20 de julio de 1944: Kluge se rinde a los aliados
Publicado: Mar Feb 13, 2007 5:24 pm
¡Hola a todos!
La siguiente hipótesis contempla la rendición del Comandante en Jefe del Oeste y sus ejércitos subordinados a los aliados el 20 ó el 21 de julio de 1944. Antes de entrar a considerar mi hipótesis, quiero subrayar los hechos históricos esenciales que se dieron en Francia el 20 de julio de 1944. Sigo la fuente de Peter Hoffmann, The History of the German Resistance 1933-1945 (MIT Press, primera edición 1977).
20 de julio de 1944 en París.-
Las primeras noticias de que el intento de asesinato de Hitler iba a tener lugar el 20 de julio llegaron a París durante la mañana de ese día. Las recibió el coronel Eberhard Finckh, Jefe Suplente del Estado Mayor Oeste, y llegaban de la oficina en Zossen del general Wagner, Jefe Suplente del Estado Mayor General del Ejército. La palabra en clave era “Ejercicio” (tercera vez que se recibía en los últimos quince días) y significaba que el atentado estaba en marcha. “Ejercicio acabado” significaba que el atentado había tenido éxito.
Finckh puso en orden todos los documentos y órdenes que tenía preparados y llamó al Hotel “Majestic” para pasar la palabra en clave al teniente coronel Cäsar von Hofacker, oficial especialmente empleado en el estado mayor del general von Stülpnagel.
Un poco después de las 1400 horas, Finckh recibió otra vez de la Oficina de Wagner la segunda palabra en clave, “Ejercicio acabado”, dejando a continuación su oficina en la Rue de Surène camino de St. Germain, donde estaba el cuartel general del Comandante en Jefe del Oeste, para reportar al general Günther Blumentritt, jefe del Estado Mayor. Finckh contó a Blumentritt (que no estaba en el ajo de la conspiración) que había tenido lugar un putsch de la Gestapo en Berlín; Hitler había sido asesinado y el mariscal von Witzleben, el coronel general Beck y el Dr. Goerdeler habían formado un nuevo gobierno.
Blumentritt aceptó como bueno el informe de Finckh y telefoneó inmediatamente a La Roche-Guyon, el puesto de mando del Grupo B de Ejércitos para hablar con el mariscal von Kluge, Comandante en Jefe del Oeste y Comandante en Jefe del Grupo B de Ejércitos (este último mando desde la noche anterior, a raíz del accidente de Rommel del 17 de julio). Pero Kluge estaba de inspección por el frente, y cogió su llamada el teniente general Speidel, Jefe de Estado Mayor del Grupo B de Ejércitos. Blumentritt lo puso en antecedentes y acto seguido partió para La Roche-Guyon. Eran sobre las 1700 horas.
En el Hotel “Majestic”, el teniente coronel von Hofacker recibió una llamada de Stauffenberg poco después de las 16000 horas; el conde le comunicó que Hitler había muerto y el coup estaba en marcha. Hofacker pasó inmediatamente la noticia a su comandante, el general Stülpnagel, quien actuó de inmediato. Llamó a sus principales oficiales de estado mayor: coronel von Linstow, su jefe de estado mayor; teniente general Eugen Oberhäuser, oficial jefe de Señales; Dr. Michel, jefe de administración militar; y al teniente general Hans Freiherr von Boineburg-Lengsfeld, Comandante de París, quien llevaba largo tiempo metido en la trama de la conspiración.
Boineburg llegó con su jefe de estado mayor, coronel von Unger, entre las 1700 y 1800 horas, y recibió la orden de Stülpnagel de arrestar a todo el personal de las SS con sus oficiales, incluyendo al SS-Gruppenführer Oberg, Comandante de la Policía y oficial superior de las SS en París; si alguien se resistía debía ser liquidado inmediatamente.
Desde el “Majestic”, Boineburg alertó al 1º Regimiento de la 325ª División de Seguridad, que estaba bajo su mando, y ordenó que los arrestos del personal de las SS y SD no tuviera lugar antes de las 2300 horas para evitar el espectáculo que podía formarse entre tropas alemanas delante del público francés. El teniente coronel von Kraewel, comandante del regimiento, dirigiría la operación.
Poco después de las 1800 horas, Beck llamó a Stülpnagel para decirle que el atentado había fallado, pero Stülpnagel le aseguró que él utilizaría las tropas bajo su mando pasase lo que pasase. No podía decirle cómo actuaría Kluge, por lo que era mejor que el propio Beck se pusiera en contacto con Kluge.
A las 1815 horas, Speidel llamó a Stülpnagel para decirle que Kluge quería verle a él y a su jefe de estado mayor en La Roche-Guyon a las 2000 horas para mantener una importante conferencia. Stülpnagel salió después de las 1900 horas acompañado por Hofacker, el Dr. Horst (cuñado de Speidel) y el Dr. Baumgart, su ayudante personal. No llevó a su jefe de estado mayor, Linstow, para que se hiciera cargo del cuartel general en ausencia de Stülpnagel.
Kluge regresó de su viaje al frente sobre las 1800 horas; después de ponerlo al orden de la situación de guerra, Speidel le comunicó las nuevas del atentado. Blumentritt y Hofacker le habían comunicado sobre las 1700 horas la noticia del atentado contra Hitler, pero mientras tanto la radio había anunciado que el atentado había fracasado. Sobre las 1815 horas Beck llamó a Kluge y le comunicó que Hitler estaba muerto; se había declarado en Berlín un estado de emergencia militar que se estaba extendiendo a toda Alemania. El antiguo jefe del EMG preguntó a Kluge si podían contar con su colaboración; Kluge le respondió que debía pensarlo y después le devolvería la llamada. Poco después llegó Blumentritt.
Blumentritt repitió a Kluge lo que ya sabía por Speidel. Kluge llamó entonces al mayor general Stieff, jefe de la Sección de Organización del Ejército en “Mauerwald”, a quien conocía muy bien. Stieff le dijo que, al parecer, Hitler no había muerto, pues uno de sus oficiales de estado mayor, el mayor Ferber, había hablado con el Führer una hora después del atentado. A continuación Kluge llamó a Bendlerstrasse, saliéndole al aparato Stauffenberg. Kluge pidió hablar con Fromm, pero el conde le dijo que Fromm ya no contaba para nada y le pasó con el sucesor, el coronel general Hoepner. Éste le comentó a Kluge que los informes y declaraciones sobre el fracaso del atentado eran un montaje de las SS; las órdenes para los grupos de ejércitos ya estaban de camino por teletipo. En ese momento se cortó la comunicación; Kluge no quiso intentar restaurarla.
Acto seguido Kluge recibió la llamada del general von Falkenhausen, ex comandante de Bélgica y Francia Septentrional que había sido destituido el 14 de julio. Le dijo que ya había hablado con Beck, al igual que Kluge, pero este último no creía que el Führer hubiera muerto.
Hacia las 2000 horas los teletipos de Berlín llegaron a La Roche-Guyon, pasados desde St. Germain por el coronel Bodo Zimmermann, el oficial de operaciones. El primero anunciaba la asunción de plenos poderes por la Wehrmacht y ordenaba a los comandantes tomar el mando de todas las unidades de las Waffen SS, Servicio de Trabajo, la “Organización Todt”, todas las autoridades, funcionarios y departamentos del Partido Nazi y sus formaciones afiliadas en el área, asegurar las instalaciones de señales y eliminar a la SD. También llegó a La Roche-Guyon el mensaje que desmentía los boletines de radio, insistiendo que el Führer estaba muerto. Todo ello impresionó a Kluge, quien creyó entonces que Hitler estaba muerto, y dijo a Blumentritt: “Ha llegado una hora histórica.” Luego pasó a discutir con Blumentritt los detalles a seguir para conseguir un cese del fuego en el Oeste.
Poco después llegó un teletipo de Keitel desde la “Wolfschanze” afirmando que, a pesar de las declaraciones en contra, Hitler estaba vivo y con perfecta salud. Kluge volvió a variar de opinión y encargó a Blumentritt que llamase a todo el mundo hasta averiguar la verdad.
Poco más tarde de las 2000 horas llegaron Stülpnagel y compañía. En el encuentro inicial estaban presentes Kluge, Blumentritt, Stülpnagel, Hofacker y el Dr. Horst. Hofacker habló durante 15 minutos describiendo el plan y el curso del coup d’état, y su propio papel como oficial de enlace entre Beck y Stauffenberg, por una parte, y el grupo de Stülpnagel en París, por la otra. Acabó apelando apasionadamente a Kluge para que rompiera con Hitler y asumiera el liderazgo del movimiento de liberación en el Oeste. Kluge esperó un rato antes de decir que el asunto era una metedura de pata, negando tener idea de la conspiración, para asombro de Stülpnagel, quien, enfurecido, se contuvo pensando que el coup estaba llevándose a cabo en París y, tal vez, Kluge volviese a cambiar de idea cuando conociera su alcance.
Kluge invitó a sus colegas a cenar, momento en el que se sumó Speidel. Durante la cena, Stülpnagel pidió a Kluge una conversación en privado, y ambos oficiales se retiraron a una habitación contigua. A los pocos minutos se llamó a Blumentritt, quien al entrar encontró a Kluge furioso al enterarse de las órdenes que Stülpnagel había cursado en París (arresto de las SS y SD). Blumentritt debía cancelar esas órdenes inmediatamente, pero cuando éste telefoneó al coronel von Linstow, el momento ya era demasiado tardío para detener lo que ya estaba en curso.
Mientras tenía lugar esa cena en La Roche-Guyon (cena que Kluge levantó hacia las 2300 horas), en París se estaba arrestando sin resistencia a la Gestapo y a las SS. Los boletines de la radio anunciando que Hitler estaba vivo no atemorizaron a los oficiales de Stülpnagel en su convicción de que las SS estaban involucradas en el putsch anti-Hitler. Las llamadas de la “Wolfschanze” y Goebbels desde Berlín no tuvieron eco entre estos oficiales.
El mayor general Brehmer, portador de la “Orden de Sangre” de 1923 del Partido Nazi, se puso él mismo a la cabeza de las tropas destinadas a arrestar a los líderes superiores de las SS. Boineburg se mantuvo con sus ayudantes en la esquina de la Avenue Foch y el Boulevard Lannes, y supervisó la operación. A las 2230 horas se dio la señal y las tropas dejaron la Avenue du Bois de Boulogne. Poco después, con metralletas y pistolas preparadas, se tomaron por sorpresa todos los cuarteles de las SS y SD; salvo un disparo fortuito pero sin daños, no hubo resistencia alguna: se arrestó a todo el que estaba en los cuarteles, y los que estaban ausentes fueron llamados mediante las sirenas de alarma y arrestados. Más de 1.200 prisioneros fueron embarcados en camiones y encarcelados en la prisión de la Wehrmacht en Fresnes y en el antiguo Fort de l’Est, St. Denis. El SS-Gruppenführer Oberg fue arrestado por el mayor general Brehmer en persona. El SS-Standartenführer Knochen, oficial superior de la SD, fue requerido telefónicamente en algún club nocturno por un oficial subalterno y arrestado por el teniente coronel von Kraewel en el cuartel general de la SD en la Avenue Foch. Fue encerrado con otros oficiales SS en el Hotel “Continental” en la Rue Castiglione.
Algunos oficiales subalternos de la SD consiguieron escapar al arresto e informaron al SS-Oberführer Meyer, de la División SS “Hitlerjugend”, quien pasó la noticia al SS-Obergruppenführer Sepp Dietrich, I CPSS. Nada cambió, pues lo único que hizo Dietrich fue pasar la noticia a una autoridad superior. Mientras tanto se estaban preparando en el patio de la École Militaire, en los barracones del 1º Regimiento de Seguridad, los patíbulos donde serían ajusticiados los hallados culpables (SS y SD) por las cortes marciales que debían proceder.
Bien, no es necesario seguir con los detalles. Basta decir que, como todos saben, el golpe en París se frustró por la renuencia del mariscal von Kluge, y finalmente se liberaron a todos los prisioneros SD y SS, que, tras arduos esfuerzos diplomáticos entre unos y otros, acabaron en buenos términos con los oficiales del Heer que los habían arrestado.
Lo que quiero subrayar es que la clave del destino final del coup d’état en París fue el mariscal von Kluge. Si se hubiera decidido firmemente a favor de los golpistas, la conspiración habría triunfado en París. ¿Por cuánto tiempo? Muy probablemente el tiempo suficiente como para rendir las fuerzas alemanas de línea de frente.
Pero esto no ocurrió. ¿Cómo pudo haber ocurrido? Hasta donde es legítimo especular, yo estoy convencido de que el coup y rendición habrían tenido éxito si:
1) Rommel no hubiera tenido el accidente del 17 de julio y hubiera estado operativo el 20 de julio. Precisamente el plan del mariscal consistía en negociar la rendición con los aliados (Ike o Monty) si Hitler no daba respuesta satisfactoria a su ultimátum de 17 de julio. Con Rommel operativo, la actitud vacilante de Kluge podría haber cambiado, y en todo caso Rommel lo podría haber neutralizado.
2) Henning von Tresckow hubiese acompañado como jefe de estado mayor a Kluge cuando éste fue asignado para sustituir a Rundstedt. Tresckow, cuando estaba en el estado mayor del Grupo de Ejércitos Centro bajo el mando de Kluge, había sido una especie de voz de la conciencia y resorte decisorio en la postura de Kluge con la conspiración militar en el Este. Es probable que si Tresckow fuese el 20 de julio el jefe de estado mayor de Kluge, éste se hubiese decidido finalmente a favor de la conspiración.
Naturalmente, estas dos condiciones son insuperables, pues no se puede cambiar la realidad (Rommel tuvo un accidente grave y Tresckow estaba destinado en otro puesto). Pero, dejando esto un poco al margen, ¿qué imagináis que podría ocurrir en un escenario en el cual París y el Comandante en Jefe del Oeste se hubiesen rendido a los aliados el 20/21 de julio de 1944?
Saludos cordiales
José Luis
La siguiente hipótesis contempla la rendición del Comandante en Jefe del Oeste y sus ejércitos subordinados a los aliados el 20 ó el 21 de julio de 1944. Antes de entrar a considerar mi hipótesis, quiero subrayar los hechos históricos esenciales que se dieron en Francia el 20 de julio de 1944. Sigo la fuente de Peter Hoffmann, The History of the German Resistance 1933-1945 (MIT Press, primera edición 1977).
20 de julio de 1944 en París.-
Las primeras noticias de que el intento de asesinato de Hitler iba a tener lugar el 20 de julio llegaron a París durante la mañana de ese día. Las recibió el coronel Eberhard Finckh, Jefe Suplente del Estado Mayor Oeste, y llegaban de la oficina en Zossen del general Wagner, Jefe Suplente del Estado Mayor General del Ejército. La palabra en clave era “Ejercicio” (tercera vez que se recibía en los últimos quince días) y significaba que el atentado estaba en marcha. “Ejercicio acabado” significaba que el atentado había tenido éxito.
Finckh puso en orden todos los documentos y órdenes que tenía preparados y llamó al Hotel “Majestic” para pasar la palabra en clave al teniente coronel Cäsar von Hofacker, oficial especialmente empleado en el estado mayor del general von Stülpnagel.
Un poco después de las 1400 horas, Finckh recibió otra vez de la Oficina de Wagner la segunda palabra en clave, “Ejercicio acabado”, dejando a continuación su oficina en la Rue de Surène camino de St. Germain, donde estaba el cuartel general del Comandante en Jefe del Oeste, para reportar al general Günther Blumentritt, jefe del Estado Mayor. Finckh contó a Blumentritt (que no estaba en el ajo de la conspiración) que había tenido lugar un putsch de la Gestapo en Berlín; Hitler había sido asesinado y el mariscal von Witzleben, el coronel general Beck y el Dr. Goerdeler habían formado un nuevo gobierno.
Blumentritt aceptó como bueno el informe de Finckh y telefoneó inmediatamente a La Roche-Guyon, el puesto de mando del Grupo B de Ejércitos para hablar con el mariscal von Kluge, Comandante en Jefe del Oeste y Comandante en Jefe del Grupo B de Ejércitos (este último mando desde la noche anterior, a raíz del accidente de Rommel del 17 de julio). Pero Kluge estaba de inspección por el frente, y cogió su llamada el teniente general Speidel, Jefe de Estado Mayor del Grupo B de Ejércitos. Blumentritt lo puso en antecedentes y acto seguido partió para La Roche-Guyon. Eran sobre las 1700 horas.
En el Hotel “Majestic”, el teniente coronel von Hofacker recibió una llamada de Stauffenberg poco después de las 16000 horas; el conde le comunicó que Hitler había muerto y el coup estaba en marcha. Hofacker pasó inmediatamente la noticia a su comandante, el general Stülpnagel, quien actuó de inmediato. Llamó a sus principales oficiales de estado mayor: coronel von Linstow, su jefe de estado mayor; teniente general Eugen Oberhäuser, oficial jefe de Señales; Dr. Michel, jefe de administración militar; y al teniente general Hans Freiherr von Boineburg-Lengsfeld, Comandante de París, quien llevaba largo tiempo metido en la trama de la conspiración.
Boineburg llegó con su jefe de estado mayor, coronel von Unger, entre las 1700 y 1800 horas, y recibió la orden de Stülpnagel de arrestar a todo el personal de las SS con sus oficiales, incluyendo al SS-Gruppenführer Oberg, Comandante de la Policía y oficial superior de las SS en París; si alguien se resistía debía ser liquidado inmediatamente.
Desde el “Majestic”, Boineburg alertó al 1º Regimiento de la 325ª División de Seguridad, que estaba bajo su mando, y ordenó que los arrestos del personal de las SS y SD no tuviera lugar antes de las 2300 horas para evitar el espectáculo que podía formarse entre tropas alemanas delante del público francés. El teniente coronel von Kraewel, comandante del regimiento, dirigiría la operación.
Poco después de las 1800 horas, Beck llamó a Stülpnagel para decirle que el atentado había fallado, pero Stülpnagel le aseguró que él utilizaría las tropas bajo su mando pasase lo que pasase. No podía decirle cómo actuaría Kluge, por lo que era mejor que el propio Beck se pusiera en contacto con Kluge.
A las 1815 horas, Speidel llamó a Stülpnagel para decirle que Kluge quería verle a él y a su jefe de estado mayor en La Roche-Guyon a las 2000 horas para mantener una importante conferencia. Stülpnagel salió después de las 1900 horas acompañado por Hofacker, el Dr. Horst (cuñado de Speidel) y el Dr. Baumgart, su ayudante personal. No llevó a su jefe de estado mayor, Linstow, para que se hiciera cargo del cuartel general en ausencia de Stülpnagel.
Kluge regresó de su viaje al frente sobre las 1800 horas; después de ponerlo al orden de la situación de guerra, Speidel le comunicó las nuevas del atentado. Blumentritt y Hofacker le habían comunicado sobre las 1700 horas la noticia del atentado contra Hitler, pero mientras tanto la radio había anunciado que el atentado había fracasado. Sobre las 1815 horas Beck llamó a Kluge y le comunicó que Hitler estaba muerto; se había declarado en Berlín un estado de emergencia militar que se estaba extendiendo a toda Alemania. El antiguo jefe del EMG preguntó a Kluge si podían contar con su colaboración; Kluge le respondió que debía pensarlo y después le devolvería la llamada. Poco después llegó Blumentritt.
Blumentritt repitió a Kluge lo que ya sabía por Speidel. Kluge llamó entonces al mayor general Stieff, jefe de la Sección de Organización del Ejército en “Mauerwald”, a quien conocía muy bien. Stieff le dijo que, al parecer, Hitler no había muerto, pues uno de sus oficiales de estado mayor, el mayor Ferber, había hablado con el Führer una hora después del atentado. A continuación Kluge llamó a Bendlerstrasse, saliéndole al aparato Stauffenberg. Kluge pidió hablar con Fromm, pero el conde le dijo que Fromm ya no contaba para nada y le pasó con el sucesor, el coronel general Hoepner. Éste le comentó a Kluge que los informes y declaraciones sobre el fracaso del atentado eran un montaje de las SS; las órdenes para los grupos de ejércitos ya estaban de camino por teletipo. En ese momento se cortó la comunicación; Kluge no quiso intentar restaurarla.
Acto seguido Kluge recibió la llamada del general von Falkenhausen, ex comandante de Bélgica y Francia Septentrional que había sido destituido el 14 de julio. Le dijo que ya había hablado con Beck, al igual que Kluge, pero este último no creía que el Führer hubiera muerto.
Hacia las 2000 horas los teletipos de Berlín llegaron a La Roche-Guyon, pasados desde St. Germain por el coronel Bodo Zimmermann, el oficial de operaciones. El primero anunciaba la asunción de plenos poderes por la Wehrmacht y ordenaba a los comandantes tomar el mando de todas las unidades de las Waffen SS, Servicio de Trabajo, la “Organización Todt”, todas las autoridades, funcionarios y departamentos del Partido Nazi y sus formaciones afiliadas en el área, asegurar las instalaciones de señales y eliminar a la SD. También llegó a La Roche-Guyon el mensaje que desmentía los boletines de radio, insistiendo que el Führer estaba muerto. Todo ello impresionó a Kluge, quien creyó entonces que Hitler estaba muerto, y dijo a Blumentritt: “Ha llegado una hora histórica.” Luego pasó a discutir con Blumentritt los detalles a seguir para conseguir un cese del fuego en el Oeste.
Poco después llegó un teletipo de Keitel desde la “Wolfschanze” afirmando que, a pesar de las declaraciones en contra, Hitler estaba vivo y con perfecta salud. Kluge volvió a variar de opinión y encargó a Blumentritt que llamase a todo el mundo hasta averiguar la verdad.
Poco más tarde de las 2000 horas llegaron Stülpnagel y compañía. En el encuentro inicial estaban presentes Kluge, Blumentritt, Stülpnagel, Hofacker y el Dr. Horst. Hofacker habló durante 15 minutos describiendo el plan y el curso del coup d’état, y su propio papel como oficial de enlace entre Beck y Stauffenberg, por una parte, y el grupo de Stülpnagel en París, por la otra. Acabó apelando apasionadamente a Kluge para que rompiera con Hitler y asumiera el liderazgo del movimiento de liberación en el Oeste. Kluge esperó un rato antes de decir que el asunto era una metedura de pata, negando tener idea de la conspiración, para asombro de Stülpnagel, quien, enfurecido, se contuvo pensando que el coup estaba llevándose a cabo en París y, tal vez, Kluge volviese a cambiar de idea cuando conociera su alcance.
Kluge invitó a sus colegas a cenar, momento en el que se sumó Speidel. Durante la cena, Stülpnagel pidió a Kluge una conversación en privado, y ambos oficiales se retiraron a una habitación contigua. A los pocos minutos se llamó a Blumentritt, quien al entrar encontró a Kluge furioso al enterarse de las órdenes que Stülpnagel había cursado en París (arresto de las SS y SD). Blumentritt debía cancelar esas órdenes inmediatamente, pero cuando éste telefoneó al coronel von Linstow, el momento ya era demasiado tardío para detener lo que ya estaba en curso.
Mientras tenía lugar esa cena en La Roche-Guyon (cena que Kluge levantó hacia las 2300 horas), en París se estaba arrestando sin resistencia a la Gestapo y a las SS. Los boletines de la radio anunciando que Hitler estaba vivo no atemorizaron a los oficiales de Stülpnagel en su convicción de que las SS estaban involucradas en el putsch anti-Hitler. Las llamadas de la “Wolfschanze” y Goebbels desde Berlín no tuvieron eco entre estos oficiales.
El mayor general Brehmer, portador de la “Orden de Sangre” de 1923 del Partido Nazi, se puso él mismo a la cabeza de las tropas destinadas a arrestar a los líderes superiores de las SS. Boineburg se mantuvo con sus ayudantes en la esquina de la Avenue Foch y el Boulevard Lannes, y supervisó la operación. A las 2230 horas se dio la señal y las tropas dejaron la Avenue du Bois de Boulogne. Poco después, con metralletas y pistolas preparadas, se tomaron por sorpresa todos los cuarteles de las SS y SD; salvo un disparo fortuito pero sin daños, no hubo resistencia alguna: se arrestó a todo el que estaba en los cuarteles, y los que estaban ausentes fueron llamados mediante las sirenas de alarma y arrestados. Más de 1.200 prisioneros fueron embarcados en camiones y encarcelados en la prisión de la Wehrmacht en Fresnes y en el antiguo Fort de l’Est, St. Denis. El SS-Gruppenführer Oberg fue arrestado por el mayor general Brehmer en persona. El SS-Standartenführer Knochen, oficial superior de la SD, fue requerido telefónicamente en algún club nocturno por un oficial subalterno y arrestado por el teniente coronel von Kraewel en el cuartel general de la SD en la Avenue Foch. Fue encerrado con otros oficiales SS en el Hotel “Continental” en la Rue Castiglione.
Algunos oficiales subalternos de la SD consiguieron escapar al arresto e informaron al SS-Oberführer Meyer, de la División SS “Hitlerjugend”, quien pasó la noticia al SS-Obergruppenführer Sepp Dietrich, I CPSS. Nada cambió, pues lo único que hizo Dietrich fue pasar la noticia a una autoridad superior. Mientras tanto se estaban preparando en el patio de la École Militaire, en los barracones del 1º Regimiento de Seguridad, los patíbulos donde serían ajusticiados los hallados culpables (SS y SD) por las cortes marciales que debían proceder.
Bien, no es necesario seguir con los detalles. Basta decir que, como todos saben, el golpe en París se frustró por la renuencia del mariscal von Kluge, y finalmente se liberaron a todos los prisioneros SD y SS, que, tras arduos esfuerzos diplomáticos entre unos y otros, acabaron en buenos términos con los oficiales del Heer que los habían arrestado.
Lo que quiero subrayar es que la clave del destino final del coup d’état en París fue el mariscal von Kluge. Si se hubiera decidido firmemente a favor de los golpistas, la conspiración habría triunfado en París. ¿Por cuánto tiempo? Muy probablemente el tiempo suficiente como para rendir las fuerzas alemanas de línea de frente.
Pero esto no ocurrió. ¿Cómo pudo haber ocurrido? Hasta donde es legítimo especular, yo estoy convencido de que el coup y rendición habrían tenido éxito si:
1) Rommel no hubiera tenido el accidente del 17 de julio y hubiera estado operativo el 20 de julio. Precisamente el plan del mariscal consistía en negociar la rendición con los aliados (Ike o Monty) si Hitler no daba respuesta satisfactoria a su ultimátum de 17 de julio. Con Rommel operativo, la actitud vacilante de Kluge podría haber cambiado, y en todo caso Rommel lo podría haber neutralizado.
2) Henning von Tresckow hubiese acompañado como jefe de estado mayor a Kluge cuando éste fue asignado para sustituir a Rundstedt. Tresckow, cuando estaba en el estado mayor del Grupo de Ejércitos Centro bajo el mando de Kluge, había sido una especie de voz de la conciencia y resorte decisorio en la postura de Kluge con la conspiración militar en el Este. Es probable que si Tresckow fuese el 20 de julio el jefe de estado mayor de Kluge, éste se hubiese decidido finalmente a favor de la conspiración.
Naturalmente, estas dos condiciones son insuperables, pues no se puede cambiar la realidad (Rommel tuvo un accidente grave y Tresckow estaba destinado en otro puesto). Pero, dejando esto un poco al margen, ¿qué imagináis que podría ocurrir en un escenario en el cual París y el Comandante en Jefe del Oeste se hubiesen rendido a los aliados el 20/21 de julio de 1944?
Saludos cordiales
José Luis