El éxodo alemán
Publicado: Lun Mar 16, 2009 12:23 pm
Extraido de "Historia y vida" nº 470, mayo 2007, Autor: Sergi Vich
EL ÉXODO ALEMÁN: Ocho millones de personas huyendo de los soviéticos
La llegada del ejército rojo a la frontera oriental del reich iba a desencadenar una de las mayores migraciones del siglo XX. Los años de machacona propaganda, en la que se presentaba a los rusos como seres capaces de cualquier vileza, y los relatos sobre atrocidades cometidas por las tropas rusas a su paso llevaron a más de ocho millones de alemanes a abandonar su hogar en busca de refugio.
Sin embargo, nunca existió un plan de evacuación ante el hipotético caso de que el enemigo invadiera aquellas regiones. Las autoridades no hicieron sino improvisar sobre la marcha ante le alud humano que se les venía encima. Eso cuando no obstaculizaron su marcha con el pretexto de que las tropas soviéticas aun estaban lejos o iban a ser detenidas. Sería la Wehrmacht la que afrontara el problema siguiendo la orden no escrita de que había que resistir todo lo posible en el este para dar tiempo a que la población pudiera huir. También organizó vías de escape, como el puente marítimo que, desde los puertos de Danzig, Hella y Pillau, permitió evacuar a más de 2 millones de personas.
Largas caravanas de mujeres, ancianos y niños (los varones de entre 16 y 60 años habían sido movilizados) se diseminaron por las carreteras orientales del reich, dirigidas por aquellos prisioneros de guerra, franceses en su mayoría que durante años habían trabajado forzosamente en sus granjas. Pero el invierno del 44-45 sería uno de los más fríos del siglo con temperaturas de hasta -20º, un lugar donde calentarse iba a ser más importante que cualquier otra cosa. Pronto aparecieron los primeros casos de congelación, mientras las madres con los pechos helados, no podían dar de mamar a sus hijos. Tampoco los bueyes que tiraban de sus carretas pudieron seguir con las pezuñas desolladas al contacto con el frío y el cortante hielo. Un reguero de muertos, más de 1 millón, señalaron el paso de las tristes comitivas, con frecuencia víctimas del fuego enemigo.
Tan dramático capítulo no finalizaría al acabar la guerra. Aquellos alemanes que habían permanecido en las provincias del reich ahora pertenecientes a la Unión Soviética, Polonia o Checoslovaquia serían a su vez expulsados sin contemplaciones en otro dramático capítulo de la historia europea.
Saludos
EL ÉXODO ALEMÁN: Ocho millones de personas huyendo de los soviéticos
La llegada del ejército rojo a la frontera oriental del reich iba a desencadenar una de las mayores migraciones del siglo XX. Los años de machacona propaganda, en la que se presentaba a los rusos como seres capaces de cualquier vileza, y los relatos sobre atrocidades cometidas por las tropas rusas a su paso llevaron a más de ocho millones de alemanes a abandonar su hogar en busca de refugio.
Sin embargo, nunca existió un plan de evacuación ante el hipotético caso de que el enemigo invadiera aquellas regiones. Las autoridades no hicieron sino improvisar sobre la marcha ante le alud humano que se les venía encima. Eso cuando no obstaculizaron su marcha con el pretexto de que las tropas soviéticas aun estaban lejos o iban a ser detenidas. Sería la Wehrmacht la que afrontara el problema siguiendo la orden no escrita de que había que resistir todo lo posible en el este para dar tiempo a que la población pudiera huir. También organizó vías de escape, como el puente marítimo que, desde los puertos de Danzig, Hella y Pillau, permitió evacuar a más de 2 millones de personas.
Largas caravanas de mujeres, ancianos y niños (los varones de entre 16 y 60 años habían sido movilizados) se diseminaron por las carreteras orientales del reich, dirigidas por aquellos prisioneros de guerra, franceses en su mayoría que durante años habían trabajado forzosamente en sus granjas. Pero el invierno del 44-45 sería uno de los más fríos del siglo con temperaturas de hasta -20º, un lugar donde calentarse iba a ser más importante que cualquier otra cosa. Pronto aparecieron los primeros casos de congelación, mientras las madres con los pechos helados, no podían dar de mamar a sus hijos. Tampoco los bueyes que tiraban de sus carretas pudieron seguir con las pezuñas desolladas al contacto con el frío y el cortante hielo. Un reguero de muertos, más de 1 millón, señalaron el paso de las tristes comitivas, con frecuencia víctimas del fuego enemigo.
Tan dramático capítulo no finalizaría al acabar la guerra. Aquellos alemanes que habían permanecido en las provincias del reich ahora pertenecientes a la Unión Soviética, Polonia o Checoslovaquia serían a su vez expulsados sin contemplaciones en otro dramático capítulo de la historia europea.
Saludos