) que, de ir a la guerra, la consecuencia final sería la ruina total para Alemania.
Fue entonces, en el verano de 1938, cuando una parte del liderazgo militar (en realidad, un grupo muy reducido) junto con el apoyo de un grupo de prohombres de la vida civil (diplomáticos, ex políticos e industriales), con el propio Beck en la sombra y Halder, su substituto en el EMG, como cabeza "visible", comenzó a conspirar contra Hitler, planificando su arresto (y posible asesinato) si finalmente daba la orden de ejecutar el Caso Verde, el ataque contra Checoslovaquia. Fue el primer plan serio contra Hitler y probablemente el único plan (de todos los planes similares que tuvieron lugar más tarde en la guerra) que, de llevarse a cabo, tendría más probabilidades de éxito, pues Hitler todavía no había alcanzado la "gloria popular" que le brindó poco después el Pacto de Munich, la invasión de Checoslovaquia y las victorias militares de Polonia en 1939 y el Oeste en 1940. Pero Munich puso fin a esos planes y con ello a todo tipo de lo que merece el nombre de "oposición" o "resistencia" militar a Hitler (más allá de planes débiles o intentos aislados frustrados) hasta el desafortunado intento final de 20 de julio de 1944.
La realidad, más allá de sus complejidades, fue que el liderazgo militar alemán se caracterizó, salvo unas cuantas excepciones, por su compromiso y lealtad a Hitler y a gran parte de sus objetivos políticos hasta el amargo final.
Así pues, uno puede leer, como Cristina, que hubo "oposición" militar a Hitler, y en cierto sentido así fue. Pero en el cuadro general de esa historia, cuando uno tiene información suficiente, se da cuenta de que esa "oposición" militar, en realidad, no fue nunca, dado el escaso número de sus componentes, representativa siquiera de la mitad del liderazgo militar, y, lo más importante, no dejó de ser nunca una serie de tímidos intentos, aislados y desesperados (y quizá por eso heroicos) que sólo tuvieron una única expresión práctica: la del 20 de julio de 1944, cuando la vesania nazi ya había saciado casi por entero su sed de sangre.
Saludos cordiales
JL
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Publicado: Jue Jul 15, 2010 8:05 pm
por Eisenhower
Es algo que aveces o por lo menos en mi caso es que al leer un libro,y tener preocupaciones como estudiar(ejemplo),parte que lees se desvanece y lo que tu consideras importante se te guarda en el cerebro.Aunque es lógico que todo lo que lees no te queda guardado textualmente,aunque no lo creas se queda igual.
Es mas seguro sabes mas cosas de las cuales pensas saber.
Cada libro se cual sea,aumenta tus conocimientos.
Saludos
tu fiel lector
Ike

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Publicado: Jue Jul 15, 2010 11:47 pm
por CRISTINA42
eso de tu fiel lector es por mi??
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Publicado: Vie Jul 16, 2010 1:00 am
por Eisenhower
CRISTINA42 escribió:eso de tu fiel lector es por mi??
Un nombre cordial para dirigirme a usted.¿Si no le molesta?
Si no es asi,sepa disculparme.
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Publicado: Vie Jul 16, 2010 9:42 am
por CRISTINA42
pero si me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa......

exceso de información
Publicado: Vie Jul 16, 2010 4:19 pm
por 27Pulqui
Hola Cristina:
Creo que no hay exceso de información cuando se trata del eterno aprendizaje. Cuanto más leemos más aprendemos de la materia de nuestro interés, a relativizar la información dudosa y a descartar la incorrecta.
En Historia no hay verdades absolutas, aunque puede existir unanimidad sobre ciertos hechos, por ejemplo en la existencia del Holocausto, de allí que la negación conlleva una posición política por más que se la presente con pretensiones de ciencia.
En Historia hay interpretaciones y pueden existir consensos más o menos extendidos, con posiciones minoritarias que tratan de establecer un nuevo consenso. Es imposible abarcar todo, pero cuanto más te informes en un tema y más en concreto en algunos de sus subtemas, estarás en mejores condiciones de entender las controversias y de tomar partido.
Entiendo que a veces resulta frustrante, pues como ha explicado Roy: “es sorprendente que básicamente de las mismas fuentes, se puedan llegar a opiniones tan divergentes”. Sin embargo, no conozco mejor método que perseverar en la lectura sistemática, aunque eso nos lleve a deshacernos de versiones más gratas a nuestra interpretación del mundo.
Saludos desde el invierno austral, esta semana hizo un frío insoportable, como gustaría estar en tus pagos de vacaciones

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exceso de información
Publicado: Sab Jul 17, 2010 10:46 am
por CRISTINA42
Gracias a todos por contestarme. Tenéis razón, además no puedo evitar dejar de leer. Lo de las fuentes sí que lo veo, pero claro, te pone a lo mejor fuente: weishsg waltreings strahsguaharghg, pag. 56...y yo digo anda a ver que será esto.
Pero si algo he aprendido, es fundamentalmente lo que decís: Que nada es absoluto, y que todo me hace dudar.
Os contaré una anécdota, (sobre la guerra por supuesto), y que puede resumir lo que estamos hablando, o al menos lo que yo pienso.
Una vez leí (no puedo deciros donde, no me acuerdo). Bueno era una entrevista a un diplomático danés. Le estaban comentando que si la noble actuación de Dinamarca en cuanto que su gobierno no entregó a los judíos, y que se salvaron todos se debió en parte a que en el año en que los alemanes invadieron Dinamarca, ya se sabía que iban a perder la guerra, y que los daneses, al fin y al cabo, hubieran tenido una actuación como lo demás que colaboraron con el régimen nazi si todo hubiera ocurrido en 1.940.
Estuvieron así hablando, el diplomático, diciendo que no, que la personalidad de los daneses, que si el honor, que si la educación, que si tal, que si cual, y el periodista haciendo hincapié en lo que comentamos, que nada es absoluto, que todo depende, etc, etc.
Al final y a modo de resumen y ya un poco harto de las dudas, el diplomático dijo:
- Es cierto, nada es absoluto, cuando se estudia la historia con la perspectiva que da el tiempo, la documentación, las entrevistas, etc, pueden hacer que uno piense que quizás lo que antes era no es ahora, pero que sin duda por mucho tiempo que pasara, nadie, ninguna enciclopedia, ningún archivo, ningún testigo podrá decir que Dinamarca invadió Alemania.-
Touché!!!!!!!!!