Glenn MacDuffie fue el 'marine' que con sus labios selló el fin de la II Guerra Mundial, en una de las imágenes más célebres de la Historia

Hasta ahora, uno de los besos más famosos de Historia era 'anónimo'. Al menos la mitad de él. Tres años de investigación han dado como resultado un nombre, el de Glenn MacDuffie, el 'marine' que con sus labios selló el fin de la II Guerra Mundial en Nueva York.
Glenn McDuffie besó a una muchacha en Times Square, Nueva York, el 15 de agosto de 1945. Los aliados celebraban la victoria sobre Japón y en la radio Truman declaraba «la muerte del fascismo». Fue un beso largo, de un patriotismo entre exaltado e inocente.
Firmada por Alfred Eisenstaedt para Life, aquella fotografía resume el subidón colectivo, cuando los estadounidenses dejaron, nueve meses más tarde, un saldo de 233.000 bebés. Se sabía, o al menos se sospechaba, que la protagonista es Edith Shain, pero faltaba por conocer el nombre del marine que, inclinado sobre Shain, sellaba el fin de la II Guerra Mundial mordiendo carmín.
Ayer, tras años de pesquisas, con más de 10 tipos que decían ser el soldado, el departamento de policía de Houston declaraba el fin del misterio. McDuffie, enfermo de cáncer, que durante décadas ha peleado por ser reconocido, ha declarado su felicidad al diario The Times.
«No podría estar más contento. Esto significa todo para mí. Creí que moriría antes de que se hiciera algo. Era mi mayor temor». Lois Gibson, artista forense, que fue incluido en el libro Guinness de los récords tras ayudar a la policía de Houston a capturar a más de 1.000 criminales gracias a sus dibujos, ha trabajado a partir de ampliaciones de la fotografía y comparado los rasgos faciales usando la tecnología más avanzada. Asegura que sus resultados son fiables casi al 100%. Al menos, señala, nunca falla en casos de vida y muerte, así que en esta ocasión el trabajo resultó mucho más sencillo.
Para McDuffie, la revelación de Gibson supone un respiro: «La gente decía que no estaba diciendo la verdad, que era un mentiroso. Pero a todos esos otros que afirmaban ser el marinero... Bueno, les diría que se hiciera la prueba del polígrafo. Yo he hecho 10 y los he pasado todos». Sin embargo, algunos de los otros aspirantes no aceptan el veredicto. Carl Muscarello, un policía retirado de 81 años, era hasta ahora el sospechoso número uno. Incluso la señora Shain, a la que Alfred Eisenstaedt consideraba la mujer de la fotografía, creyó a Muscarello basándonse en preguntas sobre lo que hicieron aquel día.
Ambos posaron hace un par de años en Times Square para reproducir el beso. En declaraciones a The Times, Muscarello, desde su retiro en Florida, cuestiona a Gibson, a la que denomina «esa mujer de Houston». «Es sólo su opinión», remata. La propia Shain, según McDuffie, ha aceptado con reservas el anuncio de que es él, y no Muscarello, el tipo que compartió con ella la euforia del confeti y la champaña, si bien «quiso mantener el contacto». Al cabo nadie, con independencia de la identidad del marinero, cuestiona la potencia de un retrato más grande que sus protagonistas, carnoso epílogo para un conflicto genocida.



