¡Hola a todos!
Mac_aco escribió:Buenas, ojeando un blog leí un fragmento de un libro llamado "Keep from All Thoughtful Men: How U.S. Economists Won World War II", de Jim Lacey. Me estoy pensando si comprarlo por amazon, pero me gustaría saber si alguno tiene referencias o sabe algo sobre la obra en cuestión. Yo lo poco que leí era un ataque al ego desmedido de Albert Wedemeyer y no tengo demasiados elementos de juicio o referencias sobre el autor.
A tenor de tu pregunta he estado ojeando este libro y parece, sin duda, interesante. Es muy breve (apenas 140 páginas), pero muy detallado (unas 120 más de apéndices, notas y bibliografía). Básicamente, Lacey subraya el trabajo de "oscuros economistas" (en realidad, Simon Kuznets, Stacey May y Robert Nathan) que fueron los "cerebros" de la estrategia macroeconómica aliada en la IIGM. Por ejemplo, el "Programa de la Victoria" (
Victory Program), que nada tuvo que ver con el conocido estudio de Wedemeyer, fue "una combinación de dos documentos". El primero, el
Plan Dog, obra del almirante Stark, que se convirtió en la "base de la estrategia militar angloamericana codificada como ABC-1", y que fue después el armazón del "plan estratégico básico de América", Rainbow-5. Si el
Plan Dog establecía cómo Estados Unidos debía combatir la guerra, el segundo documento, (
Anglo-American Consolidated Statement), formulado por Stacey May, fue el que determinó "qué materiales estaban disponibles para la construcción de las fuerzas militares angloamericanas" (Lacey, 31).
Ahora, mientras que May indicaba los requerimientos para un ejército de 8 millones de hombres y Stark establecía la mejor manera de utilizar el material, ninguno indicaba cuándo estaría todo ello disponible, esto es el tiempo que llevaría a la economía americana suministrar esos materiales. Este último e importante asunto era el trabajo en el que estaban comprometidos los otros dos protagonistas, Kuznets y Nathan, cuyos pronunciamientos "hicieron más para determinar la estrategia militar y el calendario de las grandes ofensivas aliadas que todos los líderes nacionales y comandantes militares aliados combinados". Este tipo de expresiones es lo que, a mi juicio, sobra en el libro de Lacey, pues la verdad siempre suele estar en el centro y no en los extremos. Ni tanto ni tampoco. En este sentido, Lacey escribe su libro, en buena parte y hasta donde yo he leído, en un mal tono de investigación revisionista (revisionismo en su mejor acepción), pues para demostrar algo (por ejemplo que Wedemeyer no fue el autor del Programa de la Victoria) no es necesario emprender una cruzada contra el personaje. Ni tampoco es necesario decir que todos los historiadores que han tratado el tema están equivocados. Es decir, Lacey se deleita en unas críticas que, a mi juicio, él mismo también comete.
Las quince o veinte páginas que he podido ojear me han causado una grata impresión, y creo que el libro merece la pena, sin duda.
Saludos cordiales
JL