Los nazis y la religión
Publicado: Jue May 06, 2010 7:31 pm
Hola.
Se han realizado muchos estudios acerca de la Alemania Nacionalocialista, estudios políticos, económicos,sociales, militares... pero si hay un analisis de esa realidad que es imprescindible e insoslayable es el análisis religioso.
En mi opinión, la Alemania hitleriana es el ejemplo más claro de cómo el mal puede adueñarse , no ya de individuos, sino de una sociedad entera, e iniciar un proceso de descomposición moral cada vez más acelerado , cada vez más aberrante. Ha habido otras sociedades en las que el mal a tomado las riendas, pero el III Reich entre todas ellas es la versión más acabada de una nación entera sumida en las tinieblas de la iniquidad. Hay que dejar claro que para que el mal tome las riendas de una sociedad , ya sin traba alguna ni dique que lo contenga, no es preciso que todos los ciudadanos participen de ese mal. Basta con que un tanto por ciento de esos ciudadanos se envilezcan totalmente para que se alcance una, digamos, masa crítica cuya fuerza arroje a esa sociedad al abismo. Por ejemplo basta con que el 25 por ciento de los habitantes de una nación sea completamente subyugada por el mal, para que esa cuarta parte de la población consiga convencer a otra cuarta parte de que les apoye, y contamine con bastantes de sus ideas a otra cuarta parte. Conviene recordar que antes de que Hitler llegara al poder, nunca logró alcanzar más del 37 por cien de los votos en unas elecciones libres. Pero alcanzada cierta masa crítica , como desgraciadamente sucedió, el 63% de la población restante (queriendo o no queriendo) se vio en los años siguientes arrastradas al abismo.
Hechas estas matizaciones, creo que la sociedad hitleriana supuso un triunfo mucho mayor del mal que el que supuso la unión soviética. El marxismo siempre fué una doctrina mas benigna que el nacionalismo. Marx siempre fué mejor que Nietzsche. Al menos Marx buscaba el bien de los pobres, una sociedad justa. El nacionalsocialismo, doctrina verdaderamente demoníaca, nunca buscó eso. Desde el principio nunca ocultó que la sociedad del futuro que pretendía era una sociedad en la que unos pueblos someterían a otros pueblos, un Nuevo Órden en el que las élites dominarían incluso sobre el resto de la población alemana. Una sociedad militarista en la que las capas más débiles de la población deberían sucumbir por el bién de un Nuevo Orden dedificado al que se sometía todo.
El nacionalsocialismo promovió el ocultismo dentro de las SS , inició una verdadera y auténtica idolatría del Führer, enseñó a la población a conculcar y despreciar los valores de la religión como valores burgueses, despreció los 10 mandamientos como cortapisas de una mentalidad débil. Si el marxismo supuso una terrible opresión, una espantosa persecución desde el punto de vista intelectual, el nacionalsocialismo fué una doctrina que parecía extraída del mismo infierno y enseñada por los mismos demonios. De hecho , los campos de concentración no fueron otra cosa que que la construcción de infiernos en miniatura donde hombres-demonio destruían al hombre modelado a imagen de Dios, destruían la imagen de Dios en el hombre.El que los uniformes de las SS fueran negros, el que tuvieran una calavera en sus gorras y una nueva cruz retorcida (que no era la cristiana) en sus brazaletes no son casualidades para los creyentes. Los integrantes de las SS, la que íba a ser la élite de ese nuevo Orden, aprendices de asesinos, aprendices de brujos, enemigos feroces del cristianismo, estaban bajo las ordenes de ese archidemonio que era Heinrich Himmler. Aunque si uno lee las biografías de ambos hombres, Hitler y Himmler, claramente se descubre cómo este hombre todavía estaba por debajo de la maldad de su Führer que ejerció algo parecido a un hechizo, a un encantamiento, que subyugó con los lazos de la mentira a almas de toda condición.
En los ojos de Hitler se atisban los destellos indudables de una iniquidad como pocas veces se ve. Su boca se transformó en la boca a través de la que hablaba el mal. En las filmaciones se le puede ver acariciando a un niño, sonriendo ante una jóven que le entrega un ramo de flores, pero detrás de esa sonrisa se ve un rostro y una mirada en la que reinan la soberbia, el odio, la crueldad, la ira, la mentira, el rechazo de Dios, todos los pecados capitales. Podemos ver una porción de todo eso en un Stalin, en un espantoso Pol Pot, podemos entrever un bosquejo del III Reich en el terror de la Revolución francesa, en el fuego y sangre de las columnas de decenas de miles de hombres enviados a la muerte por la gloria de la Francia Napoleónica. Pero el modelo mas acabado de ese dominio del mal lo encontramos entre 1933 y 1945 en Alemania. Un mal que no fué obra de un solo hombre, sino fruto de una locura colectiva que desgraciadamente fue construida por hombres cuerdos.
Peter Padfield, en su excelente biografía de Himmler, daba comienzo a su libro de 840 páginas imaginando al pequeño futuro fundador de las SS haciendo de monaguillo en un santuario de Baviera. Y escribía: , "Pensé el joven Heinrich Himmler cuando los niños del coro se unieron a la procesión. Llevaban túnicas blancas y tenían los ojos muy serios. (...) Cuando era un joven de diecinueve años, había escrito en su diario: "Pase lo que pase, siempre amaré a Dios, le rezaré y obedeceré y defenderé a la iglesia aun en caso de ser expulsado de ella" HIMMLER P. 3.
"Lo cierto es que muy pronto encontró otra fé opuesta a la iglesia y se expulsó él solo y luego la atacó con todas sus fuerzas declarando que los sacerdotes eran el mayor cáncer que podía sufrir un pueblo" HIMMLER P. 678
El 12 de septiembre de 1944, cuando la guerra se ve ya perdida y los ejércitos retrocedían, Kersten, el médico personal de Himmler ."le hizo una petición de clemencia para un grupo de 27 sacerdotes. En el curso de la discusión, Himmler le confesó el error que habían cometido los nazis al atacar a la iglesia. Había quedado patente que era más fuerte que ellos, el Partido, y por eso se preguntaba si, a pesar de todo lo que habían hecho en su contra, todavía quedaría sitio para ellos dentro de ella. Se mostró de acuerdo en liberar al grupo y le pregunto: " Cuando esté muerto, ¿rezarán los sacerdotes también por mi alma "? Que esa pregunta saliera de la boca justamente de ese jerarca nazi parecía la ironía mas grande que podía deparar la historia. Pero no era solo él. Canaris al final del régimen pasaba horas y horas rezando en iglesias católicas.Por el contrario, a Hitler se le vio en alguna ocasión paseando furioso y echando espuma por los labios.(HIMMLER , P. 642)
Una última puntualización, la hebilla del cinturon con la inscripción "Dios con nosotros" la llevaba el ejército regular, muchos de los cuales no eran nazis acérrimos. En cambio las SS nunca llevaron dicha insignia en la hebilla.
UN CORDIAL SALUDO.
Se han realizado muchos estudios acerca de la Alemania Nacionalocialista, estudios políticos, económicos,sociales, militares... pero si hay un analisis de esa realidad que es imprescindible e insoslayable es el análisis religioso.
En mi opinión, la Alemania hitleriana es el ejemplo más claro de cómo el mal puede adueñarse , no ya de individuos, sino de una sociedad entera, e iniciar un proceso de descomposición moral cada vez más acelerado , cada vez más aberrante. Ha habido otras sociedades en las que el mal a tomado las riendas, pero el III Reich entre todas ellas es la versión más acabada de una nación entera sumida en las tinieblas de la iniquidad. Hay que dejar claro que para que el mal tome las riendas de una sociedad , ya sin traba alguna ni dique que lo contenga, no es preciso que todos los ciudadanos participen de ese mal. Basta con que un tanto por ciento de esos ciudadanos se envilezcan totalmente para que se alcance una, digamos, masa crítica cuya fuerza arroje a esa sociedad al abismo. Por ejemplo basta con que el 25 por ciento de los habitantes de una nación sea completamente subyugada por el mal, para que esa cuarta parte de la población consiga convencer a otra cuarta parte de que les apoye, y contamine con bastantes de sus ideas a otra cuarta parte. Conviene recordar que antes de que Hitler llegara al poder, nunca logró alcanzar más del 37 por cien de los votos en unas elecciones libres. Pero alcanzada cierta masa crítica , como desgraciadamente sucedió, el 63% de la población restante (queriendo o no queriendo) se vio en los años siguientes arrastradas al abismo.
Hechas estas matizaciones, creo que la sociedad hitleriana supuso un triunfo mucho mayor del mal que el que supuso la unión soviética. El marxismo siempre fué una doctrina mas benigna que el nacionalismo. Marx siempre fué mejor que Nietzsche. Al menos Marx buscaba el bien de los pobres, una sociedad justa. El nacionalsocialismo, doctrina verdaderamente demoníaca, nunca buscó eso. Desde el principio nunca ocultó que la sociedad del futuro que pretendía era una sociedad en la que unos pueblos someterían a otros pueblos, un Nuevo Órden en el que las élites dominarían incluso sobre el resto de la población alemana. Una sociedad militarista en la que las capas más débiles de la población deberían sucumbir por el bién de un Nuevo Orden dedificado al que se sometía todo.
El nacionalsocialismo promovió el ocultismo dentro de las SS , inició una verdadera y auténtica idolatría del Führer, enseñó a la población a conculcar y despreciar los valores de la religión como valores burgueses, despreció los 10 mandamientos como cortapisas de una mentalidad débil. Si el marxismo supuso una terrible opresión, una espantosa persecución desde el punto de vista intelectual, el nacionalsocialismo fué una doctrina que parecía extraída del mismo infierno y enseñada por los mismos demonios. De hecho , los campos de concentración no fueron otra cosa que que la construcción de infiernos en miniatura donde hombres-demonio destruían al hombre modelado a imagen de Dios, destruían la imagen de Dios en el hombre.El que los uniformes de las SS fueran negros, el que tuvieran una calavera en sus gorras y una nueva cruz retorcida (que no era la cristiana) en sus brazaletes no son casualidades para los creyentes. Los integrantes de las SS, la que íba a ser la élite de ese nuevo Orden, aprendices de asesinos, aprendices de brujos, enemigos feroces del cristianismo, estaban bajo las ordenes de ese archidemonio que era Heinrich Himmler. Aunque si uno lee las biografías de ambos hombres, Hitler y Himmler, claramente se descubre cómo este hombre todavía estaba por debajo de la maldad de su Führer que ejerció algo parecido a un hechizo, a un encantamiento, que subyugó con los lazos de la mentira a almas de toda condición.
En los ojos de Hitler se atisban los destellos indudables de una iniquidad como pocas veces se ve. Su boca se transformó en la boca a través de la que hablaba el mal. En las filmaciones se le puede ver acariciando a un niño, sonriendo ante una jóven que le entrega un ramo de flores, pero detrás de esa sonrisa se ve un rostro y una mirada en la que reinan la soberbia, el odio, la crueldad, la ira, la mentira, el rechazo de Dios, todos los pecados capitales. Podemos ver una porción de todo eso en un Stalin, en un espantoso Pol Pot, podemos entrever un bosquejo del III Reich en el terror de la Revolución francesa, en el fuego y sangre de las columnas de decenas de miles de hombres enviados a la muerte por la gloria de la Francia Napoleónica. Pero el modelo mas acabado de ese dominio del mal lo encontramos entre 1933 y 1945 en Alemania. Un mal que no fué obra de un solo hombre, sino fruto de una locura colectiva que desgraciadamente fue construida por hombres cuerdos.
Peter Padfield, en su excelente biografía de Himmler, daba comienzo a su libro de 840 páginas imaginando al pequeño futuro fundador de las SS haciendo de monaguillo en un santuario de Baviera. Y escribía: , "Pensé el joven Heinrich Himmler cuando los niños del coro se unieron a la procesión. Llevaban túnicas blancas y tenían los ojos muy serios. (...) Cuando era un joven de diecinueve años, había escrito en su diario: "Pase lo que pase, siempre amaré a Dios, le rezaré y obedeceré y defenderé a la iglesia aun en caso de ser expulsado de ella" HIMMLER P. 3.
"Lo cierto es que muy pronto encontró otra fé opuesta a la iglesia y se expulsó él solo y luego la atacó con todas sus fuerzas declarando que los sacerdotes eran el mayor cáncer que podía sufrir un pueblo" HIMMLER P. 678
El 12 de septiembre de 1944, cuando la guerra se ve ya perdida y los ejércitos retrocedían, Kersten, el médico personal de Himmler ."le hizo una petición de clemencia para un grupo de 27 sacerdotes. En el curso de la discusión, Himmler le confesó el error que habían cometido los nazis al atacar a la iglesia. Había quedado patente que era más fuerte que ellos, el Partido, y por eso se preguntaba si, a pesar de todo lo que habían hecho en su contra, todavía quedaría sitio para ellos dentro de ella. Se mostró de acuerdo en liberar al grupo y le pregunto: " Cuando esté muerto, ¿rezarán los sacerdotes también por mi alma "? Que esa pregunta saliera de la boca justamente de ese jerarca nazi parecía la ironía mas grande que podía deparar la historia. Pero no era solo él. Canaris al final del régimen pasaba horas y horas rezando en iglesias católicas.Por el contrario, a Hitler se le vio en alguna ocasión paseando furioso y echando espuma por los labios.(HIMMLER , P. 642)
Una última puntualización, la hebilla del cinturon con la inscripción "Dios con nosotros" la llevaba el ejército regular, muchos de los cuales no eran nazis acérrimos. En cambio las SS nunca llevaron dicha insignia en la hebilla.
UN CORDIAL SALUDO.
