Varsovia; el Ghetto de la insurrección
Publicado: Dom Oct 05, 2008 9:28 pm
Varsovia; el Ghetto de la insurrección
Mi intención es la de mostrar los eventos al rededor de la insurreción como una lucha desesperada en contra del régimen nazi, para nada quiero debatir sobre política sionista y demás.
El 19 de Abril de 1943, se revelaron contra las SS los supervivientes del ghetto de Varsovia. En un mes murieron, como ellos habían decidido hacer, o sea con "honor", casi todos aquellos que lograron sobrevivir a tres años de vejaciones y de tormentos en el ghetto más grande de Polonia ocupada. Fue un acto de desafío de todo un pueblo, cuya secular capacidad de supervivencia había sido sometida a una prueba terrible.
Después de la Invasión de Polonia por los alemanes, los judíos habían sido recluidos en ghettos, expresamente construidos para servirles de prisión. Esto no era, ni más ni menos, que la primera fase de aquella "solución final" hitleriana, que veinte años antes, había ya anunciado el dictador alemán en su libro Mein Kampf. En otoño de 1940, el barrio judío de Varsovia, al oeste del Vistula y de una extensión de 6,5 km, fue cercado por un alto muro protegido con alambrada de espino (púas). Casi 443.000 judíos, muchos de los cuales no tenían ni casa ni lazos familiares en la capital polaca, fueron encerrados en él, aislados del mundo exterior, en espera de un destino que pocos de ellos conocían y poquísimos consideraban posible. Esta gente fue sistemáticamente condenada al hambre por sus guardianes y aterrorizada con continuos actos de violencia. Su espíritu de resistencia era minado en su base por los breves y vanos chispazos de esperanza, insidiosamente alimentados por los propios nazis. De cuando en cuando, la presión se aflojaba, se aumentaban las raciones alimenticias asignadas al ghetto y se veía sonreir a las tropas de asalto. En aquellos momentos de calma se permitía incluso que ciertas "noticias" tranquilizadoras se filtrasen en el ghetto desde los campos de trabajo exteriores. Por un momento, parecía posible a aquellos seres que, al fin y al cabo, nadie podía ser tan completamente inhumano.
La más eficaz entre todas las técnicas de la guerra psicológica aplicada por los nazis fue la habilidad con que supieron manejar al Consejo judío. Este era, en definitiva, un organismo político alemán que funcionaba por iniciativa de algunos judíos, impulsados por muy diversos motivos, que iban desde el puro y simple deseo de salvar su propia vida (*1) a la esperanza de proteger a su gente, por lo menos en los aspectos más intolerables de la opresión.
*1.- No podemos juzgar la postura de un prisionero ni decidir quien era egoísta por el simple hecho de querer salvar la propia vida.
Sin embargo, se trataba de una misión imposible, que se hacía todavía más desesperada y brutal a causa de la misma policía judía, cuyos miembros se veían continuamente obligados a elegir entre la vida de sus familiares y vecinos.
No obstante, incluso en medio de este cuadro de muerte y enfermedad, del terror, de la opresión, de la corrupción y de las traiciones, las escuelas clandestinas prosperaban,las zonas bombardeadas eran cultivadas como parques, cuatro teatros permanecían abiertos, los músicos daban conciertos y los poetas infundian en sus versos tanta desesperación como imágenes de esperanza; pintores y escultores creaban y exponían obras nuevas, se publicaban periódicos clandestinos y algunos eruditos, como Emmanuel Ringelblum y Chaim A. Kaplan, reunían documentos secretos sobre los sufrimientos que estaba padeciendo el pueblo judío.
Un anónimo conferenciante definió la situación en la primera de una serie de reuniones culturales clandestinas del siguiente modo;
"Queremos continuar viviendo y ser un pueblo libre y creador. Por ello resistiremos a la prueba de la vida. Si nuestras vidas no se extinguen en un montón de cenizas, será el triunfo de la humanidad sobre la inhumanidad, será una prueba de que nuestra fuerza vital es todavía mayor que la voluntad de destruirnos".
Pero después de un año de segregación, paralelamente a esta intransigencia intelectual, empezó a formarse el núcleo de la resistencia armada. En el ghetto, a través de nuevos refugiados y de espías procedentes del exterior de Varsovia, empezó a transparentarse la verdad respecto a los campos de concentración y a la destrucción de otras comunidades confinadas en otros tantos ghettos. Primero empezó a brotar, en el seno de un exiguo grupo de "fomentadores de desorden", la convicción de que los alemanes no les ofrecían, en realidad, otra alternativa que la del exterminio.
Algunos grupos juveniles, sionistas de izquierda, tomaron la iniciativa en el transcurso del invierno de 1941. Antes de la guerra, sus miembros ya se habían preparado para emprender una actividad de pioneros en Palestina. Su conciencia nacional y política era precisa y radical, habiendo ya rechazado todos los compromisos que inevitablemente estaban vinculados con el exilio hebraico. Estaban convencidos de que sus ideales debían conducir, lógicamente a la acción.
El primer impulso les llegó de los miembros del partido comunista, que, como sus compañeros de otros países europeos, con una mano hacian la guerra y con la otra la revolución.
El Bund, el partido socialista hebreo más importante, vaciló. En un principio, su confianza en la solidaridad de la clase trabajadora le impidió apoyar un movimiento de resistencia exclusivamente judío. Mas, en el transcurso del mes de Julio de 1942, cuando las cámaras de gas de Treblinka, a pocos kilómetros al nordeste de la capital, iniciaron el exterminio en masa de los judíos de Varsovia, el movimiento de resistencia se aseguró la plena adhesión de los movimientos políticos y religiosos presentes en el ghetto. Tan solo el grupo nacionalista y extremista de los revisionistas quedó aparte, prefiriendo combatir por separado del resto de los otros grupos, bajo la bandera del irgun Zvei Leumi (Organización militar nacional).
Continúa...
Gracias por estar
Mi intención es la de mostrar los eventos al rededor de la insurreción como una lucha desesperada en contra del régimen nazi, para nada quiero debatir sobre política sionista y demás.
El 19 de Abril de 1943, se revelaron contra las SS los supervivientes del ghetto de Varsovia. En un mes murieron, como ellos habían decidido hacer, o sea con "honor", casi todos aquellos que lograron sobrevivir a tres años de vejaciones y de tormentos en el ghetto más grande de Polonia ocupada. Fue un acto de desafío de todo un pueblo, cuya secular capacidad de supervivencia había sido sometida a una prueba terrible.
Después de la Invasión de Polonia por los alemanes, los judíos habían sido recluidos en ghettos, expresamente construidos para servirles de prisión. Esto no era, ni más ni menos, que la primera fase de aquella "solución final" hitleriana, que veinte años antes, había ya anunciado el dictador alemán en su libro Mein Kampf. En otoño de 1940, el barrio judío de Varsovia, al oeste del Vistula y de una extensión de 6,5 km, fue cercado por un alto muro protegido con alambrada de espino (púas). Casi 443.000 judíos, muchos de los cuales no tenían ni casa ni lazos familiares en la capital polaca, fueron encerrados en él, aislados del mundo exterior, en espera de un destino que pocos de ellos conocían y poquísimos consideraban posible. Esta gente fue sistemáticamente condenada al hambre por sus guardianes y aterrorizada con continuos actos de violencia. Su espíritu de resistencia era minado en su base por los breves y vanos chispazos de esperanza, insidiosamente alimentados por los propios nazis. De cuando en cuando, la presión se aflojaba, se aumentaban las raciones alimenticias asignadas al ghetto y se veía sonreir a las tropas de asalto. En aquellos momentos de calma se permitía incluso que ciertas "noticias" tranquilizadoras se filtrasen en el ghetto desde los campos de trabajo exteriores. Por un momento, parecía posible a aquellos seres que, al fin y al cabo, nadie podía ser tan completamente inhumano.
La más eficaz entre todas las técnicas de la guerra psicológica aplicada por los nazis fue la habilidad con que supieron manejar al Consejo judío. Este era, en definitiva, un organismo político alemán que funcionaba por iniciativa de algunos judíos, impulsados por muy diversos motivos, que iban desde el puro y simple deseo de salvar su propia vida (*1) a la esperanza de proteger a su gente, por lo menos en los aspectos más intolerables de la opresión.
*1.- No podemos juzgar la postura de un prisionero ni decidir quien era egoísta por el simple hecho de querer salvar la propia vida.
Sin embargo, se trataba de una misión imposible, que se hacía todavía más desesperada y brutal a causa de la misma policía judía, cuyos miembros se veían continuamente obligados a elegir entre la vida de sus familiares y vecinos.
No obstante, incluso en medio de este cuadro de muerte y enfermedad, del terror, de la opresión, de la corrupción y de las traiciones, las escuelas clandestinas prosperaban,las zonas bombardeadas eran cultivadas como parques, cuatro teatros permanecían abiertos, los músicos daban conciertos y los poetas infundian en sus versos tanta desesperación como imágenes de esperanza; pintores y escultores creaban y exponían obras nuevas, se publicaban periódicos clandestinos y algunos eruditos, como Emmanuel Ringelblum y Chaim A. Kaplan, reunían documentos secretos sobre los sufrimientos que estaba padeciendo el pueblo judío.
Un anónimo conferenciante definió la situación en la primera de una serie de reuniones culturales clandestinas del siguiente modo;
"Queremos continuar viviendo y ser un pueblo libre y creador. Por ello resistiremos a la prueba de la vida. Si nuestras vidas no se extinguen en un montón de cenizas, será el triunfo de la humanidad sobre la inhumanidad, será una prueba de que nuestra fuerza vital es todavía mayor que la voluntad de destruirnos".
Pero después de un año de segregación, paralelamente a esta intransigencia intelectual, empezó a formarse el núcleo de la resistencia armada. En el ghetto, a través de nuevos refugiados y de espías procedentes del exterior de Varsovia, empezó a transparentarse la verdad respecto a los campos de concentración y a la destrucción de otras comunidades confinadas en otros tantos ghettos. Primero empezó a brotar, en el seno de un exiguo grupo de "fomentadores de desorden", la convicción de que los alemanes no les ofrecían, en realidad, otra alternativa que la del exterminio.
Algunos grupos juveniles, sionistas de izquierda, tomaron la iniciativa en el transcurso del invierno de 1941. Antes de la guerra, sus miembros ya se habían preparado para emprender una actividad de pioneros en Palestina. Su conciencia nacional y política era precisa y radical, habiendo ya rechazado todos los compromisos que inevitablemente estaban vinculados con el exilio hebraico. Estaban convencidos de que sus ideales debían conducir, lógicamente a la acción.
El primer impulso les llegó de los miembros del partido comunista, que, como sus compañeros de otros países europeos, con una mano hacian la guerra y con la otra la revolución.
El Bund, el partido socialista hebreo más importante, vaciló. En un principio, su confianza en la solidaridad de la clase trabajadora le impidió apoyar un movimiento de resistencia exclusivamente judío. Mas, en el transcurso del mes de Julio de 1942, cuando las cámaras de gas de Treblinka, a pocos kilómetros al nordeste de la capital, iniciaron el exterminio en masa de los judíos de Varsovia, el movimiento de resistencia se aseguró la plena adhesión de los movimientos políticos y religiosos presentes en el ghetto. Tan solo el grupo nacionalista y extremista de los revisionistas quedó aparte, prefiriendo combatir por separado del resto de los otros grupos, bajo la bandera del irgun Zvei Leumi (Organización militar nacional).
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