Carta de incorporación a filas
Publicado: Mar Jul 08, 2008 1:42 am
Esta es la carta que recibían la familias japonesas cuando uno de sus miembros era llamado a filas:
Saludos al padre y al hermano mayor (nótese que no se hace ninguna referencia a los parientes femeninos)
Hemos sabido que su hijo y su hermano va a vivir pronto la experiencia de la más grande de las alegrías y la mayor satisfacción posible para nuestros compatriotas, al unirse a nuestra compañía. Les felicitamos por ello.
Cuando su hijo y hermano entre en el cuartel, los oficiales de la compañía les sustituirán a ustedes para garantizar su bienestar. Nosotros seremos para él como un padre atento y una madre amorosa. Estaremos pendientes de su doble entrenamiento: físico y moral, de modo que podremos hacer de él, gracias a su incorporación a las fuerzas armadas, un buen soldado y un súbdito leal del emperador. Haremos todo lo posible para que pueda cumplir con el supremo deseo y la esperanza de todos los de nuestra raza. (Se da por entendido que ese deseo es el de morir por el emperador)
Nuestra compañía y la casa de ustedes forman desde ahora el espacio en el que deberemos colaborar al máximo para llevar a cabo su educación de acuerdo con los métodos más racionales. Para conseguirlo, tendremos que conocer todos los detalles posibles sobre su historia personal y sobre el tipo de vida de su familia. Estas informaciones se guardaran en secreto.
Si tienen ustedes alguna duda o temor sobre las condiciones exactas de la vida de su hijo y hermano después de su incorporación a filas, o si temen ustedes que no vaya a ser capaz de avanzar en la jerarquía, o cualquier otra preocupación, tengan por seguro que nos sentiremos felices de poder charlar con ustedes sobre este asunto. Con el fin de poder guiar al joven sin dar pasos en falso, les pedimos que rellenen con gran cuidado el cuestionario que incluimos y que deberán devolvernos cuanto antes una vez cumplimentado.
El regimiento no tiene en cuenta la vida pasada de su hijo. Lo que pretendemos es exaltar las cualidades y disminuir los defectos, de manera que pueda desarrollar todas las facultades que le permitan convertirse en un soldado bueno y fiel con un comportamiento ejemplar en el ejército, de modo que pueda cumplir con su misión en las fuerzas armadas del emperador.
El día que su hijo entre en el cuartel esperamos que puedan acompañarle, de manera que podamos reunirnos para tener con ustedes una charla privada.
Con todos los respetos. El oficial comandante de la unidad (…) del ejército imperial.
La incorporación en el cuartel es un día de fiesta. Acuden familiares y amigos, delegaciones del pueblo o aldea. Los reclutas llegan al cuartel vestidos con sus mejores galas, con la insignia de la familia en las solapa. Los padres visitan el cuartel y los oficiales pronuncian encendidos discursos sobre la alegría que sienten al recibir al hijo o al hermano. Ese mismo día los reclutas hacen sus primeros ejercicios ante las familias. El objeto de la ceremonia inaugural es que todos se sientan orgullosos por el alistamiento y por el honor que supone servir a la patria.
“Recordad Pearl Harbor”, Manu Leguineche, Ed. Temas de hoy, 2001
Saludos al padre y al hermano mayor (nótese que no se hace ninguna referencia a los parientes femeninos)
Hemos sabido que su hijo y su hermano va a vivir pronto la experiencia de la más grande de las alegrías y la mayor satisfacción posible para nuestros compatriotas, al unirse a nuestra compañía. Les felicitamos por ello.
Cuando su hijo y hermano entre en el cuartel, los oficiales de la compañía les sustituirán a ustedes para garantizar su bienestar. Nosotros seremos para él como un padre atento y una madre amorosa. Estaremos pendientes de su doble entrenamiento: físico y moral, de modo que podremos hacer de él, gracias a su incorporación a las fuerzas armadas, un buen soldado y un súbdito leal del emperador. Haremos todo lo posible para que pueda cumplir con el supremo deseo y la esperanza de todos los de nuestra raza. (Se da por entendido que ese deseo es el de morir por el emperador)
Nuestra compañía y la casa de ustedes forman desde ahora el espacio en el que deberemos colaborar al máximo para llevar a cabo su educación de acuerdo con los métodos más racionales. Para conseguirlo, tendremos que conocer todos los detalles posibles sobre su historia personal y sobre el tipo de vida de su familia. Estas informaciones se guardaran en secreto.
Si tienen ustedes alguna duda o temor sobre las condiciones exactas de la vida de su hijo y hermano después de su incorporación a filas, o si temen ustedes que no vaya a ser capaz de avanzar en la jerarquía, o cualquier otra preocupación, tengan por seguro que nos sentiremos felices de poder charlar con ustedes sobre este asunto. Con el fin de poder guiar al joven sin dar pasos en falso, les pedimos que rellenen con gran cuidado el cuestionario que incluimos y que deberán devolvernos cuanto antes una vez cumplimentado.
El regimiento no tiene en cuenta la vida pasada de su hijo. Lo que pretendemos es exaltar las cualidades y disminuir los defectos, de manera que pueda desarrollar todas las facultades que le permitan convertirse en un soldado bueno y fiel con un comportamiento ejemplar en el ejército, de modo que pueda cumplir con su misión en las fuerzas armadas del emperador.
El día que su hijo entre en el cuartel esperamos que puedan acompañarle, de manera que podamos reunirnos para tener con ustedes una charla privada.
Con todos los respetos. El oficial comandante de la unidad (…) del ejército imperial.
La incorporación en el cuartel es un día de fiesta. Acuden familiares y amigos, delegaciones del pueblo o aldea. Los reclutas llegan al cuartel vestidos con sus mejores galas, con la insignia de la familia en las solapa. Los padres visitan el cuartel y los oficiales pronuncian encendidos discursos sobre la alegría que sienten al recibir al hijo o al hermano. Ese mismo día los reclutas hacen sus primeros ejercicios ante las familias. El objeto de la ceremonia inaugural es que todos se sientan orgullosos por el alistamiento y por el honor que supone servir a la patria.
“Recordad Pearl Harbor”, Manu Leguineche, Ed. Temas de hoy, 2001
