Constantin Rokosovski
Publicado: Dom Jul 02, 2006 9:25 am
"Nació un 21 de diciembre de 1896 en la ciudad de Vieliki Luka, en el seno de la familia de un maquinista de tren, de nacionalidad polaca, y de madre rusa.
En 1911 la familia se trasladó a Varsovia. Poco tiempo después murió su padre y Constantin entró a trabajar como aprendiz de cantero.
En cuanto estalló la primera guerra mundial se alistó como voluntario y siete días mas tarde recibirá su primera condecoración, la Cruz de San Jorge, al Coraje. Más tarde, el suboficial Constantin Rokosovski, sirviendo en el Regimiento de Dragones de Caballería fue condecorado dos veces mas.
El militar cerró filas con la revolución de octubre de 1917, como la mayor parte del pueblo de Rusia. Los soldados lo eligieron para el comité del regimiento y mas tarde ascenderá a jefe de escuadrón. En los combates resultó herido. Fue distinguido con una condecoración, ahora soviética.
La Gran Guerra Patriótica fue el cenit de su carrera como jefe militar. Esta fue no una página sino todo un libro de su vida.
Cuando estalló la guerra Constantin Rokosovski tenía el rango de general y tenía a su cargo un cuerpo mecanizado. En el primer día de la guerra, el 22 de junio de 1941, el militar dio pruebas de su carácter y de la habilidad de encontrar una salida de cualquiera situación, incluso la mas peligrosa. Sus Cuerpo adolecía de la falta de vehículos, de combustible y de pertrechos, mientras que a dos pasos, como solía ocurrir en aquel tiempo, estaban los arsenales del ejército. Constantin Rokosovski ordenó abrirlos y, no obstante la resistencia de los responsables de los arsenales, cargaron con todo lo necesario y los regimientos ahora pertrechados se lanzaron al encuentro de las fuerzas enemigas.
El voluntarismo aquel de Constantin Rokosovski sirvió para que su cuerpo luchara durante tres semanas tenazmente contra las mejores tropas de la Wehrmacht, replegándose lentamente hacia el Este. Aquellas tres semanas de combates contra el enemigo que presionaba dieron la posibilidad de preparar en la retaguardia una resistencia mas contundente.
La dirección eficaz de las tropas del cuerpo de Constantin Rokosovski fue constatada por el Estado Mayor. El 14 de julio, el futuro mariscal fue llamado a Moscú donde el Estado Mayor general le encargó la tarea de formar una agrupación operativa para proteger los accesos a la capital.
En el cumplimiento de esta tarea Constantin Rokosovski logró crear una fuerte agrupación de tropas. El ejército alemán que hasta entonces avanzaba sin cesar intentó abrirse paso a través de la agrupación de Constantin Rokosovski, pero fue tal la cantidad de bajas en el intento que se vio obligado a pasar a la ofensiva.
Constantin Rokosovski se reveló la Batalla de Stalingrado como un jefe militar racional y cauto, cualidades que lo caracterizaban en general. El militar sabía aprovechar con el máximo de eficacia las fuerzas que tenía a su cargo, creando en los tramos peligrosos puntos antitanques fortificados, obligando así al enemigo a engarzarse en combates y a aminorar el ritmo de la ofensiva.
Hacia principios de diciembre de 1941, el enemigo estaba ya exhausto y, el Décimo Sexto ejército de Constantin Rokosovski, formando parte del frente occidental pasaba a la contraofensiva.
En la historia de la gran Guerra Patriótica no hubo una sola batalla de envergadura en la que no participaran las tropas comandadas por Constantin Rokosovski. Su nombre figura en los primeros éxitos en los combates contra los fascistas. A comienzos de la guerra, entre los comunicados para la radio y la prensa aparecían las informaciones de las acciones exitosas del Comandante R y de sus unidades. Era el cuerpo de Rokosovski. Más tarde encabezará el heroico Décimo Sexto ejército que, en los hechos, detuvo en 1941 a los alemanes en los accesos de Moscú.
En cuanto a Stalingrado, cuando Stalin lo designó para encabezar el Frente del Don, mirando al militar a los ojos, como hipnotizándolo le dijo: “Hay que enmendar la situación”.
Constantin Rokosovski se compenetró rápidamente de lo que ocurría allí y comenzó a preparar las tropas para la contraofensiva. Constantin Rokosovski no tomaba nunca decisiones precipitadas, las que eran siempre precedidas por un análisis profundo y escrupuloso de la situación. Se encargaba personalmente de organizar el reconocimiento, estudiaba meticulosamente las acciones del enemigo, sus lados fuertes y débiles. Todo esto le servía para intuir los planes del enemigo, prever el desarrollo de los hechos, adelantársele y coger la iniciativa.
En opinión de historiadores militares y de especialistas, Constantin Rokosovski llevó a cabo de manera brillante la operación “Anillo”, al cercar al ejército fascista de mas de 300 mil hombres del general mariscal Paulus:
“El ataque fue muy potente, y sin entrar en detalles hay que decir que el primer día nos reportó un éxito considerable. Y ello porque logramos eliminar en las posiciones enemigas un saliente peligroso para nosotros. El golpe propinado por el ejército 65, contando con el máximo de medios de intensificación, como dicen los militares, fue muy afortunado. Ello abrió el camino para la entrada en acción del Vigésimo Primer ejército, señaló Constantin Rokosovski.
Los golpes contundentes de nuestras tropas echaron por tierra los cálculos del mando nazi sobre una defensa prolongada del ejército de Paulus en la región de Stalingrado. Los regimientos y divisiones del enemigo se apresuraban a rendirse arrojando las armas y el material de guerra.
“Las crónicas de esa epopeya consignan el siguiente episodio curioso. Durante la operación de cerco del ejército de Paulus, Constantin Rokosovski montado en un tanque se vio de pronto encabezando a las tropas atacantes. Inmediatamente recibió un telegrama de Stalin con el siguiente texto: “Durante el ataque usted comandaba un tanque. Si considera que esto le es más apropiado puedo satisfacer tal deseo”. No sabemos el sentido que entrañaba ese telegrama: el temor por la vida del jefe militar o, quien sabe, qué mas...
La esencia de los planes estratégicos de Constantin Rokosovski consistía en obligar al enemigo a replegarse y, lograr, con el menor número de fuerzas, cercarlo para luego desmembrarlo y exterminarlo. Los planes de Constantin Rokosovski eran siempre tan audaces que, a menudo, Stalin se veía obligado a responder: “Vuestra propuesta merece la atención, pero es muy arriesgada”.
El general Mariscal Manshtein se empeñó en romper el cerco tendido en Stalingrado lanzando para ello todos sus tanques. Pero, Rokosovski había previsto de antemano todas las variantes de las acciones posibles del enemigo, el servicio de Inteligencia había hecho su trabajo, y se necesitaba de una intuición especial y de riesgo para centrar todo el fuego de la artillería del frente justamente allí donde Manshtein iba a lanzar sus tropas, con lo que hizo abortar el intento de Paulus de escapar del cerco.
Es elocuente que Constantin Rokosovski tomó prisionero a Paulus, el estratega alemán por excelencia hasta entonces. Es también elocuente que en el primer interrogatorio pidió permiso para entregar su arma personal al comandante del frente, a Constantin Rokosovski, con lo que reconocía la supremacía del pensamiento estratégico del jefe soviético y de su talento militar.
Cuéntase que después de la victoria en la Batalla de Stalingrado, uno de los primeros en felicitarlo fue el jefe de la cárcel donde estuvo recluido a fines de la década del 30. Con el humor que lo caracterizaba, Constantin Rokosovski le respondió: “A sus órdenes mi jefe”. Aquí valga hacer un paréntesis para explicar que en agosto de 1937 Constantin Rokosovski estaba al frente de un cuerpo de Caballería de la circunscripción militar de Leningrado. Alguien escribió contra él una denuncia absurda, de que sería polaco y espía japonés. Los jueces de instrucción no pudieron obtener de Constantin Rokosovski confesión alguna, y por el contrario, parece que se burlaba de ellos. Pues daba nombres que, a la hora de ser verificados resultaba que habían perecido antes de 1917. Tres años estuvo recluido pero se mantuvo íntegro. No hay seguramente otro jefe militar soviético que, habiendo sido víctima de las represiones estalinistas de la década del 30, haya sido capaz de resistir dignamente y de volver a las filas y de erguirse en todo su porte del cenagal de las rejas.
Muchos envidiaban a Rokosovski. Como se acostumbraba en esos años, escribían delaciones contra el mariscal, chismorreaban a sus espaldas. Cierta vez, el jefe de la policía política Lavrenti Beria llegó a Stalin para soplonear que Rokosovski se daba el gusto por las noches de beber con jovencitas simpáticas del personal médico, y que además tenía amoríos con una artista…
-¿Qué vamos a hacer, camarada Stalin? –preguntó Beria.
-¿Qué vamos a hacer? Envidiarlo Lavrenti, envidiarlo…
Mas tarde llegó de la Fiscalía todo un sumario hechizo por el mismo asunto. Stalin escribió en la carpeta: “Déjenlo en paz. En el Ejército Rojo hay un solo Rokosovski. Ruego tener esto en cuenta. Stalin”.
Cuando se planteó el asunto de quien encabezaría la parada de la victoria en 1945, Stalin designó a Rokosovski y punto. Aquel fue el reconocimiento máximo de los méritos de Constantin Rokosovski."
Nota del moderador: Este texto procede de la siguiente web:
http://www.vor.ru/Spanish/Stalingrado/stal_27.html
En 1911 la familia se trasladó a Varsovia. Poco tiempo después murió su padre y Constantin entró a trabajar como aprendiz de cantero.
En cuanto estalló la primera guerra mundial se alistó como voluntario y siete días mas tarde recibirá su primera condecoración, la Cruz de San Jorge, al Coraje. Más tarde, el suboficial Constantin Rokosovski, sirviendo en el Regimiento de Dragones de Caballería fue condecorado dos veces mas.
El militar cerró filas con la revolución de octubre de 1917, como la mayor parte del pueblo de Rusia. Los soldados lo eligieron para el comité del regimiento y mas tarde ascenderá a jefe de escuadrón. En los combates resultó herido. Fue distinguido con una condecoración, ahora soviética.
La Gran Guerra Patriótica fue el cenit de su carrera como jefe militar. Esta fue no una página sino todo un libro de su vida.
Cuando estalló la guerra Constantin Rokosovski tenía el rango de general y tenía a su cargo un cuerpo mecanizado. En el primer día de la guerra, el 22 de junio de 1941, el militar dio pruebas de su carácter y de la habilidad de encontrar una salida de cualquiera situación, incluso la mas peligrosa. Sus Cuerpo adolecía de la falta de vehículos, de combustible y de pertrechos, mientras que a dos pasos, como solía ocurrir en aquel tiempo, estaban los arsenales del ejército. Constantin Rokosovski ordenó abrirlos y, no obstante la resistencia de los responsables de los arsenales, cargaron con todo lo necesario y los regimientos ahora pertrechados se lanzaron al encuentro de las fuerzas enemigas.
El voluntarismo aquel de Constantin Rokosovski sirvió para que su cuerpo luchara durante tres semanas tenazmente contra las mejores tropas de la Wehrmacht, replegándose lentamente hacia el Este. Aquellas tres semanas de combates contra el enemigo que presionaba dieron la posibilidad de preparar en la retaguardia una resistencia mas contundente.
La dirección eficaz de las tropas del cuerpo de Constantin Rokosovski fue constatada por el Estado Mayor. El 14 de julio, el futuro mariscal fue llamado a Moscú donde el Estado Mayor general le encargó la tarea de formar una agrupación operativa para proteger los accesos a la capital.
En el cumplimiento de esta tarea Constantin Rokosovski logró crear una fuerte agrupación de tropas. El ejército alemán que hasta entonces avanzaba sin cesar intentó abrirse paso a través de la agrupación de Constantin Rokosovski, pero fue tal la cantidad de bajas en el intento que se vio obligado a pasar a la ofensiva.
Constantin Rokosovski se reveló la Batalla de Stalingrado como un jefe militar racional y cauto, cualidades que lo caracterizaban en general. El militar sabía aprovechar con el máximo de eficacia las fuerzas que tenía a su cargo, creando en los tramos peligrosos puntos antitanques fortificados, obligando así al enemigo a engarzarse en combates y a aminorar el ritmo de la ofensiva.
Hacia principios de diciembre de 1941, el enemigo estaba ya exhausto y, el Décimo Sexto ejército de Constantin Rokosovski, formando parte del frente occidental pasaba a la contraofensiva.
En la historia de la gran Guerra Patriótica no hubo una sola batalla de envergadura en la que no participaran las tropas comandadas por Constantin Rokosovski. Su nombre figura en los primeros éxitos en los combates contra los fascistas. A comienzos de la guerra, entre los comunicados para la radio y la prensa aparecían las informaciones de las acciones exitosas del Comandante R y de sus unidades. Era el cuerpo de Rokosovski. Más tarde encabezará el heroico Décimo Sexto ejército que, en los hechos, detuvo en 1941 a los alemanes en los accesos de Moscú.
En cuanto a Stalingrado, cuando Stalin lo designó para encabezar el Frente del Don, mirando al militar a los ojos, como hipnotizándolo le dijo: “Hay que enmendar la situación”.
Constantin Rokosovski se compenetró rápidamente de lo que ocurría allí y comenzó a preparar las tropas para la contraofensiva. Constantin Rokosovski no tomaba nunca decisiones precipitadas, las que eran siempre precedidas por un análisis profundo y escrupuloso de la situación. Se encargaba personalmente de organizar el reconocimiento, estudiaba meticulosamente las acciones del enemigo, sus lados fuertes y débiles. Todo esto le servía para intuir los planes del enemigo, prever el desarrollo de los hechos, adelantársele y coger la iniciativa.
En opinión de historiadores militares y de especialistas, Constantin Rokosovski llevó a cabo de manera brillante la operación “Anillo”, al cercar al ejército fascista de mas de 300 mil hombres del general mariscal Paulus:
“El ataque fue muy potente, y sin entrar en detalles hay que decir que el primer día nos reportó un éxito considerable. Y ello porque logramos eliminar en las posiciones enemigas un saliente peligroso para nosotros. El golpe propinado por el ejército 65, contando con el máximo de medios de intensificación, como dicen los militares, fue muy afortunado. Ello abrió el camino para la entrada en acción del Vigésimo Primer ejército, señaló Constantin Rokosovski.
Los golpes contundentes de nuestras tropas echaron por tierra los cálculos del mando nazi sobre una defensa prolongada del ejército de Paulus en la región de Stalingrado. Los regimientos y divisiones del enemigo se apresuraban a rendirse arrojando las armas y el material de guerra.
“Las crónicas de esa epopeya consignan el siguiente episodio curioso. Durante la operación de cerco del ejército de Paulus, Constantin Rokosovski montado en un tanque se vio de pronto encabezando a las tropas atacantes. Inmediatamente recibió un telegrama de Stalin con el siguiente texto: “Durante el ataque usted comandaba un tanque. Si considera que esto le es más apropiado puedo satisfacer tal deseo”. No sabemos el sentido que entrañaba ese telegrama: el temor por la vida del jefe militar o, quien sabe, qué mas...
La esencia de los planes estratégicos de Constantin Rokosovski consistía en obligar al enemigo a replegarse y, lograr, con el menor número de fuerzas, cercarlo para luego desmembrarlo y exterminarlo. Los planes de Constantin Rokosovski eran siempre tan audaces que, a menudo, Stalin se veía obligado a responder: “Vuestra propuesta merece la atención, pero es muy arriesgada”.
El general Mariscal Manshtein se empeñó en romper el cerco tendido en Stalingrado lanzando para ello todos sus tanques. Pero, Rokosovski había previsto de antemano todas las variantes de las acciones posibles del enemigo, el servicio de Inteligencia había hecho su trabajo, y se necesitaba de una intuición especial y de riesgo para centrar todo el fuego de la artillería del frente justamente allí donde Manshtein iba a lanzar sus tropas, con lo que hizo abortar el intento de Paulus de escapar del cerco.
Es elocuente que Constantin Rokosovski tomó prisionero a Paulus, el estratega alemán por excelencia hasta entonces. Es también elocuente que en el primer interrogatorio pidió permiso para entregar su arma personal al comandante del frente, a Constantin Rokosovski, con lo que reconocía la supremacía del pensamiento estratégico del jefe soviético y de su talento militar.
Cuéntase que después de la victoria en la Batalla de Stalingrado, uno de los primeros en felicitarlo fue el jefe de la cárcel donde estuvo recluido a fines de la década del 30. Con el humor que lo caracterizaba, Constantin Rokosovski le respondió: “A sus órdenes mi jefe”. Aquí valga hacer un paréntesis para explicar que en agosto de 1937 Constantin Rokosovski estaba al frente de un cuerpo de Caballería de la circunscripción militar de Leningrado. Alguien escribió contra él una denuncia absurda, de que sería polaco y espía japonés. Los jueces de instrucción no pudieron obtener de Constantin Rokosovski confesión alguna, y por el contrario, parece que se burlaba de ellos. Pues daba nombres que, a la hora de ser verificados resultaba que habían perecido antes de 1917. Tres años estuvo recluido pero se mantuvo íntegro. No hay seguramente otro jefe militar soviético que, habiendo sido víctima de las represiones estalinistas de la década del 30, haya sido capaz de resistir dignamente y de volver a las filas y de erguirse en todo su porte del cenagal de las rejas.
Muchos envidiaban a Rokosovski. Como se acostumbraba en esos años, escribían delaciones contra el mariscal, chismorreaban a sus espaldas. Cierta vez, el jefe de la policía política Lavrenti Beria llegó a Stalin para soplonear que Rokosovski se daba el gusto por las noches de beber con jovencitas simpáticas del personal médico, y que además tenía amoríos con una artista…
-¿Qué vamos a hacer, camarada Stalin? –preguntó Beria.
-¿Qué vamos a hacer? Envidiarlo Lavrenti, envidiarlo…
Mas tarde llegó de la Fiscalía todo un sumario hechizo por el mismo asunto. Stalin escribió en la carpeta: “Déjenlo en paz. En el Ejército Rojo hay un solo Rokosovski. Ruego tener esto en cuenta. Stalin”.
Cuando se planteó el asunto de quien encabezaría la parada de la victoria en 1945, Stalin designó a Rokosovski y punto. Aquel fue el reconocimiento máximo de los méritos de Constantin Rokosovski."
Nota del moderador: Este texto procede de la siguiente web:
http://www.vor.ru/Spanish/Stalingrado/stal_27.html
