Asesinos en serie
Publicado: Vie Jun 17, 2005 9:23 pm
Bruno Lüdke - ¿Un asesino en serie?
Bruno Lüdke nació el 3 de Abril de 1908 en Köpenick, cerca de Berlín. Fue el cuarto de los seis hijos de Otto y Emma Lüdke. Desde 1914 hasta 1919 Bruno visitó la escuela local en Köpenick y pronto le fue detectado que tenía dificultades para llevar el ritmo de sus otros compañeros. No consiguió alcanzar el sexto grado y fue enviado a una escuela para niños con problemas de aprendizaje. Después de que dejara su "Hilfsschule" (Escuela de ayuda) en 1922, trabajó en la lavandería de sus padres hasta 1939. Cuando su padre, que sufría cáncer de garganta, murió en 1937, Bruno se convirtió en el responsable de conducir el caballo y la carreta y de enviar la colada a los clientes. Por este trabajo su madre le pagaba cincuenta pfenning al día. Los sábados recibía un Reichsmark extra. Regularmente, Bruno robaba parte del dinero que recibía de los clientes, lo cual provocó discusiones con su muy estricta madre. Lüdke fue un notorio fumador; mucho del dinero que ganaba lo gastaba en tabaco para su pipa y, ocasionalmente, en un vaso de cerveza. Fue conocido como "Dumme Bruno" (El tonto Bruno). Era conocido como hombre de buena fe y no peligroso. No tenía amigos ni enemigos. No se preocupó mucho por las chicas ni por el matrimonio.
Como no era muy apacible con su caballo, usando demasiado el látigo, los vecinos presentaron una queja a la policía de Köpenick a principios de 1938. Como resultado, fue examinado en la Casa de Salud Municipal de la Policía (Staatskrankenhaus der Polizei), para ver si era mentalmente y físicamente apto para ser jinete.
Algunos ejemplos de los resultados del test de Lüdke:
P: Somos sorprendidos por la niebla. Todo lo que podemos ver es un pueblo lejano.
R: Puede ser cierto
P: Un hombre cae por la ventana y se rompe una pierna. Para ser auxiliado corre al hospital.
R: No lo sé.
P: ¿Puedes decirme el alfabeto?
Respuestas correctas hasta la letra F.
P: ¿Cuántos días tiene un año?
R: No lo sé.
P: ¿Cuántas horas el día?
R: 24
P: ¿Cuántos minutos tiene una hora?
R: No lo sé.
P: ¿Quién fue Hindenburg?
R: Ese fue antes de nuestro Kaiser.
P: ¿Quién es nuestro Canciller del Reich?
R: Adolf Hitler, nuestro Führer
El resultado: Lüdke está físicamente sano, pero disminuido psíquicamente desde su nacimiento. Se orienta en el tiempo, lugar y personas. Pero no puede calcular o escribir y es incapaz de realizar desafíos mentales simples. Es, sin embargo, apto para trabajar como conductor de carro.
A pesar de ello, la Cámara Tercera del Erbgesundheitsgericht (Corte de la Salud Hereditaria) en Berlín, ordernó en Enero de 1939 que Lüdke fuera esterilizado, siguiendo las leyes concernientes a la "prevención de descendencia con enfermedades mentales". Esto se hizo en un hospital en Berlín el 22 de Mayo de 1940.
Lüdke y la policía local no eran extraños. Su expediente criminal no muestra violencia o crímenes sexuales, simplemente cosas como robar y vender madera habitualmente. No había duda de que eso no duraría mucho tiempo: primero, por que Köpenick es sólo un pequeño pueblo, y después, por que el nombre “Lavandería Lüdke” estaba escrito con letras grandes en el carro que usaba. Lüdke robó un total de 13x28 metros cúbicos de madera, valorados en 187,50 Reichsmarks. Él ganó 13 RM. Ello le costó tres meses en prisión. La policía de Köpenik anotó:
“No pensamos que Bruno Lüdke es un criminal”.
El crimen fue debido a su “estupidez”, resultado de su deficiencia psíquica.
Otro caso como este es el del pato robado. En la tarde del 16 de Febrero de 1940, Lüdke entró en el Café Fuchs, en el 20 de la Banhofstrasse en Köpenick: bajo el brazo, una bolsa con un pato muerto. Intentó vender el animal a un cliente del café por 15 RM. Otro cliente puso atención, ya que era oficial de la Sicherheitspolizei. Confiscó el pato y arrestó a Bruno. En la oficina de policía de Köpenick pronto concluyeron que Bruno había robado el pato a un granjero llamado Skole. Este denunció el robo y afirmó que le había costado 10 RM. Lüdke estuvo detenido bajo custodia cinco semanas pero nunca fue juzgado, ya que de acuerdo con la “Cláusula 51” del Código Penal, un disminuido psíquico no podía ser juzgado. Un mes después de que fuera liberado de la prisión, fue cogido con un gallo robado, el cual trató de vender en otro bar local.
El viernes 24 de Febrero de 1943, Frieda Rössner, una viuda de 59 años muy conocida en el pueblo, fue asesinada en el bosque cerca de su casa. Fue encontrada dos días después, estrangulada con su mantón. El asesino abusó de ella y robó su monedero, que contenía 1 RM. Inmediatamente después de encontrar el cuerpo, la policía de Köpenick alertó al Departamento de Homicidios de Berlín. Un grupo de tres detectives fue formado, dirigido por el Kriminalkommisar Heinz Franz. Los otros miembros del grupo fueron el KS Jachode y el KS Mahnke. Ese mismo domingo acudieron a la escena del crimen.
Después de examinar a varios “sospechosos”, el KK arrestó a Bruno Lüdke el 18 de Marzo de 1943 , de su informe:
“El 18 de Marzo de 1943 supimos que un trabajador llamado Bruno Lüdke era un disminuido psíquico que era conocido por causar problemas a mujeres del pueblo. Como nos figuramos que este hombre, que vive en el área de la Elisabethstrasse, podría saber más sobre el crimen, le intorrogué en su trabajo. Tras esta entrevista informal, tuve la impresión de que él debía de saber más”
Las primeras confesiones de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke fue arrestado por la sola razón de que el KK Franz tuvo la “impresión” de que él debía saber más sobre el caso de Frieda Rössner, pero no había absolutamente ninguna evidencia contra Lüdke y nadie le denunció a la policía. No está claro qué preguntó Franz a Bruno cuando le interrogó por primera vez, pero dado el nivel intelectual de Bruno, este debió actuar de una manera que resultó extraña a Franz, quien interpreto esta conducta de una manera que satisfizo sus investigaciones.
De acuerdo con las confesiones que hizo Lüdke inmediatamente después de ser arrestado, él había violado o tratado de violar a “cincuenta mujeres” en un periodo de varios años. Es extraño, sin embargo, que esto no vuelve a ser mencionado en el caso Lüdke. También, durante los años en que se suponía que Lüdke había hecho esto, ni una sola denuncia fue interpuesta contra él por nadie. Parece que esta primera versión, silenciosamente, se convirtió en un detalle menor cuando Lüdke “confesó” el crimen de Frieda Rössner y, poco después de esto, los crímenes de Käthe Mundt, Bertha Schulz y los Ulmann. KK Franz pretendió dar la impresión de que conoció los casos de Schulz y Mundt por mediación de Lüdke, pero, por los archivos policiales originales, sabemos que Franz seleccionó esos casos previamente a las “confesiones” de Bruno. Los archivos prueban que Franz buscó casos de crímenes en el área de Köpernick en los archivos del Dpto. de Homicidios de Berlín inmediatamente después de que Lüdke le hablara acerca de las cincuenta mujeres y de Rössner. Tras esto, habló a Lüdke en la dirección correcta y este inmediatamente “confesó” los casos de Schulz y Mundt. Extrañas actitudes de Lüdke encajan perfectamente en los métodos usados por Frank. Por ejemplo: cuando Lüdke confesó el asesinato del señor y la señora Umann, no mencionó el crimen de la señora Gutermann. Esto es extraño por que ese asesinato tuvo lugar justo dos días antes de que los señores Umann fueran asesinados. Meses después, cuando Franz le preguntó sobre la señora Gutermann, Lüdke de pronto “recordó” haberla matado, pero no pudo dar correctos detalles sobre el crimen. Sólo cuando el KK Franz lo llevó a la escena del crimen, Lüdke consiguió hacerlo un poco mejor, pero este viaje también demostró que Lüdke apenas conocía la zona.
En todo el caso sólo hubo un lugar que era bien conocido por Lüdke: el lugar de Freda Rössner. No sorprende, siendo que era él quién recogía y enviaba su colada cada semana, pero, incluso en este caso, primero indicó como el lugar donde se encontró con la señora Rössner, un punto equivocado. Además, el debía de haber sido capaz de indicar el punto exacto incluso antes de que visitara el lugar con el KK Franz. No fue este el caso. No pudo dar ninguna información correcta sobre la situación de los crímenes en ninguno de los casos. Ni en el caso de Rössner, ni en el de Mundt, ni en el de los Umann. Lo mismo para los objetos robados a los Umann y a Rössner. Durante las primeras entrevistas, Lüdke no pudo dar información útil alguna sobre los objetos robados: ni lo que robó, ni qué hizo con ellos. Sus incoherentes historias sobre los lugares y sobre los objetos robados, combinadas con una serie probada de coartadas, deberían haber abierto los ojos del KK Franz y sus hombres, pero, en lugar de esto, las “confesiones” rápidas y fáciles de Lüdke despertaron euforia en Franz. Mientras, nosotros sólo podemos sospechar cuales fueron las razones de Lüdke para confesar estos primeros crímenes, pero parecen ser el resultado de sus inestables capacidades mentales, combinadas con violencia física, intimidación, interrogatorios sugestivos y manipulación de sus confesiones.
¿Entonces cómo consiguió el KK Franz más confesiones de Lüdke?
Por los archivos originales de los 51 crímenes “confesados” queda claro que las “confesiones” hechas por Bruno Lüdke son el resultado de los métodos de interrogatorio del KK Franz. En otras palabras: Lüdke no habló a Franz sobre los crímenes, Franz habló a Lüdke sobre ellos. De esta forma, Bruno Lüdke confesó exactamente en el orden que Frank quería que lo hiciera: los primeros veinte casos en Berlín, pero luego el caso de Hosang en Genthin abre el camino al KK Franz para hacerse cargo de los crímenes sin resolver en el resto de Alemania.
La reconstrucción de los interrogatorios formales da una clara visión de los métodos de usados por el KK Franz:
La pregunta habitual a Bruno Lüdke en cada caso era si él había estado alguna vez en alguna villa o pueblo concreto. Muchas veces la primera reacción de Lüdke a esta pregunta es “no”. Durante varias entrevistas, casi todo el tiempo dando suficientes evidencias de que Lüdke no sabe de que va el asunto, es llevado a una confesión que encaja un poco en el caso. Tan pronto como es posible, en varios casos, sin una entrevista previa, el lugar del crimen es visitado. Aquí el caso es “reconstruido” y la “confesión” completada. Entre la negación original y la confesión, Franz sólo necesita un número mínimo de entrevistas. Si alguna evidencia no está todavía clara, Franz hace que todo encaje en su informe final (Morgenmeldung). A menudo, la información que Franz da en esos informes es, simplemente, falsa.
Franz y Lüdke: el interrogador y el interrogado.
KK Franz es la única persona que entrevistó a Bruno Lüdke durante las investigaciones. Así, no sorprende que un cierta “empatía” surgiera entre Franz y Lüdke, desembocando en una gran confianza de Lüdke en KK Franz. Bruno se convenció de que Franz era el único hombre en el que podía confiar, y está claro que Franz lo advirtió. Por otra parte, este no tenía otras evidencias más que las confesiones de Lüdke, y tuvo que tomar ventaja para conseguir tanta información como pudiera. Pronto se dio cuenta de que Lüdke era disminuido psíquico. Creando el ambiente correcto, podía conseguir de él lo que quisiera. Una táctica agresiva era inútil, pero, por otro lado, un suave acercamiento funcionó perfectamente. Lüdke, por su parte, se sintió seguro debido a su “cláusula 51”. Por esta cláusula (él era deficiente y por tanto no responsable de sus actos) sintió que no tenía razones para temer a la policía. “Si dice la verdad”, podrá volver a su trabajo y estar en casa por Navidad.
Otra cosa pasó al algo primitivo Lüdke: parece que estaba bastante contento con el interés que había en su persona. Un hombre que, hasta el 18 de Marzo, sólo había tenido que tratar con la policía por casos menores de robo, repentinamente se encontró a sí mismo como centro de enorme interés por parte de la policía, no sólo en Berlín, sino también en Alemania entera. Viajaron por el país con él, le entrevistaron, le observaron y le fotografiaron. Tenía su propio “Comisario”, quién le prestó atención y cuidó de sus comidas y cigarrillos diarios. Toda la atmósfera creada causó satisfacción a Lüdke y para prolongar esta maravillosa situación, todo lo que tenía que hacer era hablar mucho y “confesar”. Leyendo los informes, uno tiene la impresión de que Bruno Lüdke no quería decepcionar al “Herr Kommissar Franz” e hizo lo posible por “recordar” los detalles de las cosas que hizo.
Las preguntas
Bruno Lüdke pudo ser deficiente, pero no un completo estúpido. Tras algún tiempo, se dio cuenta de qué tipo de preguntas tenía que hacer al KK Franz para obtener ayuda cuando estaba “confesando”. Esto queda claro por los interrogatorios formales: cuando KK Franz se refiere a un punto que ya discutieron en una entrevista informal anterior, este siempre usa una especie de señal de “presta atención” diciendo: “Quiero pensar profundamente”. Cuando Lüdke no tenía una respuesta correcta a una pregunta, siempre trataba de imaginarse cual sería la respuesta deseada, haciendo semi-retóricas preguntas. Por ejemplo: “tengo en la punta de la lengua el nombre del pueblo”, “debí de haber tomado algo más, pero no puedo recordar qué” o “No pudo haber sido en verano, debía ser invierno”. KK Franz le abordaba entonces haciéndole una nueva pregunta “sugestiva” o acabando la entrevista. En muchos casos Lüdke sabía ya la respuesta en la siguiente entrevista.
Las reconstrucciones
Un hombre que no es capaz de robar un gallo de una granja sin ser visto, ¿sería el mismo hombre que consiguió asesinar a cincuenta y una mujeres en un periodo de veinte años sin haber sido visto? Viajó por Alemania en tren, en bicicleta y a pie, asesinando mujeres en cada rincón del país, para inmediatamente volver a Köpenik, porque nadie allí lo echo en falta ni siquiera un día (ni su madre ni el jefe de su trabajo). La verdad es que Lüdke no tenía conocimiento geográfico de Alemania en absoluto e incluso no sabía como comprar un billete de tren. Un ejemplo:
KK Franz: ¿Cómo compras ese billete?
Lüdke: Fácil, simplemente digo que quiero un billete a allí y a allí.
KK Franz: ¿Pero adonde?
Lüdke: Pensaré sobre ello esta noche.
A la mañana siguiente:
KK Franz: ¿Cómo compras un billete para ese sitio?
Lüdke: Fui a una ventanilla y pedí un billete para Silesia.
KK Franz: ¿Qué es Silesia?
Lüdke: Una ciudad.
KK Franz: Bruno, Silesia es una región. Eso es más que una ciudad. Es más grande, con muchos pueblos.
Lüdke: Yo llamo a eso una ciudad.
Esto no contuvo a Franz de informar que el conocimiento de Lüdke de muchos lugares fuera de Berlín “es sorprendente”
En todo el archivo del caso Lüdke, no hay ni siquiera una mención sobre ningún camionero que llevara al caminante Lüdke con él. Es ridículo incluso considerar que Lüdke consiguió viajar durante los años de guerra, 1939/1943, de la manera que contó al KK Franz. La policía y otros cuerpos examinaban constantemente a cada viajero, buscando trabajadores forzados y prisioneros de guerra huidos. No se encontró ningún policía que hubiera chequeado a Lüdke durante alguno de sus viajes.
La firma del asesino
El asesino no dejaba ninguna “firma”, entendiéndose que no hay similitudes claras en los casos de asesinato que prueben que son el trabajo de un mismo hombre. Todos los casos muestran diferentes hechos, diferentes formas de asesinato y diferentes motivos. El Dr. Wehner le dijo a Blauw (un entonces Jefe de Policía que revisó el caso tras jubilarse) que incluso la Reichskriminalpolizeiamt (Oficina de Policía Criminal del Reich) nunca consiguió conectar los asesinatos. En ninguna de las escenas de los crímenes, la policía consiguió huellas dactilares útiles.
La liquidación de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke es liquidado en una prisión de Viena. Esto queda claro por un mensaje de Telex del KK Franz fechado el 1 de Marzo de 1944. La razón para ello: debido a la “Cláusula 51”, hubiera escapado si hubiera sido juzgado. Por otro lado, el fenómeno de un asesino en serie en el estado policial Nacional Socialista era impensable y debía permanecer “bajo la manta”. También era muy posible que Bruno Lüdke, una vez en juicio, hubiera entendido que Franz no le protegía y hubiera revocado sus “confesiones”. Junto a esto, un juez (pero también el D.A.) tras un serio estudio de los informes, hubiera llegado a la conclusión de que todas las evidencias eran cuestionables y basadas en falsos testimonios. Semejante derrota era impensable para el RKPA (Nebe) y el RSHA (Kaltenbrunner), especialmente tras la conmoción que el caso Lüdke había causado incluso a Himmler.
Conclusión
Nos deja con la pregunta de cómo el caso Lüdke se conviertió en lo que es hoy. Lo que empezó como investigaciones normales en un caso normal de asesinato, se convirtió en el caso de asesinato más increíble en la historia criminal de Alemania. La verdad es que el asesino en serie Bruno Lüdke nunca existió. Todas las “confesiones” que el KK Franz obtuvo de él eran falsas. ¿Entonces, cómo ocurrieron?
No es tan difícil, ya que todos los ingredients estaban allí: el disminuido psíquico, el ambicioso Kriminalkommisar Franz, quién fue se dejó llevar por la necesidad de fama y honor, una autoridad como el Reichskriminalpolizeiamt, un sistema donde no había justicia real, un sistema donde no había verdadera prensa, un grupo de débiles superiores de Franz y un grupo de débiles autoridades que no consiguen penetrar en la psiqué de Lüdke.
Tras la Guerra, la policía no hizo nada por investigar las serias dudas que el Kriminalrat Faulhaber tenía sobre el caso, y la película "Nachts, wenn der Teufel kam” ("Por la noche, cuando el diablo viene") completó el retrato del “asesino en serie Bruno Lüdke” y le dio casi proporciones míticas.
Finalmente, deja a Alemania con 51 crímenes sin resolver.
Fuente:
"Bruno Lüdke: Seriemoordenaar" por J.A. Blaauw (Uitgeverij De Fontein, Baarn, 1994 - ISBN 9026 10732-3)
Texto de Timo Worst.
Bruno Lüdke nació el 3 de Abril de 1908 en Köpenick, cerca de Berlín. Fue el cuarto de los seis hijos de Otto y Emma Lüdke. Desde 1914 hasta 1919 Bruno visitó la escuela local en Köpenick y pronto le fue detectado que tenía dificultades para llevar el ritmo de sus otros compañeros. No consiguió alcanzar el sexto grado y fue enviado a una escuela para niños con problemas de aprendizaje. Después de que dejara su "Hilfsschule" (Escuela de ayuda) en 1922, trabajó en la lavandería de sus padres hasta 1939. Cuando su padre, que sufría cáncer de garganta, murió en 1937, Bruno se convirtió en el responsable de conducir el caballo y la carreta y de enviar la colada a los clientes. Por este trabajo su madre le pagaba cincuenta pfenning al día. Los sábados recibía un Reichsmark extra. Regularmente, Bruno robaba parte del dinero que recibía de los clientes, lo cual provocó discusiones con su muy estricta madre. Lüdke fue un notorio fumador; mucho del dinero que ganaba lo gastaba en tabaco para su pipa y, ocasionalmente, en un vaso de cerveza. Fue conocido como "Dumme Bruno" (El tonto Bruno). Era conocido como hombre de buena fe y no peligroso. No tenía amigos ni enemigos. No se preocupó mucho por las chicas ni por el matrimonio.
Como no era muy apacible con su caballo, usando demasiado el látigo, los vecinos presentaron una queja a la policía de Köpenick a principios de 1938. Como resultado, fue examinado en la Casa de Salud Municipal de la Policía (Staatskrankenhaus der Polizei), para ver si era mentalmente y físicamente apto para ser jinete.
Algunos ejemplos de los resultados del test de Lüdke:
P: Somos sorprendidos por la niebla. Todo lo que podemos ver es un pueblo lejano.
R: Puede ser cierto
P: Un hombre cae por la ventana y se rompe una pierna. Para ser auxiliado corre al hospital.
R: No lo sé.
P: ¿Puedes decirme el alfabeto?
Respuestas correctas hasta la letra F.
P: ¿Cuántos días tiene un año?
R: No lo sé.
P: ¿Cuántas horas el día?
R: 24
P: ¿Cuántos minutos tiene una hora?
R: No lo sé.
P: ¿Quién fue Hindenburg?
R: Ese fue antes de nuestro Kaiser.
P: ¿Quién es nuestro Canciller del Reich?
R: Adolf Hitler, nuestro Führer
El resultado: Lüdke está físicamente sano, pero disminuido psíquicamente desde su nacimiento. Se orienta en el tiempo, lugar y personas. Pero no puede calcular o escribir y es incapaz de realizar desafíos mentales simples. Es, sin embargo, apto para trabajar como conductor de carro.
A pesar de ello, la Cámara Tercera del Erbgesundheitsgericht (Corte de la Salud Hereditaria) en Berlín, ordernó en Enero de 1939 que Lüdke fuera esterilizado, siguiendo las leyes concernientes a la "prevención de descendencia con enfermedades mentales". Esto se hizo en un hospital en Berlín el 22 de Mayo de 1940.
Lüdke y la policía local no eran extraños. Su expediente criminal no muestra violencia o crímenes sexuales, simplemente cosas como robar y vender madera habitualmente. No había duda de que eso no duraría mucho tiempo: primero, por que Köpenick es sólo un pequeño pueblo, y después, por que el nombre “Lavandería Lüdke” estaba escrito con letras grandes en el carro que usaba. Lüdke robó un total de 13x28 metros cúbicos de madera, valorados en 187,50 Reichsmarks. Él ganó 13 RM. Ello le costó tres meses en prisión. La policía de Köpenik anotó:
“No pensamos que Bruno Lüdke es un criminal”.
El crimen fue debido a su “estupidez”, resultado de su deficiencia psíquica.
Otro caso como este es el del pato robado. En la tarde del 16 de Febrero de 1940, Lüdke entró en el Café Fuchs, en el 20 de la Banhofstrasse en Köpenick: bajo el brazo, una bolsa con un pato muerto. Intentó vender el animal a un cliente del café por 15 RM. Otro cliente puso atención, ya que era oficial de la Sicherheitspolizei. Confiscó el pato y arrestó a Bruno. En la oficina de policía de Köpenick pronto concluyeron que Bruno había robado el pato a un granjero llamado Skole. Este denunció el robo y afirmó que le había costado 10 RM. Lüdke estuvo detenido bajo custodia cinco semanas pero nunca fue juzgado, ya que de acuerdo con la “Cláusula 51” del Código Penal, un disminuido psíquico no podía ser juzgado. Un mes después de que fuera liberado de la prisión, fue cogido con un gallo robado, el cual trató de vender en otro bar local.
El viernes 24 de Febrero de 1943, Frieda Rössner, una viuda de 59 años muy conocida en el pueblo, fue asesinada en el bosque cerca de su casa. Fue encontrada dos días después, estrangulada con su mantón. El asesino abusó de ella y robó su monedero, que contenía 1 RM. Inmediatamente después de encontrar el cuerpo, la policía de Köpenick alertó al Departamento de Homicidios de Berlín. Un grupo de tres detectives fue formado, dirigido por el Kriminalkommisar Heinz Franz. Los otros miembros del grupo fueron el KS Jachode y el KS Mahnke. Ese mismo domingo acudieron a la escena del crimen.
Después de examinar a varios “sospechosos”, el KK arrestó a Bruno Lüdke el 18 de Marzo de 1943 , de su informe:
“El 18 de Marzo de 1943 supimos que un trabajador llamado Bruno Lüdke era un disminuido psíquico que era conocido por causar problemas a mujeres del pueblo. Como nos figuramos que este hombre, que vive en el área de la Elisabethstrasse, podría saber más sobre el crimen, le intorrogué en su trabajo. Tras esta entrevista informal, tuve la impresión de que él debía de saber más”
Las primeras confesiones de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke fue arrestado por la sola razón de que el KK Franz tuvo la “impresión” de que él debía saber más sobre el caso de Frieda Rössner, pero no había absolutamente ninguna evidencia contra Lüdke y nadie le denunció a la policía. No está claro qué preguntó Franz a Bruno cuando le interrogó por primera vez, pero dado el nivel intelectual de Bruno, este debió actuar de una manera que resultó extraña a Franz, quien interpreto esta conducta de una manera que satisfizo sus investigaciones.
De acuerdo con las confesiones que hizo Lüdke inmediatamente después de ser arrestado, él había violado o tratado de violar a “cincuenta mujeres” en un periodo de varios años. Es extraño, sin embargo, que esto no vuelve a ser mencionado en el caso Lüdke. También, durante los años en que se suponía que Lüdke había hecho esto, ni una sola denuncia fue interpuesta contra él por nadie. Parece que esta primera versión, silenciosamente, se convirtió en un detalle menor cuando Lüdke “confesó” el crimen de Frieda Rössner y, poco después de esto, los crímenes de Käthe Mundt, Bertha Schulz y los Ulmann. KK Franz pretendió dar la impresión de que conoció los casos de Schulz y Mundt por mediación de Lüdke, pero, por los archivos policiales originales, sabemos que Franz seleccionó esos casos previamente a las “confesiones” de Bruno. Los archivos prueban que Franz buscó casos de crímenes en el área de Köpernick en los archivos del Dpto. de Homicidios de Berlín inmediatamente después de que Lüdke le hablara acerca de las cincuenta mujeres y de Rössner. Tras esto, habló a Lüdke en la dirección correcta y este inmediatamente “confesó” los casos de Schulz y Mundt. Extrañas actitudes de Lüdke encajan perfectamente en los métodos usados por Frank. Por ejemplo: cuando Lüdke confesó el asesinato del señor y la señora Umann, no mencionó el crimen de la señora Gutermann. Esto es extraño por que ese asesinato tuvo lugar justo dos días antes de que los señores Umann fueran asesinados. Meses después, cuando Franz le preguntó sobre la señora Gutermann, Lüdke de pronto “recordó” haberla matado, pero no pudo dar correctos detalles sobre el crimen. Sólo cuando el KK Franz lo llevó a la escena del crimen, Lüdke consiguió hacerlo un poco mejor, pero este viaje también demostró que Lüdke apenas conocía la zona.
En todo el caso sólo hubo un lugar que era bien conocido por Lüdke: el lugar de Freda Rössner. No sorprende, siendo que era él quién recogía y enviaba su colada cada semana, pero, incluso en este caso, primero indicó como el lugar donde se encontró con la señora Rössner, un punto equivocado. Además, el debía de haber sido capaz de indicar el punto exacto incluso antes de que visitara el lugar con el KK Franz. No fue este el caso. No pudo dar ninguna información correcta sobre la situación de los crímenes en ninguno de los casos. Ni en el caso de Rössner, ni en el de Mundt, ni en el de los Umann. Lo mismo para los objetos robados a los Umann y a Rössner. Durante las primeras entrevistas, Lüdke no pudo dar información útil alguna sobre los objetos robados: ni lo que robó, ni qué hizo con ellos. Sus incoherentes historias sobre los lugares y sobre los objetos robados, combinadas con una serie probada de coartadas, deberían haber abierto los ojos del KK Franz y sus hombres, pero, en lugar de esto, las “confesiones” rápidas y fáciles de Lüdke despertaron euforia en Franz. Mientras, nosotros sólo podemos sospechar cuales fueron las razones de Lüdke para confesar estos primeros crímenes, pero parecen ser el resultado de sus inestables capacidades mentales, combinadas con violencia física, intimidación, interrogatorios sugestivos y manipulación de sus confesiones.
¿Entonces cómo consiguió el KK Franz más confesiones de Lüdke?
Por los archivos originales de los 51 crímenes “confesados” queda claro que las “confesiones” hechas por Bruno Lüdke son el resultado de los métodos de interrogatorio del KK Franz. En otras palabras: Lüdke no habló a Franz sobre los crímenes, Franz habló a Lüdke sobre ellos. De esta forma, Bruno Lüdke confesó exactamente en el orden que Frank quería que lo hiciera: los primeros veinte casos en Berlín, pero luego el caso de Hosang en Genthin abre el camino al KK Franz para hacerse cargo de los crímenes sin resolver en el resto de Alemania.
La reconstrucción de los interrogatorios formales da una clara visión de los métodos de usados por el KK Franz:
La pregunta habitual a Bruno Lüdke en cada caso era si él había estado alguna vez en alguna villa o pueblo concreto. Muchas veces la primera reacción de Lüdke a esta pregunta es “no”. Durante varias entrevistas, casi todo el tiempo dando suficientes evidencias de que Lüdke no sabe de que va el asunto, es llevado a una confesión que encaja un poco en el caso. Tan pronto como es posible, en varios casos, sin una entrevista previa, el lugar del crimen es visitado. Aquí el caso es “reconstruido” y la “confesión” completada. Entre la negación original y la confesión, Franz sólo necesita un número mínimo de entrevistas. Si alguna evidencia no está todavía clara, Franz hace que todo encaje en su informe final (Morgenmeldung). A menudo, la información que Franz da en esos informes es, simplemente, falsa.
Franz y Lüdke: el interrogador y el interrogado.
KK Franz es la única persona que entrevistó a Bruno Lüdke durante las investigaciones. Así, no sorprende que un cierta “empatía” surgiera entre Franz y Lüdke, desembocando en una gran confianza de Lüdke en KK Franz. Bruno se convenció de que Franz era el único hombre en el que podía confiar, y está claro que Franz lo advirtió. Por otra parte, este no tenía otras evidencias más que las confesiones de Lüdke, y tuvo que tomar ventaja para conseguir tanta información como pudiera. Pronto se dio cuenta de que Lüdke era disminuido psíquico. Creando el ambiente correcto, podía conseguir de él lo que quisiera. Una táctica agresiva era inútil, pero, por otro lado, un suave acercamiento funcionó perfectamente. Lüdke, por su parte, se sintió seguro debido a su “cláusula 51”. Por esta cláusula (él era deficiente y por tanto no responsable de sus actos) sintió que no tenía razones para temer a la policía. “Si dice la verdad”, podrá volver a su trabajo y estar en casa por Navidad.
Otra cosa pasó al algo primitivo Lüdke: parece que estaba bastante contento con el interés que había en su persona. Un hombre que, hasta el 18 de Marzo, sólo había tenido que tratar con la policía por casos menores de robo, repentinamente se encontró a sí mismo como centro de enorme interés por parte de la policía, no sólo en Berlín, sino también en Alemania entera. Viajaron por el país con él, le entrevistaron, le observaron y le fotografiaron. Tenía su propio “Comisario”, quién le prestó atención y cuidó de sus comidas y cigarrillos diarios. Toda la atmósfera creada causó satisfacción a Lüdke y para prolongar esta maravillosa situación, todo lo que tenía que hacer era hablar mucho y “confesar”. Leyendo los informes, uno tiene la impresión de que Bruno Lüdke no quería decepcionar al “Herr Kommissar Franz” e hizo lo posible por “recordar” los detalles de las cosas que hizo.
Las preguntas
Bruno Lüdke pudo ser deficiente, pero no un completo estúpido. Tras algún tiempo, se dio cuenta de qué tipo de preguntas tenía que hacer al KK Franz para obtener ayuda cuando estaba “confesando”. Esto queda claro por los interrogatorios formales: cuando KK Franz se refiere a un punto que ya discutieron en una entrevista informal anterior, este siempre usa una especie de señal de “presta atención” diciendo: “Quiero pensar profundamente”. Cuando Lüdke no tenía una respuesta correcta a una pregunta, siempre trataba de imaginarse cual sería la respuesta deseada, haciendo semi-retóricas preguntas. Por ejemplo: “tengo en la punta de la lengua el nombre del pueblo”, “debí de haber tomado algo más, pero no puedo recordar qué” o “No pudo haber sido en verano, debía ser invierno”. KK Franz le abordaba entonces haciéndole una nueva pregunta “sugestiva” o acabando la entrevista. En muchos casos Lüdke sabía ya la respuesta en la siguiente entrevista.
Las reconstrucciones
Un hombre que no es capaz de robar un gallo de una granja sin ser visto, ¿sería el mismo hombre que consiguió asesinar a cincuenta y una mujeres en un periodo de veinte años sin haber sido visto? Viajó por Alemania en tren, en bicicleta y a pie, asesinando mujeres en cada rincón del país, para inmediatamente volver a Köpenik, porque nadie allí lo echo en falta ni siquiera un día (ni su madre ni el jefe de su trabajo). La verdad es que Lüdke no tenía conocimiento geográfico de Alemania en absoluto e incluso no sabía como comprar un billete de tren. Un ejemplo:
KK Franz: ¿Cómo compras ese billete?
Lüdke: Fácil, simplemente digo que quiero un billete a allí y a allí.
KK Franz: ¿Pero adonde?
Lüdke: Pensaré sobre ello esta noche.
A la mañana siguiente:
KK Franz: ¿Cómo compras un billete para ese sitio?
Lüdke: Fui a una ventanilla y pedí un billete para Silesia.
KK Franz: ¿Qué es Silesia?
Lüdke: Una ciudad.
KK Franz: Bruno, Silesia es una región. Eso es más que una ciudad. Es más grande, con muchos pueblos.
Lüdke: Yo llamo a eso una ciudad.
Esto no contuvo a Franz de informar que el conocimiento de Lüdke de muchos lugares fuera de Berlín “es sorprendente”
En todo el archivo del caso Lüdke, no hay ni siquiera una mención sobre ningún camionero que llevara al caminante Lüdke con él. Es ridículo incluso considerar que Lüdke consiguió viajar durante los años de guerra, 1939/1943, de la manera que contó al KK Franz. La policía y otros cuerpos examinaban constantemente a cada viajero, buscando trabajadores forzados y prisioneros de guerra huidos. No se encontró ningún policía que hubiera chequeado a Lüdke durante alguno de sus viajes.
La firma del asesino
El asesino no dejaba ninguna “firma”, entendiéndose que no hay similitudes claras en los casos de asesinato que prueben que son el trabajo de un mismo hombre. Todos los casos muestran diferentes hechos, diferentes formas de asesinato y diferentes motivos. El Dr. Wehner le dijo a Blauw (un entonces Jefe de Policía que revisó el caso tras jubilarse) que incluso la Reichskriminalpolizeiamt (Oficina de Policía Criminal del Reich) nunca consiguió conectar los asesinatos. En ninguna de las escenas de los crímenes, la policía consiguió huellas dactilares útiles.
La liquidación de Bruno Lüdke
Bruno Lüdke es liquidado en una prisión de Viena. Esto queda claro por un mensaje de Telex del KK Franz fechado el 1 de Marzo de 1944. La razón para ello: debido a la “Cláusula 51”, hubiera escapado si hubiera sido juzgado. Por otro lado, el fenómeno de un asesino en serie en el estado policial Nacional Socialista era impensable y debía permanecer “bajo la manta”. También era muy posible que Bruno Lüdke, una vez en juicio, hubiera entendido que Franz no le protegía y hubiera revocado sus “confesiones”. Junto a esto, un juez (pero también el D.A.) tras un serio estudio de los informes, hubiera llegado a la conclusión de que todas las evidencias eran cuestionables y basadas en falsos testimonios. Semejante derrota era impensable para el RKPA (Nebe) y el RSHA (Kaltenbrunner), especialmente tras la conmoción que el caso Lüdke había causado incluso a Himmler.
Conclusión
Nos deja con la pregunta de cómo el caso Lüdke se conviertió en lo que es hoy. Lo que empezó como investigaciones normales en un caso normal de asesinato, se convirtió en el caso de asesinato más increíble en la historia criminal de Alemania. La verdad es que el asesino en serie Bruno Lüdke nunca existió. Todas las “confesiones” que el KK Franz obtuvo de él eran falsas. ¿Entonces, cómo ocurrieron?
No es tan difícil, ya que todos los ingredients estaban allí: el disminuido psíquico, el ambicioso Kriminalkommisar Franz, quién fue se dejó llevar por la necesidad de fama y honor, una autoridad como el Reichskriminalpolizeiamt, un sistema donde no había justicia real, un sistema donde no había verdadera prensa, un grupo de débiles superiores de Franz y un grupo de débiles autoridades que no consiguen penetrar en la psiqué de Lüdke.
Tras la Guerra, la policía no hizo nada por investigar las serias dudas que el Kriminalrat Faulhaber tenía sobre el caso, y la película "Nachts, wenn der Teufel kam” ("Por la noche, cuando el diablo viene") completó el retrato del “asesino en serie Bruno Lüdke” y le dio casi proporciones míticas.
Finalmente, deja a Alemania con 51 crímenes sin resolver.
Fuente:
"Bruno Lüdke: Seriemoordenaar" por J.A. Blaauw (Uitgeverij De Fontein, Baarn, 1994 - ISBN 9026 10732-3)
Texto de Timo Worst.




