Carin Göring
Publicado: Jue Sep 29, 2005 12:22 am
Karin Goering
Dicen que detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer. Muchos desconocen la historia de la primera esposa de Goering y su gran contribución a la causa nacional socialista, basándome en el estudio de Anna Maria Sigmund: "Las mujeres de los nazis" y en la biografía de su hermana Fanny Fock: " Carin Góering" me dispongo en sucesivos post a reconstruir los principales acontecimientos dentro de la biografía de Carin Fock
I PARTE

Karin Goering nacio en Estocolmo el 21 de octubre de 1888, hija del coronel barón Carl von Fock, cuyas racíces se remontaban a Westfalia y de Huldine, Beamish, natural de Irlanda pero de ascendencia sueca, por parte de madre. El matrimonio tuvo un total de cinco hijas: Mary, Fanny, Elsa, Carin y Lily. Su apellido de soltera era Fock, apellido que cambio por el de Kantzov al contraer matrimonio con el aristocráta Von Kantzov
Tras un primer encuento, el 20 de Febrero de 1920, en el castillo Rockelstad, propiedad de su suegro, Carin quedo profundamente impresionada del jovén e intrépido piloto. Sabedor de ello a Goering no le importo la diferencia de edad, era cinco años más joven que ella, ni las diferencias abismales sociales que les separaban, ni por supuesto que Carin estuviera felizmente casada desde hacía ya diez años con von Kantzov y fuera madre de un pequeño niño llamado Thomas. Sin duda fue un flechazo a primera vista, como se deducen de la confesión que Carin realizó a su hermana Fanny: “Es el hombre con el que siempre he soñado”
Göering correspondía dichos sentimientos e hizo todo lo que pudo por mantener la atención de la bella dama, considerada una de las más hermosas mujeres de todo Estocolmo, en aquellos días. Buena cuenta de las intenciones de Göering dan las palabras que aparecen en una carta dirigida a Carin, al poco de separarse por primera vez: “ Quisiera darle las gracias de todo corazón, por los hermosos momentos que tuve ocasión de pasar en la capilla Edelweiss. No puede imaginar como me he sentido en aquella maravillosa atmósfera. Era tan tranquila y bella que olvide todo ruido terreno, me desprendí de todas las preocupaciones”
Tan solo cuatro días después desde su primer encuentro, Carin se traslado a Estocolmo para estar más cerca de Göering así pasaron los meses viéndose en la clandestinidad, compartiendo secretos, risas y ambiciones, llegando a alquilar un piso en el número 5 de Karlavagen. La situación se mantuvo hasta que en el verano de 1920 Göering considero tan asentada la relación que decidió dar el importante paso de presentarsela a su madre, la viuda Franziska Goering, con este proposito los amantes viajaron hasta Münich. El marido de Carin se encontraba realizando un curso para capitán en la academia militar St Cyr en Francia, lo que fue aprovechado por la adultera esposa para argumentar, su marcha a Alemiana: “como un aire vital que mejorara su salud”
Una vez allí la madre de Goering le reprendió a su hijo por tan inmoral actitud, al enamorarse de una respetable mujer casada y madre de familia, sin embargo y a pesar de las reiteradas peticiones por parte de su madre Herman Goering continuó su historia de amor al lado de Carin. Durante los meses de Junio y Julio visitaron el sur de Alemania, Baviera y los Alpes austriacos. Tras meses en los que tuvieron que llevar la relación en secreto la pareja en Alemania se sentía totalmente libre, sin ocultar el amor que ambos se profesaban, como así Carin se lo hizó saber a su familia en reiteradas cartas.
En Hochkreuth en las inmediaciones de Zell, junto a la frontera austriaca, la pareja alquilo una pequeña casa, de madera en la que vivieron desde 1920 a 1923 y a la que bautizaron en un ataque de cursileria como: “nuestra casita de chocolate” aunque jamás regresaron la mantuvieron alquilada hasta 1930.

A pesar de los infructuosos intentos por parte de Von Kantzov por salvar su matrimonio todo fue en vano ya que la pareja desapareció en los montes bavaros, para volver a reaparecer en un momento de necesidad ecónomica. El alto tren de vida impuesto por el opulento Göering les había llevado casí a la ruina, por lo que Carin se vió obligada a escribirle a todavía marido solicitandole ayuda monetaria, este entendido que ella volvería al momento no dudo en enviarle una importante suma, sin embargo una vez llegado el dinero Carin argumento que se encontraba recibiendo un tratamiento médico que no podía interrumpir por lo que permaneció junto a Göering en Alemania.
Todos se oponian a esta relación la familia von Kantzov, la madre de Góering e incluso la propia familia de Carin trató de convencerla para que volviera a Suecia, junto a su esposo y su hijo a lo que ella respondió con una demanda de divorcio, haciéndose este efectivo el 13 de Diciembre de 1922, von Kantzov recibio la custodia del hijo de ambos.
Continuara
Dicen que detrás de cada gran hombre siempre hay una gran mujer. Muchos desconocen la historia de la primera esposa de Goering y su gran contribución a la causa nacional socialista, basándome en el estudio de Anna Maria Sigmund: "Las mujeres de los nazis" y en la biografía de su hermana Fanny Fock: " Carin Góering" me dispongo en sucesivos post a reconstruir los principales acontecimientos dentro de la biografía de Carin Fock
I PARTE

Karin Goering nacio en Estocolmo el 21 de octubre de 1888, hija del coronel barón Carl von Fock, cuyas racíces se remontaban a Westfalia y de Huldine, Beamish, natural de Irlanda pero de ascendencia sueca, por parte de madre. El matrimonio tuvo un total de cinco hijas: Mary, Fanny, Elsa, Carin y Lily. Su apellido de soltera era Fock, apellido que cambio por el de Kantzov al contraer matrimonio con el aristocráta Von Kantzov
Tras un primer encuento, el 20 de Febrero de 1920, en el castillo Rockelstad, propiedad de su suegro, Carin quedo profundamente impresionada del jovén e intrépido piloto. Sabedor de ello a Goering no le importo la diferencia de edad, era cinco años más joven que ella, ni las diferencias abismales sociales que les separaban, ni por supuesto que Carin estuviera felizmente casada desde hacía ya diez años con von Kantzov y fuera madre de un pequeño niño llamado Thomas. Sin duda fue un flechazo a primera vista, como se deducen de la confesión que Carin realizó a su hermana Fanny: “Es el hombre con el que siempre he soñado”
Göering correspondía dichos sentimientos e hizo todo lo que pudo por mantener la atención de la bella dama, considerada una de las más hermosas mujeres de todo Estocolmo, en aquellos días. Buena cuenta de las intenciones de Göering dan las palabras que aparecen en una carta dirigida a Carin, al poco de separarse por primera vez: “ Quisiera darle las gracias de todo corazón, por los hermosos momentos que tuve ocasión de pasar en la capilla Edelweiss. No puede imaginar como me he sentido en aquella maravillosa atmósfera. Era tan tranquila y bella que olvide todo ruido terreno, me desprendí de todas las preocupaciones”
Tan solo cuatro días después desde su primer encuentro, Carin se traslado a Estocolmo para estar más cerca de Göering así pasaron los meses viéndose en la clandestinidad, compartiendo secretos, risas y ambiciones, llegando a alquilar un piso en el número 5 de Karlavagen. La situación se mantuvo hasta que en el verano de 1920 Göering considero tan asentada la relación que decidió dar el importante paso de presentarsela a su madre, la viuda Franziska Goering, con este proposito los amantes viajaron hasta Münich. El marido de Carin se encontraba realizando un curso para capitán en la academia militar St Cyr en Francia, lo que fue aprovechado por la adultera esposa para argumentar, su marcha a Alemiana: “como un aire vital que mejorara su salud”
Una vez allí la madre de Goering le reprendió a su hijo por tan inmoral actitud, al enamorarse de una respetable mujer casada y madre de familia, sin embargo y a pesar de las reiteradas peticiones por parte de su madre Herman Goering continuó su historia de amor al lado de Carin. Durante los meses de Junio y Julio visitaron el sur de Alemania, Baviera y los Alpes austriacos. Tras meses en los que tuvieron que llevar la relación en secreto la pareja en Alemania se sentía totalmente libre, sin ocultar el amor que ambos se profesaban, como así Carin se lo hizó saber a su familia en reiteradas cartas.
En Hochkreuth en las inmediaciones de Zell, junto a la frontera austriaca, la pareja alquilo una pequeña casa, de madera en la que vivieron desde 1920 a 1923 y a la que bautizaron en un ataque de cursileria como: “nuestra casita de chocolate” aunque jamás regresaron la mantuvieron alquilada hasta 1930.

A pesar de los infructuosos intentos por parte de Von Kantzov por salvar su matrimonio todo fue en vano ya que la pareja desapareció en los montes bavaros, para volver a reaparecer en un momento de necesidad ecónomica. El alto tren de vida impuesto por el opulento Göering les había llevado casí a la ruina, por lo que Carin se vió obligada a escribirle a todavía marido solicitandole ayuda monetaria, este entendido que ella volvería al momento no dudo en enviarle una importante suma, sin embargo una vez llegado el dinero Carin argumento que se encontraba recibiendo un tratamiento médico que no podía interrumpir por lo que permaneció junto a Göering en Alemania.
Todos se oponian a esta relación la familia von Kantzov, la madre de Góering e incluso la propia familia de Carin trató de convencerla para que volviera a Suecia, junto a su esposo y su hijo a lo que ella respondió con una demanda de divorcio, haciéndose este efectivo el 13 de Diciembre de 1922, von Kantzov recibio la custodia del hijo de ambos.
Continuara
