LOS NORTEAMERICANOS ENTRAN A LA GUERRA
Moderador: José Luis
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Akeno
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Gracias por tu apoyo Minoru. A ver si acabamos de una vez, que se está haciendo un poco largo esto, pero lo veo muy interesante como para dejarlo pasar.
Sigamos.
Si Bratton necesitaba una prueba más para reafirmar su convencimiento de que Japón se lanzaría a la guerra el domingo siguiente, la recibió el viernes 28 de noviembre, a través de otras dos captaciones.
La primera era la traducción de otro telegrama de Togo a Nomura, mediante el cual le avisaba que la guerra se había convertido en una conclusión ya sentada como consecuencia de la actitud intransigente del gobierno norteamericano. "Estados Unidos ha seguido su curso -escribía Togo- y ha presentado esa humillante nota. Con un telegrama que le será digirigo a usted dentro de dos o tres días, y en el que constará el punto de vista del gobierno imperial, las conversaciones quedarán, de facto, cortadas. Es inevitable. No obstante, no dé la impresión de que las negociaciones han terminado definitivamente".
Lo que más le intrigaba a Bratton del despacho de Togo, era el anuncio de que "dentro de dos o tres días" enviarían un comunicado al gobierno norteamericano. Para el domingo faltaban ya menos de tres días. La nota que mencionaba Togo podía ser muy bien la declaración de guerra de Japón.
La otra prueba se hizo famosa durante las investigaciones ulteriores a la batalla de Pearl Harbor, como el mensaje de los "vientos".
El 19 de noviembre, la sección de cablegramas del ministerio de AAEE envió una circular-telegrama a cierto número de misiones diplomáticas japonesas, con instrucciones que parecían típicamente similares a las disposiciones que se suelen tomar en la víspera de una guerra. La denshinka avisaba a sus puestos avanzados que en los partes metereológicos en lengua japonesa retransmitidos diariamente en onda corta se daría ciertos avisos. Las referencias a la dirección del viento serían una clave para informarles de si se estaba a punto de romper las relaciones con Estados Unidos, Gran Bretaña o Rusia.
El telegrama enviado al cónsul general Kita decía:
"En vista de la grave situación internacional que puede llegar en cualquier momento a un punto crítico peligrosísimo, es probable que las comunicaciones telegráficas entre Japón y las naciones de sus adversarios queden suspendidas. En consecuencia, incluiremos en medio y al final de los partes metereológicos emiitidos por radio en nuestro idioma japonés, en los noticiarios dirigidos a todo el mundo, una u otra (o todas) de las frases clave siguientes:
1) HIGASHI NO KAZE AME (Viento del Este, lluvia), que significaría que las relaciones con Norteamérica no marchan como se esperaba.
2) KITANOZAKE KUMORI (Viento del Norte, nublado), dando a entender lo mismo con respecto a las relaciones ruso-niponas.
3) NISHI NO KAZE HARE (Viento del Oeste, despejado) para significar lo mismo acerca de las relaciones con Inglaterra (incluyendo la invasión de Thailandia, Singapur, Malaya, las Indias Orientales HOlandesas y la India oriental)"
"Cuando ustedes oigan una cualquiera de estas frases, o todas, repetidas dos veces en las emisiones, destruyan sus claves y sus papeles confidenciales. Se desea que guarden el mayor secreto respecto a este mensaje. Pasen esta información a las direcciones de su respectiva lista de circulares"
La captación tuvo lugar enseguida, por supuesto, pero pasó algún tiempo antes de que pudiera ser descrifrada. No estuvo en poder de Bratton hasta el 28 de noviembre.
La clave de los "vientos" causó sensación en la capital estadounidense. El coronel Sadtler y el comandante Safford en particular, se inclinaban a atribuirle un significado extraordinario. Como dijo más tarde Safford: "Aquello significaba la guerra... y nosotros sabíamos que significaba la guerra". Tanto el Ejército como la Armada tomaron minucionsas disposiciones para captar las emisiones japonesas, en busca de las frases clave. A partir del 28 de noviembre, doce estaciones interceptoras estaban a la escucha de las emisiones de Radio Tokio, con equipos de personal captador especiales que montaban guardia durante las veinticuatro horas del día.
Aunque al principio Bratton era escéptico en cuanto al significado de la clave de los "vientos" y la miraba solamente como una medida de precaución, normal en una crisis, al final acabó contagiándosele la excitación de Sadtler y Safford. Y pidió al servicio de captación de emisiones extranjeras de la comisión federal de comunicaciones que se mantuviera a la escucha, día y noche, de las emisiones tokiotas, a la caza de lo que Safford había dado en llamar el "cúmplase" de la clave de los "vientos":
Habiendo reunido pruebas, al parecer abrumadoras, en apoyo de sus alegatos, Bratton estaba dispuesto ahora a jugarse toda su reputación y el menor o mayor prestigio que el G-2 tuviera, pronosticando que la guerra con Japón estallaría en un plazo de setenta y dos horas.
Aquellos días Bratton fue, indudablemente, el hombre más atareado del edificio de Municiones. Propagaba la mala noticia de un extremo a otro de los pasillos. Incitaba a su plácido jefe a que abandonase su ecuanimidad y su timidez. Reventaba las sacrosantas puertas del recinto de la división de planes de guerra, de Gerow, con advertencias y súplicas para que se entrara en acción, y se convertía en una molestia irritante por todas partes adonde fuese.
Aunque se desestimó su insistente demanda de que se enviara avisos complementarios a los comandantes norteamericanos de las cuatro zonas de mayor peligro, presumiendo que el mensaje que les había cursado Stimson el 27 de noviembre sería suficiente para ponerles en guardia, el alto mando aguardaba el domingo siniestro de Bratton con verdadera inquietud.
Pero no pasó nada. Como dijo más tarde el general Marshall, refiriéndose a la fecha tope del ministro de AAEE Togo, en la que Bratton había fundado la predicción de lo que había de suceder: "El 29 de noviembre llegó y pasó, y entramos en diciembre sin que ocurriese nada, como que no fuera la continuación de aquellos movimientos, que podíamos seguir perfectamente bien, litoral chino abajo y dirigiéndose claramente hacia Thailandia y el golfo de Siam"
Bratton perdió la apuesta. En la división de planes de guerra, cuya calma nada podía alterar, aparentemente por aquellos días, estaba completamente desacreditado. La división de servicios secretos militares, cuyo prestigio rodaba por los suelos de todos modos, sufrió una grave pérdida de faz.
Parecía que el coronel Bratton había dado la alarma ya otras veces y con demasiada frecuencia.
-------------------------------------------------------------------------------------
Bueno, pues ya está todo.
Lo que empezó como una mera reseña del misteroso oficial de inteligencia que cita Beltzo, ha pasado a un tocho monumental de lo acontecido en esos dramáticos días a finales de noviembre de 1941.
Creo estar seguro que el misterioso oficial que cita Dahms, H G en su obra "La segunda guerra mundial" es el coronel Bratton. La única diferencia que veo es que el oficial que cita Dahms, H G debía ser de la marina, debido a esa supuesta reunión con Stark, y el coronel Bratton era del Ejército.
Bueno, al final del todo cito la fuente de donde he extractado lo expuesto por mí en esos últimos mensajes.
El Sello roto
Ladislas Farago
Editorial Bruguera SA. Barcelona 1974
Disponible (cómo no) en Iberlibro. Libro recomandado al 100% a quien esté interesado en la guerra secreta de los espías que precedió a Pearl Harbor.
Saludos
Sigamos.
Si Bratton necesitaba una prueba más para reafirmar su convencimiento de que Japón se lanzaría a la guerra el domingo siguiente, la recibió el viernes 28 de noviembre, a través de otras dos captaciones.
La primera era la traducción de otro telegrama de Togo a Nomura, mediante el cual le avisaba que la guerra se había convertido en una conclusión ya sentada como consecuencia de la actitud intransigente del gobierno norteamericano. "Estados Unidos ha seguido su curso -escribía Togo- y ha presentado esa humillante nota. Con un telegrama que le será digirigo a usted dentro de dos o tres días, y en el que constará el punto de vista del gobierno imperial, las conversaciones quedarán, de facto, cortadas. Es inevitable. No obstante, no dé la impresión de que las negociaciones han terminado definitivamente".
Lo que más le intrigaba a Bratton del despacho de Togo, era el anuncio de que "dentro de dos o tres días" enviarían un comunicado al gobierno norteamericano. Para el domingo faltaban ya menos de tres días. La nota que mencionaba Togo podía ser muy bien la declaración de guerra de Japón.
La otra prueba se hizo famosa durante las investigaciones ulteriores a la batalla de Pearl Harbor, como el mensaje de los "vientos".
El 19 de noviembre, la sección de cablegramas del ministerio de AAEE envió una circular-telegrama a cierto número de misiones diplomáticas japonesas, con instrucciones que parecían típicamente similares a las disposiciones que se suelen tomar en la víspera de una guerra. La denshinka avisaba a sus puestos avanzados que en los partes metereológicos en lengua japonesa retransmitidos diariamente en onda corta se daría ciertos avisos. Las referencias a la dirección del viento serían una clave para informarles de si se estaba a punto de romper las relaciones con Estados Unidos, Gran Bretaña o Rusia.
El telegrama enviado al cónsul general Kita decía:
"En vista de la grave situación internacional que puede llegar en cualquier momento a un punto crítico peligrosísimo, es probable que las comunicaciones telegráficas entre Japón y las naciones de sus adversarios queden suspendidas. En consecuencia, incluiremos en medio y al final de los partes metereológicos emiitidos por radio en nuestro idioma japonés, en los noticiarios dirigidos a todo el mundo, una u otra (o todas) de las frases clave siguientes:
1) HIGASHI NO KAZE AME (Viento del Este, lluvia), que significaría que las relaciones con Norteamérica no marchan como se esperaba.
2) KITANOZAKE KUMORI (Viento del Norte, nublado), dando a entender lo mismo con respecto a las relaciones ruso-niponas.
3) NISHI NO KAZE HARE (Viento del Oeste, despejado) para significar lo mismo acerca de las relaciones con Inglaterra (incluyendo la invasión de Thailandia, Singapur, Malaya, las Indias Orientales HOlandesas y la India oriental)"
"Cuando ustedes oigan una cualquiera de estas frases, o todas, repetidas dos veces en las emisiones, destruyan sus claves y sus papeles confidenciales. Se desea que guarden el mayor secreto respecto a este mensaje. Pasen esta información a las direcciones de su respectiva lista de circulares"
La captación tuvo lugar enseguida, por supuesto, pero pasó algún tiempo antes de que pudiera ser descrifrada. No estuvo en poder de Bratton hasta el 28 de noviembre.
La clave de los "vientos" causó sensación en la capital estadounidense. El coronel Sadtler y el comandante Safford en particular, se inclinaban a atribuirle un significado extraordinario. Como dijo más tarde Safford: "Aquello significaba la guerra... y nosotros sabíamos que significaba la guerra". Tanto el Ejército como la Armada tomaron minucionsas disposiciones para captar las emisiones japonesas, en busca de las frases clave. A partir del 28 de noviembre, doce estaciones interceptoras estaban a la escucha de las emisiones de Radio Tokio, con equipos de personal captador especiales que montaban guardia durante las veinticuatro horas del día.
Aunque al principio Bratton era escéptico en cuanto al significado de la clave de los "vientos" y la miraba solamente como una medida de precaución, normal en una crisis, al final acabó contagiándosele la excitación de Sadtler y Safford. Y pidió al servicio de captación de emisiones extranjeras de la comisión federal de comunicaciones que se mantuviera a la escucha, día y noche, de las emisiones tokiotas, a la caza de lo que Safford había dado en llamar el "cúmplase" de la clave de los "vientos":
Habiendo reunido pruebas, al parecer abrumadoras, en apoyo de sus alegatos, Bratton estaba dispuesto ahora a jugarse toda su reputación y el menor o mayor prestigio que el G-2 tuviera, pronosticando que la guerra con Japón estallaría en un plazo de setenta y dos horas.
Aquellos días Bratton fue, indudablemente, el hombre más atareado del edificio de Municiones. Propagaba la mala noticia de un extremo a otro de los pasillos. Incitaba a su plácido jefe a que abandonase su ecuanimidad y su timidez. Reventaba las sacrosantas puertas del recinto de la división de planes de guerra, de Gerow, con advertencias y súplicas para que se entrara en acción, y se convertía en una molestia irritante por todas partes adonde fuese.
Aunque se desestimó su insistente demanda de que se enviara avisos complementarios a los comandantes norteamericanos de las cuatro zonas de mayor peligro, presumiendo que el mensaje que les había cursado Stimson el 27 de noviembre sería suficiente para ponerles en guardia, el alto mando aguardaba el domingo siniestro de Bratton con verdadera inquietud.
Pero no pasó nada. Como dijo más tarde el general Marshall, refiriéndose a la fecha tope del ministro de AAEE Togo, en la que Bratton había fundado la predicción de lo que había de suceder: "El 29 de noviembre llegó y pasó, y entramos en diciembre sin que ocurriese nada, como que no fuera la continuación de aquellos movimientos, que podíamos seguir perfectamente bien, litoral chino abajo y dirigiéndose claramente hacia Thailandia y el golfo de Siam"
Bratton perdió la apuesta. En la división de planes de guerra, cuya calma nada podía alterar, aparentemente por aquellos días, estaba completamente desacreditado. La división de servicios secretos militares, cuyo prestigio rodaba por los suelos de todos modos, sufrió una grave pérdida de faz.
Parecía que el coronel Bratton había dado la alarma ya otras veces y con demasiada frecuencia.
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Bueno, pues ya está todo.
Lo que empezó como una mera reseña del misteroso oficial de inteligencia que cita Beltzo, ha pasado a un tocho monumental de lo acontecido en esos dramáticos días a finales de noviembre de 1941.
Creo estar seguro que el misterioso oficial que cita Dahms, H G en su obra "La segunda guerra mundial" es el coronel Bratton. La única diferencia que veo es que el oficial que cita Dahms, H G debía ser de la marina, debido a esa supuesta reunión con Stark, y el coronel Bratton era del Ejército.
Bueno, al final del todo cito la fuente de donde he extractado lo expuesto por mí en esos últimos mensajes.
El Sello roto
Ladislas Farago
Editorial Bruguera SA. Barcelona 1974
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Saludos
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Bueno, para los apasionados de la lectura, cito a continuación la bibliografía EN CASTELLANO de la que me servido en mis mensajes de este apasionante hilo:
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN FOTOGRAFIAS Y DOCUMENTOS
Hans-Adolf Jacobsen y Hans Dollinger
Plaza & Janés SA. Barcelona. 1965
EL JAPON PIERDE LA GUERRA DEL PACIFICO
Marcel Giuglaris
Ediciones Cid. Madrid. 1960
UN MUNDO EN ARMAS
Gerhard L. Weinberg
Grijalbo. Barcelona. 1995
EL PACIFICO EN LLAMAS
Albert Vulliez
Fermín Uriarte Editores. Madrid. 1967
DIA DE INFAMIA (PEARL HARBOR)
Walther Lord
Ediciones Toray SA. Barcelona. 1965
ESPLENDOR Y CAIDA DEL IMPERIO JAPONES
Gary Gordon
Plaza & Janés SA. Barcelona. 1964
MIDWAY La batalla que anuló el podería naval del Japón.
Mitsuo Fuchida y Masatake Okumiya
Editorial AHR. Barcelona. 1957
PEARL HARBOR
Gordon W. Prange
Selecciones del Reader's Digest. Madrid. 1963
LA GUERRA NAVAL EN EL PACIFICO
Luis de la Sierra
Editorial Juventud SA. Barcelona. 1979
LA GUERRA AERONAVAL EN EL PACIFICO (1941-1945)
Contralmirante R. de Belot
Editorial Naval. Madrid. 1982
PEARL HARBOR. AMERICA ANTES DEL ATAQUE
David Elstein
Noguer SA. Barcelona. 1972
PEARL HARBOR. LOS PLANES
Christopher Hart
Noguer SA. Barcelona 1972
PEARL HARBOR. EL ATAQUE
Donald Macintyre
Noguer SA. Barcelona. 1972
ENCICLOPEDIA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
VV.AA.
Editorial Codex. Madrid. 1965
EL SELLO ROTO
Ladislas Farago
Editorial Bruguera SA. Barcelona. 1974
PEARL HARBOR
VV.AA.
National Geographic España. 2001
Saludos
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN FOTOGRAFIAS Y DOCUMENTOS
Hans-Adolf Jacobsen y Hans Dollinger
Plaza & Janés SA. Barcelona. 1965
EL JAPON PIERDE LA GUERRA DEL PACIFICO
Marcel Giuglaris
Ediciones Cid. Madrid. 1960
UN MUNDO EN ARMAS
Gerhard L. Weinberg
Grijalbo. Barcelona. 1995
EL PACIFICO EN LLAMAS
Albert Vulliez
Fermín Uriarte Editores. Madrid. 1967
DIA DE INFAMIA (PEARL HARBOR)
Walther Lord
Ediciones Toray SA. Barcelona. 1965
ESPLENDOR Y CAIDA DEL IMPERIO JAPONES
Gary Gordon
Plaza & Janés SA. Barcelona. 1964
MIDWAY La batalla que anuló el podería naval del Japón.
Mitsuo Fuchida y Masatake Okumiya
Editorial AHR. Barcelona. 1957
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LA GUERRA NAVAL EN EL PACIFICO
Luis de la Sierra
Editorial Juventud SA. Barcelona. 1979
LA GUERRA AERONAVAL EN EL PACIFICO (1941-1945)
Contralmirante R. de Belot
Editorial Naval. Madrid. 1982
PEARL HARBOR. AMERICA ANTES DEL ATAQUE
David Elstein
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PEARL HARBOR. LOS PLANES
Christopher Hart
Noguer SA. Barcelona 1972
PEARL HARBOR. EL ATAQUE
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ENCICLOPEDIA LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
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Última edición por Akeno el Jue Oct 19, 2006 12:31 am, editado 1 vez en total.
- minoru genda
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Pues muchas gracias por tomarte el tiempo de buscar y escribir sobre el asunto. La verdad es que cuantas más vueltas se da sobre el tema más dudas asaltan a uno en uno y otro sentido. Lo que está claro es que la guerra era inminente y el alto mando estadounidense lo sabía, no se tomaron las medidas oportunas, el porque no se hizo, apunta en muchas direcciones, negligencia, falta de información, falta de medios, despreocupación, incredulidad, incompetencia, y quien sabe cuantas cosas negativas más.
Lo dicho Akeno excelente aportación
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Gracias Minoru.
Para todo este embrollo, José Luis da en el clavo en uno de sus mensajes ( yo de mayor quiero ser como él) :D :D :D :D
Para todo este embrollo, José Luis da en el clavo en uno de sus mensajes ( yo de mayor quiero ser como él) :D :D :D :D
SaludosJosé Luis escribió:Más me parece, de momento, que el desastre de Pearl Harbor fue, en la medida que le correspondió, un gran fallo en la cadena de mando del liderazgo político-militar estadounidense. Fallo no en la recopilación de inteligencia, sino en el análisis de esa información. Y un gran fallo de comunicación de la información disponible entre el alto mando político, el alto mando militar y el comandante en jefe de la Pacific Fleet.
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Bueno, excepto toda la historia de los días previos a Pearl Harbor, hay muy poco en la red sobre el coronel Rufus Bratton.
Participó, cómo no, en las investigaciones posteriores al ataque de Pearl Harbor, y estuvo en el cuartel general del 3er ejército de Patton en Europa.
Falleció el 26.4.1977 y fue enterrado en el National Memorial Cemetery of the Pacific, Honolulu, Oahu, Hawaii.
Siento no darte más información, aunque me imagino su cara cuando le informaran del ataque japonés a Pearl Harbor.
Saludos
Participó, cómo no, en las investigaciones posteriores al ataque de Pearl Harbor, y estuvo en el cuartel general del 3er ejército de Patton en Europa.
Falleció el 26.4.1977 y fue enterrado en el National Memorial Cemetery of the Pacific, Honolulu, Oahu, Hawaii.
Siento no darte más información, aunque me imagino su cara cuando le informaran del ataque japonés a Pearl Harbor.
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- minoru genda
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No creo que le pillara por sorpresa el ataque puesto que Bratton tenía la absoluta certeza de que el ataque se produciría antes o después y estaba presente cuando Marshall leyó los catorce puntos del mensaje japonés y envió su mensaje de alerta el mismo día 7.
Saludos
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"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein
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Aquí el problema que veo yo que tuvieron los americanos es que no se dieron cuenta que la guerra era inminente hasta que les informaron de las concentraciones y movimientos de flotas de invasión al sur de China a finales del mes de noviembre. La guerra siempre era una posibilidad, pero el descubrir la realidad es duro.
Hasta ese momento, el juego era totalmente diplomático y, con sus tira y afloja, los acontecimientos se desarrollaban sobre cauces más o menos normales y con mayor o menor tensión.
El descubrir las claras intenciones japonesas en el mar de la China fue un shock para Washington.
Saludos
Hasta ese momento, el juego era totalmente diplomático y, con sus tira y afloja, los acontecimientos se desarrollaban sobre cauces más o menos normales y con mayor o menor tensión.
El descubrir las claras intenciones japonesas en el mar de la China fue un shock para Washington.
Saludos
Hola:
El almirante Richardson había pedido más medios para Pearl Harbor, pero había hecho mucho más que eso, había puesto en duda la necesidad de que la flota norteamericana estuviese anclada en Pearl Harbor, según él, no sólo era inútil como disuasión contra los japoneses sino que además era una clara invitación a los japoneses para atacarla, recordando a Roosevelt los ejercicios donde había quedado demostrado que la flota en Pearl Harbor era vulnerable a un ataque llevado a cabo por portaaviones, el resultado es que Richardson fue sustituido poco después por Kimmel. Son este tipo de acontecimientos los que me hacen preguntarme si los norteamericanos no estaban haciendo otra cosa que adoptar la táctica del avestruz.
Saludos
El almirante Richardson había pedido más medios para Pearl Harbor, pero había hecho mucho más que eso, había puesto en duda la necesidad de que la flota norteamericana estuviese anclada en Pearl Harbor, según él, no sólo era inútil como disuasión contra los japoneses sino que además era una clara invitación a los japoneses para atacarla, recordando a Roosevelt los ejercicios donde había quedado demostrado que la flota en Pearl Harbor era vulnerable a un ataque llevado a cabo por portaaviones, el resultado es que Richardson fue sustituido poco después por Kimmel. Son este tipo de acontecimientos los que me hacen preguntarme si los norteamericanos no estaban haciendo otra cosa que adoptar la táctica del avestruz.
Saludos
"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein
- minoru genda
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Beltzo hasta ahora todo han sido especulaciones sobre la incompetencia del alto mando estadounidense y afirmaciones más o menos como la que tu haces sobre adoptar la táctica del avestruz. Es que hay tantas cosas y tan absurdas que dificilmente alguien me podrá convencer en contra de mi idea inicial, de que no solo esperaban el ataque, si no que deseaban que ocurriera y fuera como fue.
Es que ya no son unos pocos o muchos errores en la cadena de mando, es un total e increible despropósito lo que ocurrió.
Es que ya no son unos pocos o muchos errores en la cadena de mando, es un total e increible despropósito lo que ocurrió.
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Minoru, te vuelvo a recordar la cadena de despropósitos y de sucesos extraños que ocurrieron en las primeras horas del 7 de diciembre en las Filipinas, cuando todos sabían del ataque ocurrido horas antes en Pearl Harbor, y cómo pillaron a los americanos en bragas.minoru genda escribió:Beltzo hasta ahora todo han sido especulaciones sobre la incompetencia del alto mando estadounidense y afirmaciones más o menos como la que tu haces sobre adoptar la táctica del avestruz. Es que hay tantas cosas y tan absurdas que dificilmente alguien me podrá convencer en contra de mi idea inicial, de que no solo esperaban el ataque, si no que deseaban que ocurriera y fuera como fue.
Es que ya no son unos pocos o muchos errores en la cadena de mando, es un total e increible despropósito lo que ocurrió.
Pero aquí no se habla de conspiración ni de nada parecido. Y el despropósito fue increíble.
En este hilo se ha llegado a afirmar que resultaba "sospechosa" la situación de los acorazados de la US Navy en la mañana del 7 de diciembre en Pearl Harbor... y si esto es causa para que se piense que había una conspiración para que Pearl fuera cogida por sorpresa, pues que quereis que os diga...
Pero el problema viene "creo yo" en que ahora, en el 2006, todos pensamos que los soldados y mandos norteamericanos eran una especie de "Robocops", infalibles, serenos y unas verdaderas máquinas de precisión.... pero todo eso es totalmente opuesto a la realidad.
Cuando leemos que los americanos interceptaban un mensaje en clave japonés, podemos llegar a pensar que Washington lo decodificaba en segundos y que acto seguido estaba en la mesa de Roosevelt, completamente decodificado, mecanografiado y traducido al inglés, para que el Presidente, rápidamente, tomara unas decisiones importantísimas....
Nos olvidadmos también, que mientras todas estas cosas estaban ocurriendo, el juego diplomático seguía su curso (un juego diplomático muy importante y del más alto nivel), pero como ahora sabemos que el juego diplomático era una farsa, llegamos a olvidarnos que Washington trabajaba para y por la diplomacia en esas fechas y que la amenaza de la guerra siempre estaba ahí, pero que hasta no les informaron que los transportes de Yamashita se hacían a la mar, no vieron la guerra como inminente.
Se acusa a Washington de no informar mejor a los altos mandos en las Hawaii, pero creo que ha quedado demostrado que los avisos que Washington envió fueron importantes y muy serios desde el 27 de noviembre hasta el día del ataque. El que Kimmel no observara las medidas de protección adecuadas para su base en esos días previos a la guerra es su responsabilidad, aunque en su defensa puedo afirmar que dificilmente se puede descubrir a una flota que se acerca a tu base,aprovechando la noche, para lanzar un ataque aéreo.
Definitivamente no sé si Washington quería la guerra en esos momentos (los EEUU no estaban preparados para la guerra en diciembre de 1941), pero lo que sí que tengo muy claro es que para nada se imaginaban en Washington que los japoneses fueran tan osados como para atacarles en Pearl Harbor.
Saludos
Última edición por Akeno el Mar Oct 24, 2006 1:14 am, editado 1 vez en total.
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Eso no era de su incumbencia.beltzo escribió:El almirante Richardson había pedido más medios para Pearl Harbor, pero había hecho mucho más que eso, había puesto en duda la necesidad de que la flota norteamericana estuviese anclada en Pearl Harbor, según él, no sólo era inútil como disuasión contra los japoneses...
Si yo soy Presidente de los EEUU y jefe de sus fuerzas armadas, tomo una decisión política enviando a mi flota a Pearl Harbor en 1940, y al comandante en jefe de la flota del Pacífico se le ocurre decir que "es una medida inutil para presionar a los japoneses...." le destituyo fulminantemente.
A Richardson le destituyo y además le degrado :D :D :D :Dbeltzo escribió:sino que además era una clara invitación a los japoneses para atacarla, recordando a Roosevelt los ejercicios donde había quedado demostrado que la flota en Pearl Harbor era vulnerable a un ataque llevado a cabo por portaaviones..
Richardson tendría que haber hablado menos y haber trabajado más para que la protección de su base y de su flota, fuera la adecuada, ya que había quedado demostrado que era vulnerable ante un ataque aéreo lanzado por uno o varios portaaviones de ataque.
Normal....beltzo escribió:el resultado es que Richardson fue sustituido poco después por Kimmel.
Hola:
La reacción de Roosevelt fue poner a alguien en su lugar que no pusiera trabas y que sólo le dijese lo que quería oír, el resultado ya lo conocemos todos. El tiempo demostró que Richardson estaba en lo cierto y Roosevelt equivocado.
Saludos
Pues si eso no era de su incumbencia ya me dirás cual era, Richardson era un militar y no un político, no estaba cuestionando la política global del presidente sino únicamente aquello en lo que se veía implicada su labor que era la seguridad de la flota, por tanto era su deber y su obligación advertir a Roosevelt de que el efecto que se perseguía con el estacionamiento de la flota en Pearl Harbor era como mínimo contraproducente, como ejemplo le dijo que la presencia de la flota allí no había frenado a los japoneses en su expansión en Indochina, en su consideración la flota en Pearl Harbor no era más disuasoria que la presencia de la misma en la costa oeste donde por lo menos se evitarían algunos de los peligros.Eso no era de su incumbencia.
Si yo soy Presidente de los EEUU y jefe de sus fuerzas armadas, tomo una decisión política enviando a mi flota a Pearl Harbor en 1940, y al comandante en jefe de la flota del Pacífico se le ocurre decir que "es una medida inutil para presionar a los japoneses...." le destituyo fulminantemente.
La reacción de Roosevelt fue poner a alguien en su lugar que no pusiera trabas y que sólo le dijese lo que quería oír, el resultado ya lo conocemos todos. El tiempo demostró que Richardson estaba en lo cierto y Roosevelt equivocado.
Saludos
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Richardson, como militar y jefe de la flota del Pacífico tiene que obedecer y acatar las decisiones de sus superiores, y no ir diciendo a su presidente ls conveniencia o no de estacionar la flota en las Hawaii.
Para defender los intereses de la Armada ya estaba Frank Knox, secretario de Marina. Knox era la única persona autorizada para discutir con el presidente las decisiones que se adoptaban. No sé que pinta un comandante de flota poniendo objecciones a las decisiones de su jefe supremo.
Vamos, que si seguía por estos derroteros la cuestión, me veo a Richardson discutiendo con Washington la conveniencia o no de invadir las Marshall, tal y como preveía el plan de guerra americano en caso de guerra con el Japón.
Saludos
P.D. Vamos, que si tu superior te dice que ocupes una posición avanzada.... pues a decir SI SEÑOR y punto, y a empezar a cavar posiciones de tirador como un loco... no poner impedimentos diciendo que la posición no es buena, que no es segura, etc.
Para defender los intereses de la Armada ya estaba Frank Knox, secretario de Marina. Knox era la única persona autorizada para discutir con el presidente las decisiones que se adoptaban. No sé que pinta un comandante de flota poniendo objecciones a las decisiones de su jefe supremo.
Vamos, que si seguía por estos derroteros la cuestión, me veo a Richardson discutiendo con Washington la conveniencia o no de invadir las Marshall, tal y como preveía el plan de guerra americano en caso de guerra con el Japón.
Saludos
P.D. Vamos, que si tu superior te dice que ocupes una posición avanzada.... pues a decir SI SEÑOR y punto, y a empezar a cavar posiciones de tirador como un loco... no poner impedimentos diciendo que la posición no es buena, que no es segura, etc.
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