Una Mujer en Berlín
Publicado: Jue Mar 30, 2006 11:16 pm
Al igual que he hecho antes, adjunto la reseña de otro libro sobre la guerra aparecida en el suplemento Libros de El Periódico de Catalunya de hoy, 30 de marzo.
Un saludo,
Ignasi
Un saludo,
Ignasi
Lágrimas de tinta negra
UNA MUJER EN BERLÍN
Autora: Anónima
Traducción: Jorge Seca
Editorial: Anagrama
Páginas: 323
Precio: 18€
¿Por qué se escribe un diario en mitad de las bombas? ¿Para adquirir distancia sobre el horror, abarcarlo y, al describirlo, apoderarse? ¿Para convertirse en un sujeto y dejar de ser una víctima indefensa? ¿Para vengarse de lo que pasa, de los que guerrean, dando voz a otra cara de la realidad? Por todo ello y también para liberarse de las vivencias, testimoniar, anestesiarse y contener el horror al nombrarlo.
Así se intuye al leer Una mujer en Berlín, diario escrito por una mujer de 30 años entre el 20 de abril y el 22 de junio de 195 en una ciudad asediada por los soviéticos. Con claridad meridiana, la anónima autora, vinculada al mundo editorial, documenta lo que pasa, lo que le pasa. Las bombas, el hundimiento de casas y personas, la solidaridad y el egoísmo, la heroicidad y la cobardía aplicadas a las ocupaciones mínimas de la supervivencia. El hambre, el asco. Y después de la batalla de Berlín, la venganza de los vencedores, los saqueos y las violaciones.
No es extraño que el libro tuviese tan poca fortuna en Alemania, dónde se publicó en 1959 (cinco años después de su primera edición en los Estados Unidos) para ser ignorado hasta que Hans Magnus Enzensberger (que en el prólogo da fe de la autenticidad del testimonio y del deseo de la autora, fallecida en el 2001, de quedar en el anonimato) lo rescató en el 2003 para su colección Die Andere Bibliothek (La Biblioteca Alternativa). Nadie quería recordar lo que había vivido: ni las mujeres ni los hombres alemanes. Ellas, porqué deseaban olvidar lo que narra la protagonista. Ellos, porqué volvieron del frente como seres destrozados y no querían enterarse de cuanto les había sucedido a sus mujeres; es más, consideraban una señal de depravación moral que se hablase del tema.
Las anotaciones son remarcables por la objetividad y el desprendimiento de la narración, por la ausencia absoluta de sentimentalismo. La autora describe e intenta comprender aquello que le pasa, aspira a entrever la lógica (infernal) de los sucesos. La racionalidad es su protección ante los sentimientos: en sus palabras no hay muestras de autocompasión e incluso es capaz de entrever algo parecido a la justicia distributiva en el desarrollo de la guerra. Es notable su curiosidad y esfuerzo para diferenciar personas en el ejército vencedor. Entre la masa de soldados rusos que saquean y violan descubre hombres con caras y historia. Los apuntes configuran un relato bien escrito y compuesto, y la traducción respeta el estilo y el lenguaje del original.
Una lectura imprescindible para capturar cuanto sufrimiento supone una guerra, cualquier guerra, para sus víctimas, ya que es evidente que las cosas han cambiado poco en este sentido.
Marisa Siguan
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