Horrendas imágenes, terribles hechos cometidos en pleno Siglo XX, los cuales desafortunadamente no son objeto de atención ni de un estudio histórico objetivo ni aún en nuestros días; fueron crímenes de lesa humanidad y como tal no prescriben, pero en nuestros días las instituciones encargadas parecen simplemente no interesarse en el asunto.
Es el horror de la guerra, ese fenómeno por medio del cual erupciona lo peor del ser humano, el Thanatos que todos llevamos -latente- dentro de nosotros, esperando la oportunidad para emerger.
Vilezas como esas violaciones masivas de mujeres alemanas por parte de las tropas soviéticas, villanías como los infames "Bombardeos estratégicos" de los aliados sobre ciudades alemanas saturadas de civiles desarmados o como la salvajada de la detonación de las horribles bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, las cuales asesinaron a más de doscientas mil personas civiles incluyendo mujeres embarazadas, ancianos y niños recién nacidos, todo ello sin hablar del horror del Holocausto en contra de la admirable raza Judía, lo peor que el mundo ha conocido; todas esas iniquidades me recuerdan me recuerdan las palabras de Leon Trotsky:
"No nos llamemos a engaño: lo que conocemos como Civilización no es madera, es apenas barniz; y basta una generación para que se desgarre y quede al descubierto lo demoníaco y salvaje que anida latente en el fondo de la humanidad".
Saludos cordiales desde Nueva York,
Antonio Machado

"In libris libertas" ("En los libros está la libertad")
"Omnia cum Honore, Omnia cum Decorum" ("Todo con honor, todo con decoro")
“La religiosidad es una enfermedad infantil colectiva: las religiones son el sarampión de la Humanidad. Con el tiempo y la razón, las supersticiones religiosas desaparecerán de la imaginación humana.” Sigmund Freud.
"Hace 300 años me hubieran quemado vivo en la hoguera cristiana de la Santa Inquisición, hoy las hordas nazis solamente queman mis libros: algo hemos avanzado". Sigmund Freud.
"Las religiones son el opio de los pueblos". Karl Marx.
"Tú no vengas a rezar a mi casa, yo no iré a pensar a tu iglesia..."
"Odi profanum vulgus at arceo" ("Odio la vulgaridad y la mantengo a distancia"). De las "Odas" de Homero.














