Armored Champion de Zaloga
Publicado: Mar Jun 02, 2015 9:30 pm
¡Hola a todos!
Recién este mes, Stackpole Books acaba de publicar Armored Champion. The Top Tanks of World War II, del conocido autor Steven Zaloga. Como es un tema bastante caro a los asiduos a este subforo, he decidido hacer aquí, y no en el subforo de Biblioteca, una pequeña y parcial reseña sobre este libro que seguro dará que hablar.
Antes de nada, decir que el libro consta de 9 capítulos, 5 apéndices, y las notas, bibliografía e índice de rigor, cerca de 240 páginas en total. Todos los capítulos son interesantes, pero el primero (What Makes a Great Tank?) es la llave para entrar adecuadamente en los demás, pues en él desgrana el autor los conceptos, valoraciones y factores que le llevan, a través de los capítulos siguientes, a escoger, con argumentos, los mejores tanques de cada periodo y frente determinado. Cada capítulo, sacando el segundo que versa sobre el periodo de entreguerras, analiza un periodo de tiempo en uno o varios frentes y concluye con las elecciones del autor como el mejor tanque del mismo, siempre en dos categorías que se definen en el primer capítulo, y que es lo que ahora quiero tratar.
El capítulo 1 lleva por título una pregunta (What Makes a Great Tank?) que es perfectamente adecuada como introducción al título y subtítulo del libro. Zaloga precisa la pregunta: ¿Cuál fue el mejor tanque de la IIGM? Y su respuesta es sencilla: No hubo un solo “mejor tanque de la IIGM”. El libro constituye la argumentación a este respuesta.
Por supuesto, el autor habla de la “sagrada trinidad” (“holy trinity”) del diseño del tanque para responder qué lo hace grande: blindaje, potencia de fuego y movilidad. Pero estas características, añade inmediatamente, son relativas; un tanque protegido con un blindaje de 45mm era invulnerable en 1941, pero era carne de cañón en 1945; un tanque armado con un cañón de 76mm era un campeón mundial en 1941, pero en 1945 era una “pistola de juguete” (“pop-gun”). Zaloga subraya que, además de la sagrada trinidad, hay otros factores que son igualmente cruciales para responder a la pregunta del capítulo: entrenamiento de la tripulación, tácticas, accesibilidad y fiabilidad. Así, el T-34 era el mejor tanque en el campo de batalla en 1941 en términos puramente técnicos, pero fue un fracaso debido a un inadecuado entrenamiento de la tripulación, a una defectuosa organización unitaria, y a un empleo horrible. O bien, el Panther era un adversario aterrador en el verano de 1944, pero en el invierno de 1944-45 había perdido su ventaja debido a tripulaciones inexpertas y a un terrible deterioro técnico.
No podría estar más de acuerdo con Zaloga cuando escribe que si sólo midiéramos los aspectos técnicos de los diseños de los tanques, entonces sería muy fácil hacer una cuadro comparativo meramente técnico y señalar el mejor en términos puramente numéricos. Pero la guerra, atina el autor, como todo esfuerzo humano, se complica “por una variedad de factores que no se sujetan fácilmente a la valoración numérica. Las valoraciones puramente matemáticas contienen un falso disfraz de objetividad”. Esto ya lo hemos discutido alguna vez en el foro, y yo comparto que las simulaciones y modelos matemáticos están confeccionados por autores que, indefectiblemente, hacen previamente elecciones arbitrarias. Zaloga lo dice así: “Cualquier tabla comparativa está basada en juicios de valor que desvían arbitrariamente la valoración en una dirección o en otra”. Dice que desde nuestra perspectiva actual, juzgamos los tanques bajo el marco de referencia moderno de “tanques de batalla principal”, pues los ejércitos actuales emplean un único y versátil tipo de tanque que puede desempeñar todos los papeles tácticos, ya sea en combate tanque contra tanque, ya en una rápida explotación, o bien como cercano apoyo de fuego a la infantería de combate. Pero como es sabido, en 1939 se pensaba en una variedad de tipos de tanques dependiendo de su papel táctico. Y así la valoración de un tanque de esa época depende del papel que desempeñaba, y lo que eran ventajas para un tipo de tanque podían ser desventajas para otro tipo de tanque; por ejemplo, un tanque ligero de reconocimiento, un tanque de apoyo a la infantería, o un tanque de caballería para una explotación rápida. De esta forma, los factores de la trinidad canónica como gran espesor de blindaje y buena potencia de fuego, que son relevantes para el tanque de apoyo a la infantería, no lo son tanto para el tanque de explotación rápida, donde cuentan más la velocidad y la potencia de fuego antitanque. Por ello resulta tan difícil crear una tabla comparativa para determinar cuál es el mejor tanque, puesto que los criterios que vamos a usar van a favorecer muy probablemente un papel táctico en detrimento de otro. El coste es otro factor que incluye Zaloga: por ejemplo, en un combate tanque contra tanque, puede dominar el tanque más caro, pero desde una perspectiva más amplia, un gran número de tanques mediocres puede proporcionar la ventaja decisiva en el campo de batalla.
Con todos estos factores en mente, Zaloga propone tres valoraciones de efectividad del tanque que llama “Tanker's Choice”, “Battlefield Dynamics” y “Commander's Choice”. Como la segunda es casi imposible de cuantificar, se queda con las otras dos para el Top Tank de una época dada.
En la “Tanker's Choice” se centra en las tres características técnicas canónicas: protección, potencia de fuego y movilidad. La “Battlefield Dynamics” contiene uno de los aspectos más importantes para el éxito o fracaso de un tanque en batalla. Sus dos criterios más importantes son la calidad de la tripulación y las circunstancias del campo de batalla. La historia está llena de ejemplos en los que un tanque mediocre en manos de una tripulación experta triunfa normalmente sobre un tanque mejor en manos de una tripulación inexperta. Pero es muy difícil colocar un valor cuantitativo a la calidad de la tripulación. Igual sucede con las circunstancias del campo de batalla: son determinantes pero muy difíciles de cuantificar. La guerra blindada no es como una justa de caballeros, donde, cara a cara, triunfa el contrincante más valiente y habilidoso. La mayoría de las veces, el combate tanque contra tanque se daba en emboscadas y escaramuzas donde el tanque emboscado ni siquiera tenía la oportunidad de divisar a su enemigo. Casi todos los enfrentamientos tanque contra tanque se ganaron dependiendo de las ventajas del campo de batalla, no de las ventajas técnicas. Por ejemplo, los tanques en posiciones defensivas estacionarias tenían una clara ventaja sobre los tanques en marcha de contacto, pues era mucho más probable que los primeros divisaran antes a los últimos y, en consecuencia, podían combatir y disparar primero. La regla más básica del combate de tanques es: “See first, engage first, hit first”. Ahora bien, para “impactar primero” (hit first) es necesario que la tripulación esté bien entrenada y acierte (impacte) al primer disparo, pues de lo contrario corre el riesgo de que sea su tanque el impactado (si el enemigo es experto y reacciona rápido).
Debido a lo difícil de cuantificar estas dos criterios, Zaloga no utiliza la “Battlefield Dynamics” para señalar a los mejores tanques, aunque sí menciona esos factores. Finalmente, la “Commander's Choice” está relacionada con factores como la fiabilidad, el coste y la potencia de combate añadida al campo de batalla. Una tripulación de un tanque querrá siempre el mejor tanque en términos de virtudes técnicas, pues su supervivencia depende de ello. Pero estos criterios no son necesariamente los que pueden adoptar los comandantes superiores. Un tanque como el Tigre sería la Tanker's Choice obvia en 1943, pero el Tigre era un tanque tremendamente caro. El ejército alemán podía tener 10 cañones de asalto StuG III por el precio de 3 Tigres, y podría argumentar ciertamente que 10 cañones de asalto proporcionan más potencia de combate que 3 tanques. Además, el cañón de asalto StuG III (o el Panzer IV) era mucho más fiable que el Tigre (o el Pantera), de tal manera que en estos términos los alemanes podían tener siete StuG III operacionales o un Tigre operacional, y no cabe duda que siete cañones de asalto dan mucha más potencia de fuego que un tanque pesado, por muy poderoso que sea este último.
Bien, con estas y otras consideraciones del autor que no caben en esta reseña, en lo que llama el periodo de la era blitzkrieg (1939-40), Zaloga considera el Suoma S35 como la mejor Tanker's Choice, y al PzKpfw IV como la mejor Commander's Choice. Para el periodo Barbarroja (1941) escoge sin duda alguna al T-34 Modelo 1941 como el ganador en Tanker's Choice y Commander's Choice. En 1942 en el frente ruso Zaloga opta por el PzKpfw IV Ausf. G. en ambas categorías. Para el periodo de la guerra blindada en África del Norte (1941-43) escoge el PzKpfw IV Ausf. G. como la Tanker's Choice, y el Sherman como Commander's Choice. Para elperiodo de 1943 en el frente ruso escoge el Tigre como Tanker's Choice y, lo que puede sorprender a algunos, al StuG III como Commander's Choice. Para el periodo de 1944, en todos los frentes, el Panther es la elección de Zaloga para la Tanker's Choice, mientras que el T-34/85 lo es para la Commander's Choice. Finalmente, para los últimos meses de la guerra (1945) escoge al M26 Persing como Tanker's Choice y, no sin dificultad contra el T-34/85, al M4A3E8, específicamente la versión del Tercer Ejército americano con munición HVAP, como Commander's Choice.
Las valoraciones de Zaloga, así como sus elecciones, están bien argumentadas y son sólidas. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con ellas. Me parece un buen libro sobre la materia (guerra blindada y tanques) con abundante información de todo tipo. Recomendable desde esta perspectiva.
Saludos cordiales
JL
Recién este mes, Stackpole Books acaba de publicar Armored Champion. The Top Tanks of World War II, del conocido autor Steven Zaloga. Como es un tema bastante caro a los asiduos a este subforo, he decidido hacer aquí, y no en el subforo de Biblioteca, una pequeña y parcial reseña sobre este libro que seguro dará que hablar.
Antes de nada, decir que el libro consta de 9 capítulos, 5 apéndices, y las notas, bibliografía e índice de rigor, cerca de 240 páginas en total. Todos los capítulos son interesantes, pero el primero (What Makes a Great Tank?) es la llave para entrar adecuadamente en los demás, pues en él desgrana el autor los conceptos, valoraciones y factores que le llevan, a través de los capítulos siguientes, a escoger, con argumentos, los mejores tanques de cada periodo y frente determinado. Cada capítulo, sacando el segundo que versa sobre el periodo de entreguerras, analiza un periodo de tiempo en uno o varios frentes y concluye con las elecciones del autor como el mejor tanque del mismo, siempre en dos categorías que se definen en el primer capítulo, y que es lo que ahora quiero tratar.
El capítulo 1 lleva por título una pregunta (What Makes a Great Tank?) que es perfectamente adecuada como introducción al título y subtítulo del libro. Zaloga precisa la pregunta: ¿Cuál fue el mejor tanque de la IIGM? Y su respuesta es sencilla: No hubo un solo “mejor tanque de la IIGM”. El libro constituye la argumentación a este respuesta.
Por supuesto, el autor habla de la “sagrada trinidad” (“holy trinity”) del diseño del tanque para responder qué lo hace grande: blindaje, potencia de fuego y movilidad. Pero estas características, añade inmediatamente, son relativas; un tanque protegido con un blindaje de 45mm era invulnerable en 1941, pero era carne de cañón en 1945; un tanque armado con un cañón de 76mm era un campeón mundial en 1941, pero en 1945 era una “pistola de juguete” (“pop-gun”). Zaloga subraya que, además de la sagrada trinidad, hay otros factores que son igualmente cruciales para responder a la pregunta del capítulo: entrenamiento de la tripulación, tácticas, accesibilidad y fiabilidad. Así, el T-34 era el mejor tanque en el campo de batalla en 1941 en términos puramente técnicos, pero fue un fracaso debido a un inadecuado entrenamiento de la tripulación, a una defectuosa organización unitaria, y a un empleo horrible. O bien, el Panther era un adversario aterrador en el verano de 1944, pero en el invierno de 1944-45 había perdido su ventaja debido a tripulaciones inexpertas y a un terrible deterioro técnico.
No podría estar más de acuerdo con Zaloga cuando escribe que si sólo midiéramos los aspectos técnicos de los diseños de los tanques, entonces sería muy fácil hacer una cuadro comparativo meramente técnico y señalar el mejor en términos puramente numéricos. Pero la guerra, atina el autor, como todo esfuerzo humano, se complica “por una variedad de factores que no se sujetan fácilmente a la valoración numérica. Las valoraciones puramente matemáticas contienen un falso disfraz de objetividad”. Esto ya lo hemos discutido alguna vez en el foro, y yo comparto que las simulaciones y modelos matemáticos están confeccionados por autores que, indefectiblemente, hacen previamente elecciones arbitrarias. Zaloga lo dice así: “Cualquier tabla comparativa está basada en juicios de valor que desvían arbitrariamente la valoración en una dirección o en otra”. Dice que desde nuestra perspectiva actual, juzgamos los tanques bajo el marco de referencia moderno de “tanques de batalla principal”, pues los ejércitos actuales emplean un único y versátil tipo de tanque que puede desempeñar todos los papeles tácticos, ya sea en combate tanque contra tanque, ya en una rápida explotación, o bien como cercano apoyo de fuego a la infantería de combate. Pero como es sabido, en 1939 se pensaba en una variedad de tipos de tanques dependiendo de su papel táctico. Y así la valoración de un tanque de esa época depende del papel que desempeñaba, y lo que eran ventajas para un tipo de tanque podían ser desventajas para otro tipo de tanque; por ejemplo, un tanque ligero de reconocimiento, un tanque de apoyo a la infantería, o un tanque de caballería para una explotación rápida. De esta forma, los factores de la trinidad canónica como gran espesor de blindaje y buena potencia de fuego, que son relevantes para el tanque de apoyo a la infantería, no lo son tanto para el tanque de explotación rápida, donde cuentan más la velocidad y la potencia de fuego antitanque. Por ello resulta tan difícil crear una tabla comparativa para determinar cuál es el mejor tanque, puesto que los criterios que vamos a usar van a favorecer muy probablemente un papel táctico en detrimento de otro. El coste es otro factor que incluye Zaloga: por ejemplo, en un combate tanque contra tanque, puede dominar el tanque más caro, pero desde una perspectiva más amplia, un gran número de tanques mediocres puede proporcionar la ventaja decisiva en el campo de batalla.
Con todos estos factores en mente, Zaloga propone tres valoraciones de efectividad del tanque que llama “Tanker's Choice”, “Battlefield Dynamics” y “Commander's Choice”. Como la segunda es casi imposible de cuantificar, se queda con las otras dos para el Top Tank de una época dada.
En la “Tanker's Choice” se centra en las tres características técnicas canónicas: protección, potencia de fuego y movilidad. La “Battlefield Dynamics” contiene uno de los aspectos más importantes para el éxito o fracaso de un tanque en batalla. Sus dos criterios más importantes son la calidad de la tripulación y las circunstancias del campo de batalla. La historia está llena de ejemplos en los que un tanque mediocre en manos de una tripulación experta triunfa normalmente sobre un tanque mejor en manos de una tripulación inexperta. Pero es muy difícil colocar un valor cuantitativo a la calidad de la tripulación. Igual sucede con las circunstancias del campo de batalla: son determinantes pero muy difíciles de cuantificar. La guerra blindada no es como una justa de caballeros, donde, cara a cara, triunfa el contrincante más valiente y habilidoso. La mayoría de las veces, el combate tanque contra tanque se daba en emboscadas y escaramuzas donde el tanque emboscado ni siquiera tenía la oportunidad de divisar a su enemigo. Casi todos los enfrentamientos tanque contra tanque se ganaron dependiendo de las ventajas del campo de batalla, no de las ventajas técnicas. Por ejemplo, los tanques en posiciones defensivas estacionarias tenían una clara ventaja sobre los tanques en marcha de contacto, pues era mucho más probable que los primeros divisaran antes a los últimos y, en consecuencia, podían combatir y disparar primero. La regla más básica del combate de tanques es: “See first, engage first, hit first”. Ahora bien, para “impactar primero” (hit first) es necesario que la tripulación esté bien entrenada y acierte (impacte) al primer disparo, pues de lo contrario corre el riesgo de que sea su tanque el impactado (si el enemigo es experto y reacciona rápido).
Debido a lo difícil de cuantificar estas dos criterios, Zaloga no utiliza la “Battlefield Dynamics” para señalar a los mejores tanques, aunque sí menciona esos factores. Finalmente, la “Commander's Choice” está relacionada con factores como la fiabilidad, el coste y la potencia de combate añadida al campo de batalla. Una tripulación de un tanque querrá siempre el mejor tanque en términos de virtudes técnicas, pues su supervivencia depende de ello. Pero estos criterios no son necesariamente los que pueden adoptar los comandantes superiores. Un tanque como el Tigre sería la Tanker's Choice obvia en 1943, pero el Tigre era un tanque tremendamente caro. El ejército alemán podía tener 10 cañones de asalto StuG III por el precio de 3 Tigres, y podría argumentar ciertamente que 10 cañones de asalto proporcionan más potencia de combate que 3 tanques. Además, el cañón de asalto StuG III (o el Panzer IV) era mucho más fiable que el Tigre (o el Pantera), de tal manera que en estos términos los alemanes podían tener siete StuG III operacionales o un Tigre operacional, y no cabe duda que siete cañones de asalto dan mucha más potencia de fuego que un tanque pesado, por muy poderoso que sea este último.
Bien, con estas y otras consideraciones del autor que no caben en esta reseña, en lo que llama el periodo de la era blitzkrieg (1939-40), Zaloga considera el Suoma S35 como la mejor Tanker's Choice, y al PzKpfw IV como la mejor Commander's Choice. Para el periodo Barbarroja (1941) escoge sin duda alguna al T-34 Modelo 1941 como el ganador en Tanker's Choice y Commander's Choice. En 1942 en el frente ruso Zaloga opta por el PzKpfw IV Ausf. G. en ambas categorías. Para el periodo de la guerra blindada en África del Norte (1941-43) escoge el PzKpfw IV Ausf. G. como la Tanker's Choice, y el Sherman como Commander's Choice. Para elperiodo de 1943 en el frente ruso escoge el Tigre como Tanker's Choice y, lo que puede sorprender a algunos, al StuG III como Commander's Choice. Para el periodo de 1944, en todos los frentes, el Panther es la elección de Zaloga para la Tanker's Choice, mientras que el T-34/85 lo es para la Commander's Choice. Finalmente, para los últimos meses de la guerra (1945) escoge al M26 Persing como Tanker's Choice y, no sin dificultad contra el T-34/85, al M4A3E8, específicamente la versión del Tercer Ejército americano con munición HVAP, como Commander's Choice.
Las valoraciones de Zaloga, así como sus elecciones, están bien argumentadas y son sólidas. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con ellas. Me parece un buen libro sobre la materia (guerra blindada y tanques) con abundante información de todo tipo. Recomendable desde esta perspectiva.
Saludos cordiales
JL