Irresponsables, libro de Chapoutot

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Irresponsables, libro de Chapoutot

Mensaje por José Luis » Mié May 27, 2026 7:38 pm

¡Hola a todos!

Es un hecho que Franz von Papen, el que fuera Canciller del Reich en la República de Weimar en 1932, falleció en 1969, muy cercano a los 90 años de edad. Fue enterrado en el cementerio de Wallerfanger (Saarland), sito a unos 700 kilómetros de Berlín. ¿Os imagináis que por una especie de milagro el cadáver de von Papen (si es que queda algún rastro de él en su tumba) cobrase vida y viajase en 2019 a Berlín para advertir a la derecha democrática alemana de los peligros de pactar con la ultraderecha?

Pues esa ficción es de la que se sirve el historiador francés Johann Chapoutot en el prólogo (sólo en el prólogo) de su libro Irresponsables. Quién llevó a Hitler al Poder?, que ha publicado este año Alianza Editorial con traducción a cargo de Elena-Michelle Cano e Íñigo Sánchez-Paños del original francés publicado por la editorial Gallimard en 2025 como Les irresponsables. Qui a porté Hitler au pouvoir?


Me encanta esta breve ficción que utiliza Chapoutot en su prólogo: von Papen deja su tumba para trasladarse a Berlín un sábado 7 de diciembre de 2019. Allí se presenta “con un grupo de jóvenes militantes de izquierda ante la sede” de la CDU “para hablar con los conservadores y dar la voz de alarma: en un momento en que la tentación de aliarse con la extrema derecha es fuerte, el antiguo canciller que en enero de 1933 convenció al presidente del Reich, Paul von Hindenburg, para que llamara a Hitler al poder, se ve en la obligación de recordar las lecciones de la historia. ¡Él, que había trabajado y maniobrado para constituir un Gobierno de coalición entre la derecha y la extrema derecha, los conoce bien!”.

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Friedrich Merz y sus compinches escucharon con compasión al resucitado de Weimar relatar cómo había sido marginado, puesto bajo vigilancia por las SS, a las que él mismo legalizó en junio de 1932, y había escapado luego por los pelos a un asesinato en toda regla en la Noche de los Cuchillos Largos, dos años después de aquel decisivo espaldarazo a los nazis. Era Anquises en el inframundo, relatando su lamentable huida de Troya, pasto de las llamas. En aquella famosa noche, que había durado tres días, lo mismo que un saqueo, Papen había visto desaparecer, secuestrado en su casa por un comando de hombres de negro, a uno de sus consejeros más cercanos, Edgar Jung, cuyo cuerpo nunca se encontró, así como a su sucesor en la cancillería, el general Kurt von Schleicher, acribillado a balazos en el salón de su casa por los hombres de Himmler, que, para no quedarse cortos, también abatieron a su mujer, Elisabeth. Una masacre. «Eso, mis jóvenes amigos, es la extrema derecha», les había dicho.

De manera que Merz, el hombre de BlackRock en Alemania, ordenó a sus huestes —con el alma destrozada— que retiraran su apoyo al presidente liberal de Turingia. Para evitar que una moción de censura lo destituyera, Thomas Kemmerich, elegido el 5 de febrero, dimitió el 8. La derecha tuvo que aceptar un Gobierno minoritario de izquierdas, presidido por el Linker Bodo Ramelow, que se sucedió de ese modo a sí mismo.

(…) Papen, aliviado, pudo recorrer entonces los 700 kilómetros del camino de vuelta al cementerio de Wallerfangen. El hombre, que cumplía 140 años en 2019, prestó lo que sin duda sintió como un último servicio a su país.
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Más allá de esta breve ficción -en la que subyace el triste hecho de que la clase política de cualquier país, y la de España en primer lugar, está repleta de alumnos incapaces de aprender las lecciones de la Historia- el libro de Chapoutot desgrana en sus 10 capítulos las circunstancias y los personajes que a partir de 1930 hicieron posible (mediante sus argucias e intrigas cortesanas directas sobre el nefasto presidente de la República de Weimar) que Hindenburg nombrase a Hitler Canciller del Reich el 30 de enero de 1933. Un libro muy recomendable para quienes quieren separar el grano de la paja, y para desmontar mitos, como refiere este pasaje correspondiente a la Introducción:

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Los alumnos de 14-15 años o los de 16-17 (o los de acceso a la universidad desde la reforma del plan de estudios de 2020 en Francia) ahora están muy lejos de leer ese tipo de documentos y de beneficiarse de
capítulos tan detallados. La indigencia de los manuales es asombrosa. Por lo general, es objeto de quejas recurrentes, y viene a alimentar las interminables filípicas sobre la bajada de nivel de los manuales de estudio. En este caso obedece, no obstante, a los movimientos tectónicos historiográficos y editoriales que han relegado el estudio de la República de Weimar y la etiología de su desaparición al limbo de la pedagogía y de la cultura general, así como del debate público, donde resulta habitual oír, desde los editoriales hasta los platós, que «los nazis llegaron al poder democráticamente» (falso), que «a Hitler lo eligieron los alemanes» (nunca), que «la crisis llevó a los nazis al poder» (falso), que «los extremos / los populismos / los extremistas acabaron con la democracia de Weimar» (falso) o incluso, para los más cazurros, que «la izquierda es responsable de la llegada de los nazis al poder», una afirmación pasmosa comparable a las que, en el verano de 2022, atribuían los megaincendios que devastaron la Gironda… a los ecologistas.
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¿Cuál es el objetivo de Chapoutot? Dejemos que lo explique él mismo (subrayado mío):

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En los contextos de decadencia e incluso de disolución de la democracia a los que asistimos en Europa y en el extremo occidente sur y norteamericano, nos ha parecido oportuno reabrir el expediente de ese «suicidio de una República» —que se asemeja mucho, en realidad, a un asesinato en toda regla— no tanto para alertar sobre una «vuelta» de los años treinta como para reflexionar y prevenir sobre lo que Michaël Foessell llama una «recidiva». El contexto de la Francia de las décadas 2000-2020 está obviamente presente en el trasfondo, el del taller del investigador que extrae sus preguntas de la inquietud de la época y que sabe, como cualquiera que se dedique al estudio y la lectura de investigaciones históricas, que toda historia es contemporánea. La historia de los colapsos y las desapariciones de 1932-1933 (Alemania) y 1940 (Francia), cuya presencia es dolorosa y cuya comparación es tan fecunda, no deja de agudizar la mirada sobre los procesos de abrasión política a los que se ven sometidas las democracias por parte de aquellos a quienes hemos decidido llamar «irresponsables», en homenaje al escritor Hermann Broch, que se ocupó en su tiempo de los sepultureros de la democracia alemana, y a los que Jules Isaac, en 1942, había bautizado como los oligarcas. Se trata, de hecho, de una pequeña oligarquía frívola, egoísta y corta de miras que eligió, calculó y apostó por el asesinato de una democracia: liberales autoritarios que, convencidos de su legitimidad supraelectoral, convencidos de la solidez de su política de «reformas» (la palabra ya era omnipresente en 1932), infatuados de su genio, de su nacimiento y de sus círculos, decidieron fríamente que la única vía racional y razonable para mantenerse en el poder y evitar cualquier victoria de la izquierda era la alianza con los nazis. Hitler como vía de la razón, o cómo el extremo centro llevó al poder a la extrema derecha: tal es el propósito de esta investigación, que pretende ser una instrucción, en todos los sentidos de la palabra, y que también podrá leerse como una acusación.
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Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

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