Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Vie Oct 15, 2021 7:49 pm

¡Hola a todos!

Cuando leí el libro de Frieser, The Blitzkrieg Legend, me fascinó el subcapítulo (del Capítulo 4) "The Myth of the Impenetrable Ardennes" (El Mito de las Ardenas Impenetrables), pp. 139-140, en lo tocante al ejercicio de mapa realizado en mayo-junio de 1938 por el general Prételat, entonces comandante en jefe del Segundo Ejército. Este ejercicio fue casi un calco de lo que ocurriría realmente dos años después con la ofensiva alemana a través de las Ardenas. Prételat, como narra Frieser, llegó a la conclusión de que los alemanes estarían en condiciones de alcanzar el Mosa en 60 horas, y cruzarlo en un día. Sólo erró en 3 horas, pues los primeros tanques alemanes llegaron al Mosa, en St. Menges, al norte de Sedán, en 57 horas y no 60 como calculó Prételat. Frieser concluye que Gamelin, cuando se enteró de los alarmantes resultados del ejercicio, acusó a Prételat de pesimismo.

Hace unos cuantos días, mientras buscaba cierta información sobre la “batalla metódica” francesa (tal como se acuñó la doctrina militar francesa de entreguerras), me topé casualmente con un texto de Frèdèric Guelton titulado Comprendre la défaite: “Les fôrets des Ardennes sont impénétrables...”. El texto forma parte del primer capítulo ("Faire la guerre") del libro La guerre de 1940. Se battre, subir, se souvenir, editado por Stefan Martens y Steffen Prauser, y publicado por Presses Universitaires du Septentrion el 16 de septiembre de 2014. El libro me parece muy interesante y seguramente me haré con él, pues, al margen del estupendo capítulo de Guelton, cuenta con muchos autores de prestigio, franceses y extranjeros. Pero a lo que iba, el texto de Guelton es, para mi agradable sorpresa, un análisis más profundo que el de Frieser sobre el tema de la supuesta impenetrabilidad de las Ardenas.

Resumir brevemente lo principal del texto de Guelton es lo que me lleva a abrir este hilo. Sin embargo, para quienes se desenvuelvan en francés podré al final de mi intervención el enlace donde se puede leer el texto completo.

La cuestión de las Ardenas, narra Guelton, fue planteada por primera vez por el general Weygand en 1931, cuando fue nombrado vicepresidente del Consejo Supremo de la Guerra (CSG). Weygand tenía dudas sobre la capacidad de resistencia, más allá de unos pocos días, de la fuerza de cobertura francesa que hacía frente a las Ardenas, en el límite occidental de la Línea Maginot. En consecuencia pidió al general Walch, a la sazón miembro del CSG, “estudiar la batalla defensiva sobre una parte de la posición de cobertura que incumbe al Destacamento de Ejército de las Ardenas (DDA), en particular para el caso de que éste se hubiera visto presionado por un ataque repentino en la región al este de Longuyon”.

Al leer los resultados del estudio, Weygand creyó que un ataque repentino alemán a través de las Ardenas podía sorprender y derrotar a la "cobertura" francesa. Sin embargo, teniendo en cuenta el desequilibrio de fuerzas existentes en 1932 entre Francia y Alemania, Weygand estimó que los alemanes necesitarían dos semanas para llevar a cabo esa ofensiva, tiempo suficiente para el despliegue y ejecución de una contraofensiva victoriosa por parte de los franceses.

Con la llegada de Hitler al poder en enero de 1933 y la expansión militar que empieza a llevar a cabo, la cuestión de las Ardenas adquiere nueva relevancia y lleva a Weygand en el verano de 1933 a retomarla con un nuevo estudio sobre una posible ofensiva alemana a través de las Ardenas. Este estudio llevó por título “Hiver 1933/34”.

El estado mayor de Weygand debe estudiar -a partir del supuesto de una guerra general entre Francia, Alemania e Italia- los resultados de una ofensiva repentina alemana que puede cruzar fácilmente las Ardenas, barrer la “cobertura francesa”, desbordar el sistema fortificado francés “sin tener que romperlo”, y luego correr hacia París: “una vez que cruza el Mosa, la ofensiva se desarrollaría en un país abierto, adecuado para maniobras rápidas, con un mínimo de cortes transversales que puedan favorecer nuestra recuperación. Esta es la ruta directa hacia París”.

El estado mayor de Weygand, poniéndose en el lugar de los alemanes, comienza su estudio concentrando las unidades del ataque (140.000 hombres y 10.000 vehículos) sobre la ribera derecha del Rin, fuera de la zona desmilitarizada a fin de darle realismo político y mantener el secreto de la acción. El ejercicio concluye con el éxito alemán en llegar al Mosa en 48 horas, cruzarlo y abrir el camino a París. La derrota francesa queda consumada. Para hacer frente a esta amenaza con una respuesta adecuada, el estado mayor de Weygand -increíblemente, comenta Guelton- confía en disponer de 15 días (como sucediera en el ejercicio de Walch) para reorganizar su dispositivo general, poner en línea las unidades resultantes de la movilización y detener el esfuerzo alemán en el Mosa y el Semoy, o, en el peor de los casos, en la línea Tergnier, Laon, Reims, Sainte-Menehould, Verdun, habiendo unido, frente a ella, 34 divisiones organizadas en tres ejércitos.

Esta demora de 15 días, se sorprende con razón Guelton, es una contradicción absoluta con los resultados del ejercicio “Hiver 1933/34”, en el que los alemanes llegan al Mosa en 48 horas. La respuesta está en la esperada resistencia belga, que, caso de fallar, terminaría con la derrota francesa. Creen necesario reforzar la bisagra de Sedan en el espacio que separa la línea Maginot de las grandes unidades destinadas a entrar en Bélgica en caso de guerra. El razonamiento es correcto, afirma Guelton, pero en enero de 1935 Weygan se retiró, y fue sucedido por su rival, el general Gamelin, que desechó toda la cuestión.

Guelton pasa finalmente a examinar los ejercicios llevados a cabo por el coronel Bourguignon y el general Prételat, ambos comentados brevemente por Frieser.

Estos dos oficiales pertenecían al Segundo Ejército, el primero al mando de los tanques del ejército, y el segundo el comandante en jefe.

En 1937 Bourguignon efectuó, siguiendo un trabajo de estado mayor normal, un reconocimiento de las Ardenas para estudiar las ventajas y desventajas que ofrecía esta región al desplazamiento de grandes unidades blindadas, así como los medios a disposición de los defensores para oponerse a un ataque súbito, frenarlo e incluso rechazarlo. Los resultados de su estudio fueron similares a los que, varias décadas después, llegó Frieser al estudiar las fuentes alemanas sobre el cruce de las Ardenas con masas blindadas. Es una “Empresa peligrosa, llena de numerosos y graves peligros, porque es difícil de ejercer el mando de los tanques, la maniobra delicada de montar y ejecutar, el material es engorroso y sujeto a imperiosas restricciones que limitan su uso y su rendimiento”.

Sin embargo, Bourguignon se muestra honesto. Constatando que no tiene información suficiente sobre la organización, los medios materiales y la doctrina alemana sobre el empleo del blindaje, decide continuar su estudio realizando un examen que deviene "imprescindible" y que procede "sin exagerar y con sentido común". ¿Cuales son sus conclusiones? Según él, las grandes unidades blindadas en las Ardenas pueden llevar a cabo, con sorpresa, velocidad y violencia, "incursiones a gran escala [en] áreas amplias y profundas de 100 a 120 kilómetros. Incluso cree que el ejército alemán "puede hacerlo mejor". Luego concluye, centrándose es cierto en el sector fortificado de Montmédy que “una noche puede ser suficiente para la ejecución de este movimiento”.

Finalmente, en 1938 entra en liza el jefe de Bourguignon, Prételat, quien decide junto con su estado mayor realizar un ejercicio “de cuadros”, que parece una reflexión actualizada de los estudios anteriores de Weygand y Bourguignon.

El general Prételat quiere saber si y en qué condiciones "su" 2º Ejército puede detener un repentino ataque alemán y luego aferrarse a su principal posición de resistencia hasta la llegada de las grandes unidades francesas resultantes de la movilización. Narra Guelton: “Todo el sentido del ejercicio que diseña y 'juega' con su estado mayor radica en el paralelismo casi total que existe entre la maniobra que imagina, efectivos y medios materiales comprometidos, cronología, avance y ritmo de operaciones., espacio geográfico cubierto ..., y la maniobra alemana tal como se desarrolló en mayo de 1940”.

En su estudio, Prételat decide atacar a través de las Ardenas con el fin de penetrar en Francia al borde de la Línea Maginot, aunque incluye en su principal esfuerzo el sector fortificado de Montmédy. Fija la fecha para el comienzo de la ofensiva para el 30 de mayo de 1938. Estima la concentración de unidades de ataque de forma similar a las ponderadas por Weygand en 1933, Y realiza el cruce de las Ardenas sobre cinco rutas en 60 horas sin “incidentes significativos”. La resistencia belga es débil y las pocas bajas causadas por los Chasseurs no obstaculiza el progreso de las unidades “alemanas” de Prételat. El papel de las fuerzas aéreas, la alemana y la francesa, es realista, si bien montado sobre la falsa información (por totalmente exagerada) de la enorme superioridad alemana suministrada por la inteligencia del 2e Bureau. El enfrentamiento contra la principal posición de la resistencia francesa comenzó el 1 de junio por la tarde en "un frente de 15 kilómetros, con cuatro divisiones en el primer escalón cada una con dos artillerías divisionales", a las que hay que sumar 2 batallones de tanques que se "comprometen de inmediato después de un recorrido de 120 kilómetros”, lo que significa que cruzar las Ardenas es sólo un trámite para ellos. En pocas horas cayó la principal posición de resistencia francesa.

Entre sus conclusiones, Prételat subrayó que “Sería muy deseable contar con una división blindada en tiempos de paz en la 2ª región capaz de intervenir inmediatamente en beneficio del 2º Ejército”.

Cuando Prételat informó a Gamelin del ejercicio que había realizado y las conclusiones extraídas, el comandante en jefe del ejército francés se enojó y despachó a Prételat con desdén.

Esto es lo sustancial; lo demás podéis leerlo en https://books.openedition.org/septentrion/7346?lang=es

Sospecho que esta información suscitará cierta sorpresa entre mis compañeros de foro.

Saludos cordiales
JL
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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Prometeo » Lun Oct 18, 2021 9:46 am

Jo!! Otra cuestión básica de la IIGM que se va a la porra.

Desde que frecuento este foro me quedan pocas cosas en pie de las que creía saber de ese conflico.

Saludos y gracias
“La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Mar Oct 19, 2021 6:23 pm

¡Hola a todos!

Inicialmente, uno tiende a pensar que si el alto mando francés (Gamelin) se hubiera mostrado más receptivo a las conclusiones de los estudios que se realizaron sobre un posible ataque repentino alemán a través de las Ardenas, entonces tal vez habría dispuesto los efectivos necesarios para hacer frente, con esperanza de éxito, a esta potencial amenaza. Podría seguir las recomendaciones del general Prételat, poniendo a disposición del 2º Ejército una formación blindada, e incluso dejar al 2º Ejército subordinado al 2º Grupo de Ejércitos de Prételat (y no al 1º Grupo de Ejércitos del general Billotte, cual fue el caso), pues Prételat estaba familiarizado con el sector de las Ardenas y podía disponer del 2º Ejército de forma mucho más eficaz, por haber contemplado la invasión alemana de las Ardenas en su estudio de 1938. Sin embargo, al reflexionar sobre las carencias estructurales en el mando y control francés, pienso que no habría servido de mucho. Los alemanes, probablemente con más problemas, habrían tenido éxito igualmente.

En el fondo de todo el asunto, lo que se iba a poner en juego, a mi juicio, el 10 de mayo de 1940 en los campos de batalla era el despliegue de dos mentalidades militares muy diferentes, por no decir totalmente antagónicas: la francesa y la alemana. La primera se conceptuaba en torno a la “bataille méthodique”; la segunda sobre la “bewegunskrieg” o “guerra de movimiento”.

El pensamiento militar francés estaba marcado por una doctrina militar operacional que no dejaba lugar a la imaginación, la flexibilidad, la iniciativa propia...y, en consecuencia, a una reacción rápida, efectiva y eficaz ante la "niebla" de la guerra (Clausewitz). Tanto en el empleo defensivo como en el ofensivo, todo tenía que hacerse paso a paso, de arriba abajo, totalmente controlado; es decir, de forma metódica (de ahí la "batalla metódica"). Si tomamos un ejemplo de las Instrucciones para el Empleo Táctico de las Grandes Unidades (IETGU) de 1936 (vigente en 1939-1940), observamos lo siguiente. Art. 202: "La batalla ofensiva reviste la forma de acciones de fuerza sucesivas, precedidas de un tiempo muerto"; Art. 207: "Toda la batalla comporta un escalonamiento de los esfuerzos en el tiempo que se pueden desglosar así: una fase preliminar, una fase de ejecución, y una fase de explotación". La fase preliminar se compone asimismo de tres partes: la aproximación, el contacto y el compromiso. El contacto (Art. 206) tiende a constituir un frente, al abrigo del cual el grueso de las tropas completará sus preparativos para el ataque, con lo cual el jefe puede madurar su plan de ataque (Art. 220). Tras ello, será necesario desplegar la concentración de artillería, munición y material de conformidad con los "baremos". Hecho esto, se pasará al compromiso (de las fuerzas), que es "el primer acto del ataque", y cuyo propósito es "precisar el valor del contacto" (Art. 221). Entonces, habiendo madurado muy bien esta vez el plan de ataque, se ejecutará la "preparación", que será principalmente obra de la artillería" (Art. 223). Finalmente, se podrá ejecutar el propio ataque siguiendo las disposiciones prescritas en el Art. 234: "El comandante fija el ritmo, esto es las condiciones del avance hacia los diferentes objetivos: velocidad media de la progresión, duración del cierre de los objetivos, convenciones para la reanudación del movimiento, autoridades encargadas de ordenarlo, desplazamiento de la artillería, etc., todas las disposiciones adoptándose de forma minuciosa".*

De esta muestra resulta patente la rigidez que acompaña este manual de instrucciones del empleo de las grandes unidades francesas. Todo el articulado referido parece descansar más en los presupuestos de una guerra de posiciones, estática, que en los presupuestos de una guerra moderna. Sin duda, descansa en las lecciones de la guerra de trincheras del Frente Occidental de la Gran Guerra que en las previsiones tecnológicas de entreguerras para una guerra de movimiento. De hecho, la IEGU de 1936 no es más que un compendio apenas modificado de las Instrucciones provisionales sobre el empleo táctico de las grandes unidades de 1921. Aquí están definidos sus principios: postura defensiva, frente continuo, infantería como fuerza de misión principal, blindaje subordinado al acompañamiento de la infantería que debe adecuar su ritmo de avance a esta última, etc. De las instrucciones de 1921 a las de 1936 apenas hay modificaciones sustanciales respecto a los avances en el campo del desarrollo tecnológico en su aplicación a las fuerzas militares y la manera de prever y hacer la guerra. Así, la comisión encargada de redactar la IETGU de 1936 dirigió un escrito al ministro de la Guerra donde precisaba: “Sin desconocer la importancia de los avances realizados desde [el fin de la Primera Guerra Mundial] en el campo de los medios de combate y transporte, la comisión considera, sin embargo, que estos avances técnicos no modifican sensiblemente las reglas esenciales en el campo táctico. sus predecesoras. Por lo tanto, admite que el cuerpo de doctrina fijado objetivamente después de la victoria por líderes eminentes provenientes del alto mando, debe seguir siendo la Carta para el empleo táctico de grandes unidades”.**

Si tenemos en cuenta que el cuerpo de oficiales del ejército francés estaba, en su inmensa mayoría, modelado por estos manuales desfasados y por las rígidas enseñanzas de las academias militares y, para la élite, de L'École Supérieure de Guerre de París, no es difícil comprender el caos provocado en la cadena de mando y control por la inesperada y poderosa ofensiva alemana a través de las Ardenas el 10-11 de mayo de 1940.

Unos oficiales y suboficiales franceses acostumbrados a guiarse por los manuales de instrucción y a ejecutar las órdenes estrictas e inflexibles de la oficialidad superior, se vieron incapaces de reaccionar a tiempo y de forma eficaz ante la apisonadora alemana que se les venía encima. Esperaron órdenes de la superioridad, pero ésta, igualmente acostumbrada a tomarse su tiempo en la toma de decisiones, que debían ser meticulosamente maduradas, e igualmente sorprendido por la “ardenada” de los alemanes, fue también incapaz de reaccionar a tiempo y eficazmente para el redespliegue de fuerzas y el restablecimiento de la situación en el frente de las Ardenas.

Lo que tenían en frente los franceses a partir del 10 de mayo eran unos oficiales y suboficiales alemanes organizados y entrenados conforme a unos manuales de instrucciones que se caracterizaban por su flexibilidad y por dejar en sus manos la propia iniciativa para conseguir las misiones tácticas, dentro del marco operacional señalado por la superioridad, y hacer frente y resolver los imponderables de la guerra sin necesidad de recibir órdenes de arriba. En toda la aventura de las Ardenas, el Mosa, Sedán y después, estos oficiales y suboficiales alemanes hicieron uso de esta flexibilidad táctica hasta unos límites que superaron con creces lo permitido por el mando superior. En ello consistió, fundamentalmente, el éxito alemán. Frente a la obsoleta e imposible (pues nunca su pudo poner en práctica) “batalla metódica” francesa, los alemanes desplegaron todos los principios de la guerra de movimiento de formaciones de armas combinadas: sorpresa, velocidad, iniciativa, audacia. El desenlace final no podía ser de otra manera, incluso considerando la hipótesis de que el alto mando francés se tomara en serio la potencial amenaza advertida por Prételat de las Ardenas.

Marc Bloch, el distinguido historiador francés fundador de la Escuela de los Annales, y mundialmente famoso por haber escrito en 1940 La Extraña Derrota (publicada en 1946), dijo en dicho libro que la victoria alemana sobre los franceses había sido por encima de todo una victoria intelectual. Me parece una definición perfecta.

Es cierto que sobre Francia (sus políticos y oficiales militares) se han vertido críticas de lo más aceradas que leí en los libros de historia por su catastrófica derrota militar de mayo-junio de 1940. Muchas de ellas, sin embargo, son totalmente injustas o faltas de fundamento; otras, las sustanciales, son una evidencia histórica que no se puede ignorar. Pero a mí me gustaría señalar algo que a veces pasa inadvertido. Ningún ejército del mundo estaba doctrinalmente preparado (organización, entrenamiento, principios y tácticas de combate) para hacer frente al ejército alemán en una batalla o campaña. Los ejércitos de Bélgica, Países Bajos, Francia, Gran Bretaña (1940), la Unión Soviética (1941) y las primeras formaciones de combate de Estados Unidos (1943), de una u otra forma, en uno u otro grado, fueron superados completamente en sus primeras batallas con el ejército alemán. Es cierto que el ejército alemán cavó su propia tumba en la URSS, pero después de haber destruido y diezmado el grueso del Ejército Rojo entre junio y septiembre de 1941. Por su parte, los estadounidenses tuvieron bastante tiempo para extraer las lecciones aprendidas de forma indirecta de las campañas de 1939-1942, pero, con todo y esto, sus formaciones de combate sufrieron unos duros varapalos en sus primeros enfrentamientos con los alemanes a partir de 1943 en África del Norte, y después en Italia y Francia en 1943-44, en unas condiciones de superioridad que no se parecían en nada a lo sucedido en 1940. Si se hubieran visto en el pellejo y las circunstancias de los aliados de mayo-junio de 1940, habrían sufrido la misma suerte.

Fueron precisamente los prejuicios de una mentalidad militar anclada en la guerra del 14-18 lo que creó el mito de la impenetrabilidad de las Ardenas. Quienes no se dejaron atrapar intelectualmente por esa atmósfera adormecedora reinante en el alto mando francés, como Prételat, y pusieron el mito a la prueba de la práctica, no tenían el poder para cambiar ese estado de cosas. En la introducción al Truppenführung (Heeresdienstvorschrift 300) se encuentran las claves principales que guiaron los manuales doctrinales del ejército alemán. Es la contrapartida a la doctrina francesa. Véase https://www.forosegundaguerra.com/viewt ... =47&t=2026

*J. Benoist-Méchin, Soixante jours qui ébranlèrent l’Occident, 10 mai - 10 juillet 1940, Paris, réédition Robert Laffont, coll. « Bouquins », 1981 (1re éd., Albin Michel, 1956), p. 749-750, citado en Philippe Garraud, Le Rôle de la “Doctrine Défensive” dans la Défaite de 1940: une explication trop simple et partielle. Presses Universitaires de France, No. 214 (2004/2): 97-123.

**Gérard Saint-Martin, L’arme blindée française. 1 : Mai-juin 1940 : les blindés français dans la tourmente (Paris, Economica, 1999), p. 35, citado en Philippe Garraud, L'Idéologie de la "Défensive" et ses effets stratégiques: le röle de la dimension cognitive dans la défaite de 1940. Presses de Sciences Po, Vol. 54 (2004/5): 781-810.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Edelweiss7 » Mar Oct 26, 2021 12:26 am

Después de leer recientemente la obra de Karl-Frieser también "descubrí " el mito creado alrededor de esa teoría de la impenetrabilidad, aunque lo que más me sorprendió fue la improvisación, el desorden de los primeros 7 días (superar i afianzar el cruce del Mosa) y sobretodo la posibilidad de que todo se fuera al traste con resultados catastróficos para Alemania. Fue un all in que salió de una forma sublime (pocos esperaban ese desenlace).

Felicidades por el post.

Saludos.

Toni, F.

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Uge
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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Uge » Jue Nov 04, 2021 9:53 pm

El texto de Frèdèric Guelton es muy interesante y está perfectamente resumido en la exposición de José Luis.

El dogma de la impenetrabilidad de las Ardenas sostiene que la orografía y red viaria de dicha región impiden al alemán realizar un ataque atravesándolas por sorpresa antes de que el ejército francés pueda movilizar a sus reservistas. Habría que añadir otro elemento disuasorio que no se cita, el francés considera el rio Mosa como un obstáculo anticarro de primera magnitud.

Convendremos que cualquier simulacro teórico francés para poner a prueba la validez de esta supuesta “impenetrabilidad” descansa sobre las capacidades que los militares galos le atribuyan al alemán y sobre todo las que atribuyan al ejército belga; siendo esta última determinante para marcar el ritmo de avance alemán en un terreno donde el flanqueo es laborioso y consume mucho tiempo.

El primer ejercicio propiciado por Weygand concluye felizmente y ratifica la “impenetrabilidad” de las Ardenas, ya que la cobertura francesa puede conjurar el peligro del “attaque brusquée”.

En el segundo ejercicio ( Hiver 1934/35) ante el ataque de un supuesto ejército “motorizado” el francés consigue estabilizar el frente, pero pierde terreno y necesita de la movilización de su ejército. Las conclusiones ya no son tan inapelables como las del primer simulacro. En todo caso concede 48 horas al alemán para llegar al Mosa.

En 1937 el coronel Bourguignon constata la mejora de la red viaria en las Ardenas belgas y luxemburguesa, estimando que pueden ser utilizadas por grandes unidades blindadas. Identifica tres rutas viables para atacar al Segundo Ejercito francés, estas son las que se dirigen a Sedán, Carignan y Montmédy. Ve factibles marchas nocturnas de cien, ciento veinte kilómetros, o incluso más, por parte de grandes unidades acorazadas. A mí este dato me parece exagerado en un territorio enemigo tan accidentado, creo que esas distancias solo serían posibles para unidades a nivel de batallón o como mucho la de algún kampfgruppen .

En 1938, el general Prételat decide simular un ataque alemán a través de las Ardenas sobre su Segundo Ejercito, su principal virtud es la exactitud con la que prevé el ritmo de avance alemán y el colapso francés.
Para mí es un misterio que elija como objetivo el “Secteur Fortifié de Montmédy, que es la prolongación occidental de la Linea Maginot. Parece más accesible el sector de Carignan, sin fortificar y sin ningún rio que ayude a su defensa. Quizás elija el área de Montmédy para concluir que ni siquiera un sector fortificado podría parar un asalto en fuerza y por sorpresa.

Es curioso el ejército alemán motorizado que se imagina para este ejercicio de planos. Alrededor de 140.000 hombres, lo que equivaldría a ocho divisiones, y 9.000 camiones. El número de camiones por división motorizada es realmente escaso. Recordemos que una división alemana de infantería cuenta por esas fechas con 500 camiones y aunque contara con el doble estaría todavía muy lejos de poder motorizar a su infantería por completo.

La concentración de cuatro divisiones en un sector de ataque de 15 km es elevadísima. Aunque imagina una superioridad aérea alemana total no parece que eso se traduzca en un apoyo táctico a las unidades terrestres, ya que estas necesitan duplicar su poder artillero para el asalto. El apoyo acorazado no parece muy relevante. Esta relación de fuerzas se diseña para que el alemán pueda barrer el dispositivo francés, por lo tanto se puede deducir la alta valoración que tienen los franceses de la capacidad defensiva de sus nuevos “ouvrages” del sector de Montmédy.

Gamelin deshecha los resultados del ejercicio de Prételat por considerarlos tendenciosos.

El autor Frèdèric Guelton plantea la hipótesis de que la discordia provocara que, al ascender Prételat al mando del 2º Grupo de Ejecitos, Gamelin le privara del control del 2º Ejercito y se lo concediera al general Billotte jefe del 1º Grupo de Ejercitos.

Pero a mí me surgen ciertas dudas, ¿realmente las conclusiones de Prételat cayeron en saco roto?

¿Por qué antes de la invasión alemana el francés había agregado dos divisiones de caballería ligera, la Segunda y la Quinta, al 2ª Ejercito?

Dichas divisiones estaban bajo el mando del ascendido Bourguignon (él del estudio de 1937) y su misión era la de adentrarse en la Ardenas belgas, tomar contacto y ejercer una defensa retardatriz sobre sucesivas líneas defensivas previamente planificadas.

Saludos.
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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Vie Nov 05, 2021 2:07 am

¡Hola a todos!
Uge escribió: Pero a mí me surgen ciertas dudas, ¿realmente las conclusiones de Prételat cayeron en saco roto?

¿Por qué antes de la invasión alemana el francés había agregado dos divisiones de caballería ligera, la Segunda y la Quinta, al 2ª Ejercito?

Dichas divisiones estaban bajo el mando del ascendido Bourguignon (él del estudio de 1937) y su misión era la de adentrarse en la Ardenas belgas, tomar contacto y ejercer una defensa retardatriz sobre sucesivas líneas defensivas previamente planificadas.
¡Hola, Uge! Yo creo que sí cayeron en saco roto y más. Ese refuerzo del 2º Ejército, de todos modos insuficiente, no dice nada si no va acompañado de otras medidas respecto de esa potencial amenaza de un ataque masivo alemán por las Ardenas.

Si yo fuera Gamelin, y concediera un mínimo de credibilidad a esa posibilidad, estaría alerta y vigilante ante la misma. Sin embargo, toda la información relacionada con esa posibilidad fue rechazada por Gamelin y su alto mando. Varios ejemplos, todos ellos en Frieser (p. 141 en adelante), lo evidencian. En primer lugar, la información de inteligencia francesa recogida por el coronel Pailole (22 de marzo) sobre la inusual atención prestada por agentes alemanes en la región de las Ardenas, y luego del reconocimiento de las rutas que conducían desde Sedán en dirección Abbeville hacia la desembocadura del Somme, con especial atención a la capacidad de carga de los puentes. También los servicios de inteligencia belgas y suizos llegaron a una conclusión similar sobre el probable centro de gravedad del ataque alemán. El 1 de mayo el agregado militar francés en Berna informó: "El ejército alemán atacará entre el 8 y el 10 de mayo a lo largo de todo el frente; incluyendo la Línea Maginot. Punto del principal esfuerzo: Sedán".

Tanto Gamelin como Georges interpretaron que esto sería un ataque de diversión y siguieron creyendo que el centro de gravedad alemán sería contra el norte de Bélgica.

Ahora, durante la noche y la mañana del 11 de mayo, el reconocimiento aéreo observó numerosas columnas blindadas y motorizadas alemanas. En base a esto, el general d'Astier de la Vigerie (fuerzas aéreas zona norte) sospechó un ataque secundario alemán hacia Givet en las Ardenas. Por la tarde, unidades de la caballería francesa se vieron atacadas por los blindados alemanes, teniéndose que retirar en algunos casos detrás del Semois. Pero nada de esto alteró al 2º Ejército. En el sector del 9º Ejército, la noche del 11 al 12 de mayo un piloto de reconocimiento aéreo informó de numerosos y extensos convoyes de vehículos alemanes a través de las Ardenas con sus luces apagadas. El informe se recibió con escepticismo. Con todo, se envió otro avión de reconocimiento en la misma dirección en la mañana del 12 de mayo, y pronto regresó con sus alas perforados como un colador y un tanque soltando combustible por un impacto alemán. El piloto reportó convoyes interminables de vehículos y una gran cantidad de blindados. Se informó personalmente de esto al jefe de inteligencia del 9º Ejército, que se negó a tomarlo en serio. Información similar se fue recibiendo durante todo el 12 de mayo, con fotos de blindados avanzando a través del vado del Semois a lo largo del límite norte de Bouillon. Lo que más preocupó a de la Vigerie fueron los mensajes de sus pilotos de que las columnas alemanas que avanzaban hacia el Mosa llevaban cantidad de pontones para construir puentes. Más ejemplos siguen en la página 143 del libro de Frieser.

Con toda esta información de inteligencia e informes de unidades de caballería y aviones de reconocimiento que se fueron recibiendo una tras otra casi sin pausa, se hace difícil admitir que el ejercicio de Prételat de 1938 no cayera en saco roto. Si tal fuera el caso, no se entiende cómo los mandos de los ejércitos 2º y 9º, si estuviesen realmente advertidos de esa posibilidad y tuviesen medidas planificadas previamente, no reaccionaran en consecuencia. Como tampoco se entiende que el alto mando se negase a aceptar la evidencia hasta que fue demasiado tarde. Frieser ilustra este proceso en cuatro fases: la primera, durante las horas iniciales de la ofensiva alemana, parecía confirmar la creencia del alto mando de que el centro de gravedad alemán sería el esperado, norte de Bélgica. La segunda fase fue la de las primeras dudas, a raíz de los informes que he señalado, algunos de los cuales fueron rechazados como "ilusiones nocturnas". La tercera fase fue la del autoengaño, en el sentido de que cuando la cantidad de esos informes fue abrumadora y esclarecedora, la decisión fue que era un ataque de diversión, y que de todas formas quedaría estancado en el Mosa. La cuarta y última fase fue la de la admisión del desastre, cuando ya no se podía negar la realidad, demasiado tarde.

Si realmente se hubiese tomado en cuenta la posibilidad de un ataque alemán por las Ardenas, en base a los estudios y ejercicios realizados sobre esta cuestión con anterioridad, no sólo se habrían reforzado mucho más al 2º y 9º ejércitos, sino que se habrían cursado órdenes para estar continuamente alerta sobre esta posibilidad, no dejando de enviar patrullas terrestres y aéreas de reconocimiento de la zona boscosa, disponiendo en tal caso de un plan de respuesta inmediata. Sin embargo, como todo el dispositivo defensivo francés estaba desplegado para hacer frente al plan alemán que el alto mando francés creía ciegamente sería una repetición parecida al de la IGM, cualquier información que viniese a desmentir esta creencia fue rechazada por indeseable. En ningún momento se pensó que Pretelat y sus colegas podían haber acertado a raíz de, primero, los informes de inteligencia previos al comienzo de la campaña, y, después, los informes de reconocimiento que fueron cada vez más esclarecedores de que los alemanes estaban atacando con sus fuerzas blindadas y motorizadas a través de las Ardenas. Gorodetsky escribió un libro famoso que tituló Grand Delusion para caracterizar la ceguera de Stalin ante toda la información de inteligencia sobre la invasión nazi de 21 de junio de 1941. Ese mismo título se puede aplicar perfectamente al alto mando francés con respecto al ataque alemán a través de las Ardenas.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Schwerpunkt » Sab Nov 06, 2021 9:42 pm

¡Saludos a tod@s !

He leído con interés la exposición de Jose Luis sobre la procrastinación y casi me atrevería a llamar prevaricación de Gamelin sobre la posible amenaza de un rápido avance alemán en masa por las Ardenas.

Hay un dato que es interesante poner de relieve y es que los propios alemanes no las tenían todas consigo sobre las posibilidades de un avance sin problemas por parte de esa masa de vehículos y hombres. El Grupo Panzer Kleist disponía de nada menos que 41.140 vehículos (de ellos unos 1.222 tanques y 545 vehículos de cadenas) Si se hubieran puesto en fila hubieran ocupado 1.540 km desde la frontera luxemburguesa hasta Königsberg, en Prusia Oriental. Puesto que se lanzarían por cuatro rutas de marcha en la primera fase podían ocupar una longitud de casi 400 km por línea de avance. De hecho el general von Kleist estuvo protestando repetidamente que se necesitaba una quinta línea de marcha como requisito mínimo. Así y todo el Estado Mayor del Ejército (Generalstab des Heeres) afirmaba en enero de 1940 que la red de carreteras de la región de las Ardenas estaba bien desarrollada y que el estado de los caminos y carreteras era muy bueno.

¿Cuales eran los problemas que preveía el mando alemán para cumplir ese objetivo de atravesar la zona en tan poco tiempo? Fundamentalmente tres, uno que varias de las rutas atravesaban desfiladeros y gargantas que podían quedar atascadas por tal masa de vehículos, segundo que los obstáculos por las fuerzas belgas desbarataran ese horario y tercero que la aviación francesa causara retrasos entre las interminables columnas de vehículos.

De hecho se producirían atascos y retrasos -sobre todo en la ruta norte- donde el día 13 estaban las columnas atascadas a lo largo de 250 km. Se produjeron fricciones con los vehículos de las divisiones de infantería que pugnaban por marchar por las rutas asignadas a las divisiones panzer. A nivel de grupo de ejército A se tomaron algunas decisiones poco acertadas sobre el plan de marcha. Fue en general el desempeño y la flexibilidad de los mandos medios e inferiores alemanes los que resolvieron lo que se podría haber convertido en un desastre. Y en general a la marcha sin descanso durante varios días repartiendo Pervitin, una especie de anfetamina para mantener a la tropa en movimiento sin dormir durante varios días.

En cuanto a la aviación francesa que podría haber causado un verdadero desastre entre las columnas alemanas, sólo la incompetencia de Gamelin puede explicar su inexplicable ausencia.

Realmente la incompetencia de Gamelin es monumental. Sin pretender disminuir la influencia de la doctrina táctica y estratégica francesa en la derrota, Gamelin cometió dos tremendos errores. El primero enviar a gran parte de lo que debía ser la reserva estratégica francesa al norte -donde quedaría cercada- y el segundo prestar caso omiso a todas las señales que anunciaban una gran ofensiva por las Ardenas. La intervención de la aviación francesa seguramente hubiera retrasado la marcha alemana y hubiera dado tiempo adicional para defender la línea del Mosa.

Nota: todos los datos son Karl-Heinz Friesser: Blitzkrieg-Legende. Der Westfeldzug 1940 (pág. 125-136)

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Dom Nov 07, 2021 10:34 am

Hola a todos!
Schwerpunkt escribió: Realmente la incompetencia de Gamelin es monumental. Sin pretender disminuir la influencia de la doctrina táctica y estratégica francesa en la derrota, Gamelin cometió dos tremendos errores. El primero enviar a gran parte de lo que debía ser la reserva estratégica francesa al norte -donde quedaría cercada- y el segundo prestar caso omiso a todas las señales que anunciaban una gran ofensiva por las Ardenas. La intervención de la aviación francesa seguramente hubiera retrasado la marcha alemana y hubiera dado tiempo adicional para defender la línea del Mosa.
Antes de comentar esta cita del compañero Schwerpunkt, un detalle. Hubo otro ejercicio más, en la línea del realizado por Prételat en mayo de 1938, a cargo del general Edouard Réquin en 1939, esta vez alrededor de Nancy. Como en los anteriores de Prételat y compañía, Réquin examinó si un avance blindado masivo a través de las Ardenas hacia el centro de la línea defensiva francesa tenía posibilidad de crear una ruptura. Réquin concluyó en modo afirmativo, afirmando que seguiría la derrota francesa.

En cuanto al comentario de Schwerpunkt sobre la inexistencia de una reserva estratégica por parte francesa, me imagino que todos recordarán aquel famoso encuentro entre Churchill y Gamelin el 16 de mayo de 1940 donde el premier británico le preguntó: “Où est la masse de manoeuvre?” ("¿Dónde está la reserva estratégica?"), y Gamelin le respondió: "Il n'y en a pas" ("No hay ninguna"). Hace poco vi un documental sobre Churchill (El instante más oscuro, 2017) que escenificaba esa reunión.

Bien, hay un estudio (una tesis para el grado de Master of Arts [Historia]) presentado en la Universidad de Concordia (Canadá) el 2 de septiembre de 2013 titulado precisamente “Où est la Masse de Manoeuvre?”: Maurice Gamelin and the Lessons of Blitzkrieg in Poland, donde su autor, Robert Parker, intenta explicar (no justificar) los motivos de Gamelin para eliminar a conciencia esta reserva estratégica.

Fue en esta tesis de Parker donde, al releerla hoy, encontré lo del ejercicio de Réquin. Cuando escribí este hilo había olvidado por completo este detalle, y sólo me acordaba del tema central de la misma. Por eso no añadí el ejercicio de Réquin a los que ya he comentado en el inicio del mismo. De todas formas, Parker no da más detalles sobre el mismo. Cuando leí el comentario arriba citado de Schwerpunkt sobre la inexistencia de una reserva estratégica, me acordé de esta tesis, y al releerla fue que hallé lo de Réquin.

Bien, la explicación de Parker para la ausencia de una reserva estratégica descansa en dos motivos principales que van entrelazados: las lecciones de los observadores franceses en la campaña de Polonia de 1939 y la (des)información de inteligencia suministrada por el 2º Bureau al Alto Mando sobre la cantidad de los efectivos aéreos y blindados alemanes. Esta (des)información de inteligencia concedía a los alemanes una supremacía aérea, pues situaba en torno a unos 14.000 aviones la fuerza de la Luftwaffe, así como dos, tres, o cuatro mil tanques más al blindaje alemán. Los observadores le había dicho a Gamelin que una vez que los alemanes hicieron brecha en y penetraron las defensas enemigas, los polacos no pudieron desplegar sus reservas por la acción de la Luftwaffe. Esta fue la razón fundamental por la cual Gamelin alteró toda la concepción francesa de una reserva estratégica, llevándola, en cambio, a la línea de frente. Fue un auténtico disparate que, además, no tuvo en cuenta (esto es, no se coordinó) con la estrategia belga-holandesa (cuyos ejércitos estaban programados para retirarse en la dirección opuesta a la que esperaba Gamelin).

Aquí no puedo resumir más el estudio de Parker, pues es muy rico en detalles y creo que lo mejor es que lo lean quienes estén interesados. Al final daré el enlace donde se puede descargar en formato pdf.

Lo cierto es que Gamelin -intentando buscar una solución a un problema fundado en malas lecciones y mala información- cambió el concepto militar francés de una defensa en profundidad (con las primeras líneas débiles) y una reserva estratégica que debía operar tan pronto se supiera dónde se localizaba el principal esfuerzo del ataque alemán, por una defensa linear sin ninguna reserva estratégica. Quiso "saturar" el frente para que este quedase estancado (como en la IGM), y luego, en torno a 1941, lanzar su propia ofensiva.

Una reflexión mía para acabar. Durante el periodo de entreguerras y el periodo de la "Guerra Falsa" la inteligencia del Deuxième Bureau multiplicó siempre la fuerza del ejército alemán (en divisiones -hasta más de 200-, en aviones -hasta 14.000- y en tanques -hasta 5.000 y más), y esto no se hizo de buena fe. Incluso el propio Gamelin (y otros jefes del Alto Mando) aceptaban esas cifras sabiendo que eran falsas para intentar que la parte anti-apaciguamiento de los gobiernos del Frente Popular se embarcase en una guerra contra Alemania. Gamelin, al margen de estas desmedidas exageraciones, siguió creyendo genuinamente, sin embargo, que los alemanes eran superiores a los franceses en casi todos los medios de guerra, y esta idea conformó su última y fatal estrategia. Pero había también una buena parte del espectro político de la derecha que se aferraba a cualquier dato que indicase una superioridad alemana para evitar la guerra. Y había, finalmente, una buena parte del poder fáctico que no es que quisiera la guerra, sino que tenía simpatías por los alemanes. Esta conjunción de creencias, ideologías e intereses espurios fue el desencadenante, a mi juicio, de la capitulación política (me atrevería a decir de la traición) del gobierno francés en junio de 1940. Y operaba ya mucho antes de iniciado el conflicto.

Parker enlace: https://spectrum.library.concordia.ca/977623/

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Uge » Dom Nov 07, 2021 11:32 am

José Luis escribió:
Vie Nov 05, 2021 2:07 am
¡Hola, Uge! Yo creo que sí cayeron en saco roto y más. Ese refuerzo del 2º Ejército, de todos modos insuficiente, no dice nada si no va acompañado de otras medidas respecto de esa potencial amenaza de un ataque masivo alemán por las Ardenas.
Convendremos, José Luis, que en el ejército francés de la época todo, absolutamente todo, era insuficiente.
José Luis escribió:
Vie Nov 05, 2021 2:07 am
Si realmente se hubiese tomado en cuenta la posibilidad de un ataque alemán por las Ardenas, en base a los estudios y ejercicios realizados sobre esta cuestión con anterioridad, no sólo se habrían reforzado mucho más al 2º y 9º ejércitos, sino que se habrían cursado órdenes para estar continuamente alerta sobre esta posibilidad, no dejando de enviar patrullas terrestres y aéreas de reconocimiento de la zona boscosa, disponiendo en tal caso de un plan de respuesta inmediata.
El 10 de mayo se adentran en las Ardenas belgas cuatro divisiones ligeras de caballería francesa (DLC) y otra más por las Ardenas luxemburgueses. La Primera y la Cuarta dan cobertura al avance del Noveno Ejercito en Bélgica. El Segundo Ejercito envía a la Quinta al área de Neufchâteau y a la Segunda hacia Arlon. Al sur de Luxemburgo intervine la 3e DLC agregada al Tercer Ejercito.

En total cinco divisiones que deben tomar contacto e identificar el eje del ataque alemán y ejercer una defensa retardatriz en un terreno muy favorable para ello. También participan en estas operaciones tres brigadas de caballería y algunas unidades de reconocimiento e ingenieros.

La 5e DLC es alertada a las 0640 y sus unidades de vanguardia alcanzan Neufchâtel a las 0930. La división tomará posiciones en la proyectada Linea 03. (Frieser p.-127. Naval Institute Press .2005).Al atardecer unidades de esta división avanzan hacía la Linea 05 (alcanzando Petite Rosiére y Bodange) o incluso superan dicha línea camino de Bertogne (Frieser, mapa de situación de la 5e DLC al atardecer del 10/05/1940). No encuentro datos horarios de activación del resto de DLCs pero infiero deben ser más o menos parejos. No se puede negar que no haya un plan de contingencia o no se hubiera estado alerta. El plan de respuesta inmediata existía, otro tema distinto son sus nulos resultados o la insuficiencia de sus medios.

Frieser detalla algún éxito defensivo parcial que demuestra que con más determinación el ritmo del ataque alemán podía comprometerse. Su llegada al Mosa hubiera sido desorganizada y discontinua en el tiempo, por otro lado sus atascos a retaguardia hubieran crecido exponencialmente. Todo ello daría razones a los “enemigos” del Panzergruppe Kleist para embridarlo a las formaciones de infantería.

Aunque la defensa de las Ardenas hubiera sido un ejemplo de coordinación entre belgas y franceses, y la defensa retardatriz hubiera sido más exitosa, no creo que alterara el resultado final de la campaña francesa. Francia llevaba lustros cavando su propia fosa.

Saludos.
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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Dom Nov 07, 2021 7:49 pm

¡Hola a todos!
Uge escribió: Convendremos, José Luis, que en el ejército francés de la época todo, absolutamente todo, era insuficiente.
No te lo tomes a mal, estimado Uge, pero no puedo convenir contigo en esta afirmación tan absoluta. Había suficiencia en casi todos los medios humanos y materiales (más allá del tópico de que siempre podía haber más); lo que no había era un despliegue acertado de dichos medios. Como el ataque alemán no respondió a lo previsto por Gamelin y su Alto Mando, sino que devino una sorpresa estratégica y operacional total, la respuesta francesa requería un inmediato redespliegue de fuerzas que estaba fuera del alcance de la rigidez (por no decir parálisis) en la cadena de mando y control.
Uge escribió: El 10 de mayo se adentran en las Ardenas belgas cuatro divisiones ligeras de caballería francesa (DLC) y otra más por las Ardenas luxemburgueses. La Primera y la Cuarta dan cobertura al avance del Noveno Ejercito en Bélgica. El Segundo Ejercito envía a la Quinta al área de Neufchâteau y a la Segunda hacia Arlon. Al sur de Luxemburgo intervine la 3e DLC agregada al Tercer Ejercito.

El plan de respuesta inmediata existía, otro tema distinto son sus nulos resultados o la insuficiencia de sus medios.
Yo no creo que pudiera llamarse “plan de respuesta inmediata” a eso. Esas formaciones de caballería ligera no tenían posibilidad alguna contra las divisiones panzer. Aunque su papel principal fuese una acción dilatoria, no podía funcionar dada lo inadecuado de su armamento. Ya que todos utilizamos a Frieser (pero no olvidemos que hay cuentas más detalladas) por su claridad en la exposición y lucidez en sus análisis (al menos así lo percibo yo) y porque es un libro que parece compartimos todos, veamos lo que dice al respecto de esa fuerza de acción dilatoria (lo dejo en su original inglés; subrayado mío):

The French army thus faced a fatal situation because Luxembourg had confined itself to purely passive resistance in that it merely erected barriers along the border with Germany. This meant that the center sector of the French front, manned by only a few weak divisions, was screened by an almost 150-kilometer wide and about 100-kilometer deep area in front of it that, looking at it militarily, was a vacuum. In case of a German attack, French delaying forces were to push into that zone as if racing against the penetrating enemy forces. But the French delaying forces consisted of only five cavalry divisions, three cavalry brigades, as well as some reconnaissance and engineer formations of the divisions that were employed west of the Meuse. Against this area the full might and impetuosity of the German attack were concentrated. The French cavalry units that were a mixture of lightly armored vehicles and mounted units were doomed. In spite of all their bravery, they were just about swept away. (p. 139).

Pero olvidémonos de si se le podía llamar plan (dilatorio) o si podía funcionar con tal debilidad de medios. Si esta acción funcionaba, ¿cuál era el plan siguiente? Lo debido sería montar un contraataque, ¿pero dónde se dio dicho contraataque? Yo no lo veo por ninguna parte, salvo tarde (13 de mayo), mal (demoras) y cansino.

Se supone que si hubiera realmente un plan de respuesta inmediata a un ataque alemán por las Ardenas, entonces no sólo tendría que estar dispuesta una fuerza sólida para afrontar una batalla de encuentro dilatoria, sino también tendría que estar dispuesta una fuerza poderosa para contraatacar a fondo. Ahora bien, el contraataque planificado a toda prisa por Flavigny (XXI Cuerpo) demostró que esta fuerza poderosa no estaba dispuesta, sino que hubo que formarla con asignaciones y subordinaciones, despliegues y redespliegues en medio de una pesadilla de malas o malentendidas órdenes y comunicaciones. Bien, como esta odisea la cuenta Frieser, no hace falta que siga con ella. Al final quedó en nada.

Para mí todo eso no era un plan, sino una improvisación desordenada. Un plan es algo serio, preciso, detallado, donde todo está a punto de moverse para la acción llegado el momento. Y eso no fue lo que sucedió entre el 13 y el 14 de mayo de 1940 en el 2º Ejercito de Hurtzinger.

De todas formas, estimado Uge, no tengo interés en polemizar sobre este tema, que no es el foco principal del hilo. Simplemente, tenemos al parecer visiones diferentes sobre este asunto.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Dom Nov 07, 2021 9:16 pm

José Luis escribió: Ya que todos utilizamos a Frieser (pero no olvidemos que hay cuentas más detalladas)
Por ejemplo, Robert A. Doughty, The Breaking Point. Sedan and the Fall of France, 1940 (Hamden, Conn.: Archon Books, 1990). En este libro (que también ha publicado en formato más económico Stackpole Books), en el capítulo 3, The French Fight in the Ardennes, Doughty presenta la cuenta más detallada que conozco en idioma inglés sobre los planes, equipamiento y organización, y actuación de la caballería ligera que nos ha entretenido a Uge y a mí.

Comienza así: When Germany launched its attack on 10 May, the French sent cavalry forces into the Ardennes. The cavalry from the Second and Ninth armies expected to meet some Germans, but they did not expect to meet the main enemy attack. Hence they were neither structured nor prepared to offer strong resistance, particularly in the area forward of the Semois River.

Because of Belgium's sensitivity about remaining neutral, little or no coordination had been accomplished between the French and Belgian forces. The lack of coordination and the unexpected encountering of the
main enemy attack ensured the two forces did not operate in a combined fashion to delay or defeat the Germans. The result was a somewhat disorganized fight in the Ardennes during which the French cavalry failed to recognize and report the significance of the large German forces they encountered
.

Luego sigue con toda la historia de los servicios de información y decisiones del alto mando para poner en contexto la historia. Y a continuación, bajo el epígrafe MISSION AND ORGANIZATION OF THE FRENCH CAVALRY, pasa a explicar los posibles despliegues que se barajaron y la misión de esta fuerza de caballería:

The mission for the cavalry in the Second Army appeared in the 15 March 1940 order:

In case of the violation by the enemy of the Belgian and Luxembourg frontiers, the cavalry of the Second Army, in liaison to the left with that of Ninth Army, with the advanced elements and the cavalry of the
Third Army to the right, will accomplish the following missions:

—determine the axis and the zone of application of the principal enemy effort;
—enter into liaison with the Belgian forces;
—provide time to the command to put in place all the means necessary to halt the enemy attack
.

Luego, un poco más adelante (subrayado mío): The real reason for the Second Army's cavalry moving deep into Belgium, however, was to ensure the Ninth Army to its left had time to move forward into its new position along the Meuse River..

Sigue con la descripción de las divisiones de caballería y unidades asignadas, fuerza, equipamiento, etc., todo superdetallado.

Estoy seguro de que quien lea este libro de Dougthy sentirá el mismo placer y conocimiento que al leer el de Frieser.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Nov 08, 2021 1:24 pm

Sin la menor intención de polémica quiero insistir en el dato de la reserva estratégica francesa y de como fue dilapidada por Gamelin.

Esta reserva no era ninguna fuerza insignificante. Si mal no recuerdo -no tengo mis fuentes a mano- la reserva la componían 14 divisiones de infantería, dos divisiones blindadas y una motorizada (mechanique légere), o sea una fuerza considerable. Incluso en el caso que los alemanes hubieran atravesado las Ardenas y cruzado el Mosa se hubieran encontrado a aquella reserva caso que Gamelin no la hubiera lanzado hacia el norte para quedar en gran medida embolsada y destruída. En el mejor de los casos su avance hacia la costa del Canal no hubiera sido un paseo y los aliados hubieran tenido ocasiones para contraatacar y deshacer el cerco.

Realmente el principal problema francés era un problema de "mindset" o sea de asunción de unos parámetros mentales inamovibles y negarse a cambiar el curso de su estrategia y despliegue a despecho del cambio en las circunstancias. Así por ejemplo la línea Maginot que debería de haber servido para ahorrar fuerzas terminó desplegando 45 divisiones francesas frente a tanto sólo 14 alemanas. Recordemos que la lucha no fue decidida por ninguna superioridad numérica o tecnológica sino por el simple hecho de que los alemanes concentraron el grueso de sus fuerzas en el Schwerpunkt ofensivo mientras que los franceses las dispersaron a lo largo de todo su despliegue.

Y como colofón al tema que versaba sobre el mito de la impenetrabilidad de las Ardenas, queda de manifiesto la prevaricación y prepotencia con la que actuó Gamelin ante el resultado de esos ejercicios. Simplemente se negó a admitir una posibilidad que no casara con su visión de las cosas.

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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Mié Nov 10, 2021 8:39 pm

¡Hola a todos!

Yo creo que el Alto Mando Francés no creía en la impenetrabilidad de las Ardenas ante un ataque masivo sorpresa de medios motorizados y mecanizados alemanes. Sin embargo, lo pensaba muy improbable. Estaba más que convencido de que el centro de gravedad del ataque alemán sería similar al de la IGM. Ahora bien, el problema que no supo resolver fue no darse cuenta a tiempo de que efectivamente los alemanes lanzaron su principal esfuerzo ofensivo contra el sector más vulnerable de su ejército -Sedán- a través de Luxemburgo y las Ardenas. Cuando lo comprendieron, ya era demasiado tarde. Esto es una descripción somera de lo que sucedió, pero las descripciones, incluso las más detalladas y profundas, no sirven, por sí solas, para explicar las causas; para esto es necesario un análisis que responda a las preguntas básicas. Por ejemplo, ¿por qué le llevó tanto tiempo al Alto Mando darse cuenta y aceptar que el principal esfuerzo de la ofensiva alemana estaba por las Ardenas para converger en Sedán? O la insistencia de nuestro compañero Schwerpunkt sobre la inexistencia de una reserva estratégica: ¿por qué faltaba? Durante más de 80 años la historiografía ha intentado responder la pregunta clave: ¿Cuáles fueron las causas de la catastrófica derrota militar de Francia en mayo-junio de 1940? ¿Cómo fue posible que en seis semanas los alemanes consiguieron derrotar a un enemigo que 26 años atrás había sido incapaz de hacerlo en 5 años?

El libro de Karl-Heinz Frieser, The Blitzkrieg Legend, publicado en alemán en 1996 (y traducido al francés en 2003, al inglés en 2005, y al español en 2013) ha sido el punto de referencia de mayor influencia sobre la historiografía del siglo XXI. Sin embargo, el grueso del libro de Frieser se centra en el aspecto militar de la derrota francesa (o de la victoria alemana), y lo cierto es que la causa militar como explicación a lo que sucedió -la derrota francesa- no da cuenta del verdadero meollo de la cuestión: muchas causas entrelazadas. El problema que se ha topado la mayor parte de la historiografía sobre la derrota de Francia a la hora de investigar sus causas es que unas son consecuencia de otras. Por ejemplo, los que han querido explicar las causas de la derrota desde el ámbito militar, olvidan que las decisiones militares del Alto Mando, antes del inicio de la guerra y durante la misma, estaban tremendamente influenciadas, si no dependientes, del ámbito político, económico y social. En Francia, la mayor parte de la historiografía hasta la década de 1980 se centró en los ámbitos político, ideológico, cultural, económico, y social para explicar las causas de la derrota. El aspecto militar se tocó, pero de manera marginal. El foco de la historiografía en el aspecto militar vino principalmente del exterior, principalmente del mundo anglo-sajón, siendo Doughty el pionero y mayor exponente en el ámbito de la doctrina militar. En el siglo XXI la mayor parte de la historiografía, en Francia y fuera de Francia, se ha concentrado en el ámbito militar, tanto de los años de entreguerras como durante la guerra.

El libro de Frieser consiguió una especie de consenso universal sobre las causas de la derrota de Francia. Incluso en Francia, un historiador militar como el general Bruno Chaix (En mai 1940, fallait-il entrer en Belgique? Décisions stratégiques et plans opérationnelles de la campagne de France, 2000), sigue las tesis de Frieser y expresa el error de los aliados de penetrar en Bélgica, y se extiende sobre la superioridad operacional alemana en el uso de las comunicaciones, cazabombarderos, defensa antiaérea o empleo de unidades blindadas y motorizadas. Otro historiador popular francés, Dominique Lormier (La Bataille de France jour après jour mai-juin 1940, 2010), considera que los alemanes consiguieron la ruptura por los errores tácticos y estratégicos del Alto Mando francés al no equipar satisfactoriamente a su infantería en el sector del Mosa. O por dispersar la reserva estratégica de las tres divisiones acorazadas y el 7º Ejército de Giraud (que era el más móvil de los ejércitos franceses). O al señalar que Weygand desperdició casi 600 tanques en el empeño de recuperar las cabezas de puente en el Somme en vez de mantenerlos en reserva para la batalla principal del Somme y del Aisne. O que la falta de coordinación y el letargo mental del Alto Mando impidieron explotar los esfuerzos de de Gaulle durante la batalla de Abbeville para atacar a los alemanes en la retaguardia y avanzar hacia Dunkerque. En fin, quien quiera leer un buen resumen del discurrir historiográfico lo tiene en el libro de Richard Carswell, The Fall of France in the Second World War. History and Memory (Palgrave, 2019), todo el libro dedicado a ello.

Sin embargo, como dije previamente, podemos señalar y analizar los errores y carencias militares en el Alto Mando y en la doctrina militar francesa para explicar la derrota militar, pero este foco no responde a las razones de los mismos, salvo que creamos que los franceses eran idiotas.

Voy a poner un par de ejemplos de antes de la guerra. Como sabéis, el general Jean Baptiste Estienne (1860-1936) está considerado como el "padre" del blindaje francés. Doughty (The Seeds of Disaster) dice que tiene todo el derecho para ser así considerado. Aparte de ser el primero en el ejército francés en concebir la idea del tanque, Estienne dominó la creación de la fuerza de tanques francesa desde 1915 hasta 1918, y organizó las primeras unidades de tanques francesas. Tras la guerra siguió al mando del cuerpo de tanques hasta que fue subordinado a la infantería en mayo de 1920. Estienne pasó a ocupar el recién creado (febrero de 1921) puesto de Inspector de Tanques hasta su jubilación en 1927. Pues bien, en una conferencia que dio en febrero de 1920, al señalar el hito histórico que supuso la aparición del vehículo mecánico sobre orugas, describió una nueva fuerza blindada de 100.000 hombres y 4.000 tanques capaz de avanzar 80 kilómetros en una noche. Con el paso de los años, Estienne fue un defensor apasionado sobre la creación de una fuerza blindada independiente y la creación de un tanque de batalla o tanque medio. Sin embargo, su idea de un cuerpo de tanques independiente recibió, aunque por otros motivos, el mismo rechazo que habría de recibir la propuesta de de Gaulle unos años más tarde. En 1934 se publicó su libro Vers l'armée de métier (Hacia el Ejército Profesional), donde propuso un ejército profesional consistente principalmente de unidades blindadas: 100.000 voluntarios en 6 divisiones, cada una con 3 brigadas (blindaje, infantería y artillería cada) con unidades de apoyo aéreas, de reconocimiento, señales e ingenieros. Este ejército profesional debía contar también con una división blindada ligera para funciones de exploración, una brigada de tanques pesados para atacar las fortificaciones permanentes, y otras unidades de apoyo.

Si la idea de Estienne de una fuerza blindada independiente fue rechazada finalmente porque en el Alto Mando se abogaba por su subordinación a la infantería, la propuesta de de Gaulle fue duramente rechazada porque la basó en un ejército profesional, que era anatema para la mayoría de la jerarquía militar, para casi todo el espectro político y para la inmensa mayoría de la sociedad francesa. Aquí de Gaulle cometió un error fatal, pues si desligara su propuesta de un ejército profesional, quizá tuviera seguimiento. Ambas propuestas, además, se consideraban en todos esos estamentos como una deriva hacia una estrategia ofensiva, lo que era igualmente tabú.

De estos dos ejemplos de preguerra (pero puedo poner otros ejemplos de mayo de 1940) se puede concluir que las decisiones militares más audaces y acertadas no podían llevarse a cabo al margen de sus conexiones políticas, económicas, culturales y sociales. Antes de la IGM la doctrina militar francesa era L'offensive à outrance, a primera vista la antítesis de la doctrina militar francesa de entreguerras de la bataille conduite. Pero aquella doctrina militar demostró ser una auténtica carnicería para las filas francesas (se cortó a finales de 1914 con la batalla metódica), que dejó más de un millón de bajas y otro tanto de mutilados y lisiados, por no hablar de los trastornados mentales por causa de la guerra. Tras la guerra, no sólo razones geoestratégicas, demográficas, económicas y militares, sino también y por encima de todo razones sociales impusieron a toda costa una estrategia defensiva como política de seguridad nacional. Además, se consensuó por unanimidad transversal que el nuevo ejército habría de ser una pequeña fuerza regular de no más de 300.000 hombres, conscriptos, con mandos profesionales. Cualquier idea de un ejército regular más grande, y no digamos ya uno profesional, se tomaba política y socialmente como un peligro para la República. Primero porque podía volverse contra la República si era demasiado fuerte, y segundo porque tendería hacia una estrategia ofensiva, y eso era absolutamente anatema en la III república. La estrategia defensiva francesa no era una opción, sino una obligación en la Francia de los años de posguerra. De ahí han de observarse los fundamentos de la doctrina militar francesa, que no debe confundirse con la doctrina operacional. Pero ésta se vio influenciada por aquella, y aquella por la política.

¿Por qué no había una reserva estratégica? No fue por estrategia política, por doctrina militar o doctrina operacional. Fue porque el Alto Mando se lo jugó todo a una carta en su fe ciega de que la ofensiva alemana se concentraría en el norte de Bélgica. Y salió mal. También el OKH alemán se lo jugó todo a una carta con su "plan" de las Ardenas, pero le salió bien (alguien dirá, con razón, gracias a la ayuda de los franceses). Pero es más, aunque hubiera una reserva estratégica para lidiar con la embestida alemana en Sedán, el resultado final de comprometerla en ello no hubiera ido probablemente más allá de lo que fue el intento del contraataque de Flavigny con la reserva que reunió improvisada y precipitadamente el 13-14 de mayo. Y aquí volvemos a la estrategia y la doctrina defensivas, y la batalla metódica. El ejército francés no se había preparado para una guerra de movimiento como la alemana, donde la clave residía principalmente en la sorpresa y la rapidez. Se había decantado por la potencia de fuego, por el frente continuo, la defensa estática, etc., como primer paso para afrontar y gastar la ofensiva alemana, y luego, finalmente, pasar a una contraofensiva paso a paso. En otras palabras, los militares franceses no estaban preparados para reaccionar rápidamente a los imprevistos de la guerra, tal como, en cambio, sí lo estaban los militares alemanes. Habían aniquilado la iniciativa propia de los mandos intermedios y suboficiales de campo por mor de un control centralizado y rígido que negaba una respuesta rápida ante una situación de crisis. Y en esta tendencia habían descuidado las comunicaciones, habían dispersado los cuarteles generales demasiado alejados unos de otros, y bla, bla, bla. Pero todo esto se había ido cocinando a fuego lento bajo una política, una diplomacia, una cultura y una sociedad que se habían aletargado y acomodado durante el periodo de entreguerras. Y quizá no pudo ser de otra forma, si tenemos en cuenta que durante todo ese periodo de entreguerras Francia no tuvo jamás una estabilidad política, sino todo lo contrario, una polarización ideológica, política y social que hacía imposible un liderazgo político fuerte capaz de cambiar esa dinámica decadente. Los militares, en particular su avejentada jerarquía, no escaparon a este estado de decadencia generalizada. Y no olvidemos que los jefes militares del CSG y EMG eran nombrados por los políticos, civiles como el ministro de la Guerra o el presidente del Gobierno, puestos que a veces cayeron en la misma persona.

La ironía de todo esto es que, en esencia, la estrategia defensiva francesa (aliada) de 1939-1940 era la correcta, como se demostró en el devenir de la guerra. Se aplicó mal en su deriva operacional y táctica, y de ahí el desastre de mayo-junio de 1940. En cambio, la estrategia ofensiva alemana (si tal había) estaba completamente errada, pero tuvo una aplicación correcta en el campo operacional y táctico (facilitada por los errores de los aliados) y de ahí su éxito en mayo-junio de 1940. Sin embargo, cuando se quiso trasladar y aplicar a ese país muy desconocido que se llama Rusia, acabó en desastre. La guerra, como creían acertadamente los franceses, iba a ser una guerra larga, de desgaste, y al final la decidiría la mayor capacidad de recursos de los aliados. Y así fue.

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José Luis
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Re: Mito de la impenetrabilidad de las Ardenas

Mensaje por José Luis » Jue Nov 11, 2021 10:31 am

¡Hola a todos!
José Luis escribió: Pero todo esto se había ido cocinando a fuego lento bajo una política, una diplomacia, una cultura y una sociedad que se habían aletargado y acomodado durante el periodo de entreguerras. Y quizá no pudo ser de otra forma, si tenemos en cuenta que durante todo ese periodo de entreguerras Francia no tuvo jamás una estabilidad política, sino todo lo contrario, una polarización ideológica, política y social que hacía imposible un liderazgo político fuerte capaz de cambiar esa dinámica decadente. Los militares, en particular su avejentada jerarquía, no escaparon a este estado de decadencia generalizada. Y no olvidemos que los jefes militares del CSG y EMG eran nombrados por los políticos, civiles como el ministro de la Guerra o el presidente del Gobierno, puestos que a veces cayeron en la misma persona.
Quizá la única excepción a la imposibilidad de un liderazgo político fuerte capaz de cambiar la dinámica decadente estuvo en la persona de Louis Barthou, que había sido presidente del Consejo de Ministros bajo Poincaré (1913) y ocupó varias carteras ministeriales durante la posguerra. El momento clave para esta excepción de la que hablo fue cuando fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores en febrero de 1934. Aquí Barthou hizo lo que ningún ministro de Exteriores había osado hacer previamente (ni osaría hacerlo tras la muerte de Barthou): liberar a Francia de la subordinación de sus gobiernos a los gobiernos británicos en cuestiones de política exterior. Barthou, poniendo por encima de todo los intereses del estado y la nación francesa, desechó las objeciones británicas y comenzó el acercamiento con la Unión Soviética para forjar una alianza contra Alemania, primero con el Pacto Oriental y acto seguido con el Tratado Franco-Soviético de Alianza Mutua. Lamentablemente sus esfuerzos fueron abortados violentamente por el atentado mortal que sufrió en Marsella el rey Alejandro I de Yugoslavia en octubre de 1934. Barthou había preparado el viaje del rey yugoslavo, a quien recibió en Marsella. Murió como resultado de las heridas que sufrió en el atentado. Con la muerte de Barthou desapareció el único político francés capaz de enfrentarse a la diplomacia británica y responder eficazmente a la amenaza nazi.

Fuera Barthou, el camino estaba allanado para sembrar la futura derrota de Francia. Como expresó uno de los más reputados historiadores franceses, Henri Michel, la derrota francesa de mayo-junio de 1940 fue "el resultado de un largo proceso de desintegración que afectó a todas las actividades de la nación francesa".

En cuanto a lo que he dicho sobre la inestabilidad política francesa, basta recordar que la III República tuvo 42 gobiernos desde 1920 hasta 1940 (lo que sale a dos y pico gobiernos por año). Es cierto, sin embargo, que desde 1936 Daladier fue ministro de Defensa al margen de los gobiernos de turno, y junto con Gamelin, que fue jefe del ejército desde 1935, fue el responsable máximo de la política de defensa durante esa etapa crucial de la historia de Francia. Pero no es menos cierto que sus decisiones se vieron influenciadas por la disparidad de gobiernos y de visiones encontradas de sus miembros.

Como he dicho en mi intervención anterior, creo que las decisiones erradas del Alto Mando de Gamelin a partir del 10 de mayo no habrían alterado el curso final de los acontecimientos aunque hubieran sido otras, es decir, aunque hubiera aceptado a tiempo que el centro de gravedad del ataque alemán venía por las Ardenas y diese las órdenes correctas al respecto. Creo esto porque en el ejército francés la cadena de mando y control era muy rígida y muy lenta, de una parte, y porque sus oficiales y suboficiales no estaban acostumbrados, sino todo lo contrario, a reaccionar con celeridad y a asumir la propia iniciativa. Además, esto venía dificultado por una mala red de comunicaciones y, sobre todo, por una comprensión errada del despliegue y empleo del blindaje, lejos de la comprensión alemana de armas combinadas y opuesto a la concentración del mismo, prefiriendo la diversificación. Sin embargo, Ernest May (en su Strange Victory. Hitler's Conquest of France, 2000) opina lo contrario y cree que los franceses pudieron ganar la guerra de 1940. La causa de su derrota se puede atribuir casi por entero al fracaso de sus servicios de inteligencia para predecir el Schwerpunkt del ataque alemán. Si no hubiera sido por este craso fallo, los franceses habrían ganado la guerra, cuenta May*. A mí me parece una valoración demasiado optimista.

Es más sobria y realista la explicación de Julian Jackson en su The Fall of France. The Nazi Invasion of 1940 (2003), cuando escribe que mucho más crucial que la lentitud del mando francés para leer correctamente la dirección del ataque alemán "was their incapacity to grasp the nature and speed of warfare as practised by the Germans in 1940. Even after the German break-through, the French were sure that it would eventually run out of steam, and allow them to plug (colmater) the gap. In the First World War, break-throughs of this kind had always slowed down owing to the exhaustion of the troops, and supply and logistical difficulties. From the beginning to the end of the battle, what is most striking about the French
response in 1940 is its slowness—whether General Lafontaine’s delayed counterattack at Sedan on the morning of 14 May, or General Flavigny’s even more delayed attack on the next day, or the delay in sending the First DCR against Rommel, and so on. The first crossing of Rommel’s men at Houx occurred before midnight on 12 May, but General Martin, in command of the XIth Corps (18DI and 22DI), was not told anything until 7 a.m. on 13 May, and Corap, who could not be contacted at first, did not know how serious the situation was until the evening
" (p. 221). Esta explicación de Jackson enroca en sus raíces con lo que vengo comentando.

Uno de los últimos trabajos que se ha publicado sobre este tema es obra del prolífico autor Robert Forczyk, Case Red. The Collapse of France, 1940 (2017). Aunque Forczyk centra su libro en la segunda fase de la ofensiva alemana, dedica su introducción a un análisis y valoración del estado de la cuestión. Si bien deja fuera las causas profundas, señala las causas próximas de la derrota francesa más comunes en la historiografía y luego las intenta refutar proponiendo sus propias explicaciones. En las páginas 12 y 13 resume esas causas próximas en seis:

1-Deficiencia en moral causada por un derrotismo y pacifismo generalizados.

2-Doctrina militar francesa fallida, en particular con respecto a la guerra de maniobra y al uso de los tanques.

3-Entrenamiento inadecuado de los reservistas en tiempos de paz, que llevó a un equipo mal equipado a combatir una guerra moderna.

4-Los efectos perjudiciales de la Línea Maginot, que se dice corrompió el espíritu combativo del ejército francés y desvió recursos que habrían sido mejor empleados en el desarrollo de las divisiones blindadas.

5-Mediocre liderazgo militar superior, que cometió múltiples errores antes de la campaña y también se demostró incapaz de reaccionar según un campo de batalla de dinámica moderna.

6-Inconcebible división o corrupción política en la III República de Francia, que supuestamente socavó la capacidad de la nación para unirse ante la invasión.

Forczyk pasa luego a intentar refutarlas (algunas ya llevaban mucho tiempo refutadas en la historiografía reciente) mediante un análisis de las mismas, con mayor o menor suerte en el proceso. Esto lo lleva hasta la página 25, donde expone sus propias tesis:

1- Los factores indispensables o sine qua non que llevaron a la derrota francesa en 1940 fueron (a) una falta de apoyo aéreo efectivo al ejército y (b) insuficiente potencia de fuego defensivo a nivel táctico en el ejército de campaña (por ejemplo, cañones antitanque y antiaéreos, minas, morteros).

2-Una causa próxima de estas deficiencias materiales fue un excesivo compromiso del liderazgo político y militar francés en el concepto de guerra de coalición, en vez de adoptar un plan para combatir una gran campaña únicamente con sus propios recursos. Debido a una confianza excesiva en otros para llevar la carga en las primeras etapas de cualquier conflicto futuro, la modernización del ejército metropolitano y del AdA no se priorizó hasta después de la Crisis de Munich en septiembre de 1938. El esfuerzo de última hora para reconstruir el ejército metropolitano y el AdA fracasó debido a la falta de preparación de la industria francesa para producir en masa armas nuevas y la incapacidad del liderazgo militar para entrenar y equipar a sus soldados con nuevo equipamiento de modo oportuno.

3-Otra causa próxima de la derrota fue la permanente obsesión en mantener la imagen de Francia como una gran potencia, con las ilusiones sustituyendo a la realidad. Así, los líderes franceses se acomodaron con encabezar una coalición de aliados menores (Bélgica, Polonia, Checoslovaquia), incluso sin que ellos tuvieran planes militares coherentes para trabajar con estos aliados con el fin de detener la agresión alemana. De igual forma, la inversión de grandes sumas en proyectos de prestigio como la base naval de Mers-el-Kébir y la reconstrucción de la flota de batalla fue para destacar el extenso imperio de ultramar de Francia, mientras se pasó por alto el hecho de que el imperio no mejoraba la seguridad francesa.

4-La última causa próxima de la derrota aliada fue el fracaso británico en apoyar plenamente a Francia en tierra y en el aire. Los británicos comprometieron una fuerza expedicionaria pequeña e inadecuadamente entrenada que añadió poco al campo de batalla, en particular la ausencia de una división blindada con tanques armados con cañones. El rechazo del Fighter Command de la RAF para comprometer los cazas Spitfire en la Batalla de Francia dejó sin esperanza a las unidades de caza francesas superadas en número y obsoletas, lo que aseguró que el enemigo pudiera conseguir la superioridad aérea sobre el campo de batalla.

Estas cuatro tesis de Forczyk adolecen, en su mayor parte, de los mismos defectos que él clama en las tesis tradicionales que resumió previamente. Peca además en grado sumo del factor retrospectivo e ignora las causas profundas en muchas de ellas. Pero ahí está para información de la comunidad del foro.


*May: "If leaders in the Allied governments had anticipated the German offensive through the Ardennes, even as a worrisome contingency, it is almost inconceivable that France would have been defeated when and as it was. It is more than conceivable that the outcome would have been not France’s defeat but Germany’s and, possibly, a French victory parade on the Unter den Linden in Berlin". (p. iii de su introducción).

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