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"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Lun Sep 01, 2008 6:34 pm
por Mike
Aquí otro envió de mi novela. Desde la pag 30 a la 35. Las cosas van poniéndose mas pesadas para el Wehrmacht a medida que se internan en Rusia...

Saludos

El armazón de cuero del casco, le presionaba demasiado la cabeza, decide regularlo.
Mientras lo hace, observa hacia delante y se detiene en los rostros de sus compañeros. Su mirada se cruza con la de Bubi Baumgartner, quien le devuelve una breve sonrisa levantando las cejas.
El Feldwebel ordena prepararse para continuar la marcha, y sus palabras finales, sonarán como si hubiesen sido dichas dentro de una caverna y se repetirán en la cabeza de todos aquellos soldados una y mil veces:
-Dentro de pocos kilómetros, entraremos en Rusia.
Walter se incorpora y acomoda su correaje. El casco, mejor regulado ya no le ciñe tanto.
Pasa la correa por su hombro y se apresta a continuar la marcha, las palabras del Feldwebel no dejan de repetirse en su mente: Rusia, Rusia, Rusia...
Durante la marcha, a lo lejos, pueden escucharse algunos disparos de armas portátiles, los cuales son apagados por otros mas secos, poderosos y profundos...es la artilleria.
La casualidad, hace que Walter se encuentre nuevamente marchando junto a Bubi, que ahora palmea el hombro de Walter:
-Y compañero...?, ya no cabe dudas, nuestro Furher, decidio que ya no va a respetar el acuerdo de no agresión con los rojos...¡¡Invadiremos Rusia, nada menos...!!!
Walter lo observa de reojo y arquea las cejas:
-A mi, en realidad lo que mas me preocupa de esta marcha son mis pies...no dan mas,- le contesta mientras acomoda la correa de la carabina.
- ¡¡Y lo que falta aun, Jimmy!!
Ambos asienten y continuan caminando.
En Estonia, encontraran algo mas de resistencia. Grupos de partisanos, atacan periódicamente y vuelven a internarse en los cerrados bosques de coníferas. Muchos soldados alemanes caerán bajo las balas de los partisanos o degollados por sus cuchillos...
Sin embargo todavía no se han enfrentado a una resistencia organizada. El ejercito ruso, solo se hace presente en forma aislada, como si aun no hubiese tomado real conciencia de que la guerra entre Alemania y Rusia, es ya un hecho.
De todos modos, nadie en las filas de la Wehrmacht, cree totalmente en la pasividad del Ejercito Rojo...”es solo cuestión de tiempo”, se dicen, “en cualquier momento reaccionaran...”el tiempo les dará la razón; las cosas comenzaran a cambiar cuando crucen la frontera rusa, para lo que faltan muy pocos kilómetros.
Todavía, continúan marchando dos grupos y descansa el tercero. Por lo general, los soldados aprovechan ese día de descanso para visitar las ciudades ya ocupadas, siempre y cuando, claro, no se los necesite en tareas de descarga de camiones o mensajería.
En estos primeros días de guerra contra Rusia, todo funciona la perfección: el envió de municiones, los alimentos, y hasta los uniformes nuevos refuerzan en la tropa la creencia de formar parte de un ejercito poderoso, casi indestructible.
Además, continúan tomando prisioneros a un ritmo increíble.





En efecto, durante la marcha, constantemente se cruzaran con columnas de prisioneros que avanzan en sentido contrario caminando a desgano, con la cabeza gacha.
Cae la noche de aquel 7 de Julio de 1941. Los soldados se acomodan para descansar, mientras se designan quienes deberán cumplir los turnos de centinela, quienes serán los ojos de los que descansan. Ubicados estratégicamente, tienen la misión de alertar sobre cualquier movimiento sospechoso en las sombras. Los turnos son de dos horas, algunos montan guardia sobre pequeños terraplenes, otros dentro de algún bosque cercano o junto a la enorme hilera de camiones que como fantasmas mas negros que la noche misma descansan a la vera del camino. Sus capotas inmóviles, platean sus pliegues bajo la luz de la luna.
Walter se acomoda boca arriba y se queda observando fijamente la negra inmensidad del cielo plagado de titilantes estrellas. Se quito las botas y desabrocho algunos botones de la chaquetilla, porque como todos sus compañeros el también duerme vestido. Las botas erguidas a su izquierda parecieran montar guardia...el canto de los grillos y el croar de algún sapo, hacen las veces de arrullo. Walter cierra los ojos y se entrega al sueño.
El ronquido de los motores, lo despierta aun antes que los gritos del Feldwebel. Junto a sus compañeros, se encolumna frente a la cocina de campaña. Cada uno porta su jarro metálico en el que recibirán la humeante infusión a base de centeno tostado...asemeja café, pero definitivamente no lo es.
De una bolsa, les entregan dos panes por cabeza. Apenas incorporados al ejercito, solían comer avidamente ambos panes, pero con el tiempo, tomaran la costumbre de comer uno y guardar el otro para mas adelante...
Hace muy poco que el sol apareció sobre el horizonte. La mañana presagia un hermoso día.
El rocío moja las botas y los parabrisas de los camiones. Algunos conductores encienden el limpiaparabrisas...ahora lentamente abandonan la banquina y toman una vez mas la carretera, como siempre avanzaran detrás de la infantería por lo que, con los motores en marcha, aguardan que los soldados se ubiquen frente a los vehículos.
El próximo destino sera la ciudad de Rauna, bien dentro del territorio de Letonia; desde Alemania el segundo de los Estados Bálticos.
Marchan dos grupos de infantería, luego el de ametralladoras y cierra la marcha otro de infantería.
Dejan tras varias ldeas en las que deben ingresar y verificar que no haya soldados enemigos dentro.
El Feldwebel, hace detener la marcha y con gestos enérgicos, determina quienes serán los integrantes de cada uno de los grupos que deberán internarse en cada aldea. Sin hablar señala el objetivo y hacia allí van los soldados apuntando con sus carabinas las puertas y las ventanas de la choza determinada.
El resto del grupo toma posición por si es necesario cubrir a los compañeros.
Las construcciones, denotan claramente que han sido incendiadas en el marco de la estrategia de “tierra arrasada”, la misma que en su momento complico el avance de otro ejercito invasor que tambien parecia invencible: el de Napoleon Bonaparte.
La tropa vuelve al trote: nada que reportar, todas las casas están vacías.

Una vez mas, se reanuda la marcha; el proximo objetivo sera la ciudad de Rauna, aun dentro de los limites de Letonia.
El sol, comienza a sofocar, surgen las cantimploras aunque siempre hay que recordar que no debe beberse todo el contenido, ya que nunca se sabe cuando y donde podran recargarlas. A esta altura de las operaciones belicas aun el Feldwebel Meyer controla el largo del cabello, el aseo personal e incluso si la tropa se afeita. Cuando descubre algun infractor a estas “leyes de pulcritud”, toma la libreta que siempre lleva semioculta entre los botones de su chaquetilla, sobre el pecho y anota su nombre.No es conveniente acumular muchas menciones en aquella libreta “maldita” ya que puede traducirse en sanciones disciplinarias nada aconsejables, las cuales constaran en el “Soldbuch”, la libreta personal de cada soldado que lo acompañara a cada uno de sus destinos.
Asi es que cada tanto, los soldados acarician su rostro, controlan el estado del uniforme y de las botas. Si consideran que es necesario afeitarse, solo tienen que conseguir algun espejo (el de un camion, por ejemplo) o reflejarse en el tembloroso curso de agua de algun arroyo para hacerlo y asi salir airosos del proximo control.
Transcurre la media mañana y se continua marchando; a lo lejos se escuchan disparos aislados aunque ya nadie se sorprende y solo son motivo para debatir acerca de la distancia que los separa de ellos.
Ya pueden distinguirse los tejados de lo que pareciera ser las afueras de una ciudad…asemejan libros invertidos, libros de tapas rojas…Algunas columnas de humo se elevan entre el caserio, inclinandose todas hacia el mismo lado, el lado que sopla el viento.
Al llegar a la pequeña población pueden ver que todo esta tranquilo. Casi no hay civiles…se sienten seguros entre aquellas pequeñas viviendas.
Pronto se organizan grupos par apagar los pequeños focos de incendio que aun arden y se decide que alli pasaran el resto del dia y tambien la noche.
El clima se relaja. Cerca de esta población llamada Rauna, las tropas descubren un lago y tras solicitar autorización al Feldwebel la correspondiente autorización, se quitan los uniformes y se zambullen, no solo para mitigar el intenso calor, sino tambien para tomar un baño…jabon incluido, claro.
Al salir del agua, descansaran a la sombra de frondosos arboles que parecieran susurrar con el viento y que rodean al lago que pronto ellos llamaran “Nuestra bañera”
Algunos escriben a los suyos, otros conversan o aprovechan para dormitar. Walter toma algunas fotografias del lugar y de sus compañeros.
Luego de un rato, el Feldwebel, organiza patrullas de reconocimiento, cumpliendo una orden directa del Teniente: deberan revisar los bosques cercanos para comprobar que no hay rusos. Todo el resto de la tarde se encargan por grupos de esta tarea, tomando algunos prisioneros que seran enviados a la retaguardia para unirse con los muchos ya cautivos.
Llega la orden de la cena y una vez mas se encolumnan detrás de la cocina de campaña. El “menú” es casi siempre el mismo: una suerte de guiso que contiene de todo un poco….y de nada mucho. No sera alta cocina, pero se deja comer.
La mañana siguiente, comienza con un rumor: se habria dictado sentencia de muerte contra un Feldwebel por intento de violación a una lugareña. En un principio, no se cree que esta se cumpla, pero parece que el asunto es serio.
De todos modos, cada uno se ocupa de sus tareas: se debe controlar el equipo individual, y reemprender la marcha. Ese dia como parte de la rutina deberan desarmar completamente la carabina y limpiarla. Sentados sobre el césped, cada soldado procede a desarticular el cajon del cerrojo, separando los resortes y las piezas moviles, las limpian y las aceitan.
Esta operación se realiza bajo la atenta mirada de un Obergefreiter (Cabo 1º) armero que camina entre ellos. Se detendra frente a aquel que no demuestre seguridad y velocidad, aumentando la tension del soldado que siente asi, sus manos mas torpes aun. Y si el Obergefreiter no quedase satisfecho, debera repetir la operación tantas veces como el lo considere necesario.
Pero este no es el caso de la Compañía de Walter, por lo que una vez finalizada la tarea reciben como premio el resto de la mañana libre.
Walter se aleja del grupo. En el bolsillo de su chaquetilla guarda la pequeña camara de fotos que compro en Argentina y que lo acompañara mucho tiempo. Decide caminar por el interior del pequeño caserio de Rauna, con aire despreocupado observa las construcciones hasta que una le llama particularmente la atención: se trata de una pintoresca iglesia pintada de blanco con techo de tejas y una simpatica entrada en forma de arco. Se dispone a tomar una fotografia, se aleja unos pasos hacia atrás y oprime el disparador. Aun no termino la tarea, cuando escucha pasos detrás suyo, alguien corre hacia el:
- Jimmy, Jimmy ¡!.- le gritan
Walter gira su cabeza
- Jimmy, se confirmo ! fusilaran al Feldwebel !!.- le dice entrecortando sus palabras por la agitacion
- En serio, Buby?
- Si, ya es un hecho. Lo haran frente a todos, como escarmiento
- Pero…¿pudo comprobarse que intento violarla?
- No lo se…pero sabes como es esto. Parece que la orden la dio el mismisimo Jefe de Batallon.
Ahora ambos caminan entre el tembloroso dibujo que hace el sol al atravesar el follaje de los altos alamos a ambos lados del camino.
A lo lejos, ven acercarse una motocicleta y se apartan para cederle el pso, pero la maquina se detiene ante ellos. El motociclista levanta las antiparras hasta colocarlas sobre el casco:
- Hola muchachos, estoy buscando…-hace una pausa mientras desprende los primeros botones de su capote. Ahora extrae un sobre en el que claramente puede verse un sello oficial:
- Estoy buscando,- continua - al Grupo 209.-
- Ah si, si…es el nuestro,- responde Bubi -. Guiñando apenas un ojo a Walter, continua:
- Debes traer la orden de franco por tres meses para un tal Baumgartner…
- Realmente, no se de que se trata, el sobre esta cerrado,- responde ingenuamente el motociclista que nada sabe de Bubi y sus bromas.
- Bueno, mira debes seguir derecho hasta que termine el pueblo, alli doblas a la derecha y te encontraras con el Grupo que buscas, que – modestamente -, es el mejor de todo el ejercito Aleman.
Walter sonrie mientras mueve la cabeza en un gesto levemente negativo.
Ambos despiden al mensajero, que pronto descubrira que al terminar el camino, debia – en realidad – girar a la izquierda, si no quiere ir a parar al lago con motocicleta y todo.
La moto se aleja y Bubi grita colocando sus manos como altavoz:
- Cuando llegues, pregunta por el Feldwebel Meyer…!!! Y por lo bajo agrega: le encantara tu barba de tres dias !!
Rien a carcajadas al imaginar el rostro de Meyer ante aquel desalineado soldado.
Deciden volver caminando lentamente. Sobre el suelo de tierra, les llama la atención una

piedra casi perfectamente esferica. Bubi la patea y cuando se detiene y llegan hasta ella, lo hace Walter en el marco de un juego cuyas reglas surgieron espontáneamente. Debe patearla una vez cada uno.
Nuevamente es el turno de Bubi y mientras lo hace con fuerza, le pregunta a Walter:
- En Argentina…¿se juega futbol?
- No solo se juega, sino que es muy popular,- responde. Ahora su bota levanta tierra y la piedra sale disparada, pica sobre el césped y se zambulle dentro de una zanja llena de agua.
- Perdimos la pelota, Jimmy !!
A modo de excusa, Walter esboza una mueca y levanta los hombros.
Ya se acercan al grupo disperso de soldados…algunos juegan una partida de naipes, sentados sobre las enormes cajas de aprovisionamiento apostando, como siempre uno de los bienes mas preciados del soldado: cigarrillos.
Pasan cerca de la cocina de campaña que no es mas que un carro cuadrado con una enorme olla dentro y una chimenea por cuya boca se escapa un desgarrado humo blanco. Bubi asegura que un dia pedira ser transferido a una Compañía de Cocina. “Alli se come muy bien”, asegura.
Walter lo observa de reojo, extrañado…
- ¿Sabes cocinar?
- No, pero desde cuando es necesario saber cocinar para pertenecer a una de esas Compañias…?
Walter asiente sonriendo.
Por fin llegan al lugar en donde dejaron sus armas y cascos.
Se sientan y encienden un cigarrillo. A pocos metros de ellos un motociclista repara la camara de una de las ruedas de su maquina.
- ¿No era este el mensajero perdido…?, pregunta Walter
- No, no Jimmy, este esta bien afeitado,- le responde Bubi mientras se recuesta colocando ambas manos detrás de la cabeza.
Algunos movimientos, les hacen saber que pronto deberan ir a buscar el almuerzo. Walter se lo hace saber a su amigo.
- Si Jimmy,- responde Bubi con el cigarrillo bailoteando entre sus labios,- ordena al Maitre servicio de mesa, dile que seremos dos,- comenta con los ojos cerrados.
Almuerzan sentados bajo los arboles. Solo se escucha el golpear de las cucharas contra los “Essgeschirr” la marmita de aluminio que cuando se marcha con todo el equipamiento se ubica en la parte superior de la espalda, entre los omoplatos.
Walter y bubi fueron los ultimos en recibir el alimento y obviamente, apenas estan en la mitad de su almuerzo cuando el Feldwebel grita:
-Atencion, prepararse para marchar en cinco minutos !!!
- Esto es increíble, Jimmy !! que pesim atención !! Recuerdame no volver jamas a este restaurante, estoy indignado,- comenta Bubi por lo bajo – pero el Feldwebel que se alejaba, escucho o intuyo algo…
- Algun problema, Baumgartner?
- Ningun problema Herr Feldwebel…
El suboficial se acerca lentamente esbozando su caracteristica sonrisa ironica, entre cerrando los ojos…
- Me refiero a que si usted aun no ha terminado de almorzar, puedo solicitarle a nuestro Jefe de Compañía que retrase su orden de marchar un par de horas para darle tiempo a usted a que pueda hacer la digestión…su cara hora se transforma y grita:
- APURESE BAUMGÄRTNER, USTED ABRIRA LA MARCHA !!
Ofuscado, el Feldwebel se aleja rapidamente gritando ordenes a cuanto soldado se le cruza en el camino.
Se organiza la marcha. Los Grupos, divididos en secciones avanzan hasta que se da la voz de alto. Se detienen junto a varios soldados que intentan observar por sobre un cordon de soldados formados.
Los pajaros cantan, el sol vierte sus rayos sobre los uniformados que aun desconocen que seran testigos de un hecho que intentara ser aleccionador y no hara mas que agregar horror a la ya horrorosa realidad de la guerra.
Dos soldados traen sujetando por los brazos al Feldwebel acusado de intento de violación. Trae la cabeza gacha. Aun conserva en su uniforme las insignias de grado, pero no lleva el cinto ni el correaje.
En las afueras de Rauna y tras un juicio sumarisimo, este soldado aleman, pagara con su vida el delito que intento cometer.
Un Kubelwagen se acerca. El tronar de su motor delata que se desarrollo a partir de un Volkswagen escarabajo y se detiene. De el desciende un Hauptmann (Capitan) con un gesto severo.
Rapidamente se organiza el pelotón de fusilamiento. Ocho soldados, apuntan sus armas al cuerpo del Feldwebel, quien con las manos detrás del cuerpo rechaza la propuesta de una venda sobre sus ojos sacudiendo la cabeza en un gesto negativo que tambien puede interpretarse como de resignacion ante lo inevitable.
Inspira fuertemente, levanta la cabeza y clava la mirada por sobre sus ocasionales verdugos, quienes intimamente, maldicen su suerte: nadie quiere disparar contra un compañero, aun cuando aquel haya quebrantado leyes penadas tanto civil como militarmente.
El Hauptmann, tira de la solapa de su cartuchera y extrae la Luger. Según el reglamento, corresponde al oficial a cargo de la ejecución, disparar el tiro de gracia. Desliza hacia atrás la corredera de su pistola mientras da la orden:
- Carguen !!
Los cerrojos de las carabinas golpean con un sonido metalico y seco.
- Apunten !!
Ahora todo el pelotón, da un paso hacia atrás para contrarrestar la patada que dara el arma, mientras pegan la mejilla a la culata de madera.
El Feldwebel cierra los ojos y aprieta los dientes. Algunos civiles bajan la vista, otros parecieran desear la ejecución, mientras se retiran los soldados que permanecian sujetando al detenido quien en ese instante se yergue, sacando pecho.
- Fuego !!
La mayoria de las detonaciones se unifican, otras suenan unas decimas de segundo mas
tarde.
Como una marioneta a la que le hubieran cortado los hilos abruptamente, el suboficial
se desploma, cayendo de rodilla y luego de costado.
El Hauptamnn se acerca al cuerpo inerte y dispara un certero balazo.
Los camilleros se apresuran a retirar el cadáver. Se ha cumplido la sentencia.
Todo vuelve la normalidad, incluso, planeando, los pajaros que asustados por los
disparos habian volado lejos, regresan y se posan sobre el paredón que muestra
claramente los orificios de la balas que atravesaron al Feldwebel.
Esta ejecución tuvo como objetivo castigar el intento de violación, a la vez que difundir un claro mensaje: “Esto es lo que le espera a quien infrinja la ley”. Por otra parte tambien era importante tranquilizar a la población civil ya que gracias a la propaganda sovietica, tenian

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ENTREGA III

NOTA IMPORTANTE: Seguramente notaron que las sucesivas entregas, no continuan exactamente. Les pido disculpas, pero es un requerimiento de mi editor. De todos modos, solo faltan tres o cuatro paginas por entrega y trato siempre que el hilo de la narracion, no se corte.

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Los soldados, a su vez, aprenderan a llevar consigo el menor peso posible, liberandose de todo aquello no imprescindible y encontrando nuevas ubicaciones-y funciones- para todo el equipo. Asi, se hace muy popular, el llevar la gorra con visera ( Feldmütze) que se utiliza en lugar del casco cuando no existe la inminencia de combate enganchada en el cinturón, junto a los cargadores. Pronto tambien el recipiente cilindrico de metal corrugado que alberga la mascara antigas, se utilizara para llevar los cigarrillos evitando asi, que estos se aplasten, deformen o humedezcan algo que solia suceder cuando se llevaban en el bolsillo de la chaquetilla.
Por supuesto esto no seria aceptado ni permitido oficialmente, pero suele hacerse la “vista gorda” porque los ataques con gases tan comunes durante la Primera Guerra Mundial, seran prácticamente inexistentes durante este conflicto.
Es importante destacar que el equipo individual de los soldados alemanes, era realmente muy completo, aunque esto tendia a sobrecargar al soldado. El correaje era totalmente de cuero teñido de negro. El cinturón, tenia la hebilla de aluminio (mas adelante seria de hierro) con la inscripción “Gott mit Uns” (Dios con nosotros): Del cinto, salian dos correas paralelas sobre el pecho que se unian en la espalda con una pequeña argolla metalica, formando una “Y” y ya una sola se enganchaba en el cinturón al final de la espalda. Por delante, el reglamento establecia que podian llevarse tres cartucheras de cuero ( Patronentasche 1911 ) de cada lado, cada uno de los cuales a su vez, tenia capacidad para dos cargadores (Magazine) de cinco balas y estaban sujetas al cinto por presillas. De ese modo eran 60 los proyectiles de reserva, treinta por lado. Por detrás, sujeta al cinturón y sobre el riñon izquierdo, en su funda de cuero, la pala de trinchera ( Kleiner Spaten ) de acero con mango de madera y enganchada a la funda de la pala, una mas pequeña que contenia la bayoneta. Era importante que ambas piezas estuvieran enfundadas para evitar el ruido que produciria el entrechocar de metales. Al lado de la pala y la bayoneta, en el centro bajo del torso y sujeto al cinturón por ganchos metalicos que lo hacian colgar, el ya mencionado recipiente cilindrico de laton corrugado con la mascara de gas, sobre el riñon derecho se portaba la llamada “bolsa del pan” (Brotbeutel), aunque portaba mucho mas que pan: kit de limpieza para la carabina, cuchara, cuchillo y tenedor, la racion diaria y efectos personales. Sobre la bolsa de pan, la cantimplora (en funda de fieltro) con capacidad de un litro y su tapa-vaso de laton pintado de negro. Subiendo por la espalda ya sobre el cinturón, la “capa de camouflage” ( Zeltbahn ) que servia como poncho, manta, y tienda de campaña al unirse con otras. Y sobre esta en la parte superior de la espalda, como ya dijimos la Essgeschirr.
El uniforme y su equipamiento era bastante innovador para su epoca y el diseño del casco (durante la guerra objeto de burlas por parte de ejercitos enemigos), termino inspirando el diseño de cascos de ultima generacion como los utilizados hoy en dia por la mayoria de los Ejercitos, especialmente el de EEUU.


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La enorme procesion de soldados, transportes y armamento continua por las polvorientas rutas de Letonia rumbo a otro de los Estados Balticos, Estonia.
Tres dias, separan a los infantes alemanes de la ciudad de Irboska que hace las veces de frontera con la URSS.
Algunos de ellos, no llegaran jamas. Quedaran para siempre en esas lejanas tierras. Su tumba, señalada por un munticulo de tierra y una rustica cruz de madera, no tendra flores.
El sonido de disparos, como siempre, los acompaña. Algunos suenan cercanos, otros mas alejados. Pareciera que los enfrentamientos recrudecen conforme se acercan al territorio ruso. Y estan seguros que al cruzar la frontera, los rusos defenderan mas fieramente su tierra, porque si bien los Estados Balticos tambien forman parte de la Union, para ellos Rusia es Rusia: La Madre Rusia.
Mientras avanzan, cada vez con mas frecuencia deben adoptar posiciones de combate.
Tableteos de ametralladoras, disparos de fusil y carabinas, tronar de artilleria, rumor de tanques…son los sonidos de la guerra.
Ahora el Grupo debe atravesar un cerrado bosque de elevados arboles, que como una muralla, se yergue ante ellos.
El Feldwebel hace detener la marcha y brevemente, les explica como atravesaran el bosque. Ordena que se coloquen el casco y carguen las carabinas; es muy posible que entre esos arboles se encuentren partisanos o incluso miembros del Ejercito Rojo.
La tension se dibuja en el rostro del Feldwebel…como en cada accion, su destino estara ligado al de la tropa a su mando. Enciende un cigarrillo y tras solo un par de pitadas, lo arroja hacia atrás. Acomoda la correa de su MP 40 que cuelga de su hombro derecho; la ametralladora se cruza sobre el vientre.
Walter observa su reloj: son las 14:30 del Martes 9 de Julio de 1941. Sonrie pensando en que es un dia muy especial para la Argentina…el dia de su independencia.
Levanta la cabeza, repitiendo un gesto que hace al afeitarse par abrochar la correa del casco por debajo de la barbilla. Mientras lo hace, se detiene un segundo a observar la copa de las confieras recortadas sobre un cielo azul intenso. El sol las atraviesa, entonces el follaje cambia de color. Los rayos se estrellan pocos metros mas adelante, sobre un césped plagado de piñas, frutos y ramas, formando un fresco claro que hace las veces de entrada al bosque.
Walter sujeta firmemente la carabina entre sus manos: la derecha toma la culata, mientras el dedo indice se extiende sobre el gatillo, la izquierda toma el arma justo por debajo del caño a escasos centímetros del gancho donde se asegura la correa que cuelga libre, golpeando los muslos en cada paso.
Algunos soldados prefieren desengancharla y guardarla en algun bolsillo ya que puede resultar peligrosa si se engancha en algun obstáculo.
Se los divide en grupos una vez mas; uno avanzara por la derecha, el otro por la izquierda….y comienzan a caminar…al ingresar al bosque, los sentido se agudizan: un escalofrio recorre levemente la espalda, las manos se crispan sujetando con fuerza las armas…las botas hacen crujir las pequeñas ramas que forman un colchon sobre un césped descuidado, irregular…
Continuan internandose, el follaje va haciendose cada vez mas tupido, al punto que los rayos del sol casi no lo atraviesan. El ambiente humedo, huele a resinas y eucalipto. El grupo de la derecha se ha adelantado algo al que lo sigue…entre las ramas mas bajas, Walter distingue a sus compañeros, internandose cada vez mas…la tension va en aumento, de pronto suena un disparo…el sonido seco es repetido por el eco del bosque…asustados varios pajaros levantan vuelo…y un soldado aleman, cae de bruces.
Instintivamente, todos buscan refugio. Aun no pueden determinar de donde provino el disparo, cuando suena otro y luego uno mas…la incertidumbre, destroza los nervios…no se sabe a donde apuntar, ni desde que rincón surgiran mas disparos…
El Feldwebel esta coon una de sus rodillas en tierra, la ametralladora descansa sobre el muslo…mira en todas las direcciones, mientras mueve su mano, la palma abierta dibuja un energico arco descendente…señal inequivoca de “no disparar”. Un silencio pesado, tenso, inunda el ambiente…el seco sonido de una rama al romperse y algunas hojas que caen desde lo alto de un arbol, señala una de las posiciones rusas. El Feldwebel señala con energia hacia las alturas y las armas alemanas, abren fuego…Un francotirador ruso, cae desde lo alto, rompiendo con su cuerpo las ramas, hasta impactar el terreno de espaldas, con violencia…pocos segundos después cae su arma, que rebota alejandose del cuerpo…
Los soldados alemanes escudriñan las copas de los arboles, ahora saben que alli se esconden los rusos. Se escuchan mas disparos, todos alemanes y uno a uno van cayendo los rusos…cuatro cuerpos salpican el terreno… yacen en posiciones incompatibles con la vida. Tres soldados alemanes, jamas regresaran a su pais.
Todavía no se sabe si hay mas rusos apostados…pero la orden es contundente: avanzar al trote con el fin de abandonar cuanto antes aquella trampa mortal.
Agitados y con todo el equipo a cuestas, corren agazapados. Ya pueden distinguir la salida del bosque, la campiña se extiende mas alla de los ultimos arboles…Walter calcula que aun faltan unos doscientos metros…
Bubi Baumgartner le da alcance, y en voz baja, le dice que abra bien los ojos en los ultimos tramos del bosque:
-Es alli donde se concentran los tiradores…en los extremos de la formación de arboles…
Sin dejar de correr, Walter asiente con la cabeza. El casco se sacude sobre su frente, los cargadores suben y bajan sujetos al cinturón de cuero, todo el equipo golpea el cuerpo en distintos lugares…
Algo agazapado, observando alternativamente hacia las copas de los arboles y el terreno que pisa, Walter jadea, rogando que se termine de una vez el maldito bosque…
Se encuentran los dos grupos y estan a punto de salir hacia la campiña, cuando un grito ahogado, gutural, les obliga a mirar a sus espaldas…
Uno de los rezagados del grupo, acaba de ser degollado por el preciso y afilado cuchillo de un partisano que aun sujeta a su victima desde atrás a modo de escudo…
El rostro del soldado moribundo, pierde color rapidamente, sus ojos parpadean lentamente mientras borbotones de sangre brotan del profundo corte en el cuello, todo su cuerpo se sacude en estertores…

Por sobre su hombro derecho, asoman los ojos desencajados del ruso que observa nerviosamente en todas direcciones, no esperba ser descubierto.
Todo el mundo detiene la carrera y las armas apuntan a las dos figuras, mientras a los gritos se insulta al partisano Sin embargo, nadie abre fuego. Las balas podrian impactar en el compañero herido que ahora comienza a flexionar las piernas, las fuerzas lo abandonan y va escurriendose de aquel abrazo mortal.
El partisano sabe que esta a punto de perder su escudo y que luego, simplemente sera imposible escapar…
Un Gefreiter (Cabo), con gran coraje, se acerca seguramente para intentar desarmar al partisano o para dispararle de cerca, minimizando el riesgo de fallar…Pero en ese mismo instante el ruso adivina sus intenciones.. deja caer al aleman y con una velocidad increíble arroja su cuchillo con una precision tal que impacta con ruido sordo en el pecho de Gefreiter que cae arrodillado…vomita sangre negra
Pero el partisano esta desprovisto de proteccion alguna y una lluvia de balas cae sobre el. Se desploma hacia un costado y aun herido de muerte extrae otro puñal de su bota y hasta parece dispuesto a incorporarse…escupe sangre, sus ojos parecen de fuego…mas disparos lo hacen caer hacia delante y alli queda, inmóvil.
Todos maldicen la suerte de los caidos…la terrible escena, duro pocos segundos, pero fue una vorágine de sangre y fuego.
El Feldwebel asigna a varios soldados, la tarea de revisar rapidamente si no hay enemigos cerca y una vez que regresan, se procede a retirar los cuerpos. Se los deposita sobre la fresca hierba de Estonia y se procede como es de rutina. Se parte la plaqueta ovalada que cuelga sobre el pecho de los cadáveres y se guarda la mitad que permitira asentar las bajas.
Sus compañeros se encargan de cavar las fosas.
Los carpinteros fabrican las cruces, clavando dos maderos planos: sobre el transversal, mas corto, ira el nombre del caido. Los suboficiales, informaran al Leutnant (Teniente) Vogt, sus respectivas bajas quien con el seño fruncido niega levemente con la cabeza mientras escucha con atención los pormenores de las acciones en que murieron los soldados.
Mientras resto del Regimiento, se une a los Grupos de infantería y hombres, camiones y piezas de artilleria se mezclan a la salida del bosque.
El Leutnant Vogt, camina unos pasos con las manos detrás de la espalda hasta que se detiene. Con la vista, busca a un soldado entre los efectivos, hasta que lo encuentra. Sus miradas se cruzan:
- Gebien, venga,- le dice
- Walter baja las mangas de su chaquetilla y con el casco en la mano, se presenta ante el oficial:
- Ordene, Herr Leutnant.
- Antes de ser incorporado, Ud trabjaba como empleado administrativo, no es asi?
- Si, Herr Leutnant, trabajaba en la empresa Rabbow, en Hamburgo
- Bien…asi que debe saber escribir a maquina…
-Si, por supuesto…ademas al incorporarme, fui destinado a una Compañía de Aprovisionamiento, alli me encargaba de llevar los registros y de escribir notas a otras Unidades, siempre a maquina…
-Perfecto. Vaya a ver al Feldwebel Muller. Digale que le entregue una maquina de escribir y hojas en blanco. Luego presentese ante mi.
-Si, Herr Leutnant.
Walter se dirije hablar con el suboficial de Intendencia, a quien encuentra supervisando la descarga de un camion:
- Permiso Herr Feldwebel…
El suboficial levanta la vista, tiene en sus manos varios sellos de goma y una almohadilla entintada:
- Si, soldado?
- El Leutnant Vogt, le solicita una maquina de escribir…
- Suba al camion, alli tiene una – le dice mientras le señala la parte mas profunda de la caja del transporte-.
- Apenas termine de usarla, devuelvala….¿cual es su apellido?
- Gebien, Herr Feldwebel.
Ahora abre un enorme libro de tapas marrones y mientras anota, le dice:
- Firme aquí, Ud es el responsable de la maquina.
Walter toma la pluma y firma
- Recuerde que debe traerla apenas la desocupe.
- Asi sera, Herr Feldwebel
- Necesita hojas, tambien?
- Ah, si, si.
- Bien, lleve las que estan ahí, sobre el escritorio. Digale al Leutnant Vogt que son un regalo de la Compañía de Administración.
Y alli va Walter llevando con las dos manos la pesada maquina Adler Standard.
Vogt esta de espaldas, revisando varios papeles…
- Aquí esta la maquina, Herr Leutnant
- Bien…y veo que se acordo del papel…
- Si…aquí esta. Dice el Feldwebel Muller que son un regalo…
Preciera que Vogt, no hubiese escuchado la ultima frase. Ni siquiera hace un gesto…con la cabeza gacha, acaricia su barbilla, como si estuviera pensando.
Walter se ha ubicado frente a el y apoyo la maquina sobre el tronco de un arbol talado, de no mas de un metro de altura.
Coloca el papel haciendo girar la perilla del carro y aguarda.
Vogt con aire extraviado y sin mirarlo, se dirige a el:
- Busque algo para sentarse, Gebien, tenemos trabajo.
Walter recorre con la vista a su alrededor, hasta que encuentra un balde, lo acerca al improvisado escritorio y se sienta frente a la maquina.
- ¿sabe que vamos a escribir, Gebien…?
- Sinceramente no, Herr Leutnant…
- Cartas…cartas de condolencia a los deudos de los caidos
- Perdon, pero…¿no se encarga de eso la Jefatura de la Division?
- Si…pero eso no es suficiente. Para ellos no es mas que un tramite administrativo. Ni siquiera conocian a esos hombres…, no, esos soldados estuvieron bajo mi mando. Pretendo firmar de puño y letra cda una de esas cartas. No les devolvera la vida a su ser querido, pero esos familiares sentiran que para mi fueron mucho mas que un nombre anotado en una lista de bajas…entregaron su ser querido a la Patria, es lo minimo que podemos hacer por ellos.
Walter sabe bien que son pocos los que reparan en este hecho. En lo personal, jamas supo de un oficial que se preocupara por esos detalles y lo observa, estudiandolo…
- ¿Opina como yo, Gebien?
- Si, por supuesto, Herr Leutnant, sinceramente sus palabras me tranquilizan, en caso de caer en combate, ya se como se enteraria mi madre, se lo agradezco.
- Bueno, Gebien, aquí nadie tiene la vida asegurada…si el que caigo soy yo, me gustaria que hicieran algo similar por mi.

/// Continuara

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Mar Ene 06, 2009 1:31 am
por CARLOS ANDRES
Mike, esta entretenida tu novela. Dime la has editado, si es asi, seria posible el que me vendieras una copia con dedicatoria, si no es mucho pedir,jeje!!!
Un abrazo!!!

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Mar Ene 06, 2009 2:57 am
por Mike
Mi amigo Carlos...Me alegro que te haya gustado lo que leiste...el libro aun no fue editado y es por eso que-a pedido de mi editor-no puedo subirlo en forma continuada como quisiera.
Por supuesto que cuando tenga el libro fisico en mi mano, dedicare uno a mi amigo colombiano que vela por la seguridad de las calles de Colombia.

Un abrazo !!

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Mar Ene 06, 2009 3:00 am
por CARLOS ANDRES
Gracias de todo corazón amigo mike...Esperaré ancioso!!!
Un abrazo!!! :sgm42:

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Vie Ene 16, 2009 3:32 pm
por KAISER (mx)
Hola Mike!!

¿Alguna novedad con la edición de la novela?????????

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Vie Ene 16, 2009 4:22 pm
por CARLOS ANDRES
Mike, concuerdo con Kaiser... Alguna novedad, ya queremos seguir la trama...
Un abrazo!!!

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Vie Ene 16, 2009 5:24 pm
por Mike
En eso estoy muchachos...! De todos modos, todos los pilotos tendran prioridad !!

Un abrazo !

"JIMMY" (Entrega II) Novela Belica

Publicado: Vie Ene 16, 2009 9:49 pm
por CARLOS ANDRES
mike escribió:En eso estoy muchachos...! De todos modos, todos los pilotos tendran prioridad !!

Un abrazo !
Mike, gracias por tu consideraciòn. De hecho esperamos la otra entrega pero no menos que la ediciòn de tu obra completa...
Un abrazo!!!