Kurt Eisner
Publicado: Mar Ago 19, 2008 11:36 pm

fuente https://www.hdbg.eu/revolution/web/biog ... 1-09-g.jpg
El líder de la revolución en Baviera en 1918 fue un berlinés judío nacido el 14 de mayo de 1867, quien antes de la guerra se había ganado una considerable reputación como crítico literario, ensayista y periodista. Era editor de varios periódicos, incluyendo el Frankfurter Zeitung y el Vorwärts, y su mordaz pluma le hizo entrar en la cárcel en una ocasión por lesa majestad. En 1907 fue nombrado redactor jefe del Fränkischer Tagespost, obtuvo la ciudadanía bávara y se instaló en Múnich. En 1914 se identificó con el ala revisionista del SPD, pero era un comprometido internacionalista, pacifista y antimilitarista. Aunque inicialmente aceptó la validez de una guerra defensiva por parte de Alemania en 1914, sus simpatías se movieron cada vez más hacia la izquierda mientras la guerra se prolongaba, haciendo que se uniera a la opositora Arbeitsgemeinschaft en el SPD. A principios de 1917 ayudó a fundar el USPD y se labró un perfil público como activista antiguerra mediante una apasionada agitación y participación en la huelga de las municiones de Berlín en enero 1918. Pero fue su importante rol en la política bávara al final de la guerra lo que le dio a Eisner un lugar en la historia.
Un utópico socialista independiente más que un Marxista, era idealista, enérgico y creativo, e indudablemente poseía un don para el liderazgo revolucionario. Pero carecía de un sentido de la realidad adecuado. Creía que una Alemania completamente nueva debía de surgir de la derrota, en la que los conceptos de justicia, paz y razón predominarían, y que esta nueva Alemania podría tener un puesto importante en una nueva era de reconciliación internacional. El cansancio de la población alemana por la guerra en noviembre de 1918, un extendido antiprusianismo y el miedo a la invasión aliada crearon una situación que fue receptiva a la oratoria radical y a las promesas de un futuro mejor. Eisner lideró la demanda de la abolición de la monarquía bávara y la creación de una república socialista, de la que se convertiría en ministro presidente el 8 de noviembre de 1918, después de haber promovido el día de antes una multitudinaria marcha contra la dinastía de los Wittelsbacher desde el Theresienwisse hacia el centro de la ciudad, durante la cual fue uniéndose más y más gente que iba abasteciéndose de armas a su paso por diferentes cuarteles militares sin encontrar oposición. A nivel nacional, consideró mantener los consejos de trabajadores y soldados que habían surgido de repente, para dar un contrapunto proletario a la emergente democracia parlamentaria burguesa, y combinar ambas en alguna forma de control dual. Esta idea, y otras, fueron destrozadas por el pobre resultado del USPD en las elecciones al nuevo parlamento bávaro en enero de 1919. Pero Eisner siguió en su cargo a pesar del escaso apoyo y la creciente oposición a derechas e izquierdas y, algo imprudentemente, viajó a Berna en febrero para tomar parte en la primera conferencia de posguerra de la Segunda Internacional Socialista, cuando él había provocado honestamente la ruptura entre las facciones de derecha e izquierda. Allí admitió de nuevo la culpabilidad de Alemania en la guerra y apeló a los prisioneros de guerra alemanes en Francia a ayudar a reconstruir ese devastado país. Las críticas siguieron arreciando entonces: los periódicos de Múnich señalaron que Eisner trataba de convertir a los prisioneros alemanes en mano de obra forzada y el izquierdista Münchner Post destacaba que Eisner representaba sólo al 3% del electorado, al tiempo que su amigo personal Gustav Landauer admitía que Eisner era el hombre más odiado de Alemania.
Poco después de su retorno a Alemania, el 21 de febrero de 1919, fue asesinado por un nacionalista radical, Anton Graf von Arco Valley, en su camino hacia el Landtag bávaro, donde iba a anunciar su dimisión. Arco Valley se había escondido en un portal y, una vez Eisner pasó por delante, salió detrás de él y le disparó dos balas: una en la cabeza y otra en la espalda. Tras el asesinato, los simpatizantes de Eisner erigieron un singular memorial, compuesto por un grupo de rifles dispuestos en pirámide sobre una pila de flores, con una corona de flores y una foto del asesinado colgando en medio. De acuerdo con un reportero Americano, mujeres y niños añadían constantemente flores frescas. Pero como no todos simpatizaban con Eisner, un miembro de la Sociedad Thule roció el sitio con orina de perra en celo, de modo que todos los perros de la zona acudieron a ese punto a husmear y orinar. En el torbellino político que siguió al crimen, elementos más extremos tomaron el control y procedieron a establecer una dictadura soviética, la cual, a su vez, fue destruida por la extrema derecha.
Allí, en la Kardinal Faulhaber Strasse de Múnich, existe en la actualidad un homenaje:

El portal donde se escondió el asesino queda a la altura del coche aparcado.

El sitio exacto donde cayó Eisner.

La inscripción.
Las fotografías son propiedad del autor.
Fuentes:
- STACHURA, Peter D.. Political Leaders in Weimar Germany. A Biographical Study. Simon and Schuster. New York: 1993. p. 43.
- LARGE, David Clay. Where Ghosts Walked. Munich Road's to the Third Reich. W. W. Norton & Company, Inc. USA: 1997.
Un saludo.
