A ver, ya que he recibido cientos de MPs ( mentira a penas 12

) pidiéndome que continúe con el informe aclararé unas cuestiones.
Eckart escribió:Shindler escribió:en 1933 no menos de mil doscientos profesores alemanes saludaron alborozados el advenimiento de la barbarie hitleriana.
Otro ejemplo de argumento realizado a toro pasado. No sé de que barbarie se puede hablar aun en enero de 1933...
Lee entre líneas, saludaron los profesores la barbarie hitleriana que comenzaba a gestarse, barbarie que MUCHOS conocían. ¿O me dirás que nadie lo sabía?
Eckart escribió:Shindler escribió:Sobre la cabeza del pueblo alemán y no sólamente de los fanáticos nazis, tenía que recaer la responsabilidad pavorosa de la SGM porque Hitler era algo más que el jefe legal del gobierno, era también el conductor moral del pueblo. Los alemanes jamás tuvieron un dirigente más apropiado.
Me en tristece que en el año 2008 todavía se den por válidos argumentos como este. Fackenheim rezuma constantemente resentimiento en sus argumentos. Es una verdadera pena.
Dónde dice que es del 2008??? Te recuerdo que el libro data del año 1945 (apenas finalizada la guerra) y que es una visión fresca de lo que se sintió en Europa antes y durante la SGM.
Eso es lo que pensaban en su mayoría absoluta los Alemanes de época, Hitler era para ellos el caudillo ideal. ¿Entiendes?
Eckart escribió:Shindler escribió:Pero por sobre todo restableció la autoridad, que ellos preferían a la responsabilidad.
Ídem. Las dichosas generalizaciones anbsolutas.
Si tu lo dices....
Eckart escribió:¿Qué credibilidad puede tener un autor que confunde a los miles de presentes en el discurso de Hitler de aquel 1º de mayo con toda la población alemana, varias decenas de millones?
¿Dónde dice decenas de millones? Una cosa son los doce millones (y no es lo mismo una decena que decenas de millones) que les votaron y otra muy diferente los presentes en el momento del discurso (por cierto el autor estaba presente pero en su casa escuchando el discurso por radio).
De ahora en más pido y ruego me dejen terminar.
Expondré tal cual estaba escrito (guardo copia de cada artículo, informe y mp que escribo, si alguien duda que halla yo cambiado en algo el informe ruego me solicite que le envíe la página guardada por mi vía correo o mp) para poder continuar con el informe. Y pido si algún Admin puede borrar los mensajes editados por mí.
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La conquista Moral de Alemania
Hola a todos!!!
Un escritor alemán de reputación internacional estudió en el libro citado el más espinozo de los problemas creados por la guerra: cómo se debía proceder con el pueblo alemán. Una visión diferente pero válida y que nos deja mucho que pensar.
Emil Ludwing nació en Breslau y recibió su educación en Heidelberg. Aun cuando siguió la carrera de abogad, optó desde muy jóven por el periodismo y la literatura.
En 1914 pasó a Londres en calidad de corresponsal de un diario y después de iniciada la primera guerra mundial continuó sus actividades periodísticas en varios de los países aliados de Alemania. De 1918 en adelante fue publicando no interrumpida serie de biografías de grandes personajes y de ensayos políticos e históricos. En lo personal interesantes y muy bien enfocados los distintos personajes, en éste en especial hace ver a La moral de Alemania como un personaje y estudia su "biografía" de una manera muy interesante. Entre sus estudiados se encuantran las biografías de Goethe, Bethoven, Bismarck, el Kaiser Guillermo y von Hindemburg. Permítanme compartir con ustedes esta visión del pueblo aleman y su moral, vista por los ojos de Emil Ludwing.
Ludwing marca que la palabra Prusia tiene un significado más hondo que el de simple denominación geográfica y que representa por ende una filosofía y un concepto de vida propios del pueblo en cuestión. Para decidir como debería haber sido tratada Alemania al terminar la SGM se requería según Emil conocer esa filosofía y apreciar su influencia en el carácter alemán.
Esa voluntad de dominio del prusiano empezó unos 300 años antes de la SGM (recuerden cuando el Elector de la provincia de Brandemburgo creó con mano de hierro el primer modelo del ejército alemán). Por aquella época, Prusia contaba ya con una casta de guerreros que por medio del robo y también por herencia había llegado a poseer grandes extensiones de terreno del país situado al oriente, cuyos pueblos hablaban dialectos polacos y eslavos.
Esas "doscientas familias" prometieron a su soberano defenderlo de la agresión extranjera, a cambio de que él les asegurara sus posesiones y sus privilegios. De esta manera el elector Federico Guillermo formó un cuerpo de oficiales con los nobles terratenientes, llamados júnkeres, los que reclutaban a los campesinos que les estaban sometidos para prestar el servicio militar. De esta manera, esos campesinos pasaban toda su vida con el carácter de esclavos armados. A éstos se les enviaba a sus hogares por un término de tres meses durante cada año, con la doble misión de cultivar sus tierras y engendrar nuevos soldados para generaciones futuras.
Tanto los maestros de escuela como los pastores eclesiásticos no eran otra cosa que meros sirvientes de los júnkeres, a quienes por otra parete, estaba encargada la administración de la justicia en sus feudos, lo que les hacía dueños de toda la vida ciudadana.
Fué de esa manera como Alemania creó su ejército. Cuando con él, reyes y júnkeres sojuzgaban regiones extranjeras, proclamaban que llevaban la cultura a los pueblos bárbaros. Eran la espada y el látigo los instrumentos de que se sevían para propagar su "Kultura".
Para aumentar sus ejércitos, los reyes prusianos apelaban a procedimientos propios de la esclavitud. Tomaban presos a los súbditos extranjeros o los compraban como si fuesen ganado, algunas veces los alquilaban en calidad de mercenarios. Tales procedimientos únicos entre los de las naciones "civilizadas" contrastaban con los de Estados Unidos y Francia, que habían adoptado mucho tiempo hacia los prioncipios consignados en la declaración de los Derechos del Hombre. En tiempo en que era Washington presidente de los Estados Unidos, Prusia tenía en vez de una constitución, un "presupuesto militar". Todos los miembros del gabinete se llamaban "ministros de guerra" y todos los recaudadores de rentas llevaban el título de "comisarios de guerra".
Continuaré...
Algunos datos:
http://es.wikipedia.org/wiki/Emil_Ludwig
Wikipedia escribió:
Obra como biógrafo [editar]Transformó la biografía de una mera recopilación de datos sobre la vida de algún personaje en "una forma de arte", con lo que, en sus palabras, "se da inicio a la biografía moderna". La biografía debiera ser un retrato que exprese el carácter del sujeto y "tiene tan poco que ver con las tareas del investigador histórico como con la novela histórica, que inventa escenas entre hombres que llevan un nombre histórico".
Algunas obras
Napoleón (1927)
Goethe (1928)
Lincoln (1929)
Hindemburg (1935)
Cleopatra (1937)
Roosevelt (1938)
Tres retratos: Hitler, Mussolini, Stalin (1940)
Beethoven (1943)
Doctor Freud (1947)
El Nilo. Biografía de un Rio (1942)
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Permítanme retroceder a tiempos anteriores a la WW2 sólo para tener un concepto de lo que se hará referencia en lo que seguirá de ahora en más.
Cuando en 1871 Bismarck impuso el dominio de Prusia sobre los demás principados alemanes y el rey de Prusia asumió las funciones y el título de emperador de Alemania, los júnkeres dominaron toda la extensión del Imperio. Hasta 1918 a las familias de tal casta correspondían todos los ministerios y gobernaciones, sin que obstante que las personas pertenecientes a ella, por ser gente dedicada a la profesión militar, creciesen aun de la más rudimentaria preparación para desempeñar esos empleos. La mayor parte de los vástagos de esas familias júnkeres no habían recibido otra educación que la de la academia de estado mayor general (Kriegsschule) y de vez en cuando un solo período universitario empleado generalmente en libar cerveza y en reñir desafíos.
Sólo en Alemania podía ocurrir que se mirase con repugnancia al hombre de acción que fuese a la vez un scholar. El primer presidente de los Estados Unidos dejó escritos de su puño y letra treynta y siete volúmenes. Jefferson, Franklin, Wilson y varios más fueron también intelectuales. Pero Prusia y luego Alemania había sido durante trescientos años una nación que era gobernada por nobles ignorantes (sin ofender a nadie). Por muchos años los hombres en quienes Prusia veía sus adalides espirituales, proclamaron principios tales como;
"No puedo reconocer otra fuente del Derecho que la Fuerza"
Ostwald, ganador del premio Nóbel en 1894.
"Quien quiera que predique ese seatino de la paz perpetua, carece del más ínfimo concepto de lo que es la vida nacional. Nuestro ejército es la forma gloriosa del idealismo alemán".
El historiador Treitschke (1896)
"La guerra reclama las más altas potencias de la naturaleza humana. Las atrocidades individuales se borran ante el idealismo de la magnitud de la empresa".
El General Bernhardi (militarista clásico).
"El humanitarismo no es más que una mezcla de estupidez y cobardía".
Adolfo Hitler.
Continúa...
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Hola a todos!!!
Por lo menos una vez en el curso de cada generación, el estado mayor prusiano promulgó ese fatídico documento que lleva el nombre de orden de movilización y el pueblo alemán lo ha recibido siempre con entusiasmo. Para los alemanes, la vida pública no ha sido otra cosa a lo largo de varios siglos que el proceso de dar y recibir órdenes. Esta actitud que no es necesariamente inalterable tendría que haber cambiado para que hubiese paz en la Europa y en el mundo moderno.
El americano considera la sociedad como un plano en el cual todos viven más o menos en un mismo nivel social y político aunque los más capaces logren sobrepasar a los demás en prestigio, riquezas o realizaciones artísticas. Para el alemán, la sociedad era una pirámide de la cual él, individualmente no era más que un ladrillo que sirve para sostener a los que están encima y para oprimir a los que están debajo ( ). Se sentía feliz al cuadrarse en presencia de su inmediato superior y al adularlo y no menos feliz al mandar a gritos a sus inferiores.
Mientras en América el Estado era una comunidad de individuos que han confiado a algunos de sus conciudadanos la administración del gobierno, para los alemanes el Estado era una deidad entronizada en las nubes. Todo funcionario público se consideraba superior al ciudadano común y corriente, y en señal de superioridad vestía uniforme. El americano no se cansaba jamás de criticar al presidente de la república, al senado, al comandante de las fuerzas armadas, el alemán repudiaba instintivamente esa manifestación de independencia de criterio.
Continuaré...
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Hola a todos!!!
Perdonen que no respondí es que cambié el correo y ahora no entro tan seguido a mi nuevo correo y no se (hasta que entro) que tengo respuestas desde FSG.
Akeno escribió:
Shindler escribió:
...recibido otra educación que la de la academia de estado mayor general (Kriegsschule) y de vez en cuando un solo período universitario empleado generalmente en libar cerveza y en reñir desafíos.
Una pequeña corrección: la traducción de Kriegschule debería ser Academia de Guerra.
Creo (corríjanme si me equivoco) que ese término era para inicios de la WW1 y antes de ésta.
Eckart escribió:No he sabido encontrar la referencia al libro. ¿Cual es la fuente/s?
Un saludo.
En éste momento no lo tengo a la mano pero ni bien pueda les daré más datos. Creo recordar que fué una preedición de bolsillo.
Akeno escribió:
Entiendo que Shindler se refiere a la obra "Historia de los Alemanes", de Emil Ludwig, aunque tengo que buscar más referencias.
¿Es posible que el nombre de Emil Ludwig Fackenheim fuera el seudónimo bajo el que escribió Emil Cohn (1881 - 1948), escritor y biógrafo judío-alemán?
Si por eso mencione lo de preedición, si no me equivoco fué un "avance" de la obra. Y a lo segundo ya te respondió Eckart.
En breve continuaré, a todos gracias.
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simon_dice escribió:...
Si me dejaras terminar con el tema ( falta mucho ) verás muchas otras cuestiones más. Por cierto yo aún no he emitido comentario propio, símplemente expreso lo que el autor.
Gracias por estar
P.D. No quiero aún emitir comentario alguno reservándolo para la finalización de la exposisión y no distorsionar el tema.
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José Luis escribió:...
Muchas gracias José Luis por la aclaración.
loboloco escribió:Excelente trabajo amigo Schindler, pero me parece que hay un error en la fecha. Los premios Nobel comenzaron a entregarse en 1901.

Razón tienes amigo loboloco, no aclaré que fué en 1894 que su trabajo se desempeñó en la "Deutsche Elektrochemische Gesellschaft" (fundada por él mismo) en dónde trabajó sobre la Catálisis, el equilibrio químico y la velocidad de las reacciones, fué lo que lo catapultó para el Nobel en 1909, gracias por el apunte.
En cuanto a la fuente del trabajo de Ludwin efectivamente se trata de una versión preeditada del libro que menciona Akeno pero que salió bajo el nombre de
La Conquista Moral de Alemania en el año 1945 publicado por Doubleday and Co. Inc. (14W49 St., NY Estados Unidos) a un precio de época de 2 dólares por ejemplar. De ahi su título, sobre la conquista moral de Alemania por parte de AH, dando una visión general de la Alemania prusiana y de la Alemania del Reich. Hablando por ejemplo de que el pueblo alemán ha tenido exactamente la clase de dirigentes que ha deseado y marco
DESEADO tener.
Cuando ascendió Hitler al poder, nada asombró tanto al mundo como las manifestaciones de júbilo con que los profesores universitarios de Alemania acogieron el comienzo de esa "nueva" era. En 1914, 93 notables integrantes alemanes aprobaron en un manifiesto la invasión de Bélgica, en 1933 no menos de mil doscientos profesores alemanes saludaron alborozados el advenimiento de la barbarie hitleriana.
De ésta suerte se vió el pueblo, en los momentos de las grandes crisis, privado del apoyo de los que hubieran podido ser sus conductores "espirituales". El pueblo creyó en la sabiduría de sus gobernantes, desde luego que veía las decisiones de éstos respaldadas por los dirigentes espirituales de la nación. Si en los momentos decisivos de 1914, 1933 y 1933 los profesores universitarios hubieran alzado una voz de protesta, es seguro que por lo menos una parte de la población habría vacilado en hacerse cómplice de los desmanes de sus gobernantes. Pero los profesores hicieron precisamente lo contrario.
Válido para el topic de "El soldado" para definir una característica del soldado Alemán, Alemania es el único pais que carecía de un héroe de la libertad, el único que no ha erigido un solo monumento a ese ideal. Ni en la historia ni en la literatura alemana se tropieza con ejemplo alguno de hombres que se hayan levantado contra la tiranía de sus príncipes, no hay ninguna de esas figuras que viven en la historia y en el corazón de otros pueblos. Siempre ha sido preferible para los alemanes el orden a la revolución, la obediencia, a la libertad.
Por lo demás, Adolf Hitler era el único de los dictadores modernos que había conquistado el poder por las vías "legales". Todos los demás han apelado a la fuerza para apoderarse del gobierno. En la última elección libre de 1932, los alemanes que podían escoger entre ocho partidos principales, les dieron casi 12 millones de votos a los nazis y unos siete millones a los socialistas. Hitler había expuesto públicamente su programa de acción política, de manera que los 12 millones de ciudadanos que votaron al nazismo expresaron claramente en las urnas su deseo de llevarlo al poder. En efecto puede decirse que ningún presidente de los Estados Unidos llegó a la Casa Blanca con mejor derecho a gobernar legalmente que el que asistía a Hitler cuando entró en la Wilhelmstrasse. Hindemburg lo habia nombrado Canciller en vista de la fuerza numérica de adeptos a su partido y en el parlamento. Sobre la cabeza del pueblo alemán y no sólamente de los fanáticos nazis, tenía que recaer la responsabilidad pavorosa de la SGM porque Hitler era algo más que el jefe legal del gobierno, era también el conductor moral del pueblo. Los alemanes jamás tuvieron un dirigente más apropiado.
El Fuhrer les dio a sus compatriotas lo que tanto añoraron durante los desteñidos días de la república, uniformes, desfiles, música militar y fanfarria al buen estilo Impreial Romano. Pero por sobre todo restableció la autoridad, que ellos preferían a la responsabilidad. He ahí al hombre de sus anhelos, el que pensaba por ellos (y hasta votaba por ellos) tal como lo habían hecho los reyes y los júnkeres desde tiempo inmemorial.
El primero de Mayo de 1933 se oyó por primera vez en la radio el discurso de Hitler, que pronunciaba ante varios miles de personas ¡OBEDIENCIA! y repitió dos veces la palabra mágica, pudo oírse como las masas se sentían arrebatadas por el frenesí y el entusiasmo. Los alemanes saludaban la obediencia con el alborozo con que otros pueblos saludan la libertad, el nuevo conductor había encontrado la llave que abría sus corazones inundados de fanatismo, alegría y fidelidad. Pero nada que les dominara los ánimos tanto como las matanzas al por mayor del 30 de Junio de 1934, cuando Hitler se deshizo de una gran cantidad de sus propios secuaces. Por fin tenían ya ante sí los alemanes al grande hombre de acción, al que sabía hacer las cosas a cabalidad y con mano de hierro.
No había alemán que no se estuviese al corriente de rearme secreto, ninguno que no lo aprobara. Aun antes de Hitler, se deplegaban en todas las aulas mapas en que se señalaba el contraste entre las fronteras territoriales de Alemania de 1918, con lo que tales fronteras llegarían a ser algún día. En catorce años, de cuantas apropiaciones se solicitaban al Reichstag, sólo las destinadas al ejército se vieron libres de la intervención de la oposición.
Continuaré...
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Durante los doce años de la dominación hitlerista, ni un sólo partido político, ni un club o facultad universitaria, protestó contra lo que estaba ocurriendo. No hubo grupos que alzaran la voz contra los obvios preparativos de guerra, ni contra el brutal tratamiento dado a los judíos por los nazis, ni contra la dominación completa que el régimen ejercía sobre la vida económica y social. Los obispos católicos y la iglesia protestante sólo se quejaron de la intervención estatal en asuntos eclesiásticos, pero no protestaron contra el régimen porque fuera un régimen criminal.
Por otra parte, los crímenes de guerra de los alemanes no fueron cometidos por el millón de hombres que formaban las SS, sino por quince millones de soldados del ejército regular. ¿No o eran soldados alemanes los que se hacían retratar, con un cigarrillo entre los labios sonrientes, en algún lugar de Polonia, viajando en un carro arrastrado por diez ancianos judíos de barbas blancas? ¿No lo eran los pilotos que ametrallaban a las mujeres y niños que huían por los caminos de Francia en 1940? ¿Quiénes fueron los que incendiaron a Lídice, dejándola convertida en cenizas y dieron muerte a la totalidad de la población? ¿Quiénes asfixiaron a decenas de millares de judíos en el interior de vagones de ferrocarril precintados, y asesinaron a otras decenas de miles frente a las fosas que previamente se les obligaba a cavar con sus propias manos? ¿Quién era el verdugo sino el mismo pueblo alemán en armas? Es ese pueblo el mismo que una veintena de años antes de la SGM había arrasado las ciudades francesas en su retirada final y había pegado fuego a los bosques de la tierra de Francia, nada más que por gozarse de sus últimos momentos de poderío. Estos hombres de ahora, son los mismos de entonces o son hijos de aquellos.
Cada alemán al perpetrar tales crímenes se considera órgano del Estado. Ser un órgano eficiente del Estado importa, para el alemán, más que ser ciudadano recto y humano. Por la gloria de la patria el alemán dará muerte a cualquier vecino a quien considere superior. Así lo ha hecho siempre, no solo en la época de Hitler, sino desde los tiempos de sus emperadores medievales.
El alemán ha llegado a creer que todo el sentido de la vida está compendiado en el entusiasmo de sus dirigentes por dominar al mundo y en su propia pasión de obedecer. La derrota altera temporalmente lo que el alemán considera un orden de cosas estableciido por el mismo Dios, pero, al fin y al cabo la derrota no es más que una tregua. Su hijo (así razonaba el alemán para consolarse) repetirá la tentativa dentro de unos veinte años. Toda esperanza de un cambio benéfico en Alemania depende de que la nación llegue al fin a abandonar esa fe ciega en su propia invencibilidad.
Gracias por estar