El padre de todos los acorazados (HMS Dreadnought)
Publicado: Dom Ago 21, 2005 3:44 pm
A lo largo de la historia, hay personas que han destacado por tener una mayor visión de futuro que sus coetáneos. Personas que son innovadoras y que acaban impulsando nuevas políticas y cambios sustanciales. Hay muchos ejemplos en la historia, y en la historia naval militar podríamos citar sin temor a equivocarnos, a Sir John Arbuthnot Fisher, también conocido como "Jackie Fisher". Este británico, era el Primer Lord del Almirantazgo a principios del siglo XX.
En las Islas Británicas, la flota siempre ha tenido una gran importancia, precisamente porque su insularidad ha hecho desde siempre recaer su defensa y supervivencia en sus barcos. A nosotros nos cuesta entender hoy en día desde la Europa continental cuán importante y prestigiosa era la Home Fleet en esos años. Pensad que no había aviación como tal. Que no existían las unidades paracaidistas. Pensad que cualquier amenaza militar para el Reino Unido debía llegar por mar.
La Royal Navy era con toda seguridad la vanguardia tecnológica en las fuerzas armadas brtiánicas. Los mejores cerebros en el campo militar, sus mejores técnicos, estaban en la R.N. Seguramente, su asignación presupuestaria también hizo palidecer las de las marinas de muchos otros estados. En 1905 la flota de Su Majestad, era sin duda, la más poderosa del planeta.
En esta época, los barcos existentes eran el resultado de la evolución lógica de modelos anteriores. Desde finales del siglo XIX habían sido adoptadas en la flota numerosos avances técnicos tales como la caldera de vapor, la coraza metálica, cañones más grandes, con mayor peso de proyectil y mayor alcance, las comunicaciones vía radio (morse), etc. Los buques más modernos que podemos encontrar ya no utilizaban otra propulsión que la de vapor. (Antes había sido utilizada de forma mixta con algo de velamen). Estaban completamente envueltos en planchas de coraza y muchos de ellos con casco completamente de acero.
La disposición del armamento era también una evolución de los buques más antiguos. Así pues, la artillería de menor calibre disparaba por bandas, babor y estribor, como pudieran haberlo hecho las antiguas fragatas o galeones. Sin embargo, ya estaba en uso la torreta de artillería. Lo normal era que cada buque tuviera una, dos o más torres donde montaba la artillería más pesada del buque. Estas torres solían estar a proa y popa, normalmente en el eje de simetría de la nave. La ventaja de la torre respecto a los cañones montados en los costados es obvia. Permitían (con su giro) disparar por ambas bandas (si eran axiales) mientras que las piezas de cada banda sólo podían abrir fuego por dichas bandas contra un enemigo a babor o estribor. Por tanto, normalmente en combate, sólo la mitad de la artillería de menor calibre podía concentrarse en el enemigo.
Los cañones eran de innumerables calibres, alcances y cadencias. Esto también era fruto de la evolución. Con el surgimiento del torpedo, todos los grandes buques se vieron obligados a montar artillería antitorpedera que con un menor calibre pero una mayor cadencia de fuego impidiera a los pequeños torpederos acercarse lo suficiente. Pero además, entre la artillería de mayor calibre, también podíamos encontrar diversos tipos y prestaciones a bordo de cada buque. Artillería más pesada para enfrentamientos con curceros acorazados, media para atacar el tráfico o enfrentarse a cruceros desprotegidos, etc. Era una mezcolanza que suponía tener que transportar diferentes tipos de munición y que no permitía concentrar el fuego contra un sólo blanco.
Wilhelm Heidkamp
(Continuará)
En las Islas Británicas, la flota siempre ha tenido una gran importancia, precisamente porque su insularidad ha hecho desde siempre recaer su defensa y supervivencia en sus barcos. A nosotros nos cuesta entender hoy en día desde la Europa continental cuán importante y prestigiosa era la Home Fleet en esos años. Pensad que no había aviación como tal. Que no existían las unidades paracaidistas. Pensad que cualquier amenaza militar para el Reino Unido debía llegar por mar.
La Royal Navy era con toda seguridad la vanguardia tecnológica en las fuerzas armadas brtiánicas. Los mejores cerebros en el campo militar, sus mejores técnicos, estaban en la R.N. Seguramente, su asignación presupuestaria también hizo palidecer las de las marinas de muchos otros estados. En 1905 la flota de Su Majestad, era sin duda, la más poderosa del planeta.
En esta época, los barcos existentes eran el resultado de la evolución lógica de modelos anteriores. Desde finales del siglo XIX habían sido adoptadas en la flota numerosos avances técnicos tales como la caldera de vapor, la coraza metálica, cañones más grandes, con mayor peso de proyectil y mayor alcance, las comunicaciones vía radio (morse), etc. Los buques más modernos que podemos encontrar ya no utilizaban otra propulsión que la de vapor. (Antes había sido utilizada de forma mixta con algo de velamen). Estaban completamente envueltos en planchas de coraza y muchos de ellos con casco completamente de acero.
La disposición del armamento era también una evolución de los buques más antiguos. Así pues, la artillería de menor calibre disparaba por bandas, babor y estribor, como pudieran haberlo hecho las antiguas fragatas o galeones. Sin embargo, ya estaba en uso la torreta de artillería. Lo normal era que cada buque tuviera una, dos o más torres donde montaba la artillería más pesada del buque. Estas torres solían estar a proa y popa, normalmente en el eje de simetría de la nave. La ventaja de la torre respecto a los cañones montados en los costados es obvia. Permitían (con su giro) disparar por ambas bandas (si eran axiales) mientras que las piezas de cada banda sólo podían abrir fuego por dichas bandas contra un enemigo a babor o estribor. Por tanto, normalmente en combate, sólo la mitad de la artillería de menor calibre podía concentrarse en el enemigo.
Los cañones eran de innumerables calibres, alcances y cadencias. Esto también era fruto de la evolución. Con el surgimiento del torpedo, todos los grandes buques se vieron obligados a montar artillería antitorpedera que con un menor calibre pero una mayor cadencia de fuego impidiera a los pequeños torpederos acercarse lo suficiente. Pero además, entre la artillería de mayor calibre, también podíamos encontrar diversos tipos y prestaciones a bordo de cada buque. Artillería más pesada para enfrentamientos con curceros acorazados, media para atacar el tráfico o enfrentarse a cruceros desprotegidos, etc. Era una mezcolanza que suponía tener que transportar diferentes tipos de munición y que no permitía concentrar el fuego contra un sólo blanco.
Wilhelm Heidkamp
(Continuará)

